OEI | Ciencia | Red | Formación | Contactar |

Inicio | Opinión | Reportajes | Noticias | Entrevistas | Multimedia

Salud | Comunidad

Jóvenes hacia la investigación, más que un club científico

26 de julio de 2017

Ana Ma. Gurrola Togasi. Escuela Nacional Preparatoria. UNAM. Ciudad de México. Comunidad Educadores Iberoamericanos por la Cultura Científica. IBERCIENCIA
El Programa Jóvenes Hacia la Investigación (JHI) es un programa institucional de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) , que surge en 1988 y tiene como objetivo motivar a los alumnos del bachillerato para que ingresen a las carreras científicas al mostrarles que la vida académica es una opción profesional real y atractiva, donde se cultivan las ciencias y el desarrollo tecnológico.

Existen dos vertientes de este programa, el dirigido a las ciencias naturales y matemáticas y hacia las ciencias sociales y humanidades. En ambas modalidades se vincula a los alumnos y profesores del bachillerato con el subsistema de la Investigación Científica y con las escuelas superiores y facultades. Las actividades que se llevan a cabo incluyen visitas guiadas a centros e institutos de investigación de la UNAM, conferencias y videoconferencias, charlas en el aula, asesoría y tutoría en proyectos de investigación, estancias cortas en institutos y centros de investigación y participación en foros académicos dirigidos a estudiantes.

La UNAM es la universidad más grande de México y la instancia que realiza la mayor parte de la investigación científica del país. Cuenta con una robusta infraestructura tecnológica y un excelente cuerpo de académicos e investigadores, de manera que para un joven es una extraordinaria oportunidad para observar y participar en la generación del conocimiento científico.

Desde 2005 he participado con mis alumnos en el programa obteniendo buenos resultados. A manera de ejemplo sobre los trabajos realizados en el marco de este programa, puedo citar que teniendo como base el artículo “Algas, el nuevo combustible” de uno de los contenedores de nuestra comunidad, mis estudiantes realizaron una investigación bibliográfica sobre el tema que generó un podcast en el que simulaban una entrevista a una científica. Este trabajo se presentó en el Congreso Preparatoriano de las Ciencias, que es un foro académico para que los estudiantes de bachillerato compartan los resultados de sus trabajos de investigación documental y experimental. La experiencia resulta un reto para los alumnos, ya que tienen que elaborar un trabajo escrito que se somete a la evaluación de un comité quien elige los trabajos que se presentarán, posteriormente elaboran una presentación electrónica o un cartel científico para exponer su trabajo enfrente de profesores y alumnos. Para muchos es la primera vez que se enfrentan a un proceso riguroso como este, que es muy similar a la estructura de cualquier congreso científico. Su participación está llena de emociones, experimentan alegría por ser seleccionados, nerviosismo por la presentación oral y preocupación por prepararse lo mejor posible para hacer un papel digno. Así mismo, algunas veces tienen sentimientos encontrados ya que cuando no son seleccionados o se les cuestiona durante se exposición, se sienten decepcionados e incluso enojados. Esta es una oportunidad para que el profesor los ayude a reflexionar sobre la calidad de su trabajo, analizar los errores y aciertos, orientarlos para manejar correctamente sus emociones y explicarles que la ciencia, como cualquier actividad humana, no está exenta de una fuerte carga emocional.

Un ejemplo más que puedo compartir, es el trabajo de investigación experimental sobre las condiciones óptimas para el teñido de telas de algodón con el colorante natural grana cochinilla. La grana cochinilla (Dactylopius coccus) es un insecto parásito del nopal, del cuerpo desecado de la hembra se obtiene el ácido cármico que es un colorante rojo.

Durante la Colonia, con la introducción del ganado ovino se incrementó el uso de la grana cochinilla ya que en la lana el colorante se fija más firmemente y produce un color más intenso que en los textiles prehispánicos de origen vegetal como el algodón, agave o yuca.

El mercado europeo, al descubrir las cualidades de este tinte, pronto incrementó su demanda. El rojo cármico se convirtió en una fuerte competencia para los colorantes tradicionales europeos pues con él se teñía la ropa de reyes, nobles y del clero, incluso se utilizaba para pintar artesanías y tapices. Como producto de exportación, salía del puerto de Veracruz hacia Europa entrando por España, y de ahí a distintos destinos llegando a Rusia y hasta a la misma Persia.

El auge de la grana cochinilla terminó con la introducción de los colorantes sintéticos que son más económicos. No obstante, aún se utiliza para teñir textiles de lana y algodón en comunidades indígenas, principalmente en Oaxaca. La revaloración de productos naturales frente a los artificiales, así como la aplicación de la grana cochinilla en otras industrias como la farmacéutica y la alimentaria abre posibilidades para promover nuevamente la cría de este maravilloso parásito.

Nuestro trabajo de investigación consistió en teñir telas de algodón, de tejido cerrado y abierto, a diferentes condiciones de pH, concentración de sal como mordiente y tiempo de calentamiento. Los resultados indican que las telas de algodón de tejido cerrado se tiñen mejor que las de tejido abierto, el pH óptimo está entre 1 y 2 , se requiere sal como mordente y un tiempo de calentamiento entre los 10 y 15 minutos.

La grana cochinilla desarrolla una amplia gama de colores a diferentes valores de pH: van desde el naranja (pH= 0-3), rosa (pH= 4-7), rojo claro ( pH= 8-10) y morado (pH= 11-14). Debido a este comportamiento puede usarse como indicador ácido base, uno de sus inconvenientes es su alto precio.

El trabajo que se describe anteriormente, nos permite interrelacionar aspectos históricos, geográficos, económicos y científicos de manera que promueve una enseñanza integral y multidisciplinaria.

A lo largo de los casi 20 años de existencia de Programa JHI, muchos estudiantes de bachillerato se han acercado a la ciencia, probablemente no todos han continuado una carrera científica, pero todos han experimentado lo emocionante, incluso frustrante que puede ser el trabajo científico. Se han asomado a una ventana al infinito universo del conocimiento que permanentemente nos intriga y plantea preguntas que esperan ser resueltas, por qué no, tal vez por alguno de estos Jóvenes hacia la Investigación.

Nota: La Comunidad de Educadores para la Cultura Científica es una iniciativa de adhesión libre y gratuita de la OEI a través de IBERCIENCIA. Abierta en julio de 2009, desde 2012 funciona con el decidido apoyo de la Consejería de Economía y Conocimiento de la Junta de Andalucía


Palabras clave:

subir

  
Diseño y contenidos por asenmac