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Evaluar proyectos de intervención social. El caso de la problemática ambiental

15 de mayo de 2016

Rafael Miranda Garrido*. México: Miembro de IBERDIVULGA. Red Iberoamericana de Comunicación y Divulgación de Información Científica y Miembro de IBERCIENCIA. Comunidad de Educadores para la Cultura Científica de la OEI.
El principal objetivo del presente trabajo, consiste en plantearnos—en primer lugar—la siguiente interrogante: ¿Cómo evaluar un proyecto de intervención social? Para después esforzarnos—y, en segundo lugar—hacer una reflexión en torno a la ruta a seguir, para evaluar nuestro propio proyecto.

Seguramente, ocupar un tiempo para revisar lo que hemos estado haciendo—y estamos por hacer—durante nuestra actuación e intervención social, nos hace comprender de una mejor manera que:

La evaluación permite tomar decisiones a través de la comparación de distintas alternativas. Tanto en la vida cotidiana como en los proyectos (…) [es así como] se requiere de la evaluación para adoptar decisiones racionales.

[Cabe resaltar que] El significado de la evaluación difiere según la etapa del ciclo de vida del proyecto en la que se le utilice. Si es durante la formulación, proporciona los criterios de decisión para aceptar un proyecto específico u ordenar las alternativas consideradas en función de las relaciones existentes entre sus costos e impacto (o beneficio). Si se le aplica durante la operación o, inclusive, habiendo ésta concluido, permite determinar el grado de alcance de los objetivos perseguidos, así como el costo en que se ha incurrido.

…Por otro lado, la evaluación (…) (durante o después de la implementación del proyecto) permite reorientar la operación, adecuando el diseño realizado o adaptándola a las condiciones cambiantes del contexto. Asimismo posibilita aprender de la experiencia. (Perea, et al. 2003:10-11. Las letras negritas son mías).

En palabras de Gonzáles Igor: “En principio, es necesario considerar dos grandes ejes: 1. Micro/macro: con respecto a la perspectiva desde la que se evalúa. 2. Lineal/no lineal: alude tanto a la periodicidad con la que se producirá la evaluación como al tipo de evaluación que se hará” (Tomado de: https://prezi.com/zaaacj-74bur/compubintsocevaluacion-de-proyectos/).

En efecto, es oportuno decidir por un tipo de evaluación, es decir, tomar partido en una postura teórico-práctica que nos respalde durante el camino, en donde esté presente la problemática ambiental que sufre alguna comunidad, sin duda, y siguiendo lo que nos señala González Igor:

La perspectiva “micro” se concentra sobre todo en los aspectos estructurales (recursos, personal) y operativos (actividades, estrategias) de la intervención. La perspectiva “macro” refiere a los elementos políticos, económicos, psicológicos, del proyecto de intervención. Las estrategias lineales refieren a evaluaciones puntuales destinadas a medir el impacto o la eficacia de la implementación de proyectos de intervención (usualmente se aplican una vez terminado el proyecto). Las estrategias no lineales consideran que la intervención y la evaluación son parte de un mismo proceso, que se retroalimenta, y se aplican de manera constante a lo largo del desarrollo del proyecto. Ello con el objeto de hacer los cambios que resulten pertinentes. (Tomado de: https://prezi.com/zaaacj-74bur/compubintsocevaluacion-de-proyectos/).

Es así como hemos elegido la evaluación iluminativa, no está de más, pensar en crear los dispositivos, las estrategias idóneas que respalden y den sustento a nuestro proyecto de intervención en la población de nuestra elección que, además, de cuenta de la incorporación de los elementos pertinentes, como los que se presentan a continuación:

  • La evaluación iluminativa es una estrategia de investigación general:
    • La evaluación iluminativa pretende ser adaptable para satisfacer las dimensiones, objetivos y técnicas de la evaluación, y ecléctica para poner a disposición del evaluador diversas tácticas de investigación.
    • La elección de la estrategia que deberá utilizarse surge del problema que debe investigarse.
    • Ningún método deberá utilizarse exclusiva o aisladamente.
    • El evaluador no intenta manipular, controlar o eliminar las variables situacionales, sino que abarca tal cual toda la complejidad de la escena.
    • El evaluador se esfuerza por delinear ciclos de causa-efecto y relaciones entre las creencias y las prácticas. 
  • La fase de observación:
    • La fase de observación ocupa un lugar central en la evaluación iluminativa.
    • El investigador recopila continuamente informes de actividades, transacciones y comentarios informales.
    • El evaluador también documenta una amplia variedad de otros acontecimientos, como las reuniones.
    • Se graban las discusiones con y entre los participantes, y se identifican las convenciones y metáforas del lenguaje (…).
  • La fase de las entrevistas:
    • Descubrir los puntos de vista de los participantes resulta crucial para la valoración del impacto del programa [o proyecto de intervención social].
    • Los que participan en el curso son interrogados acerca de su trabajo y también acerca de su punto de vista sobre la utilidad y el valor del programa [o proyecto de intervención social].
    • El tipo de entrevista escogida debe ser la más apropiada para obtener el tipo de información o comentarios deseados.
    • Las entrevistas estructuradas y breves son convenientes para obtener información biográfica o demográfica, mientras que las formas más abiertas y discursivas se utilizan para temas menos sencillos. 
  • Los datos de cuestionarios y tests (…):
    • Su ventaja para los estudios a gran escala es evidente (aunque también pueden ser utilizados en estudios reducidos).
    • Los resultados de los cuestionarios pueden ser utilizados más tarde en un estudio para justificar o calificar los resultados provisionales más tempranos.
    • Los cuestionarios sólo deben ser utilizados después de haberlo pensado mucho (y nunca en exclusiva).
    • Además de contestar los cuestionarios, los participantes pueden también preparar comentarios escritos acerca del programa, [proyecto de intervención social] o diarios de trabajo de sus actividades durante cierto período de tiempo.
    • Pueden utilizarse tests de actitud, de personalidad y de logros (pero sin privilegiar su condición dentro del estudio, y tampoco nunca aisladamente).
  • La información documental y de antecedentes:
    • Los antecedentes históricos de un programa [o proyecto de intervención social] deben ser registrados, pues no están ahí por azar.
    • Pueden utilizarse las fuentes principales, como los datos confidenciales archivados, junto con los relatos autobiográficos y de testigos oculares acerca del programa [o proyecto de intervención social].
    • Las grabaciones de las reuniones y los ejemplares del trabajo de los estudiantes pueden también ser útiles para proporcionar una perspectiva histórica. 

(Stufflebeam y Shinkfield, 1987:336-338. Las letras negritas son mías).

Seguramente, será interesante acercarse a conocer lo que están haciendo las organizaciones de ciudadanos comprometidos y que además, es estimulante para nuestra labor de intervención, conocer a fondo, sus sistemas comunitarios de gestión del agua, así como saber sobre las universidades vinculadas con el problema del abastecimiento y calidad del agua (en donde seguramente distintos investigadores estén abonando sus mejores ideas y recursos teórico-metodológicos para buscar soluciones a la problemática), así como, la labor que otros organismos públicos y privados responsables de los procesos de organización y difusión entre la comunidad se encuentren ejerciendo y que también son importantes considerar para lograr articular mejores y más efectivas estrategias de acción comunitaria.

Ahora bien, es pertinente hacer una comparación entre la propuesta de Stufflebeam-Shinkfield y la de González Igor, señalando que son complementarias—además, es posible identificar elementos comunes entre ambas—y ahora destacamos lo que nos señala González Igor:

…una estrategia de evaluación podría plantearse [de la siguiente manera]:

  • Verificar si las actividades programadas se han implementado de manera adecuada, de modo que se logre una mejora continua (perspectiva micro; estrategia no lineal).
  1. Determinar la eficacia del proyecto de intervención de manera que se tome la decisión de continuar o no con el mismo, modificarlo, o eliminarlo (perspectiva micro; estrategia lineal).
  2. Evaluar el efecto diferencial de la aplicación de diversos proyectos con características más o menos similares, puestos en marcha en contextos distintos (perspectiva macro; estrategia lineal).
  3. Evaluar en qué medida el (o los) proyectos de intervención promueven valores democráticos tales como la solidaridad, la tolerancia, el respeto a los derechos humanos (perspectiva macro; estrategia no lineal). (Tomado de: https://prezi.com/zaaacj-74bur/compubintsocevaluacion-de-proyectos/.Las letras negritas son mías).

Desde este punto de vista, nos resta agregar que, para González Igor, tendríamos que incluir diversas componentes o elementos sustantivos que le den armonía y estructura a nuestro quehacer evaluativo, y es así como:

…es posible delimitar una serie de elementos que dan cuerpo a una buena estrategia de evaluación [y por consiguiente quedan ordenados de la siguiente manera]:

  1. El perfil y características del evaluando.
  2. Los criterios de evaluación, el nivel de participación (en el proceso de evaluación) de los grupos involucrados [que en nuestro caso pueden ser: la escuela, la ciudadanía, la industria y el gobierno local], el papel y la responsabilidad del evaluador [que como estudiante de la licenciatura en sociología he asumido con entrega y tenacidad, para dar cuenta del rol que juego como crítico de mi propio trabajo].
  3. Los métodos utilizados por el evaluador.
  4. El uso de la información derivada del proceso de evaluación. (Tomado de: https://prezi.com/zaaacj-74bur/compubintsocevaluacion-de-proyectos/.Las letras negritas son mías).

Es así como concluimos; que existen diferentes tipos de evaluación, por tanto, distintas formas de evaluar, por ejemplo: “…las evaluaciones que cumplen con requisitos como la precisión de objetivos, el reconocimiento de los propósitos de los evaluadores, la definición de criterios y parámetros, la aplicación sistemática de procedimientos y el uso de métodos precisos para el análisis y la emisión de juicios.” (Glazman, 2003:98).

Finalmente, destacamos que estudiar la actuación de un frente ciudadano, que lucha por la defensa del agua como recurso comunitario, seguramente nos permitirá crecer como estudiantes—al final de la carrera de sociología—y como evaluadores de nuestro proyecto y de otros proyectos de intervención social, por ello: “Cada momento histórico tiene su propia forma de intervenir en lo social, por lo tanto desarrolla un conocimiento pertinente que permite clasificar que es lo normal y lo patológico, o la conducta correcta y la desviada.” (Prado, 2008:62).

Bibliografía
Glazman, Raquel, Evaluación y exclusión en la enseñanza universitaria, Paidós, México, 2003.
Gonzáles, Igor, “¿Cómo evaluar un proyecto de intervención social?”, Recuperado el 12 de diciembre de 2015 de: https://prezi.com/zaaacj-74bur/compubintsocevaluacion-de-proyectos/
Perea, Óscar (Coordinador), Plan Estratégico del Tercer Sector de Acción Social. Guía de Evaluación de Programas y Proyectos Sociales, Plataforma de ONG de Acción Social, Madrid, 2003. 
Prado Arellano, Luis Ervin. “Los horizontes de la intervención en lo social”, en Reflexión Política, vol. 10, núm. 20, diciembre, 2008, pp. 58-69, Universidad Autónoma de Bucaramanga, Bucaramanga, Colombia. 
Stufflebeam, Daniel y Shinkfield, Anthony, Evaluación sistemática. Guía teórica y práctica, Paidós/M. E. C., Barcelona, 1987. 

 * El autor: Miembro activo—desde 2010—de la Comunidad de Educadores para la Cultura Científica (CECC), que desde el Instituto Iberoamericano de Enseñanza de las Ciencias y la Matemática (IBERCIENCIA) y la Red Iberoamericana de Comunicación y Divulgación Científica (RICDIC) que promueve la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI). Egresado de la Licenciatura en Pedagogía por la Universidad Pedagógica Nacional (UPN), Unidad Ajusco, México. Actualmente está por finalizar en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la Licenciatura en Sociología por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FCPyS). Ha concluido el Diplomado de Actualización Profesional en Investigación Interdisciplinaria en Educación Ambiental para la Sustentabilidad (DAPIIEAS-2015) en el Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación (IISUE) en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM); así como el Diplomado de Actualización Profesional en Investigación Interdisciplinaria (DAPII-2014) en el Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades (CEIICH) en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
Sus líneas de investigación se encuentran dentro de las siguientes temáticas: Educación Ambiental, Educación Media Superior (Bachillerato) y Formación Docente. Es miembro fundador del Grupo de Investigación Educativa y Sociológica (GINVES) y el grupo de profesores como investigadores de su práctica educativa (gpiped). La creación del Grupo de Investigación Educativa y Sociológica (GINVES) representa una propuesta viable para conformar equipos de trabajo destinados hacia el desarrollo de proyectos de investigación. Durante el XII CNIE 2013, organizado por el Consejo Mexicano de Investigación Educativa (COMIE) y la Universidad de Guanajuato, México, se presentó la iniciativa con la ponencia: Hacia el desarrollo académico de un grupo de investigadores educativos y sociales. Un acercamiento a la situación actual del proceso de formación entre sus miembros, expuesta por Rafael Miranda Garrido.

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