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El movimiento STEM en Argentina: disciplinas enlazadas, edades tempranas y una forma diferente de aprender

20 de septiembre de 2018

Mag. Susana A. Bartolotta. Buenos Aires. Argentina. IBERCIENCIA. Comunidad de Educadores para la Cultura Científica.
El escaso interés por las Ciencias y las Ingenierías es una de las principales preocupaciones globales y en Argentina se ve reflejado en una insuficiente matriculación en las carreras universitarias orientadas a ciencias, tecnología, ingeniería y matemática (STEM). Una de las causales se refiere al fracaso de los métodos de enseñanza en los primeros niveles formativos que no logran romper la brecha de género y despertar el interés por estas disciplinas. Con este panorama, es urgente implementar políticas superadoras de este déficit con propuestas educativas que despierten vocaciones científicas en profesiones que tienen una alta demanda laboral actual y a futuro.

A escala global existe una profunda preocupación por mejorar la educación en general y en particular la educación STEM a través de todos los niveles educativos formales y en los ámbitos no formales de educación. Este interés genuino es motivado por la necesidad de los países de contar con ciudadanos capacitados para enfrentar los desafíos del siglo XXI. A tales efectos es imprescindible superar ciertas realidades como el bajo rendimiento de los estudiantes en temáticas STEM, el escaso interés por estas disciplinas, la merma del número de estudiantes que finalizan carreras STEM y la reducida representación de las mujeres y otras minorías.

Un reciente informe de la Oficina Internacional de Educación (OIE) de UNESCO menciona que es urgente universalizar y mejorar la educación infantil ya que la inversión social realizada en esta etapa educativa es la que más reintegro produce, por lo tanto la realización de proyectos que promuevan y mejoren las competencias lectoras e impulsen las competencias científicas, tecnológicas y matemáticas debe ocupar una posición privilegiada desde los niveles iniciales de la actividad educativa.
La Argentina, a través del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva participa en calidad de país piloto del Proyecto SAGA (STEM and Gender Advancement), el programa de la UNESCO para la reducción de la brecha de género en los campos de la ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas.

Prontamente se observó que la inclusión en estos ámbitos de manifestaciones artísticas tales como la música, danza y artes plásticas, entre otros, estimulaban significativamente la creatividad y la innovación y entonces STEM se transformó en STEAM, por la inclusión del Arte.

La participación de Argentina en el Proyecto SAGA, fue instaurada por Resolución del Ministro de Ciencia y constituye una valiosa oportunidad para mejorar los instrumentos de medición y evaluación diagnóstica de la situación en materia de equidad de género en el conjunto del sistema científico y tecnológico nacional.

A tales efectos, se conformaron equipos técnicos en el ámbito de la Dirección Nacional de Programas y Proyectos con participación de la Dirección de Información Científica.

La Academia Nacional de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales (ANCEFN) de Argentina comenzó a colaborar en 2004 mediante el dictado de charlas y talleres para entrenar a los maestros del nivel primario y en 2006, propuso un programa llamado HaCE (“Haciendo Ciencia en la Escuela”) que inicialmente contó con materiales aportados por la Academia de Ciencias de Francia.

Teniendo presentes las particularidades de nuestro país que desde hace años atraviesa por épocas difíciles, el Programa HaCE está diseñado para desarrollarse en cualquier tipo de aulas, utilizando materiales económicos, a fines de mejorar una educación en ciencia y tecnología que fomente el incremento de habilidades relacionadas con los modos de conocer o habilidades científicas y vinculadas con el desarrollo del pensamiento crítico y autónomo en los primeros niveles formativos.

Con esta metodología, el alumno desde el nivel inicial, con su curiosidad intacta y la capacidad de asombro y luego en los siguientes niveles, se acerca a los conceptos a través de pasos similares a los que transita un investigador y desarrolla competencias vinculadas con el trabajo de la ciencia y la tecnología.

Furman y Podestá señalan que la enseñanza de las Ciencias basada en la Indagación (ECBI), también denominada por Porlán como investigación escolar o por Pozo y Torres como enseñanza por investigación dirigida, tiene como principal propósito diseñar situaciones de enseñanza ricas en contexto que favorezcan el fomento de algunos hábitos del pensamiento vinculados con los modos de conocer propios de la actividad científica.

Una de las formas más atractivas es aplicar en forma integrada conceptos STEM para resolver problemas locales, de la vida cotidiana, para que los estudiantes puedan valorar la importancia y la utilidad de los mismos.

Melina Furman ha profundizado con esta metodología y propone numerosas actividades para llevar al aula. En cada caso, es fundamental la existencia de una buena pregunta como disparador de la experiencia, la guía docente para la formulación de hipótesis probables y predicciones que deriven de ellas. El rol docente como guía es clave y será quien colabore con sus alumnos para poner a prueba las hipótesis y darle sentido a los resultados. Para ello es importante organizar el ambiente de aprendizaje, fomentar el trabajo colaborativo, ayudar a los estudiantes a desarrollar y utilizar las habilidades científicas y usar la evaluación para apoyar los aprendizajes.

La indagación dentro de este proceso de aprendizaje está caracterizada por un escalonamiento en las actividades y el desarrollo de habilidades de acuerdo con el desarrollo cognitivo de los estudiantes. Si bien en algún momento se pensó que la formación científica era relevante para quienes fueran a seguir una carrera científica, hoy en día se reconoce que la alfabetización científica es importante para todos los ciudadanos y para el legítimo desarrollo del área STEAM.

Desde la educación STEM mediada por procesos de indagación se aprende a hacer ciencia y sobre la ciencia, desarrollando un pensamiento crítico indispensable para ejercer en el futuro una ciudadanía responsable.

Para que ello ocurra, es necesario implementar cambios efectivos que trasciendan el paradigma tradicional a otro más actual y activo que demanda una actualización docente efectiva, un cambio de roles por parte de todos los actores y el rediseño de actividades para implementar en las aulas.

En Argentina el movimiento STEM no estaría lo suficientemente cercano a la educación formal, hay mucha tarea por hacer al respecto. La enseñanza escolar de las ciencias reconoce que sus programas necesitan atravesar las paredes del aula y proponen otros espacios educativos que trabajen conjuntamente con la escuela y con los profesores para crear experiencias adecuadas para los estudiantes. En este escenario cobra relevancia la educación no formal, cada vez más importante, que incluye entre otros a los programas extraescolares, laboratorios móviles, museos interactivos de ciencias y tecnologías, talleres y redes de clubes de ciencia. Estos espacios alternativos contribuyen al aprendizaje de las ciencias de una manera interesante, creativa y no convencional y pueden convertirse en propuestas didácticas que pueden incorporar las instituciones educativas para promover la construcción de conocimientos científicos mediante actividades integrales en disciplinas STEM.

Estudios recientes cuestionan la edad en la que se desarrollan las vocaciones científicas. Tradicionalmente, el rango de 12 a 14 años era considerado como el momento ideal para fomentar el interés hacia las ciencias y las tecnologías, pero en la actualidad se sugiere que el momento es previo a esos períodos y es necesario poner especial énfasis en edades más tempranas repensando la estrategias didácticas hacia actividades innovadoras que mejoren la actitud hacia las disciplinas STEM.

La metodología por indagación con perspectiva STEM o bien STEAM, debería implementarse en el currículo actual de educación primaria, de manera escalonada, utilizando diferentes tipos de indagación para la resolución de problemas que interesen al alumnado y colaboren para la elección de sus futuras profesiones.

La alfabetización de los estudiantes en ciencias y tecnologías puede resolver en parte los desafíos económicos de todas las naciones y es urgente que este movimiento pueda germinar en las aulas para que en el futuro los niños puedan responder a las competencias requeridas por el ámbito laboral moderno.

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