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La tecnología educativa. Extraordinaria ayuda en los procesos educativos y pedagógicos que conjunta la competencia con el carácter

9 de junio de 2018

Edgar Devia Gongora, Bogotá, Colombia. Directivo-Docente del Gimnasio Campestre Bethshalom. IBERCIENCIA, Comunidad de educadores para la cultura científica.
Con el ánimo de fortalecer el rol del maestro en la agenda para formar generaciones cargadas de humanismo y sensibilidad social, entra en juego un eje focalizador e integrador de los esfuerzos por completar la tarea, del modo más rápido, sin deteriorar el papel del maestro como la Tecnología Educativa.

Increíblemente avanzan los desarrollos digitales y a pasos agigantados. Pedagogía y Tecnología al alimón, suele ser hoy día ese matrimonio con proyecciones asombrosas, pero escasamente visionadas y exploradas por la gran comunidad de educadores no nativos. Su capacidad de coalescencia no deja de deslumbrar, y de cómo se amplían poderosamente, con su entendimiento y aplicación práctica, los escenarios de transferencia de información y formación del carácter mediante una excelente, inteligente y potente combinación. Esto último arroja como consecuencia un desafío descomunal para cada maestro que espera con su concurso apropiado y debido aumentar enérgica y entrañablemente las capacidades inspiradas de cada estudiante en formación.

En definitiva, se está transitando de la locomotora a vapor a la velocidad de los trenes rápidos. La sociedad del conocimiento, por su lado, ha impuesto otras grandes necesidades anteriormente impensadas como la curación, adquisición, clasificación y utilización orientada de grandes mares de información y contenidos que hoy se producen en los distintos campos de investigación, difuminadas a la velocidad de la luz, precisamente por la tecnología puesta en las manos del ciudadano común y corriente. En tanto se progrese en la transición del paradigma del pensamiento lineal, tradicional al pensamiento computacional, crítico y lateral que incorpora elementos sistémicos y sistemáticos, tanto lograremos penetrar estos espacios y avanzar en la propuesta de sistemas que faciliten la solidez de una vida contemporánea, hoy dominados fuertemente por las ciencias de la computación.

¿Por qué la insistencia frente a la necesidad de un progreso acompasado, ajustado sincrónicamente de estos dos grandes ejes de desarrollo social: la tecnología educativa y la pedagogía? ¿Por qué generar un movimiento que los promueva, inspire, motive y exhorte a la comprensión cósmica y a saber cómo integrarlos inteligentemente? ¿Por qué ignorar o desconocer los tan esperados beneficios que podrían acelerar la conformación y comprensión de una humanidad más equitativa y hermanada? Porque la evidencia de una necesidad urgente de acelerar los aprendizajes concatenados con un perfil asociado a la madurez no permite distancias, distancias que hoy, ya son hondamente reducidas y superadas provechosamente mediante la Tecnología Educativa.

Mirando desde un alto, se pueden apreciar las velocidades de desarrollo de la tecnología, por un lado, y de la educación por el otro, la desigualdad predomina en favor del progreso computacional. Considerando la Educación como esa fuerza impoluta cuyo brazo alcanza y trasciende los tejidos generacionales, hoy más que ayer, el educador se obliga por el principio de la palanca de Arquímedes: “dadme un punto de apoyo y moveré el mundo”, a aplicar la tecnología educativa como ese punto que se advierte inmejorable en la transformación del rostro social a pequeña y gran escala. La dirección que registra el mover de este mundo, parece ser imprecisa. Imprecisa en la consolidación del ser humano y sus derechos, imprecisa en otorgar seguridad y certeza al ciudadano común y corriente, que se mueve en la arena movediza del temor y la inseguridad del saber “quién es él”, imprecisa, en tanto se relativicen los estándares morales, imprecisa cuando se observan fracasos en la formación integral e integrada de un ser humano al servicio de la humanidad.

La tecnología educativa no es la solución ni la panacea. El maestro no es propio de sustitución, pero si sujeto a alcanzar mejoramientos profesionales. Tendremos que evitar caer en ese pozo reduccionista y facilista. Sobre el maestro recae un gran esfuerzo por dejar de lado una inoperancia computacional que manifiesta un velo en sus ojos y sitúa equivocadamente responsabilidades en terceros ralentizando frenéticamente la mejor de las oportunidades de contribuir con su madurez computacional al cambio de dirección de una sociedad que lo está anhelando impacientemente apuntando a los valores humanos que contribuyen en la gestación del individuo auto-dirigido y auto-controlado.

Con los sorprendentes avances de la Tecnología Educativa, se pueden asociar en pro de una acelerada comprensión, nuevas estrategias corporativas y en red. Ante la escasa Visión y Misión tecnológica y computacional, el maestro posee un amplio abanico de oportunidades con miras a perfeccionarse en el uso e integración de esta poderosa herramienta. La fusión de los medios masivos audiovisuales con los medios y diseños pedagógicos existentes apropia una dinámica académica inmejorable in situ. Ahora bien, mediada por la Tecnología Educativa se mejoran los planteamientos en busca de ajustar y organizar entre otros, los medios del sistema educativo para lograr, incrementando la eficiencia y eficacia, los objetivos educacionales previstos de la mejor manera posible.

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