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Nuevas perspectivas pedagógicas para el desarrollo: ecuador arriba vs ecuador abajo

15 de junio de 2018

Por Matías Denis. Universidad Autónoma de Encarnación (UNAE). Centro de Investigación y Documentación (CIDUNAE). Para IBERDIVULGA sobre el Foro Iberoamericano de Ingeniería y Sociedad Digital
Tras las magníficas aportaciones especialistas, especializarse únicamente en una para ofrecer unos pequeños apuntes podría ser un tanto contraproducente, por lo que haremos énfasis en la intervención de Ainara Zubillaga, pero incluiremos distintos aportes del resto de personas disertantes.

Para empezar, situándonos en contexto, cierto acercamiento a los contenidos debatidos y comunicados proviene de una formación en el área pedagógica -odiando las matemáticas, obviamente-, en los territorios situados en la línea superior del ecuador, concretamente en España -cercana en los mapamundis al ecuador-, pero que están siendo profesionalizados en Paraguay, en el ecuador inferior.

Esta línea ecuatorial nos lleva, en gran parte, a una diferenciación entre países desarrollados y países en vías de desarrollo, terminología bastante menos clasicista que la antiguamente utilizada “primer mundo vs tercer mundo”. ¿Dónde quedaba el segundo? Quizás sea el policía del aire, el que controla que el salto entre el primer mundo y el tercer mundo sea prácticamente insalvable. ¿Por qué?

Interesante la aportación de Walter Bazzo cuando hace referencia a la diferenciación de contextos marcados por la línea del ecuador. Fijémonos en el asunto discutido, un asunto que habla del progreso tecnológico -y del retroceso cognitivo-. Obviamente en Iberoamérica el avance tecnológico es lento en comparación con el avance que experimenta Europa o Estados Unidos en cuanto a la producción de material meramente tecnológico.

Pero no se trata solo de una lentitud de innovación, que obviamente también, sino de una lentitud en el dominio y acceso de los códigos -al más puro estilo bernsteniano- que choca plenamente con el acceso relativamente fácil y habitual a las tecnologías. Es decir, ¿quién vive en Iberoamérica sin acceso a la tecnología, a Internet y a todas sus superficialidades llamadas Instagram, Facebook, Google o similares? Estaríamos hablando de un contexto de extrema pobreza, porque prácticamente todo el mundo tiene en su mano un dispositivo inteligente-atontador.

Entonces, nos planteamos la siguiente interrogante: ¿hasta qué punto estamos preparados en Iberoamérica para dar un salto en el campo de la ingeniería para la innovación social si tenemos una gran necesidad en dar un salto cualitativo en el acceso a la educación básica y secundaria para la innovación social?

Cuando nos referimos a innovación social estamos yendo más allá de la mera producción técnica. Hablamos, por tanto, de un cambio motivado por el impulso pedagógico con una finalidad -tal y como lo cita Carbonell-. Así pues, lo que al parecer necesitamos en Iberoamérica es una profunda mejora educativa en que tanto docentes como estudiantes -sí, porque los estudiantes y las estudiantes son una variable importante- practiquen el desapego a las metodologías de aprendizaje repetitivo. Una de las características iniciales que debemos potenciar, por tanto, es el desarrollo del componente humano, así como lo entendía Ainara, pues en Iberoamérica se vive bajo la sumisión -y no en la esclavitud-, en muchos casos, por la asunción de una posición derrotista. Esta posición derrotista tiene que ver, en parte, con el no dominio de unos códigos -o el dominio de unos códigos corruptos- que, obviamente, el primer mundo, el segundo si existe, y quienes gobiernan este tercer mundo, no quieren que sea adquirido o cambiado. ¿Puede resultar que este acceso masivo a la tecnología esté programado para crear más brechas de las que ya hay? ¿Para tener un mayor control?

Hipotetizábamos una vez en clase con el Dr. Ángel Sanmartín si en los contextos publicitarios iberoamericanos utilizaban más la imagen que la letra para las publicidades ya que el acceso a la lectura y la escritura, tal y como demuestran por ejemplo informes como el Terce o el SNEPE en Paraguay, es muy bajo -de poca calidad, no significativo-. Si no se entiende la letra escrita -incluso no se entiende el discurso oral-, ¿para qué realizar publicidades con mensajes, si lo que realmente se entendería -con los mensajes subliminales y manipulados que contienen- son las imágenes?

Dicha hipótesis, con todas las distintas interrogantes que suscita, aún por comprobar, tiene algunas previas respuestas como, por ejemplo, que nos urge un trabajo de desarrollo metacognitivo, de reflexión y criticidad para dominar el código actual más vigente, en el que el consumo tecnológico, sus mecanismos de difusión mediante las imágenes y las redes sociales, nos invaden, nos infoxican y suponen una herramienta más de control sobre nuestro ser.

Cuando hablamos de código no nos referimos tanto al uso de la lengua, de la escritura, etc., sino a un código tecnológico en que toda la sociedad se maneja -entendiéndolo con el doble sentido, dispone toda persona y a su vez es controlada/programada- con una supuesta tecnología inteligente. Por tanto, ¿qué nivel de urgencia es el que tenemos en Iberoamérica en formar ingenieros e ingenieras -más los primeros, porque es un área masculinizada-?

Quizás debamos apostar a una intervención más grande, que intervengamos desde la escolaridad básica y secundaria y sigamos trabajando por desarrollar una educación basada en el desarrollo del componente humano, por la múltiple alfabetización y por una metodología de trabajo cooperativo -que no colaborativo- en que la sociedad toda se responsabilice en aportar para el aprendizaje y el desarrollo, en que la comunidad educativa, desde la parte más científica -sin necesidad de la magnificación por estar publicado en lugares tales como Elsevier- tenga ese tinte de responsabilidad social con el que devuelve a la sociedad todo el beneficio que ésta le brinda. Sí, apoyamos a la metodología por proyectos, la innovación abierta, la participación sistemática de los distintos contextos.

Esta forma de desarrollo supone un inicio del emprendimiento social para con una persona misma y para el conjunto de la sociedad. Se trata con este escrito, pues, detectar una demanda latente en Iberoamérica y que muchos y muchas especialistas postulan. Obviamente que creemos que hay una necesidad en el campo de la ingeniería, pero, al igual que Walter Bazzo, al igual que señalan distintos pedagogos y pedagogas, distintos sociólogos y sociólogas -entre ellos Luis Ortiz-, la contextualización es sumamente importante de atender para proponer el desarrollo. Y en el contexto iberoamericano lo primero que debemos conseguir es despertar desde temprana edad el pensamiento crítico y reflexivo para que no solo no nos domine la tecnología, sino que el primer y segundo -si existe- mundo no tenga con estas armas tecnológicas más control sobre la ignorancia de los países antiguamente esclavizados, actualmente, sumisos.

Matías Denis Graduado en Maestro de Educación Primaria, Universitat de València. Máster en Psicopedagogía, Universitat de València. Doctorando en Educación y Desarrollo Humano, Universidad Autónoma de Encarnación. Coordinador Académico UNAE. matiasdenisunae@gmail.com

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