OEI | Ciencia | Red | Formación | Contactar |

Inicio | Opinión | Reportajes | Noticias | Entrevistas | Multimedia

Salud | Comunidad

La ceguera de los usuarios de servicios tecnológicos

4 de julio de 2018

Alcidia Isabel Benítez Cáceres. Universidad Nacional de Itapúa.
Reseña para IBERDIVULGA sobre la ponencia “Republicanizar y democratizar las sociedades digitales en Iberoamérica” del Foro Iberoamericano de Ingeniería y Sociedad Digital.
Javier Echeverría, ha brindado una interesante conferencia titulada “Republicanizar y democratizar las sociedades digitales en Iberoamérica”, en el Foro Iberoamericano de Ingeniería y Sociedad Digital (abril, 2018). Pues bien, según el autor, ¿Cómo se pueden republicanizar y democratizar las sociedades digitales en Iberoamérica?

Primeramente, conviene acotar que Echeverría, acuñó el término “tecnopersona”, para hacer alusión a un subsistema que se genera a partir de un cuerpo y de un ciudadano, que no es completamente persona ni tecnología, pero que posee elevada importancia económica, por el cual se desencadenan grandes peleas. De manera similar, precede la palabra tecno a todo sustantivo que enfatiza en la ponencia: tecnodueño, tecnocostumbre, tecnopolítica, tecnopoder, otros.

Dicho autor, clasifica a las tecnopersonas en tres tipologías: 1) las personas físicas y jurídicas usuarias de la tecnología para lograr tener mayor visibilidad y aprovechar las facilidades; 2) los autómatas generados por medio de la inteligencia artificial y 3) las artísticamente generadas a través de la fábrica o industria 4.0, que poseen tecnonombres propios, pero llevan una marca, un dominio como apellido, propiedad de los tecnodueños [por ejemplo, en Gmail: nombreapellido@gmail.com; en Blogger:www.nombre.blogspost.com; en Twitter: @apellidonombre y en Facebook: www.facebook.com/nombre.apellido.númerodeusuario].

En este punto, es relevante definir la inteligencia artificial; que según la Encyclopedia Of Artificial Intelligence, “es un campo de la ciencia y la ingeniería que se ocupa de la comprensión, desde el punto de vista informático, de lo que se denomina comúnmente comportamiento inteligente. También se ocupa de la creación de artefactos que exhiben este comportamiento”.

En ese sentido, la inteligencia artificial posibilita la automatización de procesos, es decir, que una vez realizada la programación y puesta en funcionamiento por parte de una persona, los autómatas comienzan a comportarse y a desarrollar funciones cual si fueran seres humanos, no totalmente, pero a mayor velocidad.

Siguiendo con Echeverría, las tecnopersonas se relacionan unas con otras mediante tecnologías digitales, de las que se han vuelto dependientes, carecen de autoconciencia, por lo que se manifiesta la heteroconciencia, situación en la que los tecnodueños, de Google, por ejemplo, conocen más al usuario que este a sí mismo, puesto que le ofrecen servicios gratuitos sin que se percate de que la mercancía es su información privada (ceguera), que pasa a constituir la base de datos con un valor económico mucho mayor que el costo de la tecnología puesta a su disposición de forma gratuita y de que la finalidad es controlarlas; colonizando así su mirada del mundo.

De ahí que es propicio mencionar lo afirmado por Balkam [quien no ha intervenido en la ponencia, pero sus aseveraciones guardan relación con el tema], el mundo del internet ejerce influencia tanto física como psicológica en los usuarios, impacto que puede ser positivo o negativo, mas no neutral, ya que son cada vez más las tareas delegadas por el ser humano a las tecnologías, causando que estas últimas se vuelvan imprescindibles.

Esto es porque mediante la inteligencia artificial, a los dispositivos tecnológicos se les ha dotado de capacidad para transmitir sensaciones, emociones, pensamientos, además de informaciones. La comercialización en masa de los teléfonos inteligentes con pantalla táctil y sensores (que incluyen aplicaciones que miden la actividad física, el estado de ánimo, como ser Samsung Healt y Dayli, respectivamente…), de los relojes y auriculares inteligentes, de las lentes de realidad virtual y de una infinidad de tecnologías más que las personas llevan pegadas al cuerpo, ha creado una incuestionable dependencia física y psicológica.

Echeverría afirma que no existe democracia alguna en el mundo digital, sino un neofeudalismo, pues los tecnodueños [nuevos feudos] han tomado los poderes estatales, volviéndose sus intereses corporativos particulares mucho más potentes que los del gobierno. Los Estados arbitran o regulan ciertos conflictos, pero quienes los representan están claramente dominados por los tecnodueños, que pueden arruinarlos, si quieren, pues poseen toda su información y en ocasiones, inclusive les financian. Al no existir un tecnopoder judicial que opere desde la nube y vele las 24 horas del día por los derechos de privacidad de los usuarios y una gestión pública del bien común o procomún, cada tecnodueño puede imponer normas en su dominio, aunque no cuente con un Parlamento, y no se puede garantizar la soberanía o libertad, aunque la gente se cree libre y feliz, convirtiéndose en servidumbre voluntaria, pues acepta los términos y condiciones leoninos [favorecen totalmente las pretensiones de los tecnodueños], en la mayoría de los casos, sin haber leído siquiera.

Actualmente, luego del escándalo que ha comprometido al dueño de Facebook, que es de público conocimiento, a esas corporaciones de tecnología digital, desde los Parlamentos, se les han impuesto requerimientos para garantizar a los usuarios un mayor control de su privacidad. Es por ello que llegan correos informando cambios en las políticas de privacidad, empero, se podría decir que estas medidas no serán eficaces mientras los usuarios no tengan autoconciencia.

De conformidad con el conferencista referenciado, debería existir una gestión pública, republicana, como mínimo, en el espacio digital y crearse de Códigos de Ética y tecnopolítica aplicables, estudiando previamente las tecnocostumbres de los usuarios, de los tecnodueños, así como también el funcionamiento de las relaciones de poder, ya que de nada sirven legislaciones o normativas elaboradas para entornos no digitales.

Por todo lo expuesto, y considerando que incluso el ámbito educativo ya está colonizado por los tecnodueños, por el uso de almacenamiento en la nube de las plataformas [Moodle, Claroline y varios más] y de todo un abanico de servicios tecnológicos; se espera la reorientación de la educación de la nueva generación, actualmente muy aferrada a la tecnología, pero aislada de la sociedad, que rehúye de la ciencia y que pretende que las tecnologías de la comunicación y la información piensen y actúen por ella.

Finalmente, es relevante comentar que es innegable que seguirán en auge las innovaciones tecnológicas y la labor docente tendrá que adaptarse a estas. El desafío será siempre la conexión de la ciencia y la tecnología con la sociedad, esto es, la recuperación de la autoconciencia, de la capacidad de reflexión sobre la realidad y de participación en la toma de decisiones, y de esta manera erradicar la pasividad ante los problemas sociales y la violación de su privacidad.

Palabras clave:

subir

  
Diseño y contenidos por asenmac