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Fronteras de las ciencia. Demarcaciones. Montaña Cámara y Emilia H. Lopera (eds)

7 de diciembre de 2016

En la colección Educación, Ciencia y Cultura de Biblioteca Nueva y la OEI. Esta es una nueva publicación que se enmarca en el trabajo que viene realizando el Grupo CTS de la Universidad de Oviedo desde la Cátedra Ibérica CTS+I
La edición de este libro ha sido posible gracias al apoyo económico proporcionado por el proyecto del Plan Estatal de I+D+i «Concepto y dimensiones de la cultura del riesgo», Ref. MINECO-15-FFI2014-58269-P, y por la Consejería de Economía y Empleo del Principado de Asturias para «Grupo de Estudios CTS», Ref. FC-15-GRUPIN14-128

Índice

Presentación, Montaña Cámara y Emilia Lopera 11

I DEMARCACIONES ENTRE CIENCIA Y FALSAS CREENCIAS

La investigación neurocientífica: Ni aliada ni enemiga de la ética, Asunción Herrera Guevara 23
El conflicto de la economía: Ciencia social y aventura pseudocientífica experimental, Emilio Muñoz Ruiz 31
Mitos, pseudociencia y falacias en alimentación, Jose M. Mulet 47
Economía y nanotecnología, Domingo Fernández Agis 59
Del nosotras parimos al nosotras decidimos: La participación en los límites de una ciencia postnormal, Natalia Fernández Jimeno 71
Magia, espiritismo y propiedades disposicionales: Reflexiones sobre la ciencia en la frontera, Irene Díaz García y José Antonio López Cerezo 85

II NUEVOS DESAFÍOS DE LA COMUNICACIÓN DE LA CIENCIA

Profesionales para la comunicación de la ciencia: ¿Qué periodistas científicos y para qué?, Antonio Calvo Roy 103
Ciencia imaginada. La ciencia de la ciencia-ficción, Cipriano Barrio Alonso 111
La cafetera italiana. Un diálogo sobre la ciencia y los valores, Jesús Zamora Bonilla 125
Los usos de la ciencia en publicidad. Una relación en la frontera, Myriam García Rodríguez e Irene Díaz García 139
Autores 153

Presentación
Montaña Cámara Hurtado Emilia H. Lopera Pareja

Con la edición de este volumen se completa la trilogía Fronteras de la Ciencia publicada íntegramente en esta misma editorial en tres entregas: Fronteras de la Ciencia. Hibridaciones (González García y López Cerezo, 2012); Fronteras de la Ciencia. Dilemas (Barrio Alonso y Cáceres Gómez, 2014); y, por último, el presente libro Fronteras de la Ciencia. Demarcaciones, con el que se cierra la serie.

Aprovechando la tribuna que nos brinda esta presentación, a continuación se incluye un breve resumen de los contenidos tratados en los dos volúmenes previos con objeto de que dicha recapitulación proporcione el contexto adecuado para situar esta tercera entrega.

El primer libro de la trilogía Fronteras de la Ciencia se centró en tres tipos de hibridaciones que se trataron en sendas secciones. En la primera de ellas, un grupo de contribuciones se ocupó de las fronteras de la ciencia, la tecnología y la innovación para abordar el carácter híbrido de estas prácticas a diferentes niveles. A continuación, un segundo grupo de aportaciones ilustró los territorios fronterizos entre disciplinas científicas y entre la propia ciencia y otras manifestaciones culturales. En la última parte del volumen, diversos autores exploraron la naturaleza híbrida de la cultura científica en diferentes espacios como la enseñanza reglada, los medios de comunicación, la literatura o el cine.

El segundo volumen de Fronteras de la Ciencia se dedicó a los dilemas que entraña la ciencia en el abordaje de cuestiones complejas y controvertidas, como la necesidad de proteger a la naturaleza de la propia ciencia o hasta qué punto el desarrollo cada vez más acelerado de nuevas tecnologías responde a una verdadera necesidad o a otro tipo de intereses. Dicha edición contenía secciones dedicadas al tratamiento de la ciencia en los medios de comunicación, a la gestión del conocimiento científico en las organizaciones públicas y privadas y a la relación entre información científica, riesgo y salud pública.

En el caso del tercer volumen, Fronteras de la Ciencia. Demarcaciones, su contenido aborda el debate sobre cómo afrontar los conflictos y confusiones en la demarcación entre ciencia y falsas creencias, teniendo en cuenta tanto las dimensiones no científicas de la cultura científica como los valores de la ciencia —la aplicación de la razón, la objetividad, la búsqueda de la verdad y el escepticismo—. Este debate está presente en muchos ámbitos de nuestra vida diaria: la medicina y la salud, la alimentación, el uso de tecnologías, el ocio, etc.

Este libro incluye diez contribuciones y su estructura se articula en dos secciones: I. Demarcaciones entre ciencia y falsas creencias, y II. Nuevos desafíos de la comunicación de la ciencia.

La sección I consta de seis contribuciones. En las dos primeras se advierte de los riesgos asociados a las demarcaciones cuando dichos límites no son tenidos en consideración o, en el peor de los casos, cuando se traspasan u omiten con objeto de equiparar ciencia y falsas creencias con propósitos ideológicos o espurios. Asunción Herrera abre el volumen centrando la cuestión en la demarcación entre la neurociencia y la ética desde la perspectiva naturalista, entendiendo naturalismo como determinante de la conducta humana. A continuación, Emilio Muñoz aporta su visión crítica en torno a la demarcación entre la economía como ciencia social y como aventura pseudocientífica experimental, cuando no se tienen en cuenta los límites y las leyes de la biología, y la economía de libre mercado asciende a la categoría de determinante del funcionamiento de la sociedad global. Las siguientes contribuciones se refieren a temas concretos, así la tercera aportación, elaborada por José Manuel Mulet, se centra en el campo de la alimentación, área en el que muchas cosas se asumen como ciertas sin serlo. Por su parte, Domingo Fernández Agis estudia las interacciones entre economía y nanotecnología como ejemplo de las interacciones entre lo económico y lo tecnocientífico. En la contribución de Natalia Fernández Jimeno se estudia el debate sobre la interrupción voluntaria del embarazo (IVE), como un caso de ciencia postnormal, aquella que se construye de forma incierta, en la que los valores están en disputa y en la que las decisiones tienen carácter de urgencia. Por último, Irene Díaz García y José Antonio López Cerezo seleccionan la magia, el espiritismo y las propiedades disposicionales como objeto de reflexión sobre la ciencia en la frontera.

En su contribución, Asunción Herrera argumenta que la neurociencia no supone un peligro para la ética porque conocer el funcionamiento neurológico del razonamiento, de la toma de decisiones o de las emociones no representa un obstáculo para el quehacer ético. Más bien al contrario, la neurociencia puede ser de gran ayuda para dirimir ciertos dilemas bioéticos, como el aborto o la eutanasia, con una caracterización de la neurociencia capaz de fijar claramente sus límites. La autora pone como ejemplo de su razonamiento la decisión del Tribunal Supremo estadounidense que, apoyándose en estudios neurocientíficos que mantienen la no sostenibilidad del sistema nervioso hasta los seis meses de gestación, ha fijado el límite del aborto legal en la semana 23. El peligro viene del llamado naturalismo «duro», cuando determinados sociobiólogos o psicólogos evolucionarios establecen relaciones de causación entre determinados datos experimentales y ciertos comportamientos morales. Una vez queda explicado que la neurociencia no es problemática para la ética, en la segunda parte de su contribución Herrera se pregunta si ocurre lo mismo con la neuroética, una ética integrada en el cerebro con respuestas biológicas universales a los dilemas morales. Ante este planteamiento, la autora explica que si el naturalismo «duro» ha ido unido a parámetros como la inteligencia, la raza o los genes, desde la perspectiva de la neuroética el parámetro es el cerebro mismo. Aunque esto ya es suficiente para mantenernos alerta, la neuroética abre nuevos interrogantes sobre el análisis del cerebro desde el naturalismo que son difíciles de responder: qué ocurre con la cuestión del libre albedrío, cómo se explicarían las diferencias culturales o qué papel tienen los disidentes (inferiores, delincuentes, enfermos...).

La contribución de Emilio Muñoz Ruiz aborda el debate de las fronteras en que está inmersa actualmente la economía como ciencia social tal y como la configuró Adam Smith en La riqueza de las naciones, al tiempo que advierte de la gran responsabilidad que ello implica para los economistas del mundo académico en el actual contexto de crisis económica y social. En su exposición parte de las relaciones de conflicto entre las políticas económicas aplicadas durante la crisis actual y las propias leyes de la biología evolutiva desde el enfoque filosófico y ético. Dicho análisis crítico, que cronológicamente abarca desde 2012 hasta el verano de 2015, se asienta sobre dos textos que el autor considera fundamentales para establecer nuevas tesis en este campo —Los Informes Lugano I y II de Susan George y un trabajo de Mario Bunge, La conexión entre pseudociencia-filosofíapolítica—. Tomando estos textos como marcos de referencia, esta contribución describe el recorrido y evolución de una línea de alta divulgación en la que desde la filosofía científica se ha confrontado la filosofía pseudocientífica que subyace a la aplicación de determinadas prácticas políticas y económicas de ideología liberal.

José Manuel Mulet perfila las principales falacias que pueden encontrarse en la información sobre alimentación que se da, principalmente, en los medios de comunicación generalistas. En temas de alimentación, y especialmente en todo lo relacionado con la biotecnología vegetal aplicada a la agricultura hay conceptos pseudocientíficos o falsos profundamente enraizados en la opinión pública, sobre todo en la europea. Al hablar de dietas milagro y enzimas mágicas el autor hace referencia a la obra La enzima prodigiosa del japonés Hiromi Shinya, en la que, partiendo de la base de que no existe ninguna enzima madre a partir de la cual se forman todas las enzimas del cuerpo humano, el único mensaje razonable es que conviene comer menos carne y más verduras y no abusar de la ingesta de calorías. También se aborda la ciencia y el mito detrás de la agricultura ecológica. Un alimento no es ecológico por ser más sano, ser local o haber sido producido por pequeños agricultores. De la misma manera que a la comida ecológica se le suponen todas las virtudes, su reverso tenebroso sería la ingeniería genética aplicada a la agricultura, concretamente las plantas transgénicas. Un transgénico, a pesar de ser una modificación mínima sobre un alimento tradicional como el maíz o la soja, se considera un nuevo alimento y tiene que superar un complejo y carísimo proceso de autorización. La primera consecuencia es que solo las empresas grandes pueden plantearse sacar un organismo modificado al mercado, debido al costoso proceso de autorización. El autor indica que uno de los factores que juega en contra de la fidelidad de la información en el ámbito de la alimentación y la nutrición en general, es el hecho de que apenas se tratan estos conceptos durante la educación. El estudio de la comunicación en alimentación o en biotecnología vegetal y cómo se vende como ciencia lo que realmente es pseudociencia, es un campo que todavía no está suficientemente investigado.

La contribución de Domingo Fernández Agis estudia la evolución de la nanotecnología como ejemplificación elocuente de cómo, en las interacciones entre lo económico y lo tecnocientífico, tienden a ser escamoteadas cuestiones que poseen una trascendencia ética de primer orden y que deberían situarse en el debate ético y político en un lugar de preponderancia. El autor se aproxima a algunas cuestiones de particular relevancia ética, en relación con esta nueva frontera del progreso tecnocientífico y con las contrapartidas económicas de dicho progreso, y considera que las expectativas de beneficio económico ni deben ser el incentivo primordial para el desarrollo de la nanotecnología ni justificar aquello que, desde una perspectiva ética, carece de justificación. Además en el ámbito nanotecnológico, el espectacular nivel de inversión económica realizado no ha venido acompañado de la mejora en la eficiencia de los mecanismos de regulación y control.

Natalia Fernández Jimeno selecciona como caso de estudio el debate sobre la interrupción voluntaria del embarazo (IVE), polémica que ya tiene un amplio recorrido en nuestro país, dado que las sucesivas reformas o intentos de reforma han generado una importante discusión social e involucrado a distintos sectores de la población. Hechos y valores se confunden en los usos de argumentos científicos en el debate sobre el aborto. Sin embargo, el problema no es únicamente la utilización ilegítima de la ciencia para cerrar el debate, sino que el debate mismo trasciende las posibilidades de la ciencia de dirimirlo. La autora, siguiendo los planteamientos de Silvio Funtowicz y Jerome Ravetz (1993), que recogen las inquietudes de Weinberg y de Jassanoff en lo que denominan «ciencia postnormal», considera este debate como un ejemplo de la misma, dado que no puede presentarse como un terreno firme al que agarrarse para la toma de decisiones racionales en aspectos tan importantes a nivel social como son la salud sexual y reproductiva.

La última contribución de esta sección, elaborada por Irene Díaz García y José Antonio López Cerezo, plantea una reflexión abierta e informal, basada en interrogantes sugerentes más que en respuestas concluyentes o certidumbres, acerca de los límites y el sentido de la ciencia. Estos autores se ocupan de las dificultades para definir eso que llamamos «ciencia», respecto a fijar una meta y trazar una frontera precisa frente a otras manifestaciones de la cultura y, en particular, el amplio y diverso mundo de la magia. El espiritismo, por un lado, y la física, por el otro, marcan claros hitos para ayudarnos a trazar las fronteras del mapa de la ciencia, y pueden ser usadas a modo de ejemplares para decidir qué queda dentro y qué fuera. Los autores entienden el sustantivo «ciencia» y el adjetivo «científico» como análogos a propiedades disposicionales y por ello no pueden recibir una definición explícita, solo una especificación incompleta de «condiciones de verificación».

La sección II de este volumen sobre los nuevos desafíos de la comunicación de la ciencia se sitúa en el siguiente contexto. Uno de los objetivos generales de la vigente Ley de la Ciencia (Ley 14/2011 de 1 de junio, de la Ciencia, la Tecnología y la Innovación) es impulsar la cultura científi ca, tecnológica e innovadora a través de la educación, la formación y la divulgación en todos los sectores y en el conjunto de la sociedad. En cuanto a la divulgación, los medios de comunicación tienen un importante rol como correa de transmisión de información desde las esferas científi cas a la esfera pública, tal y como señalan los sucesivos estudios demoscópicos. En las encuestas los ciudadanos afi rman que para ellos los medios de comunicación son la principal fuente de información sobre ciencia y tecnología, fuera de la educación reglada. Pero esta labor de trasladar y traducir, para hacer accesible al público lego complejos contenidos científi cos, normalmente elaborados con un léxico experto y lenguaje probabilista, no está exenta de desafíos. Y por ello, en esta sección II, se analizan precisamente estos nuevos desafíos de la comunicación de la ciencia en cuatro contribuciones: los dos primeros textos se ocupan de las particularidades de sendos tipos de relatos sobre la ciencia y la tecnología —el relato periodístico y el relato de ciencia-fi cción—, la tercera contribución propone, como un caso concreto, la comunicación de la ciencia y sus valores a través del diálogo entre distintos personajes, mientras que la última aportación analiza el discurso científi co como recurso persuasivo en la publicidad de productos.

El capítulo firmado por Antonio Calvo Roy pone el foco en los profesionales de la comunicación científica, en la necesidad de especialización, en las dificultades que entraña su labor y en la función social que deben cumplir como agentes implicados en el proceso de comunicación social de la ciencia. A continuación, y desde la aproximación de los estudios sociales de la ciencia, Cipriano Barrio Alonso aborda las implicaciones sociales de la comunicación de la ciencia que tiene lugar mediante la difusión de obras de ciencia-ficción, como ciencia imaginada en la literatura y en el cine. Con formato libre, Jesús Zamora Bonilla presenta una conversación entre tres personajes en la que se profundiza en los valores de la ciencia, utilizando como metáfora de cómo se distribuyen tales valores las tres secciones que proyecta el perfil de una cafetera italiana. En la cuarta contribución, Myriam García Rodríguez e Irene Díaz García revisan las campañas publicitarias que acuden a la ciencia y al discurso científico como recurso para la persuasión, siendo este fenómeno especialmente destacable en el contexto de la salud dando origen al marketing pseudocientífico y seleccionando como caso de estudio el Actimel.

Calvo Roy comienza su contribución encarando uno de los principales desafíos del periodismo científico —la especialización profesional—, la necesidad de contar con periodistas debidamente especializados en materias que no son del dominio público para que sean capaces de explicar a sus contemporáneos el mundo en que viven. Un mundo donde se toman decisiones en torno a debates plagados de conocimiento experto —como por ejemplo, la genética o el cambio climático—, de los que el periodista no solo tiene que informar, sino también —y más importante— explicar en qué consisten y qué implicaciones tiene cada decisión política. A continuación, el autor se detiene en los cinco puntos necesarios para el buen ejercicio del periodismo científico —colaborar en la generación de cultura científica, explicar tanto el avance de las ciencias como sus limitaciones para ir más allá de la creación de opinión y perseguir la generación de criterio entre la población, mostrar cómo funciona la ciencia, su naturaleza, objetivos y sistema de financiación, informar sobre las decisiones políticas en materia de inversiones en I+D+i y, finalmente, fomentar la dimensión económica de la divulgación contribuyendo a la transferencia del conocimiento, al desarrollo industrial y a una cultura empresarial que impulse la productividad—. Para finalizar, esta contribución también se ocupa del siempre delicado tema de las fuentes de información científicas y de la irrupción de los nuevos formatos mediáticos de Internet.

Partiendo de una demarcación elemental entre la ciencia y la no ciencia, Barrio Alonso arranca su contribución diferenciando tres categorías de la no ciencia: lo que no es ciencia ni nunca podrá serlo a pesar del artificio (pseudociencias), lo que no es ciencia pero podría llegar a constituirse como tal (preciencia o protociencia) y la ciencia que aparece en la literatura de ciencia-ficción (ciencia imaginada) que, aunque no es real, debido a la estrecha conexión con conocimientos científicos existentes puede llegar a serlo en el futuro. Desde este planteamiento previo, el autor analiza la presencia de esa ciencia imaginada en el vasto territorio de las novelas de ciencia-ficción que se extiende desde el siglo xviii —Los viajes de Gulliver de Jonathan Swift— al siglo xx —con sagas como Yo, Robot y Fundaciones de Isaac Asimov—, sin olvidar los relatos universales de Julio Verne y H. G. Wells, ni el grupo de autores antiutópicos liderado por Adolf Huxley y George Orwell. El análisis de los supuestos básicos y las tramas de las obras de Asimov ponen de manifiesto la necesidad de posar una mirada crítica en este tipo de contenidos desde la perspectiva de los estudios sociales de la ciencia debido a sus implicaciones e interrogantes, no ya tanto en futuros imaginados, sino también en la sociedad actual. Entre ellos el autor destaca el precario equilibrio entre la visión negativa de la ciencia y la ingenuidad del optimismo tecnológico, el deseo atávico de conocer por anticipado la evolución de los acontecimientos sin otro objeto que poder modificar dicha evolución, en teoría, en pos de un futuro mejor, o las consecuencias sociales que puede acarrear la combinación de carencia de cultura científica con determinados anhelos a la hora de crear confusión entre las predicciones literarias sobre logros científicos y tecnológicos y la creencia irracional de dichos productos y servicios imaginados como algo posible y real.

Por su parte, Zamora Bonilla relata mediante diálogos cómo tres personajes exponen sus argumentos sobre las demarcaciones que existen entre los distintos valores de la ciencia intrínsecos a la naturaleza de la producción científica. Según se expresa en esta contribución que simula una tertulia, en la ciencia conviven no siempre en armonía miles de prácticas diferentes, criterios metodológicos, hipótesis y múltiples intereses. Una primera demarcación general sería acotar el concepto de ciencia como conjunto de prácticas e instituciones que comparten un esquema de valores y métodos fundamentales. En este contexto, el autor entiende valor como razón para justificar un criterio normativo, es decir, un criterio sobre lo que es correcto o incorrecto. Dado que estos criterios se pueden buscar en la práctica científica de cualquier disciplina en forma de pautas y normas, los mapas de valores de todas las comunidades científicas tendrán una estructura bastante similar. El autor se sirve de la imagen de una cafetera italiana, cuyas secciones superior, central e inferior representan la geografía de dicho mapa de valores. Esta estructura estará compuesta, en la base o sección inferior, por una serie de valores que se corresponden con los métodos utilizados en las distintas disciplinas; serían los valores instrumentales. Por la parte de arriba, sección superior, también existen numerosos valores que están relacionados con lo que se quiere alcanzar con la aplicación del conocimiento obtenido; estas aplicaciones serían los valores finales. Mientras que los valores instrumentales y finales difieren de una disciplina a otra, los valores situados en la sección central —la verdad empírica, la gloria científica y la economía o eficiencia— son muy semejantes en todas las disciplinas.

En la siguiente contribución, García Rodríguez y Díaz García revisan la constante interacción entre ciencia y sociedad con la publicidad a través de los medios de comunicación. Un buen ejemplo lo constituyen las campañas publicitarias que acuden a la ciencia y al discurso científico como recurso para la persuasión, siendo este fenómeno especialmente destacable en el contexto de la salud dando origen al marketing pseudocientífico y seleccionando como caso de estudio el Actimel. Este trabajo se limita a los mensajes lingüísticos emitidos en las campañas de televisión entre los años 2006 y 2010 dado que la televisión continúa siendo el medio con mayor permeabilidad social, por lo que los mensajes publicitarios transmitidos en ella poseen un gran alcance. Las autoras concluyen que la utilización de la buena imagen de la ciencia por parte de la publicidad es un fenómeno aún escasamente explorado desde los estudios sociales de la ciencia. Por ello consideran que los usos y abusos de la ciencia en publicidad admiten, al menos, un análisis en dos niveles: ético (en tanto que propician rutinas susceptibles de ser valoradas como deseables o reprobables) y epistémico (por su contribución a configurar una imagen concreta de la ciencia en el imaginario colectivo).

Aunque el presente volumen pone punto final a la colección Fronteras de la Ciencia, en un mundo cada vez más complejo y tecnificado, la ciencia en general y las disciplinas desde las que se abordan los Estudios Sociales de la Ciencia (Estudios CTS) seguirán siendo una frontera sin fin o sin límites; con ambas expresiones se ha traducido al castellano el título del informe Science, the endless frontier que Vannevar Bush, asesor científico de Franklin D. Roosevelt, elaboró para el presidente de Estados Unidos en 1945. Dicho informe recoge de manera sistemática las bases de la política científica moderna, supone un alegato en favor de un mayor apoyo gubernamental a la ciencia y establece los medios para conseguir este fin a través de la creación de la National Science Foundation.

Agradecemos el apoyo económico proporcionado por el proyecto del Plan Estatal de I+D+i «Concepto y dimensiones de la cultura del riesgo», Ref. MINECO 15-FFI2014-58269-P y por la Consejería de Economía y Empleo del Principado de Asturias para «Grupo de Estudios CTS», Ref. FC-15-GRUPIN14-128.

Referencias bibliográficas

Barrio Alonso, C. y Cáceres Gómez, S. (eds.) (2014), Fronteras de la ciencia. Dilemas, Madrid, Biblioteca Nueva/OEI.

González García, M. I. y López Cerezo, J. A. (eds.) (2012), Fronteras de la ciencia. Hibridaciones, Madrid, Biblioteca Nueva/OEI.

Título   Fronteras de la ciencia. Demarcaciones
Autor   Montaña Cámara Hurtado
   Emilia H. López Pareja
Editor   Montaña Cámara Hurtado
   Emilia H. López Pareja
Tema   Ciencias sociales
Subtema   Filosofía
Encuadernación   Rústica
Número de edición   1
Fecha publicación   12/2016
Número de páginas   160
Formato   170 X 240
Colección   Educación, Ciencia y Cultura
Precio   16,00 €uros (IVA incluido)

Pedidos: http://www.bibliotecanueva.es/novedad_detalle_libro.php?idLibro=2216

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