OEI | Ciencia | Red | Formación | Contactar |

Inicio | Opinión | Reportajes | Noticias | Entrevistas | Multimedia

Salud | Comunidad

Para divulgar las matemáticas “hay que mentir un poquito”

29 de julio de 2013

Diana Cazaux. Comunidad de Educadores para la Cultura Científica de la OEI.
En el campo de la divulgación científica hay ciencias que son estrellas. Por ejemplo la astronomía. Cuando un astrónomo hace un nuevo descubrimiento basado, digamos en una maravillosa serie de fotografías del telescopio espacial Hubble, tiene en sus manos algo muy atractivo para divulgar. Ya las fotos por sí mismas hacen espectacular cualquier artículo que ellas ilustren, y el astrónomo puede contar algunas cosas interesantes –y ciertas- sobre ese objeto astronómico sin necesidad de entrar en una fase técnica, seguramente muy difícil de entender para alguien que no es otro astrónomo. Pero el propósito –o los propósitos- se cumplen. La gente se entera de que los astrónomos descubren cosas, de que éstas son interesantes, quizás también de que nos son útiles para entender el origen de nuestro sistema solar o, tal vez, de todo el universo.

De manera similar, podemos poner como ejemplo, el caso del virus de la influenza A H1N1- ocurre con los biomédicos. Surge, por ejemplo, un nuevo virus que amenaza la salud de la población y, con relativa facilidad, los especialistas pueden contarle al público cómo apareció tal virus, muestran sus imágenes , las que resultan casi tan atractivas como una astrofografía, mencionan algo sobre la secuenciación en su ADN (quizás que hubo algunos cambios de 25 a 30 aminoácidos del 4400 que componen el ADN del virus de la gripe aviar , y la gente se da por enterada del asunto, reconocer el trabajo de los investigadores biomédicos y aplaude sus avances. Cuando salió la vacuna contra esta enfermedad la gente ya sabía que si se la aplicaba iba crear anticuerpos en su sangre que no permitirán que el dichoso virus la infecte. Los médicos informan sobre lo conveniente de aplicársela, cumplen con esto su compromiso de divulgar y no se meten en camisa de once varas tratando de explicar cosas sobre el virus que sólo especialistas entenderían.

Pero ¿qué pasa con las matemáticas? se pregunta el matemático y divulgador mexicano Carlos Prieto de Castro y, reflexiona: “muchos de nosotros deseamos fervientemente transmitir al público y, muy especialmente, a los jóvenes la belleza sin igual de las matemáticas. Pero para que el público las comprenda se requiere de transmitir un poco del lenguaje con el que los matemáticos escribimos nuestra poesía, “la poseía de las ideas”. Tenemos que intentar llevar al público a convertirse, aunque sea por un momento en matemáticos, es decir, tenemos que enseñarle el mínimo del idioma matemático que se requiere para captar el significado, la belleza y la dificultad de un resultado matemático. Esto involucra lo que para mí es la esencia de las matemáticas: ellas son el arte de la abstracción”.

Para este autor son los mismos matemáticos quienes no han aprendido a tender puentes entre su actividad profesional y el público tratando de hacer entendible a las matemáticas. Para lograrlo, el gran divulgador de las matemáticas, Ian Stewart, afirma que los matemáticos deben aprenderá “mentir un poquito”. Así es, en efecto, si se quiere hablar a un público amplio sobre temas actuales de las matemáticas, difíciles por lo mismo –de otra manera ya serían clásicos-, no pueden hacerlo como si hablasen ante un público especializado, procurando tener un gran rigor en lo que se dice. Por el contrario, se deben pasar por alto los detalles, quizás dejar fuera hipótesis importantes.

En el 2005, cuando Prieto de Castro publicó su libro “Aventuras de un duende en el mundo de las matemáticas” que es divulgación y que en la actualidad va por la tercera edición, recurrió a un duende que asume el papel del lector y que busca llevarlo de la mano. El duende dice cuándo y por qué no entiende algo. Lo relee, lo elabora él mismo, ya sea repitiendo lo que el autor hace o rehaciéndolo de manera distinta, y finalmente acaba entendiendo. Pietro de Castro pretende que esto ocurra con el lector. Este estilo responde al hecho de que en matemática no se puede leer linealmente, como si se leyera una novela. Hay que leer un poco, meditar, releer, retornar a páginas anteriores, recrear lo que se leyó y continuar. El propio matemático, cuando lee un artículo o un libro, tiene que tomar papel y lápiz para ir rehaciendo lo que el autor hizo. Esto implica, frecuentemente, estar regresando a partes anteriores del artículo o incluso a otros artículos. Sólo así puede lograrse una comprensión cabal del texto.

De Castro asume que existen algunas realidades sobre la divulgación matemática y también factores que la dificultan:

  1. Hay grandes prejuicios sobre la dificultad de las matemáticas, en parte porque sí son difíciles, pero en buena parte, debido a la mala formación en matemáticas que frecuentemente se adquiere en la escuela.
  2. La presencia de fórmulas en un artículo de divulgación aleja al público. El divulgador debe ser parco en su uso pero el lector debe aprender que las fórmulas son parte inherente del lenguaje de las matemáticas y no tienen por qué alejarlo de la lectura. Por tanto, se requiere algo de conocimiento del lenguaje matemático para comprender mejor las ideas.
  3. La comprensión de las matemáticas demanda capacidad de abstracción por parte del lector. Esto implica que el lector debe elaborar las ideas antes de entenderlas, cosa que es muy distinta a la lectura lineal, común en otras disciplinas.
  4. Sí se puede divulgar en matemáticas, pero el divulgador debe atreverse a “mentir un poco” y a sacrificar bastante del rigor. Debe legalizar en el lector la lectura de ida y vuelta, no lineal.
  5. No sólo hay que divulgar temas elementales; es importante hacer el esfuerzo por hablar sobre temas de actualidad. Debe transmitirse que las matemáticas son una disciplina muy activa, en la que se crea tanto conocimiento nuevo como en la que más de las ciencias naturales.

 

Información relacionada

 

Palabras clave:

subir

  
Diseño y contenidos por asenmac