OEI | Ciencia | Red | Formación | Contactar |

Inicio | Opinión | Reportajes | Noticias | Entrevistas | Multimedia

Salud | Comunidad

El procedimiento metodológico del dibujo en Ciencias Naturales y las características de los niños como dibujantes

3 de marzo de 2016

Dra. C. Adania Guanche Martínez. La Habana, Cuba. IBERCIENCIA. Comunidad de Educadores para la Cultura Científica.
Todo maestro de ciencias debe apoyarse en el procedimiento metodológico del dibujo, para lograr la comprensión de los procesos naturales que debe explicar a los alumnos, para lo cual también ha de promover el desarrollo de las habilidades de estos para realizar sus representaciones pictográficas, lo que propicia que se transforman en mejores observadores.

El dibujo es un elemento valioso, que resulta casi indispensable, tanto para que el maestro exprese y complete sus ideas cuando las trasmite a los alumnos por medio de su explicación, como para que estos plasmen y representen sus observaciones, que ya no serían el producto de su imaginación, sino una vía para plasmar, o para modelar lo que van aprendiendo de la naturaleza.

Es conocido que la representación, en la mente humana, es la etapa del conocimiento sensorial más próxima al conocimiento lógico, en que se forman conceptos, juicios y razonamientos. Sin embargo, hay que lograr que los propios escolares dibujen lo que ven en la naturaleza que los rodea y de la cual forman parte, para lo cual es preciso que perfeccionen sus habilidades en este sentido y se conviertan así en mejores observadores.

Las representaciones mentales pueden plasmarse o exteriorizarse por medio del dibujo y del modelado, al igual que se realiza a través del lenguaje oral o escrito. Existe una tendencia en el ser humano de complementar la expresión de sus ideas por medios gráficos, realizando esquemas, los cuales, en ocasiones, resultan más comprensibles que las propias palabras. Sin embargo, a veces no se utiliza esta forma de manifestación porque no se cuenta con un desarrollo adecuado de las habilidades pictográficas.

El uso del dibujo como forma de expresión de los conocimientos en las Ciencias Naturales está fundamentado en esta posibilidad, pero limitado por la poca importancia que se le ha dado por los docentes al desarrollo de las habilidades de modelación, entre las que figura la habilidad pictográfica.

Está demostrado que el aprendizaje llega a ser más completo y las observaciones de los niños más acuciosas, si emplean el dibujo para plasmar todo lo que ven. Por lo tanto, el maestro de Ciencias Naturales ha de tener presente que el rico contenido que ofrecen los variados temas de esta asignatura, está en correspondencia con diversas vías para el desarrollo del dibujo, y en relación con un aprendizaje más consciente.

Desde el punto de vista metodológico, el dibujo se puede utilizar como procedimiento que apoya el empleo de variados métodos de enseñanza en las clases de Ciencias Naturales; este tiene dos facetas, la de los niños al expresar sus observaciones, y la del maestro al realizar su trabajo de dirección del proceso de enseñanza, cuando por ejemplo, ilustra una explicación por medio del dibujo de lo que está tratando.

El docente no necesita ser un dibujante profesional para aprender a auxiliarse de la esquematización cuando explica un concepto en esta asignatura, ya que es recomendable la realización del dibujo de manera simultánea con la explicación, para lo cual basta con su auto-preparación, repitiendo el esquema varias veces, hasta lograr estereotipar las formas.

Un ejemplo evidente del empleo de este procedimiento es cuando se explica, en primaria, el ciclo del agua en la naturaleza. Se sugiere que el maestro dibuje una línea horizontal y a continuación, una elevación que parta de esta, a manera de perfil del relieve. Mientras explica la evaporación puede dibujar líneas sinuosas que partan de la superficie del mar y de la vegetación. Luego dibujará las nubes, mientras explica el proceso de condensación y a continuación, la precipitación. Por último, debe dibujar simultáneamente a la explicación, las dos vías que pueden tomar el agua precipitada: la infiltración y el escurrimiento, también denominada escorrentía, marcando líneas que representan el agua sobre la tierra y hacia abajo, representando la infiltración. 

Es importante que el dibujo se vaya haciendo en la misma medida en que se explica el contenido. Inmediatamente que los escolares van trazando en sus cuadernos este mismo diseño, se escriban los nombres de las respectivas etapas del ciclo del agua en la naturaleza. Se atenderá bien la pronunciación y la ortografía, así como la etimología de las palabras, por ejemplo, se dice ciclo hidrológico para nombrar este mismo ciclo del agua, porque el prefijo hidro ya significa exactamente eso: agua. Se recuerdan entonces algunas palabras como hidráulico, hidrante, hidratar, entre otras, que se escriben en un ángulo de la pizarra.

En cuanto al auxilio que pueden prestar las TIC en este proceso, se cuentan muchos ejemplos. Pueden presentarse software educativos con los cuales han de trabajar los escolares para consolidar los conocimientos; se les puede permitir que plasmen sus dibujos del ciclo hidrológico en cualquiera de los programas que así lo permitan; se les deben presentar audiovisuales que muestren imágenes de lluvias, nubes, escenas del mar, entre otras muchas maneras de consolidar conocimientos.

El maestro puede organizar actividades variadas, tales como concursos de dibujo, con el objetivo de que los diseños de los niños vayan perdiendo algunas características que subsisten desde edades tempranas, tales como la estereotipia, la separación de planos, la transparencia y el antropomorfismo, que perjudican la calidad del dibujo y afectan la fidelidad de la expresión cuando se trata de plasmar una observación de la realidad.

En una experiencia pedagógica desarrollada por la autora hace dos décadas, quedó demostrada esta relación entre lo que ven y lo que dibujan. Nos propusimos que el dibujo infantil se convirtiera en un auxiliar valioso en la asimilación de conocimientos de ciencias de la naturaleza. En esa ocasión nos apoyamos en las obras de los eminentes pedagogos cubanos Rafaela Chacón Nardi y Rolando Pérez Marín, quienes, en dos interesantes libros que recogían sus experiencias realizadas de forma independiente, nos legaron todo un bagaje de conocimientos acerca del desarrollo pictográfico en estas edades infantiles.

Vale la pena explicar someramente cómo se manifiestan estas características del dibujo infantil a las que aludíamos y cómo pueden relacionarse estas expresiones con la asimilación de conocimientos en la asignatura Ciencias Naturales.

La estereotipia es la repetición del mismo tipo de dibujo, la mayor parte de las veces alejado de la realidad; el ejemplo más característico de estereotipia es el dibujo de la casita con techo de dos aguas, chimenea y una puerta con ventanas a ambos lados. Este tipo de casita nunca ha sido vista por los niños y niñas, los cuales la dibujan así porque otros niños la han dibujado antes y esto puede reiterarse hasta la saciedad, aunque lo que conviene a los efectos de la asimilación de los aspectos de ciencias es que dibujen lo que observan ante ellos, como es, por ejemplo, las formas de las hojas, las yemas de los tallos, los tipos diferentes de raíces, etc.

La separación de planos consiste en que los niños dibujan las nubes y el azul del cielo hacia la parte superior de la hoja, mientras que dejan en blanco la parte central y hacia abajo dibujan la tierra, el río, las casitas, etc. Así es que separan en dos planos diferentes lo que saben que existe, no lo que ven. Si se insiste en que expresen lo que observan, van perdiendo esta característica de separar los planos, porque se dan cuenta que no debe existir este vacío de color y formas.

La transparencia es la cualidad de dibujar, por ejemplo, el bombillo eléctrico que está dentro de la casita, como si se viera a través de la pared. Lo dibujan así porque saben que existe y no porque lo vean de ese modo, lo cual es imposible porque la pared no es transparente. En la medida en que se les señala que deben dibujar lo que observan, se convierten en mejores dibujantes y esto los lleva también a ser mejores observadores.

El antropomorfismo consiste en dibujar ojos, nariz y boca a todas las formas que diseñan, por ejemplo en el sol y en la luna los niños dibujan estas estructuras faciales y los hay que les dibujan manos y pies. A los mayores nos hacen gracia estos dibujos, porque realmente son simpáticos. Sin embargo, lo que nos interesa es que, en la medida en que estén aptos para hacer reflexiones, para comprender algunos procesos de la naturaleza, sean también más capaces de dibujar sus formas, los paisajes y las casas, es decir, lo que los rodea y lo hagan con la mayor exactitud dentro de sus posibilidades.

El abatimiento, otra característica del dibujo infantil, es más difícil de perder por los escolares; se trata de una carencia o limitación de la perspectiva en el dibujo. Sin embargo, en la experiencia pedagógica antes señalada se obtuvieron logros positivos en este sentido.

Está comprobado experimentalmente la relación que existe entre la enseñanza de las ciencias en la primaria, y el perfeccionamiento del dibujo infantil. Hay escolares que han perdido la mayoría de estas características y se han convertido en buenos dibujantes, haciéndose a la vez, mejores observadores, en la medida en que han practicado el dibujo en las clases de Ciencias Naturales.

En conclusión, el maestro, con su ejemplo, puede demostrar a los niños y niñas, la importancia de plasmar en un plano, las formas, las figuras, sus observaciones y todo lo que puede hacerlos comprender y conocer mejor la naturaleza; basta con que utilice el dibujo como procedimiento metodológico en las clases de Ciencias Naturales. Pronto verá los resultados en el desarrollo del razonamiento y el poder de observación en los escolares y por ende, la asimilación del conocimiento será más provechosa.

Palabras clave:

subir

  
Diseño y contenidos por asenmac