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Los riesgos inadvertidos de las redes sociales

4 de junio de 2018

Ernesto Ezequiel Angulo Julio
Panamá, República de Panamá
IBERCIENCIA Comunidad de educadores para la cultura científica
Es de suma importancia desarrollar una verdadera ciudadanía digital y crear conciencia entre los estudiantes acerca de los peligros que conllevan el mal uso de las redes sociales.

Se dio el caso en una escuela que una niña de 12 años envía una foto de ella en ropa interior a un niño de quién ella quería ser novia. El niño le pide que le envíe un video y ella accede. El niño le envía el video a otro amiguito quién se encarga de divulgarlo. ¿Habrá podido incluso llegar este video a traficantes de pornografía juvenil?

Hay estudios que han dejado claro que muchas veces los videos de pornografía infantil no son tomados a la fuerza y no siempre son adultos los que los circulan. Se ha llegado a encontrar personas que sin permiso interceptan comunicaciones de otras personas buscando este tipo de videos y fotografías para utilizarlas como material pornográfico y los protagonistas de tales videos ni siquiera lo saben. Un inocente video de una niña o adolescente puede convertirse en material pornográfico si cae en manos indebidas y se mira con intenciones obscuras.

Entrevistas a jóvenes ha dejado claro que el hecho de estar en la intimidad de su habitación cuando hacen este tipo de comunicaciones los hace sentir seguro y protegidos pensando que igualmente el video quedará en la intimidad sin llegar a razonar que una vez en las redes, los videos se hacen públicos.

No es hasta que enfrentan una situación desagradable que llegan a entender que no hay privacidad en la red y que deben protegerse absteniéndose de subir información sensitiva que pueda ser utilizada por terceros con fines malintencionados.

Y no hablemos de los tantos problemas de acoso estudiantil generado por la mala utilización, difamación, persecución y los insultos que han llegado incluso a ser causa de deserción escolar, retraimiento y hasta de suicidio en casos extremos.

La ciudadanía digital involucra contar con una serie de habilidades, conocimientos y destrezas que le permitan a los jóvenes utilizar efectiva y eficientemente los recursos tecnológicos de manera segura con la intención de mejorar, aprender y enseñar en la red, incluyendo éste último punto el trabajo colaborativo que potencie el aprendizaje significativo a la vez que apoye el aprendizaje de otros estudiantes en la red.

Esto no se aprende solo. El hecho de que un joven pueda operar un aparato tecnológico y pueda acceder a las redes sociales, que es lo que comúnmente hacen, no significa que tenga la capacidad de aprovechar el potencial real de dichos recursos en beneficio personal, familiar, y de la sociedad en general.

Es imprescindible que los estudiantes comprendan que aunque no ven a la persona que están afectando, hay un daño causado que puede ser – como generalmente lo es – irreversible e irreparable. Que una vez que dañan la imagen de una persona es muy difícil reparar lo causado y que por repetición se seguirá diseminando la información llegando incluso a difundirse información que fue originada varios años atrás.

Los jóvenes no ven el alcance ni entienden las repercusiones de muchos de sus actos. De igual forma que tenemos que educarlos, guiarles en el aprendizaje y formarlos académicamente, debemos hacerlo también para la vida y la tecnología forma parte de sus vidas por lo que tenemos la responsabilidad de desarrollar capacidades y competencias que les permitan su uso democrático y productivo para la comunidad.

Hay que formarlos en la ciudadanía digital. Los jóvenes están propensos a ser acosados o a acosar a sus compañeros si no se les advierte y se les enfrenta con las consecuencias de éstas prácticas. Esto no se puede hacer con una simple charla o con un seminario. Debe incluso existir una materia que forme a los estudiantes en el uso adecuado de las redes sociales así como en el uso productivo de la tecnología para la investigación, cooperación y desarrollo académico y personal. No podemos pretender que los jóvenes y adolescentes sepan identificar y evitar posibles riesgos. No podemos pensar que ellos nacen sabiendo eso. Tampoco podemos pretender que los adultos sean duchos en la materia ya que muchos tampoco entienden de las implicaciones y riesgos del uso de la tecnología. Lo que realmente sucede es que en muchas ocasiones nos hacemos de la vista gorda para no abandonar nuestra zona de comodidad y evitar involucrarnos con más trabajo; el cuál se requiere como parte integral de la formación de nuestros estudiantes.

Es importante incluir en el currículo de todo centro educativo, sin importar nivel o edades, una o dos materias que motiven el uso eficiente y ético de las nuevas tecnologías. No podemos engañarnos repitiendo que los “ciudadanos digitales” son quienes han nacido en la era digital. No señor. Yo nací en un hospital y no soy doctor. Tenemos que encarar la realidad y aceptar la responsabilidad que nos corresponde. Mucho de los ataques y consecuencias que sufren los jóvenes de hoy es por la indebida formación en el tema tecnológico. Los educadores estamos llamados a formar académicamente en nuestra especialidad, pero además en valores éticos y morales. Debemos preparar a nuestros estudiantes para una vida plena como individuos, en su vida familiar, en la social y como ciudadanos participativos y productivos. Entonces como no incluir en la educación – en todo lo que la palabra educación significa – a la formación en ciudadanía digital considerando que ese es el mundo en el que van a vivir. Ellos sabrán del uso de los dispositivos, pero nos toca inducirlos en su uso ético. Y sí… para ello tenemos que trabajar y prepararnos.

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