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Fernando Boytel Jambú: impresionante pensamiento multicultural.

15 de febrero de 2016

Por: DrC. Giovanni L. Villalón García, Centro de Estudios Sociales Cubanos y Caribeños (CESCA). Universidad de Oriente
Una consideración muy personal nos motiva a aseverar que la caracterización más esencial que se haya dado de Fernando Boytel Jambú, fue expresada por el MSc. Rafael Duharte, destacado historiador y ensayista santiaguero, cuando dijo que “Boytel fue sin dudas, un sabio en el sentido que tuvo esa palabra para los Griegos de la antigüedad. Era un hombre que poseía una avidez de conocimientos extraordinaria y para el cual no existían fronteras entre las distintas disciplinas científicas o entre ciencia, arte y literatura…

Palabras de Rafael Duharte en la inauguración de la cátedra Fernando Boytel el 13 de noviembre de 2002 y que se encuentran recogidas en: Adriana Ortiz y Juan Manuel Reyes: Ciencia y cultura en la obra de Fernando Boytel, p.2.

Aún muchos santiagueros no saben quién fue Boytel y menos la grandeza de su pensamiento y de su obra. Es una deuda que tenemos que saldar con un hombre que vivió para la ciencia y la cultura general, y lo que aprendió, siempre tuvo un sentido del compromiso social con su pueblo.

Boytel tuvo una formación cognoscitiva abarcadora, multifacética, multidisciplinaria, profunda y comprometida con su tiempo y su pueblo. Fue un amante de la cultura, de los estudios de la sociedad y su entorno donde concebía al hombre integrado a su medio ambiente.

  1. Boytel nació el 4 de agosto de 1914, en Palmarito de Cauto, actual provincia de Santiago de Cuba; sus padres fueron Fernando Boytel Gracesqui, de origen puertorriqueño, y Aurora Jambú Lefebre, natural de El Cobre. Sus abuelos paternos tenían orígenes franceses y los maternos eran procedentes de Polonia.
  2.  
  3. Al vivir en la ciudad de Santiago de Cuba, comienza a interesarse por los estudios de las ruinas agroindustriales francesas en la Sierra Maestra, vinculadas al cultivo del café, añil, cacao. Este fue uno de los temas de investigaciones de Boytel y, en consecuencia, de aportes a la cultura más transcendentales.
  4.  

Por este sendero de la integración cultural, Boytel dio a conocer las características de esta migración, venida a estas tierras como derivación de la Revolución de Haití, sus formas de convivencia, la instauración de la producción cafetera como sustento económico y la integración con la sociedad santiaguera. De ahí que se haya podido conocer con mayor claridad los cafetales de La Isabelica, Fraternidad, La Idalia, La Fortuna, entre otros. Él fue precursor del estudio y recuperación de estas ruinas que forman parte de la cultura cubana.

  1. Un resultado tecnológico trascendente en la vida de Boytel ocurre hacia los años 40 del pasado siglo, pues su familia comenzó la fabricación de la Horchata de Ajonjolí, un producto alimenticio que fue de mucho agrado por los consumidores, que la mezclaban con leche o la degustaban directamente diluida en agua como refrescante. Es de significar que la parte química y mecánica de la producción fue responsabilidad, sin dudas, el motor impulsor de su elaboración y éxito comercial.
  2.  
  3. En 1939 se incorpora a la Sociedad de Geografía e Historia 1, e ingresa a los Boys Scouts 2; como parte de las actividades de la mencionada organización realizó excursiones y llegó a ser Comisario Municipal en Santiago de Cuba. Entra en contacto con la intelectualidad del momento, a través de sus actividades investigativas, junto a su profesor Pedro Cañas Abril, lo cual le permite realizar diferentes actividades dentro del Grupo Humboldt. 3
  4.  
  5. Las conferencias, debates, estudios sobre tópicos de las ramas de la geografía y la historia, así como la realización de viajes de exploración y estudio a diferentes lugares de la zona oriental de Cuba, crearon en Boytel (y en todos los participantes) una visión científica y cultural muy sólida.
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  7. Esta Sociedad realizaba acciones en cuanto al archivo de documentos, colección de objetos científicos e históricos, edición de libros, boletines, confeccionar mapas, celebrar concursos que estimularan la investigación científica, geográfica e histórica.
  8.  
  9. Boytel participó en 1942 en el Primer Congreso de Geografía de Cuba, celebrado en la ciudad de La Habana. En el mencionado evento, Fernando Boytel expuso su artículo “Descenso a la Sima de Morlote” o sima del aviador. Altamente significativo es que Boytel recibió ese año la Medalla de Oro de la Sociedad de Geografía de Cuba, por su trabajo “Exploraciones a la Provincia de Oriente.”
  10.  

El año 1944 marcó un cambio en la vida de Boytel: es designado director del Museo Emilio Bacardí. Con la experiencia adquirida en la dirección de esta institución cultural, en 1948 asiste al Primer Congreso Nacional de profesionales universitarios y directores de Museo, donde presentó una ponencia referida a la utilidad de los museos en Cuba, donde valoró la importancia de dicha institución para la conservación y divulgación del patrimonio cultural.

Al triunfo de la Revolución en 1959 fue nombrado nuevamente director del Museo Bacardí hasta 1962. Fue en este campo de trabajo cultural un innovador y entusiasta promotor cultural, paradigma de los especialistas de los museos cubanos. De esta etapa nos legó su vocación cultural, múltiples piezas arqueológicas, importante documentación histórica y una guía museológica de mucho valor instructivo y formativo para los especialistas del guiaje museológico.

A pesar de que autodidactismo fue su principal fuente de conocimientos, entre los 1948 y 1949 matriculó la Escuela de Verano en la Universidad de Oriente, donde recibió cursos sobre el Pre - Barroco en Cuba, con el Dr. Francisco Prat Puig, y Geografía de la Sierra Maestra, impartido por el Dr. Pedro Cañas Abril. Fueron sesiones de estudio que mucho le aportaron en su visión sobre la ciencia y la cultura.

Nuevas responsabilidad, nuevos resultados. Junto a Antonio Núñez Jiménez y otros compañeros, Boytel funda el Observatorio Meteorológico de la Gran Piedra en 1962 y para sorpresa de no pocos instala un sismógrafo.

Otro rumbo profesional y nuevas huellas de su quehacer científico: desde 1963 dirigió el Departamento de Recursos Naturales del Instituto de Planificación Física, que es un espacio de relevancia para el desarrollo.

Sigue su actuación profesional en todos los ámbitos. En 1964 participa en la reunión de Ingeniería Antisísmica, realizada en Francia. La Universidad de La Habana reclama de su concurso, por lo que se le ve en estos años como profesor de Geografía de esta Casa de Altos Estudios, centrado en el análisis de los recursos naturales. Esta labor docente se replica, ahora como profesor para la carrera de Arquitectura del Instituto Politécnico Julio Antonio Mella.

Un tema que aún para muchos es desconocido: la presencia sueca en Palmarito de Cauto, fue objeto de estudio de Boytel, donde demostró la historia, impacto y elementos de integración de esa comunidad sueca en esta zona del norte de la actual provincia de Santiago de Cuba.

Se presenta un nuevo giro, aunque el tema ya no le era desconocido: la cultura aborigen. En 1974 Boytel asistió a la Jornada Científica Nacional sobre Cultura Aborigen, actividad organizada por el Consejo Nacional de Cultura y realizada en el territorio holguinero de Banes.

Boytel también incursionó en la divulgación científica a través de los medios de comunicación, pues durante varios años desarrolló el guión y la conducción del programa “El hombre en su mundo”, centrado en los temas referidos a la historia y la ciencia, un espacio que tenía como propósito fundamental, brindar explicaciones científicas a los fenómenos que nos acompañan en la vida cotidiana.

Los años ochenta transcurren con una arraigada intensidad científica y, por supuesto, con una aguda diversidad temática por la diversas de temas de trabajo. Participó en la Primera Reunión Nacional de Ecología en La Habana, luego en la Primera Reunión Nacional de Jardines Botánicos, actividad que contó también con sus esfuerzos y dedicación científica. Como reconocimiento a esta paciente actividad, los botánicos Manuel García Caluff y Gustavo Shelton al descubrir una especie híbrida endémica arborescente, la nombraron Alsophila xboytelli Caluff & Shelton en honor a tan importante científico santiaguero.

Asimismo se le vio como Miembro del Consejo Asesor de La Casa del Caribe, institución que fue fundada en 1982 como templo científico de la cultura popular, promovida por Joel James.

La literatura científica legada por Fernando Boytel.

Fernando Boytel Jambú logró la publicación de algunas obras que de por sí cada una constituye un aporte a la ciencia santiaguera. Y todas en su conjunto evidencian y confirman la amplitud de pensamiento que poseía, la curiosidad científica que siempre lo acompañaba, la voluntad de superación que lo embargaba y el interés porque la ciencia fuera un recurso para el desarrollo del país.

A través de la literatura científica puede observarse sus inquietudes científicas y el nivel de profundidad que alcanzaba en sus búsquedas, que no solo trataba teóricamente, sino que lo estudiado y generalizado lo aplicaba en la práctica profesional, en todos los puestos de trabajo en los que se desempeñó. Así pues, en él confluyen temáticas de mayor alcance como la sismología, la meteorología, la antropología, la etnografía y la ciencia de la cultura.

El análisis de algunas de sus obras confirma los anteriores planteamientos y a través de estas presentaciones, queda confirmada su grandeza, que logra mayores méritos si tenemos en cuenta que Boytel nunca alcanzó título académico alguno.

La primera obra de gran trascendencia fue “Hombres y Huracanes 4. Es una seria incursión en el campo de la meteorología, donde reitera la profundidad de los conocimientos con los que aborda diversos aspectos de esta ciencia.

 

Es significativo que, sin ser un graduado de esta especialidad, se adentra con tal intensidad y hondura que es capaz de cuestionar planteamientos teóricos y metodológicos ya sistematizados por esta ciencia. Por ejemplo, se lamenta de que a esos fenómenos atmosféricos se les mida, solamente por el número de víctimas; es un elemento sustancial pues es el criterio evaluador de estos fenómenos atmosféricos, que parte de penetrar a su esencialidad y propone nuevas formas de hacerlo.

Tal razón fundamenta una nueva proposición metodológica al decir que “A los huracanes debe medírseles, como empieza a ocurrir en Cuba, por las millonadas de metros cúbicos de agua que dejan depositadas en las presas”. 5

Boytel se hace una pregunta que orienta el análisis teórico en otra dirección a la ya establecida en la ciencia: “¿fueron estas víctimas gente previamente organizadas y atendidas?” 6 Con ello, llama la atención en el componente social del problema. Y reitera: “¿Fueron acaso ubicadas prudentemente?”, con lo que reclama que ante estas situaciones difíciles se requiere de una atención a la población que, sin dudas, hace mucho menor el impacto y consecuencias de los huracanes.

De ahí que cargue la mano sobre la manera como se había tratado este problema, sobre todo, desde su enfoque en los medios y de intereses políticos mezquinos, que acompañaron a la sociedad durante muchos años. Expresa que tal “parece que nos hemos dejado llevar por el sensacionalismo impresionante, cargado de dramatismo impartido por los beneficiarios de la parte peligrosa que solo miran el lado negativo" 7

Jambú llama la atención sobre los daños económicos de las sequías y el significado positivo del agua represada como consecuencia de los ciclones, almacenamiento que califica de “buen negocio para los pueblos”.

Sin dudas, Boytel reconoce, como es natural, la complejidad de estos fenómenos atmosféricos, su impacto y los graves daños que pueden ocasionar. Pero también analiza otras aristas de la ocurrencia de los huracanes que pueden ser positivas y, en tal medida, hace proposiciones favorecedoras del mejor conocimiento de su comportamiento y sobre todo vinculado a la actividad humana y al cuidado de las personas, con el aprovechamiento de lo que de forma irresoluta forma parte de la dinámica de los huracanes.

Se trata de las aguas que los huracanes traen aparejados a su movimiento, los vientos y la energía que desprende. Por ello, hace un llamado al estudio de estos fenómenos, para despojar su interpretación como consecuencia de actos divinos y oscuros; estas ideas las fundamenta científicamente y brinda explicaciones a los aspectos más sencillos y los más complejos, desde los conceptos cotidianos que los acompaña hasta los procesos que, hasta la fecha, de la publicación del libro, solo eran del conocimiento de los especialistas.

Muy interesante la ejemplificación que toma en cuenta para hacerse comprender por cualquier lector. Boytel recuerda que hasta no hace mucho tiempo el hombre se espantaba de las descargas eléctricas “las cuales hoy son conducidas, distribuidas y sometidas hasta lo increíble y todos ansían la electricidad para solucionar sus problemas”8  

Lo mismo se refiere al fuego, antes muy temido, que hoy es parte de la vida cotidiana de la sociedad en la gestión de su calidad de vida. Luego hace una exhortación, en especial a los jóvenes para que estudien y vean en todo el entorno, muchas posibilidades de desarrollo, de ahí que fuera enfático al decir: “El hombre no está hoy asentado en el medio para contemplar o para temer a los huracanes, sino para domeñarlos”.

Boytel se ocupa de analizar con sólidos argumentos y en un lenguaje asequible a todos, diferentes aspectos que pudieran pasar inadvertidos para muchos, pero que están en la base conceptual de esta ciencia. Y se guía por la formulación de preguntas que hacen aún más didáctico dicho análisis, como por ejemplo: ¿Cómo surge un huracán?, ¿Cómo desaparece un huracán?, ¿Cómo y con qué los observatorios miden los huracanes?, ¿Por qué ahora abundan más lo huracanes?, ¿Por qué los huracanes tienen nombre femenino?, ¿Por qué los huracanes tienen tanto viento?, ¿Por qué hay tanta calma en el centro del huracán?

Con tales preguntas, el lector va descubriendo aquellas cuestiones de los huracanes que no sabía, otras que le resultan interesantes y aquellas que definen aspectos cognitivos que sería aconsejable saber. Todas las preguntas sin dudas, parten de los cuestionamientos que muchos se hacen ante estos fenómenos naturales y que quizás nadie antes había explicado.

Conocer el origen taíno de la palabra huracán (una de las preguntas que formula) es una delicia cultural, pues realiza un análisis histórico y etimológico muy coherente, con las referencias más sólidas en los trabajos del Padre Fray Bartolomé de las Casas y del sabio Don Fernando Ortiz.

Este libro de Fernando Boytel es un referente especializado y para mostrar cómo se puede hacer la divulgación científica con contenidos que en principio parecen muy complejos y de difícil comprensión para la población, pero que manteniendo el rigor y la coherencia científica, logran que todos los públicos accedan a sus planteamientos científicos.

 

Geografía Eólica de Oriente.9

A la obra antes analizada le sigue la publicación Geografía Eólica de Oriente, el más conocido de sus libros científicos. Es un texto con muchos planteamientos teóricos pero, especialmente, sorprende por los estudios empíricos que presenta como base para sustentar sus propuestas de utilización de la energía eólica en el oriente cubano.

Este libro es resultado de sus preocupaciones para sustentar los proyectos de desarrollo desde sus funciones como jefe del Departamento de las Condiciones Naturales de la Dirección Provincial de Planificación Física. Es que sus inquietudes fueron trasladadas a cada trabajo realizado y a cada función desempeñada.

Sus conocimientos estuvieron siempre en aras del desarrollo humano y sociocultural. De modo que Boytel siente la necesidad de la publicación de este libro, que viene a mostrar a los investigadores, especialistas y sobre todo, a los que proyectaban el desarrollo social e industrial de la región oriental, que mucho se puede hacer utilizando la energía eólica con el consiguiente cuidado del medio ambiente.

Con los datos que recopiló acerca de los vientos y sus magnitudes, puso al servicio del desarrollo una variable pocas veces consideradas. El mostró las insuficiencias en las construcciones de casas y escuelas, y en los vuelos de aviones que eran utilizados en la agricultura, entre otros ejemplos.

Aun cuando este texto fue escrito para los especialistas de la planificación física y su autor cuidó mucho su lenguaje técnico, siempre vio como necesidad que toda la población lo leyera y lograra su comprensión. Por ello precisa que “el lector hallará términos demasiado familiares a lo largo del texto”

Una frase extraída del texto expresa

la convicción de Boytel sobre el valor del viento para el desarrollo. En el prólogo expresa: “iTodo lo referente al viento es planificable!”, y para que no quede dudas de su planteamiento afirma: “iY hay que planificar contando con el viento!”

Más adelante confirma esta posición señalando: “…Hay que adentrarse en su naturaleza, reconocerlo, descubrir sus características para atenuarlo, desviarlo,

Someterlo o aprovecharlo, acorde con nuestras conveniencias.” 10

Nos resulta muy interesante que Boytel presente en el capítulo 8 la Relación entre el viento y la actividad humana. Para ello organiza el contenido precisando las diferentes actividades que se desarrollan en la sociedad, que van desde el transporte (de vela, por ejemplo), la fumigación y fertilización aérea, el deporte (incluye precisiones en el deporte de velas y otros más recreativos como los papalotes o cometas), y hasta el beisbol, pues como señala, hay reglas específicas para determinadas jugadas que tienen que ver con el movimiento de la pelota ante rachas de vientos, que modifican las acciones, ante las cuales hay que tomar decisiones.

También aborda la relación del viento y los caminos, aborda la conservación de los alimentos por deshidratación, planteando sus ventajas para lograr el consumo de los alimentos durante mucho más tiempo, que si los dejamos con su proceso natural de maduración y descomposición. Otros tópicos son de gran impacto, como la relación de los vientos y las salinas, su relación con la humedad, etc.

Y más aún, Boytel se adentra en la relación entre el viento y la economía, tratado en el capítulo 9. En este apartado el autor va desentrañando aspectos que pueden todavía hoy pasar inadvertidos para el común de los ciudadanos, pues apenas se pone atención a la relación del viento y la oxidación de los metales o la erosión de los terrenos y las pinturas de los edificios, que obligan a un mayor gasto financiero para su conservación.

Así mismo aborda el tema de la arborización de la ciudad en cuanto a los aspectos positivos y negativos de su establecimiento. Sobre lo primero señala que sirve de contención a la nociva influencia de los rayos solares, reduce la velocidad de los vientos e impide el recalentamiento de las paredes y el suelo. Y desde el punto de vista negativo, Boytel señala las limitaciones de la arborización en aspectos como que impide la rápida entrada de los vientos y por tanto, limita la recirculación del aire, las molestias que ocasionan la caída de las hojas, reducen la visibilidad de los conductores de vehículos y que retienen por más tiempo la humedad de las raíces.

En el libro de referencia Boytel presenta tablas, esquemas y mapas que hacen mucho más comprensible los contenidos que aborda. Aporta una carta eólica a la que acompaña de recomendaciones prácticas para su uso efectivo. Y trata una gran cantidad de conceptos y fenómenos que brindan a los lectores una visión integral de los vientos y su impacto en la vida en general, sobre todo, en relación con la actividad humana.

En este sentido, la DraC. Dania González Couret11 , al hablar de este libro de Boytel, señala que “su obra maestra… fue sin duda el libro Geografía Eólica de Oriente…que constituye un clásico de los estudios del viento en Cuba.”12 Y al referirse a la Carta Eólica de Oriente, González Couret plantea:

La impresionante Carta Eólica de Oriente confeccionada por Fernando Boytel constituye una herramienta invaluable para trabajar en esa región. Ella contiene la tipología de los vientos; las zonas de convección orográfica y del espinazo convectivo; el área del terral, los límites de la brisa marina y las subregiones eólicas; rosas locales con la dirección y sentido predominantes para diferentes períodos del año y la frecuencia de calmas, y otros datos eólicos de interés, como las trayectorias de huracanes, zonas de trombas, frente de turbonadas y vientos gravitacionales.13

Boytel legó una obra que tiene un carácter fundacional en los estudios eólicos en Cuba.

Posteriormente, en el año de 1976, Fernando Boytel logra la publicación del libro Carta de sismicidad histórica.14 El autor confirma que fue elaborado con el máximo rigor científico y a partir de las condiciones técnicas de la época en que se escribe, como alternativa para dar respuestas a la problemática de las construcciones que se sucedían de forma acelerada por la Revolución. Es consciente de la evolución del conocimiento de la disponibilidad de nuevas fuentes de información, cuando expresa estar convencido por la cantidad de datos disponibles posteriores a la publicación del libro, que podrían modificar las propuestas técnicas que se exponen en esta carta. 

Es un libro que emana de su labor en el Departamento de Planificación Física, y para su elaboración accedió, como declara en la introducción del texto, a los registros de temblores en la historia de la provincia, las crónicas elaboradas sobre este fenómeno natural, a los folletos y materiales escritos por los investigadores que se dedican a los sismos, los epistolarios, anécdotas, cartografía sísmica de que se disponía, así como la visita in situ a los lugares donde se observaban los daños ocasionados por los sismos en diferentes épocas.

Todo ello revela los profundos estudios realizados por Boytel, para poder escribir su nuevo libro ante la necesidad constructiva de la provincia. Es ilustrativo de la capacidad de estudio, la seriedad y rigor con que enfrentaba cada objeto de análisis científico.

En el texto Boytel presenta una carta sísmica que es resultado de la integración de los datos aportados por el análisis de la secuencia, identidad y localización geográfica de cada sismo, la depuración de los fenómenos reportados, la verificación de los daños reportados, entre otros aspectos, que sostienen la cientificidad y aplicabilidad, consecuencia de su propuesta.

Hizo un análisis de los sistemas constructivos que fueron dañados por los sismos a los largo de la historia, estableciendo una correlación con la intensidad sísmica, señalando la necesidad de erradicar de los análisis el aspecto subjetivo, porque podría alterar los resultados y, por tanto, de las características de la propuestas de norma constructiva.

Registró además, un recorrido por los reportes realizados por estaciones foráneas, pues reconoce que aún no se disponía de estaciones sísmicas locales. Estos datos y análisis de Boytel son de gran interés desde el punto de vista metodológico, pues van expresando cómo fue construyendo sus valoraciones y resultados generales. Se trata de un indicador que expresa también su honestidad científica.

Fernando Boytel recibió reconocimientos por la obra de toda la vida. Fue investido con la categoría de Profesor Invitado del Instituto Superior Politécnico “Julio A. Mella”, recibió la Orden Félix Varela, le fue reconocida su labor investigativa en la arqueología y recibió la Placa XXX Aniversario del Moncada. También el Gobierno Municipal le entregó el Escudo de la Ciudad por sus aportes al desarrollo social y cultural de Santiago de Cuba.

Boytel fue un investigador multifacético, con una amplia cultura científica y que abordaba cada tema con una profundidad impresionante, como un verdadero especialista en esas materias. También se destacaba por el dominio de varios idiomas (inglés, francés, alemán, sueco, italiano y ruso). Y, además de su devoción y resultados científicos, incursionó en la pintura, la mecánica, y en la agronomía, por solo citar algunas actividades profesionales.

Sin embargo, a pesar de los reconocimientos y halagos oficiales gubernamentales y de las organizaciones científicas, aun Boytel debe tener un mayor espacio en la vida cotidiana de la comunidad científica y en la sociedad en general. Su vasta obra revela la inmensidad de su pensamiento, y su actuación mostró siempre su apego a la ciencia y a la tierra que lo vio nacer.

Boytel murió el 13 de noviembre de 1986 en esta ciudad de Santiago de Cuba, que le acogió como un hijo pródigo y le rinde tributo de agradecimientos por sus aportes y entrega. Sus restos descansan en el cementerio de Santa Ifigenia, en un mausoleo con el que culmina el recorrido del Sendero de las Personalidades de las Ciencias de Santiago de Cuba, motivo por el cual se resume una jornada de reconocimientos a los que con esa condición especial, yacen en este monumento nacional.

Por eso merece muestra reverencia y en consecuencia ser estudiado como paradigma de científico de su tiempo y para el futuro.

1 La sociedad de Geografía e Historia de Oriente quedó oficialmente constituida el 18 de Mayo de 1939. Tuvo una gran significación por las investigaciones que en estas materias desarrolló, mostrando un conocimiento profundo de nuestra identidad histórica y de nuestro entorno geográfico.

2 Boys Scouts, Grupo de exploradores fundado entre 1889 y 1902 en África del Sur por sir Robert Baden Powell. Se dirigía a estimular en los adolescentes los valores inherentes a lo individual como la fuerza, valor y firmeza de carácter, así como sociales como la responsabilidad y el compromiso. En Cuba tuvo una significativa influencia.

3 Su gran mérito es haber realizado muchas excursiones en toda la región oriental que permitieron un mejor conocimiento de nuestro entorno, vinculado a los procesos históricos. Con las excursiones los participantes realizaban actas de cada una, donde se precisaban todos los detalles organizativos y vivenciados en cada lugar.

4 Publicado por la Editorial Oriente en 1970.

5 Fernando Boytel Jambú. Hombres y Huracanes. Editorial Oriente, Santiago de Cuba, 1970.

6 Ibídem.

7 Ibídem.

8 Ibídem.

9 Publicado por el Instituto Cubano del Libro, en 1972.

10 Fernando Boytel. Prólogo al libro Geografía Eólica de Oriente.

11 Arquitecta y Doctora en Ciencias. Directora de Postgrado del Instituto Superior Politécnico José Antonio Echeverría (CUJAE), La Habana, Cuba.

12 Dania González Coure. Un genio ¿olvidado? http://www.cubasolar.cu/biblioteca/Energia/Energia56/HTML/Articulo06.htm (Consultado el 12 de septiembre de 2014)

13 Ibídem

14 Publicado por la Editorial Oriente en 1976.

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