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En los ODS La inclusión esta en boga: Reflexiones inquietas de un sentimiento utópico

22 de febrero de 2017

Edwin Oswaldo Flores Lazo. San Miguel, El Salvador. IBERCIENCIA Comunidad de educadores para la cultura científica.
Resumen: Se hacen una serie de reflexiones sobre el tema de inclusión, en donde más que una utopía, viene acompañada de estrategias concretas propias de las realidades de cada región y desde un compromiso personal.

Desde la promulgación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, en donde la alianza firmada por los gobiernos ante las Naciones Unidas, la inclusión se puso de moda. Al menos de manera explicita en los objetivos que tienen que ver con educación; trabajo decente y crecimiento económico; industria, innovación e infraestructura; ciudades y comunidades sostenibles; y finalmente, en el de Paz, Justicia e instituciones solidas. Por supuesto, el tema se encuentra de manera implícita en el resto de los objetivos propuestos para dicho fin.

Se necesita la inclusión en nuestro vocabulario. La necesitamos como eje transversal en nuestras curriculas educativas y en la formación de ciudadanía. Se necesita la inclusión en nuestros programas de estudio pero también en las escuelas de padres, en las iglesias, en la formación comunitaria, en los medios de comunicación social que son responsables no sólo de lo que dicen, sino de lo que sugieren e infieren a partir de sus publicaciones.

Se necesitan políticos y líderes inclusivos, no egoístas y aprovechados de los recursos del pueblo, que utilizan las plataformas no para reducir la pobreza sino para aumentarla desviando fondos y fomentando enriquecimiento ilícito para sus propios bolsillos.

Se necesitan enfoques inclusivos en la lucha contra el hambre y la miseria, así como estrategias holísticas para reducir la brecha entre los que viven bien y los que viven con un dólar al día. Se necesitan propuestas inclusivas para los agricultores, en la búsqueda de esa agricultura sostenible pero también digna y al alcance de todos, no sólo de los más favorecidos.

Se requieren enfoques orientados a la niñez, a los adultos mayores, pero también a los hombres y mujeres, que les permita desarrollar no sólo estrategias para sobrevivir sino una vida plena, donde sean vulnerados por ser niños, estigmatizados por ser jóvenes, descuidados por ser adultos y olvidados por ser viejos.

Se necesitan herramientas inclusivas para educar a las nuevas generaciones, escuelas inclusivas, maestros inclusivos y textos inclusivos, que no sólo sea una palabra más y bonita en el programa, sino una puesta en práctica que facilite formar ciudadanía con pensamiento inclusivo hacia sus semejantes.

Se necesitan hombres y mujeres con enfoque de género, no sólo para discursos y uso de expresiones gramaticales, sino hombres y mujeres que construyan espacios en común, con igualdad de oportunidades y participación.

Se necesita una inclusión para regiones donde el agua y la energía aun no llega, pero no sólo garantizar el acceso a un servicio, sino que sea de calidad y sostenible para todos.

Se necesita incluir propuestas para que las personas no tengan que seguir abandonando sus países, donde la pobreza no sea sinónimo de delincuencia, ni ser joven y desempleado sea sinónimo de vago y pandillero, se necesita visión de inclusión para que la cobija alcance mediante empleos dignos y sostenidos. En donde el “origen social” no sea determinante para el éxito o fracaso en la vida dependiendo el lugar en el que te coloque (Informe Desarrollo Humano El Salvador PNUD, 2013)

Se necesitan ciudades e industrias inclusivas, donde haya espacio para todos, y la desigualdad por regiones y países sea sólo de geografía no de desarrollo, sea solo de idiosincrasia no de desigualdades económicas, sea de diferencias enriquecedoras no de marginación por raza, sexo, religión o cualquier otro invento tonto para discriminar.

Se necesita aprender una visión de inclusión para comprender que estamos conectados al ecosistema, al clima y cualquier resultado que producto de los modos de producción se puedan desencadenar. Que estamos en armonía a la Pachamama y que al destruirla nos vamos consumiendo nosotros en un proceso inexorablemente insostenible en tiempo y espacio.

Se necesita ser inclusivo donde haya paz para todos, paz que sea fruto de la justicia, donde la impunidad no tenga espacio, donde los de cuello blanco tengan las mismas consecuencias que el resto de los ciudadanos, donde los derechos no sean vulnerados por culpa de una voz mas fuerte, ni de uno que tenga más recursos o de uno que se paso de “listo” porque en todo caso, no existen castigos salvo procesos judiciales fantasmagóricos y surrealistas dignos de cuentos y narraciones.

Mientras tanto pienso en ese compromiso que trasciende los gobiernos y las comunidades y radica en mi persona. Esa inclusión que solo mientras deje de ser indiferente ante las necesidades de los demás, atienda las voces necesitadas de organizaciones e instituciones que ponen su granito de arena a través de voluntariados y programas de ayuda y reducir la vulnerabilidad de los grupos. Cuando aprenda a vivir respetando e incluyendo a grupos minoritarios como LGBTI, Personas con capacidades especiales, pueblos originarios, minorías religiosas y extranjeros. Empezaré a ser inclusivo cuando deje de contar chistes sexistas, fomente espacios de participación. Cuando genere espacios para exigir a los gobernantes mayor respeto a los ciudadanos y un trabajo político más orientado al bienestar social no a propuestas demagógicas de compraventa de votos. Cuando deje de tirar basura en las calles, ayude a mantener limpia mi comunidad, cuando empiece a reciclar más, a deshacerme de cosas superfluas y no caer en el consumismo agobiante de acumular por placer, cuando me conecte con nuestro ecosistema, no como el lugar que me pertenece sino como la madre que me sostiene y debo cuidar.

En fin, se necesitan países comprometidos, pero también ciudadanos comprometidos que hagan la diferencia en su trabajo, escuela, comunidad y su vida diaria, sin importar medallas o premios, sino más bien, ciudadanos comprometidos con un mundo mejor y una sociedad en donde sólo en un esfuerzo en conjunto se pueden lograr estos objetivos tan anhelados. Los retos y desafíos son enormes, pero son posibles, se deben lograr si se quiere vivir de forma inclusiva, que como dice esa tan famosa frase atribuida al grande de Cervantes “Cambiar el mundo amigo Sancho, que no es locura ni utopía, sino justicia”.

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