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La Educación contemporánea: Necesariamente Holística Sistémica Interdisciplinaria Articulada y Dialógica.

7 de marzo de 2016

Edgar Devia Góngora, Bogotá, Colombia. IBERCIENCIA: Comunidad de Educadores para la Cultura Científica. Directivo y Docente del Gimnasio Campestre Bethshalom, Bogotá, Colombia.
La educación, dentro de la elaboración de sociedades ocupa un sitial privilegiado y reconocido por las ciencias sociales y epistemológicas, lugar que dado el fenómeno de mundialización en los albores del siglo XXI amerita un replanteamiento visionario que lo lleve a ampliar su radio de eficiencia y contribuya a implementar nuevas estrategias de formación tanto de la persona como de sus espacios sociales.

“Hoy existe una necesidad de una intervención urgente y a fondo de la educación para agenciar una sociedad más amigable, más alineada con los nuevos paradigmas sociales, hacer una educación más articulada, inclusiva y dialógica”.

El debate socio-educativo contemporáneo conlleva a pensar que la educación como factor de transformación del ser humano y su entorno, debe mantener su dominio material sobre su objeto de estudio que es el hombre, desarrollar un nivel de integración teórica inclusiva para la elaboración de modelos que nos aproximen a nuestras metas globales. Las palabras holística, sistémica, interdisciplinaria, articulada y dialógica son evidentemente grandes palabras que aplicadas al conocimiento sobre la educación, nos trasladarían al campo investigativo ofreciendo mejores aciertos en la gran tarea de formar capas de personas y liderazgo que orientarán las decisiones de nuestro mundo en términos de tiempo relativamente cortos. Aunque implican grandes componentes del saber, sólo se mencionan para ilustrar el camino que debe recorrer la educación para alcanzar su nivel de madurez reflejada en excelentes resultados sociales. La humanidad se gesta de manera constructiva. Cada generación constituye el biotopo ideal para la formación y encarnación de la siguiente. La educación al no ser una ciencia independiente, se auxilia de otras ciencias, por pertenecer al campo de lo social, cubica su capacidad en la formación de nuevos tejidos humanos y necesita ampliar su mirada hacia otras latitudes. La interdisciplinariedad surge con el objetivo de superar las limitaciones de una reducida mirada unidisciplinar. Con la palabra educación se pretende encerrar el proceso mágico y utópico de formación integral del individuo para que al final de dicho proceso se le pueda insertar en una sociedad con la esperanza de "un mundo mejor". Se operan desde fuera del individuo todo tipo de esfuerzos (pedagógicos, relacionales, psicológicos, etc) para vincularlo de manera directa con "el otro" y poder tejer ese mundo "previamente imaginado". De éste modo se pretende crear un camino cada vez más excelente, que su desarrollo pueda desembocar en una sociedad mejorada con unos idearios sociales que sean sostenibles y que hagan de nuestras comunidades, comunidades sustentables en el tiempo y en el espacio. Cabe destacar lo recogido en el Informe Brundtland elaborado por la Comisión Mundial de Medio Ambiente y Desarrollo (CNUMA/UNCED) (1987), acerca del significado de sostenibilidad como sigue: “El Desarrollo Sostenible es aquel que satisface las necesidades de la generación presente, sin poner en peligro la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades” o “el desarrollo sustentable significa satisfacer las necesidades básicas de todos y darle a todos la oportunidad de aspirar a una mejor vida".

Aún a pesar de todo, como lo confirman una buena gama de autores de diferentes disciplinas, los susodichos esfuerzos aparecen cortos frente a la realidad compleja de las sociedades. La humanidad se ha debatido entre grandes cadenas o flagelos autoimpuestos por el hombre mismo. Como ejemplo de ello menciono solo dos de ellos, la esclavitud y la opresión contra la mujer; la educación en su sentido más amplio a concurrir lenta y gradualmente en procura de una solución que finalmente torne definitiva para bien de la humanidad.

A pesar de ello, ".. Al final del siglo caracterizado por el ruido y la furia tanto como por los progresos económicos y científicos -por lo demás repartidos desigualmente-, en los albores de un nuevo siglo ante cuya perspectiva la angustia se enfrenta con la esperanza, es imperativo que todos los que estén investidos de alguna responsabilidad presten atención a los objetivos y a los medios de la educación", tomado del Informe Delors, “La educación encierra un tesoro”, se aprecia en éstas palabras que una solución está fuera del contexto de lo unidisciplinar. La mundialización permite elaborar propuestas desde lo colegiado en pro de una humanidad menos lacerada por los efectos de un individualismo centro de la agenda educativa de hoy. Sin embargo, el realismo del mundo imaginado dice que, es esencialmente diverso, multicultural, tribalizado, que entraña una red imbricada de complejidades que parecen inabordables, lo cual exige esfuerzos mancomunados y colegiados.

La educación en su sentido más amplio, clasifica su metodología en al menos tres grandes bloques de intervención en el ser humano, la educación formal, la educación informal y la educación no formal. Se tienen que desarrollar modelos explicativos del comportamiento humano de modo que incluyan todos los campos que puedan facilitar las construcciones de un "ser humano más humano". Tales modelos deben interpretar la realidad desde la perspectiva de lo sistémico, de lo holístico, pero con una expectativa alta y profundamente transformadora. Se procura asignarle significado sistémico a las realidades y contextos actuales. Hoy la educación debe ser más dialógica. Se ha de reconocer que los procesos formativos no se agotan en lo interdisciplinar. En tanto el dialogismo sea parte de una educación que busque acompasar sus movimientos con los otras disciplinas, el camino hacia el progreso social estaría expedito y apropiado para hacer las respectivas conexiones y asociaciones interdisciplinares. El hombre como educador y educable, conlleva en sí mismo condiciones, habilidades y competencias que correctamente encaminadas desarrollan tendencias hacia "lo mejor". De ahí implosiona el concepto de "educación dialógica". Tomando de los términos que explican la segunda ley de la termodinámica, para enfrentar y detener el fenómeno de la entropía social o pérdida del orden social, que parece progresiva e irreversible, la educación en su sentido más amplio tiene la obligación de ser más dialógica, incluyente, de elaborar y facilitar cuadros convergentes estructurados seria y profesionalmente con disciplinas como la neurología entre otras, todas aquellas que dominan el ámbito familiar, acercan modelos de solución prospectivos, que proporcionen giros alentadores a la convivencia humana, factor que preocupa a las comunidades y autoridades educativas y descrito en el Informe de Jacques de Lord, La Educación encierra un tesoro así: "..... conforme a la idea fundacional que se basa en la esperanza de un mundo mejor, capaz de respetar los derechos del hombre y la mujer, practicar el entendimiento mutuo y hacer del progreso del conocimiento un instrumento de promoción del género humano, no de discriminación". Informe Delors.

El asunto no es diversidad, es cómo enfrentar la diversificación de cara al desafío de la globalización, sólo mediante la interdisciplinariedad se puede fomentar una estrategia enriquecedora en favor de nuevos tejidos sociales. La educación contemplada como instrumento de formación del individuo, que va desde el orden intrapersonal hasta el sociogrupal, parece tener una falencia de cosmovisión, no apunta necesariamente a propiciar cambios en los tejidos sociales trascendentales de gran envergadura, por el contrario se alinea con el pensamiento predominantemente individualista y se erige como la plataforma para traslucir el individuo sobre una compleja red de colectividades. Por otro lado, parece una contradicción más, cuando se sabe por diversas fuentes interdisciplinares que hoy por hoy solo cuando impulsamos el trabajo en equipo alcanzaremos grandes objetivos y mayor productividad pero no logramos que uno de los resultados sea precisamente un mejor cuadro en el bienestar social, es decir que poco se piensa en “el otro”, en tanto lo que mueva en la educación sea desarrollar y potenciar los dones y talentos del individuo.

Por ejemplo en el ámbito educativo local y regional donde me muevo, no existe una propuesta de un modelo interdisciplinario y dialógico de hombre a lograr con la mediación de la orientación (educación) familiar al menos, que como apéndice especializada de la educación orientada a la superficie familiar en contextos educativos, podría ayudar a formular un modelo de un hombre contextuado, ínterrelacionado, que interactúa con su medio tanto socio/relacional como ecológico, que urge la comprensión de la complejidad humana, modelo sistémico que permita confluir integralmente los avances del conocimiento social, modelo que teleológica y prospectivamente oficie como catador de una mejora social medible, alcanzable, y perdurable en el tiempo. El carácter dialógico implica complementariedad en el antagonismo, según Morin, unidad en la diversidad, según Darío Silva periodista investigador, de modo que confluyan las disciplinas del conocimiento en favor de un escenario ideal pero no utópico en el mediano plazo.

Considerando la educación como factor central en la formación de nuevas sociedades, en la configuración de nuevos rostros sociales, debería enriquecer el currículo como elemento primordial de la formación ciudadana, debería ampliar su cobertura permitiendo la interdisciplinariedad, es decir integrar las nuevas disciplinas que como la neurología realzan de manera significativa los objetivos hacia un nuevo rostro social. La educación del individuo tiempo a, que rebasó lo unidisciplinar, en medio de la sociedad del conocimiento los avances han sido sorprendentes y la educación debe dialogar con las otras disciplinas para optimizar sus alcances.

Conclusiones

De lo unidisciplinar a lo interdisciplinar para alcanzar mayores y mejores resultados de orden social. La educación como disciplina histórica, está en medio de una gran encrucijada, expuesta a una revisión autocrítica, madura, a una intervención solidaria para apuntalar su gran objetivo: transformar al hombre y su medio. La educación, vista como aquel instrumento poderoso de formación de nuevos tejidos sociales, como medio de promoción de un rostro social mejorado, matizado por una convivencia menos hostil, necesita como todo, ser reflexiva y analítica para admitir que finalmente queda camino por recorrer en esto de lograr uno de los aspectos relacionados con el carácter asociativo de las personas a educar señalado en el Informe Delors: aprender a vivir juntos.

Las sociedades desde la perspectiva de las generaciones, la educación desde la perspectiva de la interdisciplinariedad como agente que entra a intervenir las sociedades requiere de una mayor integración de otras disciplinas que también buscan mejorar la persona humana, entonces urge una convergencia sana, limpia de las teorizaciones sobre la conformación de la persona humana para hacer del futuro una prospectiva social esperable y esperanzadora. "Saber correr (ampliar) las estacas de la tienda", es una expresión que busca acrecentar el margen de maniobrabilidad educacional, abrirse a las disciplinas que empujan hacia la elaboración significativa de un ser humano más humano. Las ciencias de la complejidad han progresado en la construcción de modelos que interpreten el mundo desde la perspectiva no de lo unidisciplinar, pero si desde la interdisciplinariedad. Simultáneamente con sus aportaciones entregan más herramientas disciplinares que permiten acercamientos a ese mundo idealizado de bienestar, y de una convivencia ajustada a las cambiantes necesidades humanas. Desde la mirada de los ODS, la sustentabilidad de las sociedades pasa por la conformación de un hombre sensibilizado, moralizado, comprometido, altruista y social. Esto dirige la mirada hacia la educación, su filosofía y su metodología. La educación de una persona y su entorno toca, aunque no de manera tangencial, otras disciplinas que en la actualidad no están en el centro de la agenda de la educación como la Orientación familiar para mencionar una sola de ellas. Entonces, la interdisciplinariedad, la holística, la sistémica fungen como una de las mejores estrategias, para desarrollar una mentalidad de apertura, inclusiva en beneficio de la sociedad misma, se debe interrelacionar más a fondo con los otros avances significativos de las ciencias para una mejor y más completa comprensión de la realidad humana y de una mejor aplicación del conocimiento en beneficio de la sociedad planetaria.

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