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Inteligencia artificial, tecnología del lenguaje y big data: El futuro emergente

29 de noviembre de 2016

IBERDIVULGA. Mañana 30 la OEI estará presente en un congreso internacional que se celebra en Sevilla entre el 30 de noviembre y el 2 de diciembre. El Congreso que tendrá a los máximos especialistas mundiales en estas materias nos abre las puertas a un campo de la ciencia, la tecnología y la innovación que cada día está más presente en nuestras vidas.

A propuesta de José Francisco Quesada, presidente del comité científico del Congreso y coordinador de nuestro Club Iberoamericano Scratch, programamos la semana pasada un webinar para que pudiéramos intercambiar ideas sobre lo que estos temas está representando a nuestras vidas cotidianas y lo que presumiblemente va a significar en muy pocos años.

Para nuestra área de ciencia siempre ha sido muy importante poder reflexionar sobre los aspectos sociales de la ciencia y la tecnología. El estudio de casos ha sido una constante desde que en 1996 empezamos los trabajos de ciencia. Los temas del congreso es un caso paradigmático del que estoy seguro que los muchos especialistas en CTS que nos vienen acompañando desde entonces y los cientos de formados en estos años podrán estudiar con el detenimiento y capacidades que en este momento carezco.

Pero quiero darles 3 ejemplos en cada una de las líneas del Congreso mediante los cuales podrán ver la profundidad de estos impactos.

Aunque hay muchos ejemplos sobre el aprovechamiento de la inteligencia artificial que la prensa en este mismo mes de noviembre nos ha señalado comentaré una reflexión leída hace muy pocos días. En el diario El País y con el título de: ¿Tienen que cotizar los robots a la Seguridad Social? http://economia.elpais.com/economia/2016/10/16/actualidad/1476612103_361082.html se describen algunas de las situaciones que la implantación de la inteligencia artificial va a producir. Pensemos en una de ellas: la sustitución de empleos (el reportaje habla del 12% como poco y del 55% como máximo entre 2015 y 2020) por “robots”. Está claro que los primeros empleos que van a caer son aquellos que corresponde a tareas rutinarias, en realidad ya lo vienen haciendo desde hace años, y los que van a permanecer son aquellos en los que aspectos como la creatividad o la empatía están presentes. Frente a las ideas pesimistas creo que al mismo tiempo que se destruyen empleos se generan nuevas profesiones. Una lección que debemos aprender es que la mayoría de esos nuevos empleos van a tener que ver con la propia industria de los robots (alguien los tiene que programar) y por ello toma una gran importancia que nuestros estudiantes vayan tomando capacidades de ser capaces de aprender de nuevo en cualquier momento.

Y citemos un ejemplo de un impacto social preocupante. Nos decía José Francisco Quesada que toda aquella tarea que signifique tomar decisiones en base a grandes volúmenes de información es una tarea para la que la Inteligencia Artificial realiza con mucha rapidez y perfección. Supongamos que una empresa decide que sus procesos de selección de personal sean realizados por un robot. Lo va a realizar a la perfección pero sobre la base de la información que maneje podrá inferir la probabilidad de que una candidata quede embarazada e incluso de que sufra una enfermedad. ¿Es un mundo equitativo? ¿Es un mundo de igualdad? Sin duda, es un mundo diferente en el que los dueños de los robots tendrán un mayor poder que el que tenían los dueños de las maquinas de telares tenían en el advenimiento de la primera industrial.

Respecto al segundo tema, las tecnologías del lenguaje, no me resisto a citar un caso simulado que Mariano Martín Martín Gordillo presentó en Buenos Aires en 2014. La noticia ficticia, ya casi se ha llegado a eso, es que ha salido un aparato que implantado en el oído traduce todo sonido al idioma del usuario. Un mundo donde todos tuvieran el aparato permitiría unas posibilidades enormes de comunicación entre los seres humanos. La maldición de la Torre de Babel había desaparecido. Pero Mariano nos preguntaba lo siguiente. Tenemos un hijo que acaba de nacer y le pondríamos aplicar el aparato traductor pero al configurarlo le podemos poner como lengua por defecto la nuestra (sería lo natural) u otro idioma. ¿Le ponemos el inglés la lengua franca del comercio y de la ciencia? o pensando en sus capacidades y dado que hemos leído que los resultados en matemáticas de los coreanos es muy bueno le aplicamos como lengua “materna” el coreano ya que nos ilusiona que pudiera ser una Medalla Fields en el futuro.

Ayer mismo leía que las tecnologías del lenguaje sumadas a la inteligencia artificial dan como resultado el mejor lector de labios posible. ¿Dónde queda la intimidad de nuestras conversaciones allí donde hay cámaras? Pero por otra parte que alegría que hayan servido para que un maltratador haya sido descubierto hace dos días y una mujer pueda dejar de sufrir.

Por otra parte no hay que olvidar que los programas de reconocimiento de voz han tenido una mejora exponencial en su rendimiento que me hace pensar que estamos tecleando por rutina. Seríamos mucho más eficientes hablando a los ordenadores en lugar de tecleando.

Y termino con el big data. Quizás es el tema que más nos rodea. La extracción de conocimiento sobre la base de una enorme información es un cambio que ya está muy presente en nuestras vidas. Somos millones de usuarios que navegamos por Internet. El que una página web nos muestre en sus espacios publicitarios temas que tienen que ver con nuestras búsquedas más recientes es el resultado de un aprovechamiento de una información enorme.

Los estudios muestran como por las búsquedas de información ya podemos anticipar las epidemias que se van produciendo. Una aplicación que seguro que será aprovechada por las autoridades sanitarias para una actuación rápida pero también por empresas de farmacia distribuyendo medicamentes en función de una demanda que aún no ha empezado.

Otro ejemplo de aplicación buena y mala de big data son los cajeros automáticos que nos permiten acceder a efectivo en cualquier lugar del mundo con nuestra tarjeta aunque al mismo tiempo acaba de ser descubierto un ataque hacker a cajeros, en el mismo momento y ciudad, que hacía que expidiera grandes sumas de dinero sin que hubiera tarjeta alguna: un robo sin dejar ningún tipo de rastro.

Las tres tecnologías y las innovaciones de uso conjunto de ellas hacen un nuevo mundo en que el lema que tenemos en nuestro Club Scratch “Aprender a programar. Programar para Aprender” toma vigencia ya que lo que no va a a desaparecer son los empleos ligados a construir, mantener y reparar los robots.

 

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