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La interdisciplinariedad. ¿Una moda en educación?

26 de febrero de 2016

Florinda González Villafuerte
Tapachula, Chiapas; México. IBERCIENCIA. Comunidad de educadores para la cultura científica.
Los seres humanos a lo largo de la historia han tratado de comprender la naturaleza generando conocimientos para satisfacer sus necesidades, crear nuevas rutas que posibiliten el mejoramiento en la calidad de vida de los habitantes y para lograrlo la integración de los saberes ha estado presente, la interdisciplinariedad ha estado presente, hablar de ello en los espacios áulicos como si fuera una novedad o una moda no tiene sentido; es simplemente una necesidad.

Si recreamos la actividad docente a partir de mediados del siglo XX en donde se parte de un cambio fundamental en lo que respecta al conocimiento de las ciencias y el papel que el maestro dentro del aula y fuera de ella representaba para la sociedad, podríamos en la actualidad replantearnos si quisiéramos ser maestros con la mirada pedagógica de los últimos 30 años que atomizó el conocimiento y a partir de ahí se vino una fragmentación (por una mala interpretación de lo que es la especialización); recuerdo que los maestros de primaria en mi época (les estoy hablando de 1955 en adelante) tenían a su cargo el grupo que les habían asignado y se permitían dar desde lenguaje hasta deportes pasando por manualidades y comportamiento cívico, presentaban una facilidad para integrar cada una de las áreas con ejemplos cotidianos, nos hablaban de las estaciones del año haciendo hincapié en cada una de las manifestaciones de la materia sin utilizar un lenguaje muy rebuscado y siempre tratando de que se diera esa relación hombre-naturaleza.

Lo que comento líneas arriba lo hago con conocimiento de causa porque provengo de una familia de maestros: mi padre trabajó 54 años hasta que le llegó el momento de partir de esta vida y mi madre se jubiló hasta los 38 años de servicio en la docencia.

Nos enseñaban a sembrar plantitas, a zurcir la ropa, a observar los astros, a contemplar el movimiento del agua en los ríos, a buscar insectos, a criar conejos, pollitos, patos, nos enseñaban a construir una mini granja con la responsabilidad que ello conlleva. Al pasar a la secundaria el cambio tan drástico para los alumnos acostumbrados a estar con un solo maestro en toda la jornada escolar provocaba en algunos un cierto desconcierto por la multiplicidad de relaciones y órdenes diferentes que cada maestro con su disciplina representaba, sin embargo habían algunos profesores que compartían actividades para visualizar conceptos que cada uno de ellos retomaba en su asignatura correspondiente, aún recuerdo al maestro que nos impartía una asignatura llamada “modelado” y teníamos que hacer un órgano del cuerpo humano; primero lo hacíamos en plastilina y enseguida el vaciado en yeso y ese mismo órgano lo utilizaba el maestro de biología para hablar sobre las funciones del mismo y la importancia que éste representaba, así que el trabajo de cada uno de nosotros servía para todos.

Entonces la interdisciplinariedad, que se quiere manejar como un término nuevo acuñado por la dinámica globalizadora y por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), es aplicable a las reformas en educación que se están dando en todo el mundo como la solución que vendría a proporcionar la calidad educativa que tanto se pregona; pero en la realidad tiende únicamente a proveer de material humano capacitado para ser atraídos por las grandes empresas, aumentando más el poder económico que poseen, la mirada 100% capitalista ,sin preocuparse del sentido transformador que tiene el conocimiento para el propio ser humano y los grandes cambios que se podrían generar a partir de que los jóvenes se involucren en la resolución de problemas de su entorno con proyectos generados por ellos mismos, tratando de coadyuvar a mantener un equilibrio en este planeta que día con día nos muestra lo que el “hombre inteligente” en su evolución le hemos hecho.

 Es un hecho que la interdisciplinariedad no es un término nuevo, no es una moda, es simplemente una necesidad que tiene que ser rescatada del bote, cajón o escritorio en que fue arrumbada por todas esas modas pedagógicas que han dada al traste con la educación (cuando menos en mi país). La tendencia administrativa sexenal que poseemos en México en donde cada seis años se “inventa” un modo de enseñar por un nuevo Secretario de Educación (que desafortunadamente jamás ha estado involucrado en Educación, que no conoce la situación tan precaria que hay en las escuelas a lo largo del territorio nacional y que su única preocupación es mantenerse en el cargo público por los seis años) y esto se repite cada que hay cambio de poderes ¿Se imaginan lo que esto representa? El docente tiene que empezar otra vez a acomodarse en el nuevo modelo educativo, con las nuevas estrategias, con los nuevos requerimientos, no hay un seguimiento, no hay una preparación, no hay una guía o ruta pedagógica que le dé sentido al quehacer docente.

Debemos como maestros utilizar estrategias que permitan la interdisciplinariedad, organizar eventos en donde el alumno parta de una necesidad social para que en equipo presenten proyectos que permitan incidir en cubrir esa necesidad. La metodología didáctica implementada, así como el uso de la tecnología, entender el lenguaje científico-tecnológico, saber comunicarse utilizando las herramientas actuales, el manejo de la matemática así como el conocimiento del inglés garantizará en buena medida un cambio sustancial en nuestro sistema educativo; hay países que han realizado cambios en su modelo educativo enfocado a la interdisciplinariedad y que le apuestan en el logro de estudiantes con una visión más amplia en la resolución de problemas que afectan a su entorno, uno de ellos es Finlandia y el otro es Japón, estos dos países han logrado a partir de esta integración de conocimientos desde preescolar que los niños sean capaces de resolver pequeños problemas cotidianos poniendo en funcionamiento el cerebro demostrando con ello las competencias adquiridas.

Desafortunadamente nada escapa de lo político, observamos con tristeza como cada país se mueve sirviendo a intereses de los grandes empresarios, de las trasnacionales, luego entonces los maestros tenemos que hacer algo para evitar que nuestros jóvenes al no poder estar acordes con los avances de los países de primer mundo tengan que convertirse en ciudadanos de tercera.

En México ya se tienen algunas instituciones de educación básica, media y superior que trabajan a partir de una interdisciplinariedad con el Método de proyectos buscando la mejoría de los alumnos para abatir un poco la falta de recursos tal es el caso de Chapingo, las Normales, y algunas escuelas de educación básica que tienen proyectos agrícolas, de robótica, de construcción de prototipos, etc. en donde aplican los conocimientos adquiridos para resolver problemas desde la inmediatez por la estadía corta que tienen los jóvenes en las instituciones; sin embargo son pocas las instituciones y los docentes que lo hacen, se requiere entonces que se multiplique, que se tenga muy claro en qué consiste y cuál es la finalidad.

Desde el inicio de estas reflexiones indico que la interdisciplinariedad ni es una moda, ni es algo nuevo, en la década de los años 40 del siglo pasado William Heard Kilpatrick (1871-1965) desarrolló un método activo y creativo: método de proyectos centrada en una actividad práctica de los alumnos que podía ser: manual como una construcción, de descubrimiento como una excursión, de competencia como un juego, de comunicación como una narración, ensayo, cuento.

Los proyectos los clasificó en cuatro grupos:

  • De producción
  • De consumo
  • De resolución de algún problema
  • De perfeccionamiento de alguna técnica

Las características del proyecto didáctico son:

  • Un plan de trabajo manual
  • Una actividad motivada por medio de una intervención lógica
  • Un trabajo manual teniendo en cuenta la diversidad globalizada de enseñanza.
  • Un ambiente natural

La última palabra la tenemos nosotros, si como docentes consideramos el acto o la instrucción como solo una reafirmación de una preocupación cuantitativa de la eficiencia y la especialización estamos cayendo en un pragmatismo que nos aleja de la esencia del ser que tenemos y por el que nos debemos ocupar: nuestro alumno. Como educadores debemos de intervenir, tomar posición y mostrar un camino como decía Paulo Freire (1921-1997), él pregonaba que educar no es ser omiso y que buena parte de una intervención negativa del docente es precisamente el omitirse; el tomar una postura es fundamental ya que la escuela puede servir como práctica para la libertad o como práctica para la dominación. La pregunta que debemos hacernos es ¿Cuál es la postura que voy a adoptar? 

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