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Millones de años hasta el antropoceno: algunas reflexiones sobre un escenario climático que amenaza el futuro de la biósfera

17 de diciembre de 2016

Mag. Susana Alicia Bartolotta. Buenos Aires. Argentina. IBERCIENCIA. Comunidad de Educadores para la Cultura Científica.
La actividad humana está afectando de forma profunda el funcionamiento de la biosfera y se ha consolidado un nuevo período geológico, el antropoceno, que concibe un desafío de resolución emergente, urgente y en bloque, con todos los líderes políticos, la comunidad científica y la sociedad.

El clima ha variado de forma constante, desde el origen del planeta tierra hace aproximadamente 4.500 millones de años con cambios naturales propios, hasta una actualidad que traduce ecosistemas humanos donde la biodiversidad y el clima no representan las características regionales y globales de tan solo hace algunas décadas atrás.

Ante esta perturbadora verdad: ¿Qué no estaremos haciendo realmente bien? Es evidente que los seres humanos hacen más de un siglo usamos combustibles fósiles con la consecuente emisión de gases de efecto invernadero que se suman a los que existen naturalmente y han incrementado significativamente la temperatura global. Como consecuencia, durante los últimos 50 años el funcionamiento de los ecosistemas se ha alterado y gran parte de la biodiversidad se ha perdido, de manera contigua a la disminución de la resiliencia o capacidad de reorganización de los ecosistemas frente a las perturbaciones a las que están expuestos. Es evidente que la recuperación gradual de la resiliencia de los ecosistemas es una tarea que requiere del esfuerzo de todos los representantes de la sociedad.

¿Qué actuación debería tener la ciencia frente a este panorama? La producción de conocimiento científico debe contribuir para analizar, comprender, anticipar posibles futuros escenarios, reaccionar frente a estas realidades y diseñar genuinos modelos interdisciplinares que permitan contribuir a la reparación de los daños del cambio global. Sin embargo, algunas investigaciones están parceladas y no tiene gran impacto, por lo tanto es imprescindible la generación de redes que movilicen a toda la comunidad científica para abordar las problemáticas simultáneamente y desde todas las aristas de las diferentes disciplinas.

¿Qué rol debería tener la sociedad? Es inminente la necesidad de promover buenas prácticas que permitan mitigar los impactos mediante el uso adecuado de los recursos naturales que soporten el mantenimiento de la biodiversidad y aseguren para el presente y el futuro, la provisión de los servicios que brindan los ecosistemas.

¿Qué tarea debería tener la educación? En este sentido podemos mencionar algunos de los ejes prioritarios de actuación de la OEI que se refiere al fortalecimiento de la profesión docente y de forma consecuente ofrecer oportunidades de educación a lo largo de toda la vida, potenciarla en valores para una ciudadanía democrática activa y fortalecerla con el respeto al medio ambiente.

La formación docente debería tener enfoques interdisciplinares, flexibles y participativos como insumo de mucho valor para el diseño posterior de actividades de enseñanza claramente innovadoras. A tales fines, es necesario que los docentes logren profundizar los esfuerzos para que los alumnos puedan establecer adecuadas relaciones entre Ciencia, tecnología, sociedad y ambiente (CTS y A), desarrollando propuestas que atiendan los peligrosos problemas que enfrenta la humanidad, entre ellos: la explosión demográfica, el incremento de la pobreza, la destrucción indiscriminada de la biodiversidad, el aumento de la contaminación atmosférica demostrada por el calentamiento global, lluvia ácida, alteraciones en la capa de ozono, agotamiento significativo del agua y deterioro alarmante de los suelos.

De alcance muy significativo, los miembros del grupo ARGO, formado por profesores de educación secundaria de Asturias, han desarrollado diversos materiales educativos para la educación en valores y la educación CTS. Proponen trabajar en las aulas con casos simulados que presentan controversias tecnocientíficas que figuran una gran implicación de los alumnos en la toma de decisiones y solución de problemas y la promoción de acciones responsables mediadas por el desarrollo de habilidades argumentativas y participativas que promueven la confrontación de ideas sobre muchos problemas sociales, ambientales y tecnológicos.

Por otra parte, ¿Qué papel deberían tener los líderes políticos en el mundo? El papel de la política es clave en la mitigación del cambio global, no solo se deben legislar normas a nivel local, regional e internacional sino también asegurar las inversiones y controlar que se ejecuten las sanciones por incumplimiento de lo previsto por las leyes para mitigar el cambio global.

Entre las naciones existen convenios sobre el cambio climático, la preservación de la biodiversidad y la mitigación de los eventos de desertificación, no obstante escasas inversiones y marcadas inacciones ponen en riesgo la eficacia de los programas. El protocolo de Kioto cuyo objetivo principal es estabilizar las emisiones de gases de efecto invernadero se ha frustrado con los países que mayor cantidad de emisiones generan y las convenciones sobre biodiversidad y desertificación no se trasladan a los sectores privados y decae en consecuencia su efectividad. 

Amparo Vilches y Daniel Gil Pérez en una de sus publicaciones sobre la emergencia planetaria mencionan la metáfora de Gore (2007), en Una verdad incómoda,  como el síndrome de la rana hervida y los obstáculos más relevantes que la ciudadanía en general, incluyendo políticos y educadores, precisan superar. ¿Nos estará pasando lo mismo que a la rana? Si intentáramos introducir una rana en agua muy caliente, da un salto y escapa, pero si la introducimos en agua a temperatura ambiente y procedemos a calentarla lentamente, la rana permanece en el agua hasta morir hervida, porque se insensibiliza, parece no percibir los cambios y no reacciona.

En el presente antropoceno, sin un futuro sostenible, la especie humana no puede darse el lujo de no reaccionar porque constituye no solo un peligro real para sí misma sino también para toda la biodiversidad. A medida que el planeta se caliente, toda la humanidad verá afectado el acceso al agua, la salud, los alimentos y un medio ambiente saludable.

En este contexto, el periodismo ambiental, también llamado periodismo para el desarrollo sostenible, juega un rol fundamental ya que sus principales objetivos son despertar la conciencia ambiental, estimular a los ciudadanos para participar y tomar decisiones sobre su estilo de vida, haciéndoles comprender la problemática en todas sus dimensiones y facilitándoles la construcción de las capacidades para colaborar en la real transformación de la sociedad del siglo XXI.

Es imprescindible que todos los actores involucrados podamos percibir los riesgos, como instinto de supervivencia, y consigamos accionar en consecuencia para dar un giro trascendental al angustiante escenario actual, dejando un mejor legado para las generaciones futuras. 

Imagen RTVE

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