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¿Es efectiva realmente el aula invertida o flipped classroom?

26 de junio de 2017

Roberto Mauro Velásquez Rondón.
Arequipa Perú.
IBERCIENCIA. Comunidad de Educadores para la Cultura Científica.
La experiencia educativa aula invertida o flipped classroom, es un enfoque pedagógico en el que los contenidos se desarrollan externamente al aula y el tiempo presencial se utiliza para desarrollar actividades de enseñanza aprendizaje significativas y personalizadas.

En la enseñanza de la era digital es fundamental que el docente domine las TIC pero con un propósito establecido:

- Que son un medio, no un fin.
- Un uso adecuado: no se puede cambiar la pizarra clásica con una presentación digital, como diapositivas o vídeos, donde se presenten las mismas formas de enseñanza aprendizaje tradicionales.

-  Que no deben ser el reemplazo del docente ya que no habría aquella interacción docente estudiante.

Últimamente ha surgido una nueva experiencia educativa y que los principales centros educativos la están utilizando: el aula invertida o flipped classroom, en la cual aquellas actividades realizadas generalmente en el aula, como conceptos, teorías, características, etc. (y en las cuales, generalmente el estudiante pierde interés y se aburre) son cambiadas (invertidas) a un contexto externo (pudiendo ser el hogar, una biblioteca) y por medio de INTERNET o vídeos o el podcast el estudiante se dedica exclusivamente al desarrollo de dichas actividades, por lo tanto es un modelo centrado en el estudiante.

Luego de ello el estudiante acude a su centro educativo para realizar aquellas actividades que van a permitir un aprendizaje definitivo: ejercicios prácticos, resolución de dudas y problemas, algo muy importante: las discusiones o debates, los trabajos en equipo, el aprendizaje por descubrimiento, la coevaluación y autoevaluación, etc.

Además, el profesor dispone de más tiempo para atender las necesidades personales del alumno en el aula, resolver sus dudas, el docente asume el rol de guía, moderador del aprendizaje, dejando de ser la única fuente del conocimiento, cumple mejor una enseñanza personalizada.

El desarrollo de esta experiencia de aprendizaje se da de la siguiente manera:

Uno de los primeros antecedentes es el trabajo de Walvoord(1) y Johnson Anderson (1998). Las autoras propusieron un modelo en donde los estudiantes, antes de la clase, tienen que desarrollar los contenidos. Luego, en la clase se fomenta la comprensión del contenido (sintetizar, analizar, resolver problemas) a través de un aprendizaje activo. Con el objetivo de asegurar que los estudiantes realicen la preparación necesaria para el trabajo en el aula, éstos debían llevar a cabo una serie de actividades (ensayos, cuestionarios, etc.) antes de la clase.

Lage(2), Platt y Treglia (2000) describen un enfoque similar al aula inversa y detallan cómo lo aplicaron en un curso universitario de Introducción a la Economía. Los autores les proporcionaron a los estudiantes una serie de materiales (lecturas de libros de texto, video de clases, presentaciones en PowerPoint con narración y diapositivas de PowerPoint para imprimir) para que pueden trabajarlos antes de la clase. Para asegurar que los estudiantes trabajaran el material, debían realizar guías de lectura, las cuales eran recolectadas de manera periódica y aleatoria por los docentes y calificadas. El tiempo de la clase se destinaba a realizar actividades en donde los estudiantes debían analizar y aplicar principios económicos (mini exposiciones para responder preguntas de estudiantes, experimentos económicos, discusiones grupales, etc.). Mazur(3) y Crouch (2001) plantean un esquema de trabajo llamado “instrucción de pares”. En este modelo, el estudiante trabaja con el material antes de la clase y desarrolla distintos cuestionarios. El tiempo de la clase se estructura alrededor de mini lecciones y responder preguntas conceptuales. Finalmente, en 2007, Bergmann(4) y Sams (2012) establecieron los elementos principales del modelo del aula invertida. Estos dos profesores de Química preocupados porque sus estudiantes perdían muchos días de clases a causa de enfermedades, competencias deportivas o inclemencias climáticas, empezaron a grabar en video sus clases y demostraciones y capturaron sus diapositivas digitales con anotaciones.

Una de las dinámicas que proponen estos autores es comenzar la clase con unos cuantos minutos de debate sobre el vídeo que los estudiantes debieron visualizar la noche anterior en sus casas. Subrayan que es fundamental que el visionado se realice de forma efectiva, y que para ello hay que entrenar previamente a los alumnos, de modo que, por ejemplo, sean capaces de tomar sus propias notas sobre lo que se dice en el vídeo, apuntar los aspectos clave y recoger todas aquellas dudas e ideas que les vayan surgiendo. Esto en un aula tradicional resultaría complejo, sobre todo si el estudiante quiere retomar alguna idea que el docente haya expuesto y que se haya perdido mientras anotaba algún aspecto anterior. Sin embargo, gracias a esta nueva estrategia el alumno puede pausar a su profesor e incluso rebobinar lo que dice. Puede escuchar la lección cuantas veces necesite, lo que supone una gran ayuda a su aprendizaje. Después se procede a escuchar sus ideas, dudas, opiniones, etc., sobre el visionado, detectando posibles errores conceptuales y ayudándoles a ser conscientes de ellos para poder resolverlos. En este momento y mediante dudas o cuestiones que se repiten, el profesorado tiene la posibilidad de detectar aquellos aspectos que han podido quedar menos adecuadamente expresados durante su explicación y corregirlos para futuras ocasiones. Posteriormente se procede a explicar a los estudiantes la actividad del día, ya sea una práctica experimental, una actividad de resolución de problemas, una tarea de exploración o investigación, una prueba, etc. Por tanto, a través del aula invertida el profesor puede dedicar prácticamente todo su tiempo de clase a interactuar y ayudar a sus estudiantes durante su proceso de aprendizaje, consolidar conocimientos, resolver dudas, aclarar conceptos, guiarles en la resolución de problemas, etc.

(1)Walvoord, B.; & Johnson Anderson, V. (1998). Effective grading: A tool for learning and assessment. San Francisco: Jossey-Bass.
(2)Lage, M. J.; Platt, G. J., and Treglia, M. (2000). Inverting the classroom: A gateway to creating an inclusive learning environment. The Journal of Economic Education, Vol. 31, N° 1, Winter, pp. 30-43.
(3)Mazur, E. (2009). Farewell, Lecture? Science, Vol. 323, 2 (January), pp. 50-51. Pampillo, G. (1993). El taller de escritura. Buenos Aires: Plus Ultra.
(4)Bergmann, J.; & Sams, A. (2014, June 20). Classroom Management and the Flipped Class.

 

Nota: La Comunidad de Educadores para la Cultura Científica es una iniciativa de adhesión libre y gratuita de la OEI a través de IBERCIENCIA. Abierta en julio de 2009, desde 2012 funciona con el decidido apoyo de la Consejería de Economía y Conocimiento de la Junta de Andalucía


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