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La triada Tecnología - Ingeniería – Sociedad. Aportes para su discusión

21 de mayo de 2018

Mg. Lic. Karina Ferrando. UTN – Facultad Regional Avellaneda Departamento Materias Básicas – UDB Cultura e Idiomas. Para IBERDIVULGA sobre el Foro Iberoamericano de Ingeniería y Sociedad Digital
Si tenemos en cuenta tanto las características personales como el perfil del ingeniero del siglo XXI y nos proponemos reflexionar en torno a los contenidos que deberían darse a los futuros ingenieros en su formación, consideramos pertinente destacar la importancia del lugar que, en esos contenidos, se otorgue al campo disciplinar de los estudios sociales de la ciencia y la tecnología o estudios CTS.

Para que los futuros ingenieros, a su vez ciudadanos, puedan participar y hacer propuestas sobre temas que les afectan, tienen que tener información al respecto y una opinión avalada por estudios o informes científicos. Además, de tener una conciencia cívica que les ayude a movilizarse, a favor o en contra de determinadas actuaciones administrativas, deben haber recibido una formación a través de su escolarización o por los medios de comunicación para que puedan considerar que el tema es de transcendencia en la esfera pública.

La participación pública en ciencia y tecnología implica tener en cuenta la toma de decisión de los ciudadanos, en sociedades democráticas, respecto a algunas políticas científicas. López Cerezo y Valenti (1) afirman que la tecnología no es una colección de ideas o de máquinas sujetas a una evolución propia, que se exprese en los términos objetivos del incremento de eficiencia. Toda tecnología es lo que es en virtud de un contexto social definitorio, un contexto que incluye productores, usuarios, afectados, interesados, etc. Es en ese contexto donde se define lo eficiente o ineficiente en virtud de unos objetivos que, en última instancia, responden a valores no técnicos.

La importante dimensión social de la tecnología no puede ser descuidada en la organización curricular de la enseñanza de la misma. Creemos conveniente aclarar que nuestra preocupación se plantea no sólo en términos de satisfacer los requerimientos del mercado de trabajo, sino también (y sobre todo) como habilidad para comprender y procesar las demandas sociales de estos tiempos.

Según Winner (2), “Los ingenieros han demostrado poco interés en llenar este vacío (dar respuestas acerca de cuestiones relacionadas con la filosofía de la ciencia y la tecnología).

Con excepción de frívolas declaraciones en ocasión de los discursos anuales en diferentes Sociedades de Ingeniería, típicamente las que celebran la contribución de cierta vocación técnica, en particular para un mejoramiento de la raza humana, los Ingenieros no parecen estar conscientes de las cuestiones filosóficas a que pueden dedicarse en su trabajo”.

La Ingeniería es vista hoy en día casi exclusivamente como la aplicación de principios científicos para fines prácticos. Los nuevos enfoques en el ámbito académico, sobre todo desde los estudios CTS, critican la conceptualización de la tecnología como ciencia aplicada. Estos estudios intentan mostrar el carácter social de la tecnología y el carácter tecnológico de la sociedad, generando un nivel de análisis complejo: lo ’socio-técnico’.

Estas nuevas visiones no pueden ser desconocidas por los propios actores (ingenieros, empresarios relacionados al área de ciencia y tecnología, operarios, etc.) intervinientes en los procesos de cambio tecnológico.

Algunas contribuciones de la sociología de la tecnología en este sentido se basan en dos convicciones teóricas:

a) es imposible realizar distinciones a priori entre ’lo tecnológico’, ’lo social’, ’lo económico’ y ’lo científico’;
b) es necesario abrir la “caja negra” del conocimiento tecnológico. El desarrollo de tecnologías no debe ser explicado como un desarrollo lineal de conocimiento técnico, influenciado por factores sociales, sino que constituye un entramado complejo en el que se integran, de manera compleja, hechos heterogéneos (artefactos, instituciones, reglas, conocimientos) y actores diversos (ingenieros, empresarios, agentes políticos, usuarios), de forma no lineal.

Resulta relevante en este punto el concepto de marco tecnológico que propone Bijker (3). Un marco tecnológico incluye elementos de variada naturaleza; teorías aceptadas, estrategias de resolución de problemas y prácticas de uso que se ponen en relación para la solución de problemas, Las soluciones a los problemas están estrechamente vinculadas de la forma en el que el propio marco tecnológico define lo que es un problema así como las estrategias disponibles para resolverlo
Pinch (4) propone analizar la tecnología como una parte constituyente de la sociedad, que además puede ser pensada como una institución. Para mostrar de qué manera las elecciones sociales se cristalizan y quedan integradas dentro de las tecnologías, y por lo tanto penetran las instituciones, propone estudiar la construcción de artefactos tecnológicos empleando el marco teórico de la construcción social de la tecnología (CST).

De acuerdo con Pacey (5) en la comprensión de la dimensión cultural de la tecnología, es preciso reconocer los ideales, los valores y la visión que alimentan cualquier innovación e investigación. Se reflejan en todos los aspectos de la práctica de la tecnología, desde las políticas económicas que influyen en su aplicación hasta la conducta profesional de los ingenieros, técnicos, médicos y científicos. Tener en cuenta sólo la perspectiva de que la tecnología se inicia y termina con la máquina, se ha dado en llamar visión de túnel en ingeniería.

Las diversas ramas de la ingeniería se incluyen según la OCDE (6) entre las ciencias de la transferencia, cuya actividad está dirigida a resolver problemas que surgen de las actividades sociales y económicas. Ellas juegan un papel esencial en proporcionar una interfase entre el mundo de la “ciencia pura” y el mundo de la industria o la problemática social.

Si nos proponemos, desde la Universidad, formar ingenieros con conocimiento de las relaciones entre la tecnología y el grado de desarrollo de las sociedades y que sean capaces de interpretar el marco social en el que desarrollarán sus actividades e insertarán sus producciones deberíamos pensar en redefinir nuestras propias prácticas docentes y revisar los contenidos con que organizamos los curricula de las carreras de Ingeniería.

La percepción social de la ciencia y la tecnología debe ser educada en los estudiantes de ciencias e ingeniería con el mismo énfasis con que se aprenden y enseñan otros saberes y habilidades. La formación de científicos sin nociones tecnológicas y de ingenieros con deficiente visión científica contradice las tendencias contemporáneas.

Consideramos que es preciso contextualizar la enseñanza de la ingeniería en términos de historia, sociedad, ética, tecnología, política e ideología según los tiempos que corren, con la intención de priorizar la posibilidad de una construcción de conocimientos con base en reflexiones críticas sobre las implicancias de las nuevas tecnologías y de los nuevos problemas de la ciencia, sin perder de vista una capacitación intelectual que coloque al futuro profesional en contacto permanente con las realidades sociales en que se encuentra inserto.

Referencias Bibliográficas

1 López Cerezo y Valenti (1999) “Educación Tecnológica en el siglo XXI”, en Polivalencia, Nº8, Universidad Politécnica de Valencia.
2 Winner, L. (1987) La ballena y el reactor. Barcelona, Gedisa p.20 (El paréntesis incluye nota aclaratoria nuestra).
3 Bijker, W.. (1997) La construcción social de la baquelita: hacia una teoría de la invención. En: Ciencia, Tecnología y Sociedad. Lecturas Seleccionadas. Marta. I: Gonzalez García, José, A. López Cerezo y José Luis Luján, editores, Ariel, Barcelona.
4 Pinch T.(2008) “La tecnología como Institución: Viviendo en un mundo material”, Redes, N°27. Buenos Aires, Editorial UNQ.
5 Pacey, A. (1990) La cultura de la tecnología, México, Fondo de Cultura Económica
6 OCDE (1996) “La innovación Tecnológica: definiciones y elementos de base”. Revista Redes, Nº 6. Buenos Aires, Editorial UNQ.
Mg. Lic. Karina Ferrando – kferrando@fra.utn.edu.ar

Noticia relacionada: "Dado que los mecanismos de preinscripción y matrícula del nuevo master aún no han sido incorporados en las respectivas plataformas y webs de las tres universidades, os pedimos que realicéis la preinscripción, para el caso de la Universidad Politécnica de Valencia, a través del enlace al antiguo Master en Cultura Científica y de la Innovación: 
http://www.upv.es/entidades/SA/mastersoficiales/592623normalc.html

Ya está abierta la preinscripción del curso académico 2018/19 para estudiantes con titulación extranjera que no tengan nacionalidad de la Unión Europea ni residencia legal en la misma. El periodo de inscripción para alumnos de nuevo ingreso es del 28 de mayo al 15 de junio de 2018.

Para recibir más información sobre la especialidad en Estudios sobre la Innovación, escribir a: muecti@ingenio.upv.es Página oficial del máster: http://masterecti.usal.es/index.php

 

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