OEI | Ciencia | Red | Formación | Contactar |

Inicio | Opinión | Reportajes | Noticias | Entrevistas | Multimedia

Salud | Comunidad

Enamórame en el campo, orientemos nuestra historia…haciendo de lo rural lo usual

4 de agosto de 2018

Sandra Carolina Castillo Acosta. Caracas. República Bolivariana de Venezuela. IBERCIENCIA: Comunidad de Educadores para la Cultura Científica.
La escuelas rurales tienen un rol protagónico, aún más cuando actualmente 850 millones de personas en el mundo tienen hambre, por tanto el docente rural tiene que lograr un vínculo directo entre la formación, la producción de alimentos, la activación de proyectos productivos, la gestión del cambio climático; todo ello en procura de lograr seguridad alimentaria.

Repensar la educación rural en el siglo XXI constituye un gran reto, más aun cuando existe la necesidad de impulsar y propiciar el enfoque territorial del desarrollo rural. En tal sentido, experiencias se han desarrollado en diferentes países, destacando entre una de las más relevantes, la creación de los Movimientos de las Escuelas Rurales de México, referente para que en Venezuela se crearan las Misiones Rurales y por ende se establecieran antes de la mitad del siglo XX los fines de la Escuela Rural, desde la concepción del niño y de la niña en ese contexto, de la comunidad, su orientación, significado, dirección, la cooperación, su organización material y técnica, programas y horarios, entre otros; siendo una base para la formación de los maestros rurales, hoy día vigente y contando en el país con instituciones destinadas a la educación rural vista como “…una respuesta a la demanda de profesionales de la docencia, capaces de vincular la educación con las actividades productivas propias del medio rural mediante la conducción de un proceso educativo que, además de estimular en los educandos la valoración hacia el trabajo, les proporcione experiencias de aprendizaje que les permita incorporarse activamente al trabajo…”,tal como lo refiere la Universidad Pedagógica Experimental Libertador.

De allí que, el educador rural tiene competencias para aplicar eficientemente fundamentos conceptuales y metodológicos relacionados con el desarrollo agropecuario y con formas de organización social: productivas, sostenibles y sustentables; interviene, transforma y mejora su contexto educativo, a través de la innovación e investigación; aplica los conocimientos obtenidos en la transformación de su realidad profesional vinculada con la realidad del medio rural; crea ambientes de aprendizaje significativos para el participante en el área rural; promueve la organización de unidades productivas de bienes y servicios para la escuela y la comunidad.

Actualmente en zonas rurales venezolanas se busca fortalecer la actividad de la agricultura escolar a través de la puesta en marcha de los huertos escolares agroecológicos, en donde el maestro o docente rural propicia el desarrollo de actitudes en los participantes con bases firmes del origen de los alimentos, las relaciones con la tierra, y sus buenas prácticas agrícolas, las realidades medio ambientales o climáticas, y los valores culturales como los alimentarios, las tradiciones y creencias, manejos agronómicos propios y sus saberes ancestrales; lo cual a la vez se constituye en una herramienta pedagógica para fortalecer los procesos cognitivos y valores en diferentes disciplinas académicas y metacurriculares, que junto a la creación de brigadas de horticultores, conllevan a generar espacios organizativos sostenibles en el tiempo, que impulsen el desarrollo agroecológico en las escuelas y liceos rurales, vinculado con el programa de alimentación escolar, los proyectos educativos y con las comunidades.

Experiencias exitosas se llevan a cabo en cuanto a la formación en los espacios rurales, tal como lo es el incentivar y despertar el interés de nuestros niños y jóvenes a las ciencias agrarias, impulsando el desarrollo agroecológico desde estos espacios socioproductivos, además de contribuir al desarrollo económico-social y a la soberanía agroalimentaria del país; uniéndose esfuerzos tanto de los docentes rurales como de técnicos agrícolas en desarrollo rural de instituciones de capacitación que se suman desde la concepción de la agricultura tanto familiar como escolar, visto desde lo sistémico y con el apoyo de organismos nacionales como internacionales que persiguen darle a la escuela la dimensión que requiere en lo rural, lo cual puede ser representado como se muestra en el esquema 1, en donde niños, niñas, jóvenes, campesinos, pescadores, agricultores se involucran en la siembra, cosecha, post cosecha, transformación, intercambio y organización; desde lo rural en su contexto y en su realidad.

Esquema 1.- Relación del proceso de integración de la práctica docente rural en la agricultura familiar.

Actualmente se han conjugado acciones que refuerzan el trabajo del maestro y docente rural, integrando parte de su agenda formativa a las experiencias que se han sistematizado, objeto de las investigaciones en curso, destacando:

a.- Políticas fundiarias: Para el acceso a la tierra de todos los sectores de la agricultura familiar (varones, mujeres, jóvenes, pueblos originarios)

b.- Facilitar el comercio y la distribución: Orientada a que se visibilice el comercio y la distribución de los productos que se generan y se convierta en fuentes de ingreso, así se logra pertenencia con lo se hace y se garantiza el apego al medio rural. 

c.- Acceso al trabajo en la tierra a las juventudes rurales: Incorporando desde la escuela a los niñosy niñas al trabajo rural y así facilita luego que los jóvenes se inserten a esa labores y al desarrollo de proyectos socio productivos orientado a lo rural.

d.- Equidad de género: En las poblaciones rurales sin dejar a un lado a Venezuela, la mujer es la que mayormente atiende el campo, es jefa de familia, agricultura, es quien cosecha pero es la que menos acceso tiene a los instrumentos de apoyo, créditos; de allí que esa desigualdad es un reto que se tiene en la educación rural venezolana, asi que se procura la inserción de las niñas y jóvenes a la escuela, se orienta para vencer los problemas que llevan a la deserción escolar, se le dan herramientas para insertarse a proyectos económicos, ser liderezas en sus comunidades y se difunda y fortalezca el rol de las mujeres rurales.

e.- Cambios climáticos y gestión de riesgo: La formación integral del maestro y docente rural es imprescindible así que ellos puedan abordar en las escuelas rurales los temas asociados a como enfrentar los cambios climáticos, gestionar los riesgos, para que los participantes vayan obteniendo herramientas que garanticen poder enfrentar con acciones la variabilidad del clima, alcanzar seguidad agroalimentaria, asegurar la sostenibilidad de proyectos que se formulen y se esten ejecutando y asumir roles con actitudes resilientes frente al cambio climático aunado a que se garantice la adaptación de la vida de las poblaciones rurales y a la agricultura.

Es de hacer notar que, objeto de esta investigación se ha venido realizando un seguimiento a la docencia rural en algunas regiones de la República Bolivariana de Venezuela, considerando a las comunidades atendidas de las zonas del semiárido del estado Lara, en donde se ha observado con base a una muestra en seis municipios de ese estado que: a) la totalidad de las escuelas rurales en donde se fomenta la agricultura familiar con apoyo de técnicos agrícolas en desarrollo rural son públicas; b) el 53 % de la matrícula atendida es del sexo masculino y; c) todas las escuelas disponen de espacios para la práctica agrícola; d) la práctica agrícola se vincula con la teoría.

Así que, tenemos que seguir insistiendo en darle el valor que tiene el docente rural y por ende a la educación rural, seguir apostando a que se mantengan las escuelas rurales y que seamos capaces de lograr ese apego a nuestro campo, a nuestra tierra, en esas poblaciones de niños, niño y joven; haciendo de lo rural…lo usual.

Palabras clave:

subir

  
Diseño y contenidos por asenmac