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¡¡Entre todos podemos más!!

22 de julio de 2018

Ana Cerini. Paraná. Entre Ríos, Argentina. IBERCIENCIA. Comunidad de Educadores para la cultura científica.
Trabajar colaborativamente con otros en nuestras instituciones educativas nos ayuda a profundizar nuestra enseñanza, con aportes valiosos de otras miradas que nos resultan complementarias y significativas. Los directivos tienen un papel de gran importancia en lograr este accionar.

Cuando hablamos de persona humana señalamos su carácter particular, su singularidad, privada e interior, pero al mismo tiempo destacamos su dimensión social y cultural, que implica necesariamente el ser con otros.

Somos realidad existencial, como señala el Yo-Tú de Martín Buber, viéndonos en los otros y desde allí crecer como seres personales, comprometidos y alcanzando, por ello, un mayor grado de interioridad.

Siempre que trabajamos y nos comprometemos con otros, aprendemos a descubrir mil variantes en los diversos enfoques, que previamente no habíamos apreciado. Siempre nos enriquecemos en nuestra vida socio-cultural, adquiriendo nuevas experiencias, creciendo en el respeto y valoración de los otros con los que trabajamos, dialogamos, compartimos, tanto en forma presencial como a distancia.

En todo momento el diálogo nos amplía fronteras, que previamente encontrábamos cerradas, a veces desde nosotros mismos.

El acordar y aunar criterios con otros nos hace uno en el accionar pedagógico en aras de lograr los mejores caminos y las mejores estrategias. Lo que deseamos es abordar responsablemente la educación de nuestros alumnos, sin pretender homogeneizarlos, sino respetándolos en sus propias identidades personales y culturales, en sus propias preferencias, enfoques y estilos. Buscamos que cada uno de ellos perfeccione su propio ser y al mismo tiempo, reciba nuestro ejemplo de respeto, valoración y apertura dialogante.

Hace más de 50 años que venimos señalando la conveniencia del accionar en equipos, de modo tal que nuestros enfoques y puntos de vista sean también de compromiso con nuestros colegas, amigos, padres de nuestros alumnos y comunidad educativa toda. Lo que siempre hemos buscado es lograr aquello que optimice el alcance de las metas que hemos propuesto.

A pesar de estas habituales apreciaciones y declaraciones, y que han sido reiteradas con frecuencia, no siempre las hemos visto concretadas en las instituciones educativas en las que hemos estado insertos.

Muchas veces hemos visto que, cada uno de los docentes termina actuando de modo solitario, considerando que reunirse con sus colegas a planificar y organizar acciones en conjunto es una tarea de mayor peso que se le añade al cúmulo que ya tiene, además de su vida familiar.

Pero es bueno que tomemos conciencia que cada uno de nuestros alumnos es diferente a los demás y, que muchas veces acontece que, con diversas estrategias, tal vez hasta probadas y con buenos resultados, podríamos hacer pensar y lograr mejores aprendizajes y valiosas creaciones.

Cada docente puede aportarnos su propia visión acerca de cada uno de sus alumnos, que también son los nuestros, brindándonos saberes de los condicionamientos circunstanciales y/o culturales que seguramente están influyendo en ese período escolar.

A veces nos pareciera que las capacitaciones, actualizaciones y perfeccionamientos que brindamos no logran penetrar en los que nos escuchan.

A pesar de esforzarnos por indicar la importancia del modo de trabajar asociados y colaborativamente, no observamos que se logre que se inserten como cultura pedagógica habitual.

En este tiempo del uso muy frecuente de medios televisivos, nos parece que si se brindaran tales acciones de capacitación por medios no usuales, sino más bien aquellos habituales, que como familia suelen mirar, tal vez se lograrían mejores resultados.

Algunos directivos han propuesto instar a que los docentes escriban narrativas pedagógicas acerca de sus clases para que, pasado un tiempo, al compartirlas y repensarlas en grupo, puedan ser punto de partida para un mejoramiento del accionar propio y del conjunto que participa en dicho encuentro.

Los logros no siempre son fáciles. Debemos señalar la importancia que los directivos y conductores educativos otorguen a las estrategias que proponen, instando de diversos modos a emplearlas.

Una forma podría ser el proponer a cada uno de sus docentes, a mostrar sus propias experiencias en situaciones puntuales, con determinado grupo de alumnos y los resultados logrados.

Pensamos que al sentirse protagonistas destacados en sus propios grupos inicien y participen en colaboración con varios de ellos. Tanto el que escucha, como el que expone sus experiencias, modificarán su accionar, profundizando, mejorando y creciendo en ellas, a partir de las apreciaciones que el conjunto efectúe.

Todas las experiencias de colegas son valiosas. Si el clima logrado en tales encuentros es fraternal, serán recibidas afectuosamente, aun cuando se pueda estar disintiendo en determinados aspectos del informe brindado y efectuar los aportes que considere pertinentes. Al concretarlo, nos daremos cuenta que estamos construyendo una nueva experiencia que percibimos como propia, aunque sea el resultado de un obrar en conjunto.

Pensemos que aquellas actividades cotidianas que nos hacen correr de un lado para el otro, muchas veces nos limitan en la reflexión profunda de nuestros encuentros, pero proponiendo hacerlos y concretándolos, veremos que los resultados se irán encadenando y cada vez saldremos con mayor alegría, e iremos construyendo una cultura dialogal dentro de la institución. Al mismo tiempo, cada uno y todos saldrán con mayor dedicación a recorrer los cauces y surcos que transiten, alentados con nuevos bríos.

Es indispensable que los directivos insistan, impulsen, brinden su propio ejemplo. Tengamos presente que las conductas suelen ser imitadas al verlas en acción, y no tanto ser asumidas por las fundamentaciones teóricas que podamos brindar, aunque sean profundas y buenas, pero no de concreción habitual. Ambas deben ser otorgadas: los ejemplos y las fundamentaciones.

Los días institucionales ayudan a profundizar los vínculos entre colegas. La asignación de tareas que impliquen colaboración entre varios, ayudan a tumbar barreras, abrir puentes que estaban previamente clausurados.

Además de lograr que se efectúen algunos trabajos colaborativos, estamos creando cultura educativa colectiva institucional, propia e irrepetible, que puede llegar a ser ejemplo en nuestra comunidad mayor.

No dudemos del valor de lo que hayamos logrado. Siempre será bueno y valioso para quienes nos escuchen, porque estamos aportando algo vivido. Y mostremos que no nos ceñimos solamente al contenido que nos pidieron trasmitir, sino que nuestras metas son ampliadas para lograr más… y más profundamente, dando lugar a lo axiológico, a lo subjetivo y emocional, como así también a lo creativo.

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