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Q’epiris del conocimiento, rumbo a los 400 años de Universidad 

16 de julio de 2018

César Maldonado Sanabria. Ivonne Fabiana Ramírez Martínez., Richar Villacorta Guzmán
Colegio Del Sagrado Corazón de Jesús - Universidad de San Francisco Xavier de Chuquisaca, Sucre Bolivia - Escuela Militar de Ingeniería EMI - Cochabamba - Comunidad de Educadores para la Cultura Científica
La necesidad de comprender la realidad boliviana está impulsado a una política de potenciar la investigación en todos los escenarios académicos. Como miembros de comunidades educativas en un trabajo colaborativo elaboramos una colección de artículos de reflexiones sobre la academia, la investigación, las Tic , la ética y otros desafíos rumbo a los 400 años de Universidad.

Introducción

Los autores pertenecemos a distintas instituciones educativas ubicadas en tres ciudades de Bolivia, aunque trabajamos en 2016, aquello no fue más que el pretexto para empezar y no parar con el trabajo colaborativo entre docentes y desde ese, vemos toda ocasión como propicia para generar textos, redacción científica, escritos a seis manos y café tertulias con motivo en todos los casos de reflexionar sobre las sendas y vericuetos de la academia.

Convencidos de que las actividades sostenidas mediante la interacción grupal tiene en su heterogeneidad compromiso, motivación y fuerte convicción por el cambio. Estas experiencias superan y amplían los límites del trabajo tradicional en el ámbito de la investigación y nos permiten a partir del trabajo colaborativo docente producir conocimientos para comprender mejor la realidad para transformarla. El grupo colaborativo va más allá de los que aparecemos, los autores son sólo la portada del texto, pero detrás subyace el actor verdadero, el estudiante, el docente en el aula, la comunidad educativa, el lector de los textos que nos ilumina con el epílogo como es Arturo Moscoso, y la edición y las fotos la más de las veces con Javier Calvo, a ellos nuestro reconocimiento y respeto por caminar juntos en esta travesía llamada educación.

El objetivo de este artículo es reflexionar sobre el quehacer de la academia, la investigación, las TIC, la ética y otros temas actuales a través de un trabajo conjunto plasmado en una colección de artículos que denominamos q’epiris.

Es así que q’epiris es el resultado de nuestro trabajo colaborativo, considerando que debemos constituirnos en  cargadores de conocimientos, a veces también productores de ellos y no de lo otro ( memoriones acríticos, dogmáticos, asincrónicos y pasivos) pretendemos invocar a la reflexión, a la crítica, a la actualidad, la investigación acción y otros, y nos atrevimos a ver nuestros papeles en la tan cacareada academia y nos sorprendimos con el vértigo de que nos parecemos al Quijote galopando en sitios bañados de sueños y encontrados con pesadilla -al quijote el mundo siempre le pareció posible y sus cabalgatas presumían destino y entuertos a desfacer-

Las oportunidades para escribir la propia experiencia, sin encargo ni presión son escasas, un lujo esquivo que decidimos encarar jubilosos y rebeldes. Quisimos practicar este gustillo en las páginas que usted considerará y recorrerá, no sabemos si usted quiere ser nuestro cómplice o solidario. Lo fascinante de esta aventura es que lo que usted tiene entre manos es producto de un equipo que quiso pensar acorde y divergentemente; por tanto, las ideas de estos tres q’epiris son también producto de la amistad y del fabuloso regalo que la vida le da a uno: encontrarse con gente inquieta que decide arar a pesar del desierto y remar a pesar de la oscuridad, y las olas, y la carencia de transporte y de mar, y de tierra que creemos y creamos, improductiva. Esta obra denominada Q’epiris compuesa de 20 artículo, surgió de la inmensa terquedad de querer usar las neuronas. Como alguno de los colegas q’epiris diría: nos resistimos al fast food del pensamiento y de las ideas; nos resistimos al pensamiento chatarra. Parafraseando a él mismo, no quisimos caer en la anorexia ni en la bulimia epistemológica. De chatarra y de falencia quisiéramos tener sólo nuestros cuerpos que se dirigen al deterioro a marchas forzadas.

El objetivo es aproximarnos a quienes quieran ampliar el concepto de educación a los espacios fuera del aula, hacia una escuela o una universidad grandes, donde reflexionar sobre nuestra práctica sea constante. Manifestar que este material continúa construyéndose en el tiempo y con el aporte de los lectores, quienes en todas las instancias aportan con su reflexión y crítica a superar las ideas de los autores. Las ideas que no conversan y no se convierten en comunidad suelen terminar en el egoísmo que coincide con la incomunicación, la sabiondería rampante y, más probablemente, con las ganas de regodearse y de convertirse en pupista (por la contemplación del ombligo, como que si se tratara del centro del mundo) académico.

Nuestro propósito prefiere ser más humilde y apegarse al juicio de quienes pudieran no ser nuestros cómplices, sino nuestros más arraigados críticos. Nuestro impulso es la idea que alguien pudo inculcar en nosotros y no quisiéramos dejar de cultivarla.

El quehacer educativo es un tema que permanentemente llama la atención no sólo de académicos, sino también de los profesionales de diversas áreas, quienes en su afán de contribuir a la mejora de la formación de los individuos realizan diversos estudios desde los diferentes espacios de ejercicio profesional.

El epílogo

Para Arturo Moscoso, esta obra se sonríe del Homo Selfie, del tecnológico, inmediato, auto y de la fama de cinco minutos. Del prurito que se auto-expone a conocidos y a desconocidos sin aparente objetivo duradero, que se auto muestra y se impone por encima de los demás, como exclusivo, único, novedoso. Se lamenta del hombre pupista en la esfera académica que, en una especie de confusión entre los actores que hacen papeles protagónicos, cree que la academia no difiere en nada de la actuación ni de la ficción. Se aflige del que se encarama más y con más fama construye su personalidad de culto sin que esto esté referido necesariamente a la capacidad intelectual, a sus logros, ni a la producción de conocimientos, sino a la divulgación, a la charlatanería o a la postura. Esta obra es atea de los selfis académicos que pretenden ser los dioses del saber, cuando en realidad sólo han sabido dominar unas cuantas artes de birlibirloque que encandilan en una serie de cultos de admiración en personas que no han logrado desgranar más de dos libros.

Esta obra denuncia los contrabandos en la autoestima personal, nacional, social y cultural; la colonización de nuestras mentes y academias con otras colonizaciones. Con la continua creencia de que lo de afuera es mejor, sin importar lo que sea y quien sea; de que somos alguien poniéndonos la ropa, los rostros, las cabezas y mentes de los otros para creer que somos nosotros mismos es una práctica crónica. 

Censura el desperfecto de legitimar el plagio, sin que dé vergüenza el apropiarse las ideas de otros, con una mezcla insincera, aparatosa, mezclada y acrítica. Censura la falsificación de pensamientos como ropa o electrodomésticos que se venden en distintos mercados para diferentes bolsillos, con factura o sin ella.

Desaprueba la fama que por ahí anda pregonando gran seguridad, que habla, escribe y conferencia con desparpajo, haciendo creer que lo sabe todo y está segura de lo que pretende. Amonesta la firma robada, las ideas mal digeridas y eso que llaman, en el mundo de las famas, el cuello, mejor instrumento que la mente.

Cuestiona la farsa de quien se queja del anonimato y pretende salir de él farsamente: escribiendo, publicando o siendo citado. Cuando los títulos se acaban se pasa a otra categoría, la de proclamar el halo de la escritura sesuda, especializada, conservada para sí o para un círculo pequeño de entendidos o de compadres. En consecuencia, sin decir más, si no publicas no eres nadie, eres inexistente o anónimo, tus títulos, si los tienes, no valen nada si ellos no producen ideas, propuestas o soluciones. De ahí, la codicia de ser citados y de ser referentes en una academia, en un círculo o congreso de prestigio.

Esta obra hace comedia del conocimiento pasado por agua que, hoy por hoy, suele ser la tentación de tanto tecleo ágil y distractivo, no tanto de quemar las neuronas, las pestañas ni educar las posaderas en jornadas de ardua academia. Hace comedia del “cut and paste” que ha petrificado las mentes en el kínder académico; del intento desafortunado de la caza de citas, no de pensamientos siquiera; de la copia y del plagio, del empaste de los ajeno como propio. Lo único digno sería no copiar del todo y no buscar la imitación, sino buscar la propia identidad en la ciencia, la investigación, los temas que se han de publicar y los asuntos que se han de cambiar. 

Censura la ciencia del ¡Abracadabra! La ciencia que tiene diferentes fantasías, realizaciones, fanáticos y realizadores; torturadores y regidores que la manejan según sus caprichos e ideas. Para esta obra no existe la ciencia del milagro, la del abracadabra. Lo que existe es el milagro de la persistencia, del fomento temprano de las vocaciones científicas, el milagro de quemarse las pestañas es lo que puede conducir a la fabulación de la realidad como transformación a través del pensamiento, la producción de ideas y de soluciones.

Esta obra constata, medio entre clandestinidades, que la presencia de la mujer en la ciencia, en países como Bolivia, es aún nueva. Se querella contra la pretensión histórica de haber hecho de las mujeres cenicientas en el quehacer científico, pues las prácticas histórica y patriarcales redujeron a las mujeres a su hogar y ahora al empleo que no crea ni transforma, sino que reproduce, en paralelo con lo que la sociedad patriarcal ha asignado a las mujeres, el papel de reproductoras.

Esta obra, llegando al final de su relato, responde a tres preguntas y expresa un punto y aparte a manera de desenlace.

¿Hacia dónde va la formación del posgrado? La aplicación de programas de Posgrado ha resultado incapaz de revertir la situación actual, reduciéndose a un servicio de escalamiento profesional individual, a un añadido en el escalafón, desprovisto de todo pensamiento social, que conduce a la inversión de un alto costo económico. La cartonitis que prima, incluso en desmedro de la calidad académica. Los posgrados que repiten sistemas ya vigentes; algo así como el eterno conocimiento de occidente y no el trajín a través de nuestro sur, tan carente de pensamiento y de transformación, de concepción filosófica humanista-social y dialéctica, de sentido, fines, propósitos y valores.

¿Son los letrados mínimos los Intelectuales máximos? El surgimiento de intelectuales de otro origen y de diferente racionalidad es, quizás uno de los acontecimientos más desafiantes de los últimos tiempos. Las fronteras intelectuales se amplían a horizontes que no consisten en academias o en círculos de entendidos en materias consensuadas. La trama intelectual se hace más étnica y por tanto, también desafiante. Los rescatiris letrados usan nuevos elementos para escribir y hablar sobre su situación de letrados y reflexionan sobre el estado de sus culturas. Al rescatiri letrado le toca ser en un mundo pluricultural, donde prevalece un tipo de intelectualidad dominante, aún fuertemente racionalista, basada en validaciones, en pruebas, en sospechas sobre opiniones que no tienen bases metodológicas o conceptuales.

¿Cuantos idiomas hablas? Hablar idiomas desafía conocer y dejarse interpelar por las realidades que requieren ser transformadas. Cada momento, persona y circunstancia son un llamado a la comunicación, a la curiosidad, a la investigación, a la difusión y a la comunicación, a la luz de una buena conversación, a un paseo consistente e interpelador, gustando un buen café o asistiendo a un curso o visitando a una comunidad que interpela con su sabiduría. Hablar lenguas no es sólo traducir, sino hablar un lenguaje que va más allá de la simple sabiduría o la información, pues supone el entramado de que el curioso y el curioseado se transforman para mejor en una suerte de representación que comunica y entiende de las esencias.

¿Y El punto y seguido? Rumbo a los 400 años de Universidad: desafíos actuales. La Universidad en Bolivia es quizás el país que más profesionales produce y el que menos investigadores fomenta. Así, la profesionalización no crea una cultura del conocimiento mediante la investigación, sólo produce funcionarios, cualificados o no, que sólo refuerzan el estado institucional sin cambiar ni proponer nada.

Esta obra termina con varias exhortaciones. Exhorta a desarrollar investigación, a producir teorías, a revolucionar los conocimientos existentes mediante la aplicación de un pensamiento crítico y analítico, desde miradas que ya decíamos antes, no dejen el asombro, ni el deseo de buscar comprensión y explicación de los hechos y fenómenos.

Exhorta a la colectividad femenina universitaria a sostenerse por un discurso denso, depositando mayor confianza en la ciencia como medio para aproximarse a la realidad y a sus desafíos; a proponer proyectos de formación de las futuras generaciones de mujeres intelectuales, haciendo frente a los problemas urgentes; al liderazgo universitario femenino, pide sostenerse en su formación científica y su presencia en cargos directivos, en políticas de ciencia y tecnología, dotando a la profesional de vocación, pasión y formación científicas. Exhorta a ampliar el interés de las mujeres hacia un hogar grande; es decir, a cuidar del otro, anticiparse a sus enfermedades, educar desde la infancia, buscar la igualdad de género, cuidar el hábitat y buscar alianzas que conversen y solucionen los problemas de pueblos hermanos.

Esta obra exhorta a las academias a buscar espacios de gestión en una perspectiva de ocupación de roles detentados por los varones para que su función plantee el desafío de que su situación debería mostrar la peculiaridad de su ejercicio en orden a mejorar no sólo la gestión, sino también a plantear algo nuevo y de impacto social.

Exhorta a los Institutos de investigación a recuperar su dinamismo, haciendo que las políticas de investigación sean más amigables, que los reglamentos de investigación sean más amplios que el artículo, que el hábito investigativo se coloque en orden a la producción de conocimientos y diálogos con academias más establecidas, que la investigación publicada sea capaz de proponer soluciones que puedan, eventualmente, crear precedentes y escuela en una dinámica de comunicación y de diálogo. 

La universidad se enfrenta pues a una tarea ontológica que no sólo sueñe con el principio de hacer investigación, debe pasar a hacer investigación en la realidad y en su tarea de educación. La calidad educativa ha de ser un concepto que se recree y se desconstruya permanentemente, y el modelo educativo sea dinámico y cambiante, progresista y desafiante a dibujar nuevos escenarios a futuro.

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