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La educación: La omisión de Alfred Nobel

15 de septiembre de 2013

Severa Contreras. Comunidad de Educadores para la Cultura Científica (CECC) IBERCIENCIA.
Dijo Alfred Nobel en su testamento “El capital, invertido en valores seguros por mis testamentarios constituirá un fondo cuyos intereses serán distribuidos cada año en forma de premios entre aquellos que durante el año precedente hayan realizado el mayor beneficio a la humanidad.

Dichos intereses se dividirán en cinco partes iguales, que serán repartidas de la siguiente manera: una parte a la persona que haya hecho el descubrimiento o el invento más importante dentro del campo de la física; una parte a la persona que haya realizado el descubrimiento o mejora más importante dentro de la química; una parte a la persona que haya hecho el descubrimiento más importante dentro del campo de la fisiología y la medicina; una parte a la persona que haya producido la obra más sobresaliente de tendencia idealista dentro del campo de la literatura, y una parte a la persona que haya trabajado más o mejor en favor de la fraternidad entre las naciones, la abolición o reducción de los ejércitos existentes y la celebración y promoción de procesos de paz. Es mi expreso deseo que, al otorgar estos premios, no se tenga en consideración la nacionalidad de los candidatos, sino que sean los más merecedores los que………”

A 113 años de instituidos los premios, una humilde maestra mexicana quiere decirle al señor Nobel: “OMITISTE UN RENGLÓN MUY IMPORTANTE EN CUANTO A LOS BENEFICIOS OTORGADOS A LA HUMANIDAD: LA EDUCACIÓN”

Asumo que los premios a las contribuciones sobresalientes son muy merecidos, no obstante la educación científica es decisiva en el desarrollo, conservación y calidad de vida de los pueblos.

Opino que si existiera un premio nobel a la educación, el equipo del CAEU: Centro de Altos Estudios Universitarios de la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la cultura (OEI) sería la organización más idónea para recibirlo. Ningún otro organismo ha dado la debida importancia al proceso de enseñar y difundir la ciencia, a la formación y actualización de profesores a través de los diversos cursos que imparte desde su plataforma. Además de haber contribuido al desarrollo de América Latina con un magnífico proyecto: Luces para aprender.

Los sistemas educativos iberoamericanos se han visto y se verán beneficiados con el programa Metas Educativas 2021, mismas que representen un salto a la calidad en educación científica. Con el objeto de cumplir esta meta se creó el Instituto Iberoamericano de la Enseñanza de las Ciencias y la Matemática (IBERCIENCIA) sobre la base de 5 ejes: Investigación, formación, evaluación, transferencia y promoción.

A propósito de Metas Educativas 2021, recuerdo las palabras de Alvaro Marchesi citando a Gabriel García Márquez: “ los inventores de fábulas que todo lo creemos nos sentimos con el derecho de creer que todavía no es demasiado tarde para emprender la creación de una nueva y arrasadora utopía de la vida, donde nadie pueda decidir por otros hasta la forma de morir, donde de veras sea cierto el amor y sea posible la felicidad, y donde las estirpes condenadas a cien años de soledad tengan por fin y para siempre una segunda oportunidad sobre la tierra?”

Considero que estas palabras reflejan la situación generalizada de los países pobres de América Latina, excesivamente endeudados y sujetos a sistemas políticos corruptos que solo liberan oportunidades para unos cuantos amigos y compadres. El resto espera, solo espera factores externos de ayuda, proyectos que rompan la inercia, humanistas de todos los tiempos y personas que se interesen por la generación de condiciones de equidad e igualdad que permitan un mejor nivel de vida.

En el ámbito de la docencia, los educadores (más de mil quinientos docentes de ambos lados del Atlántico), nos sentimos orgullosos de pertenecer a la Comunidad de Educadores para la Cultura Científica (CECC) y nos sentimos muy agradecidos del buen trato y paciencia infinita de Oscar Macías, Joaquín Asenjo y Juan Carlos Toscano Grimaldi, así como del maestro que actualmente nos prepara en el campo de las Tic, Agustín Carrillo de Albornoz y del resto del equipo.

A 4años de la creación de nuestra comunidad, el equipo del CAEU de la OEI no tendrá un Nobel en sus manos por la omisión antes citada, pero tiene una calificación docente valiosa: “10, EL MAESTRO PERFECTO”

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