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La vocación profesional es una construcción que culmina con una elección acertada

26 de septiembre de 2018

Marcela Gesica Bravo Portocarrero. Villa Regina, Argentina. IBERCIENCIA: Comunidad de Educadores para la Cultura Científica.
Esa inclinación o interés para elegir una profesión relacionada con las ciencias y las ingenierías, no es un acto impensado ni de azar pues tiene su origen mucho tiempo antes, haciendo que se pueda  concretar al concluir la etapa de nivel secundario.

Cuando un adolescente llega al 5º o 6º año de los estudios secundarios, es decir, está terminando esta etapa, sabe que su vida debe continuar con alguna actividad ya sea seguir estudiando o iniciar su vida laboral.

Revelándose o no a su presente, llega el momento de pensar para poder elegir y en esas elecciones sumamente cruciales, son determinantes los momentos y las experiencias que ha tenido el adolescente durante toda su etapa de estudios secundarios. Son tan importantes los años transcurridos en la escuela que junto al tiempo que fue fluyendo a la par de sus saberes, lo harán también sus inclinaciones y su vocación; es decir, son el resultado de las interrelaciones que ha tenido con cada asignatura y con cada docente, con el que se han interaccionado. Por más que los enfoques didácticos van cambiando de acuerdo a las adecuaciones curriculares; los conocimientos relacionados con las ciencias, el arte, las matemáticas, la tecnología y las ingenierías, dependerán de esas interacciones y serán el complemento que puntualice las inclinaciones que le permitan abrir puertas hacia una vocación específica. No es lo que pasa hoy en día donde los contenidos curriculares transitan por caminos paralelos, queriendo impulsar aprendizajes transversales pero de manera aislada en cuanto al contenido. Aunque ayudados de diferentes metodologías se quiso ir readecuando, estos contenidos, dándoles el nombre de “reformas educativas del nivel secundario” queriendo así impulsar la interdisciplinariedad. Sin embargo estas metodologías donde los saberes de cada disciplina tienen su lenguaje específico y delimitado, no hace posible ni contribuye a que el alumno tenga un pensamiento unificado entre los campos de las ciencias y las humanidades. Construcción mental que influye y mucho al momento de tomar decisiones a futuro.

Este problema se refleja actualmente en Argentina donde las Universidades siguen con gran demanda de elección por parte de los adolescentes hacia profesiones tradicionales. La gran mayoría, opta por carreras sociales a pesar de que las solicitudes de trabajo para las llamadas profesiones STEAM van en progresivo aumento.

Según algunos resultados de investigaciones hechas en Argentina, hay un graduado de ingeniería cada 6000 habitantes, mientras que, en Brasil, hay uno cada 4000 y en Alemania, uno cada 2000, según datos del Consejo Argentino de Ingenieros (CAI). Actualmente se reciben unos 5500 ingenieros por año, de acuerdo a la Secretaría de Políticas Universitarias del Ministerio de Educación. A pesar de que la demanda sobre todo en algunas áreas como Eléctrica y Sistemas supera a la oferta disponible.

Este problema que hoy es una realidad en las universidades, tiene que ver sin duda con la manera de haber transitado por la etapa de educación secundaria del joven; no solamente con los contenidos sino con todas las experiencias vividas durante su transcurso, donde a pesar de que se brindan las herramientas para ingresar al mercado laboral o continuar con sus estudios terciarios o universitarios se nota que hace falta un desarrollo de diferentes tipos de pensamiento, como el pensamiento viso-espacial, el pensamiento cuantitativo o el científico entre otros, esa diversidad les da la oportunidad para que los estudiantes puedan inclinarse y cultivar su vocación hacia las ciencias e ingenierías y así poder enfrentarse a situaciones cotidianas que se trabajan desde las disciplinas STEAM.

Sin duda hoy el enfoque STEAM cuyas siglas del inglés son (Science, technology, engineering, y mathematics). Es un enfoque que considera a una serie de disciplinas como imprescindibles para formarse y desempeñarse en la sociedad actual. Trabaja además un aspecto muy importante que es el pensamiento computacional, pensamiento que ha surgido recientemente y que permite resolver problemas complejos de la mano de las ciencias computacionales. Aunque inicialmente este enfoque no consideraba al arte como parte del mismo, sin embargo el tiempo de experiencia fue dando la pauta y comprobando que las ingenierías se apoyan sostenidamente en el diseño que permite que sus productos además de ser útiles sean también atractivos, entonces se vieron en la exigencia de incluir la letra “a” al concepto, complementando así la visión artística útil y necesaria para el resto de las disciplinas técnicas.

Dentro de las transformaciones educativas se quiso introducir fuertemente la creatividad del alumno en cuestiones útiles y cotidianas, así nace el movimiento “aprender haciendo” hoy con el lema “hazlo tú mismo comparte y emprende” que defiende la vuelta a los procesos manuales pero ahora con herramientas de fabricación digital como impresoras 3D, archivos digitales y maquinas CNC (control numérico computarizado) desde la premisa que lo que se lee se recuerda y lo que se hace se aprende, se va desechando la metodología tradicional de la memorización de los contenidos, sosteniendo que para hacer y poner en práctica hay que comprender los contenidos dados, por lo tanto para la manipulación se debe activar el mecanismo mental de la comprensión, que pedagógicamente lo llamamos “aprendizaje significativo”.

STEAM es un nuevo y novedoso enfoque educativo que tiene como finalidad garantizar la transversalidad de la enseñanza para lograr un mejor encuadre que encamine hacia ese aprendizaje significativo, ayudados de su metodología, para ir modificando la manera de pensar del alumno, de modo que adquiera competencias que tengan que ver con esas inclinaciones, cuyo resultado será su vocación.

Definitivamente la elección de las profesiones STEAM por parte de los jóvenes es una construcción que debe ser trabajada desde el aula en forma permanente y comprometida por los profesores, para así asegurar cambios que deben trabajarse desde el interior de la relación Docente-Alumno y desechar de alguna manera las paredes del aula, contagiando la pasión por la ciencia, en el supuesto de que se enseña con el ejemplo y no se puede dar ejemplo de aquello que no se siente. Por lo tanto, ser profesor de nivel secundario hoy, es mucho más que tener un enorme bagaje de conocimientos, es tener además competencias tecnológicas que le permitan integrar eficazmente contenidos digitales, es estar consciente de los cambios metodológicos que debe integrar a su manera de impartir la enseñanza, solo así se podrá trasmitir el interés por las ciencias e ingenierías en los adolescentes.

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