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La evaluación que mejora el desempeño educativo

19 de noviembre de 2018

MSc. Duilio Manuel Baltodano González. Diriamba, Nicaragua. Iberciencia. Comunidad de Educadores para la Cultura Científica
La concepción de los docentes sobre evaluación, los propósitos que la orientan y sus prácticas tienen serias repercusiones sobre el proceso enseñanza aprendizaje de cada estudiante y sobre el proceso educativo en general.

En un mundo lleno de tanta incertidumbre la educación se mueve velozmente impulsada ahora por los adelantos científicos tecnológicos que cada día nos impresionan más, la vida cambia, pero las escuelas nicaragüenses avanzan lentamente, es con base en lo anterior que desde mi experiencia docente analizaremos la situación de un país que invierte muy poco en educación y exige bastante sacrificios y esfuerzos de los actores educativos.

En ese sentido la propuesta es tratar de reflexionar sobre el proceso de evaluación en su carácter regulador del aprendizaje, con la intención de comprenderlo como instrumento innovador de acompañamiento del proceso formativo que realizamos a nuestros alumnos.

Conceptualizar la evaluación para muchos docentes es sencillo lo cual logran a través de medir y valorar los conocimientos, otros basados en Ralph Tyler que proporcionó un concepto en los años 30 del siglo pasado y que todavía hoy consideramos innovador, en el que menciona que la evaluación es un proceso, en el que, fundamentalmente se trata de obtener información, analizarla con otros y en conjunto tomar decisiones para promover mejora y calidad.

Es notorio observar que en el enfoque Academicista la evaluación es estática, diseñada para certificar, premiar o sancionar de acuerdo a las notas, así como determinar la calidad a través del Rendimiento Académico de los estudiantes y Colegios o Institutos.

El fracaso escolar tiene varias caras, el sistema escolar es de evolución muy lenta, desde luego se han generado grandes discusiones, debates y un gasto enorme pero no significativo en capacitación docente acerca de la evaluación tradicional y la evaluación como parte del proceso de aprendizaje, contrariamente de los resultados de lo anterior, la evaluación casi no ha cambiado, es el elemento curricular menos dinámico e integrador.

Por tal razón trataremos de realizar un análisis de la evaluación desde la labor educativa de aula, lo anterior lo respaldo tomando en cuenta que como coordinador de la carrera de Ciencias Naturales de la UNAN CARAZO en la educación superior y jefe de área de CCNN en el Instituto Juan José Rodríguez de educación secundaria me da un cierto derecho para aportar a una mejora educativa.

Tomando en cuenta que el departamento de Humanidades de la Universidad se dedica a la formación de docentes, se observan algunas dificultades: cambios de programas acelerados y muy pocos interiorizados por los docentes, una plataforma virtual muy poco utilizada y lenta que desanima a los estudiantes, docentes que imparten clases de formación con poco experiencia en el nivel de educación secundaria, además se realizan investigaciones e innovaciones educativas que no se sistematizan, y así queda el referente de otra oportunidad perdida.

Una de las dificultades más sentidas es con relación a las estrategias de enseñanza aprendizaje y evaluación en la educación superior, centradas prácticamente en el trabajo de equipo con sus respectivas entregas de informe, tan rutinario y mecánico que inciden muy poco en el interés y motivación de la clase, las valoraciones de los trabajos no contribuyen mucho debido a que la retroalimentación es muy pobre que no coincide con el tiempo que se le debe dedicar a una clase por encuentro.

Casi en el mismo sentido se mueve la educación secundaria, tenemos un diseño curricular por competencias el cual no se ha validado desde el 2007 que se introdujo en nuestro país, en el caso particular de los docentes reciben capacitaciones centradas en la convivencia cívica, con muy poco espacio para las propias del área científica y las evaluaciones se traducen en el cumplimiento del trabajo y no en lo sustantivo de los resultados.

En los intercambios de experiencia municipales se puede detectar que el docente conoce estrategias activas de enseñanza aprendizaje y evaluación, las cuales reposan en su mente buscando la comodidad para no salir de una zona de confort, es muy fácil para el docente y directivo escolar señalar que el estudiante no quiere superarse.

En ese sentido es fácil mencionar que los estudiantes no responden bien a los exámenes, los cuales están en el centro de la evaluación, ocultando que hasta para evaluar debemos reflexionar no solamente los aspectos metodológicos, también es necesario evaluar la confianza y seguridad científica  que trasmitimos a través de la lectura para enriquecer nuestro trabajo, es lamentable observar que el docente en su gran mayoría desconoce los aportes de Isaac Asimov en ciencia ficción, divulgadores científicos como Carl Sagan, Richard Feynman, Hawkin con la Historia del tiempo o nuestro gran poeta vivo Ernesto Cardenal de 93 años con “Este mundo y 0tro y otros ensayos”.

Entonces debemos relacionar la motivación con la evaluación, ¿cómo despertar el interés por el estudio?, conceptos como antimateria, energía y materia oscura están en las redes sociales, medios de radio y televisión, decir a los estudiantes que los universos paralelos no existen tajantemente nos hace perder una situación problémica que contribuiría a que los estudiantes se interesen más en la materia, así los resultados evidenciaran alumnos más competentes en el análisis y el debate.

En cualquier nivel educativo, la evaluación siempre ha tenido profundo efecto sobre la enseñanza y la formación de los alumnos. La concepción de los docentes sobre evaluación, los propósitos que la orientan y sus prácticas tienen serias repercusiones sobre el proceso enseñanza aprendizaje de cada estudiante y sobre el proceso educativo en general.

Además, es necesario mencionar que el maestro de secundaria y de educación superior deben dominar herramientas tecnológicas para evaluar en un contexto educativo del siglo XXI, las nuevas generaciones cada vez están más inmersas en las tecnologías, el uso adecuado de estas aplicaciones busca como mejorar el aprendizaje, pero también en cómo evaluar a los estudiantes. El punto de partida para tratar de evitar los fracasos escolares es aprender y educar con las tecnologías del nuevo milenio.

Debemos aprovechar la evaluación como un instrumento que le sirva al docente para tomar los resultados obtenidos para regular y orientar el proceso enseñanza aprendizaje, además que enseñe al alumno a aprender de forma autónoma, en situaciones diversas, que le permitan superar los retos que se plantean en la vida y en la escuela.

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