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Querer es poder, en la educación lo colaborativo se debe lograr

1ro de junio de 2018

María Laura Vivas Franco. Cd. Obregón, Sonora., México. IBERCIENCIA Comunidad de Educadores para la Cultura Científica.
Los docentes hacen esfuerzo por lograr el trabajo colaborativo en el aula, pero ¿Qué sucede? ¿Qué fallas existen? Pregunta que nos hacemos al implementar técnicas o dinámicas que puedan favorecer este trabajo indispensable en el desarrollo del humano.

En el plan diario de clase existe sin duda, el trabajo colaborativo, se visualiza un panorama claro, confiable, adecuado. Se logran conformar los equipos, se declaran las actividades y al momento de iniciar las acciones, algo no marcha bien. Se observa la clase para intuir al menos cómo modificar y lograr el tan anhelado, producto esperado.

Se sabe que los jóvenes se reúnen, pero prácticamente lo hacen para dividir el trabajo, sin articular ni darse cuenta que todo lleva una congruencia. Algunas de las expresiones de profesores sobre el tema son: El número de alumnos del grupo (50 o 52) es demasiado para poder administrar el tiempo y dar una retroalimentación sólida a cada equipo. Los alumnos no demuestran la autonomía completa para dejar toda responsabilidad en ellos. Se pierde tiempo en organizarlo y finalmente ellos hacen el trabajo aislados para, según ellos “juntarlo” al final.

Dentro de los roles del docente está el animan a los estudiantes a usar su propio conocimiento asegurando que los educandos compartan su conocimiento y sus estrategias de aprendizaje, asegurando el respecto y esforzarse en lograr el entendimiento. Ayudar a que los estudiantes escuchen opiniones, críticas e impulsar a la participación activa y no dejar de lado su creatividad, ser partícipes de diálogos abiertos.

Pero también el docente debe cambiar su rol de forma intrínseca, es decir, el docente no tiene el hábito de compartir experiencias, buenas o malas, existe un sesgo de egoísmo, o celo, de ahí que un nuevo desafío es, aprender a intercambiar experiencias, es decir vivenciar lo que se quiere enseñar. Es propiciar relaciones interpersonales válidas y frecuentes.

Los estudiantes, al igual que los docentes requieren de espacios y tiempo para acoplarse, conocer las fortaleces y debilidades de los que son el equipo de trabajo. Dejar que en ellos surja el líder que dé pie a la organización, aumentando la motivación y favorecer el sentimiento de auto eficiencia, también hace falta desarrollar la sensibilidad en las habilidades sociales, inclusivas y de igualdad, para no mover susceptibilidades. 

Si se genera un lenguaje común se verá pronto el beneficio de llegar a acuerdos y a la vez una interdependencia positiva, arribar a asentar que cada miembro del equipo necesita del otro habiendo depositado confianza en ello.

Así los estudiantes demuestran que pueden hacer equipo. Si los científicos de hoy suelen trabajar en equipo, ¿porque no han de hacerlo nuestros estudiantes?

La experiencia me ha enseñado que, al plantearles un reto, buscan el apoyo entre ellos, en la primera y segunda práctica de laboratorio, a un grupo de 6to semestre de preparatoria se le planteo iniciarla desde hacer cálculos para los reactivos, buscar materiales y equipo, al inicio no sabían que hacer, pero al cabo de un rato, de ver que el tiempo pasaba y la docente no iba a ayudarlos, empezaron a generarse ideas, salta el líder y designa quien hará que actividad, solicita apoyo y se le proporciona, pero no se les resuelve nada. La experiencia es gratificante para ellos y la docente, se logra el desarrollo y resultado de la práctica, los equipos colaboran en todo momento y se genera un ambiente fortalecido de motivación.

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