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Recuerdos de matemáticas

16 de julio de 2013

Evelyn Mac Dowall Reynoso. IBERCIENCIA. Comunidad de Educadores para la Cultura Científica.
Retrocedo en el tiempo en mi aula de clases, durante mi adolescencia y me hubiese encantado poder desarrollar mucho más la habilidad numérica, poder decir “mis queridas matemáticas, estoy gratamente atrapada en tu mundo” sin embargo, un buen día mi experiencia de aprendizaje cambió y es que un profesor tuvo a bien cambiarla radicalmente con su forma de enseñar,” empleaba una palmeta”.

Definitivamente, ahora desde mi perspectiva docente, sé perfectamente que esa manera de ser y de enseñar no contribuye en nada a que los aprendizajes sean significativos y si se llega a saber es más por temor que por el hecho mismo de aprender. Y es que la empatía constituye un rasgo importante para enseñar matemáticas, más aún hoy en día, que muchos jóvenes no le encuentran interés alguno. Para enseñar hay que tener la predisposición de hacerlo, empero, algunos docentes no la tienen o la van perdiendo en el camino.

No soy una especialista en el área, sin embargo, de acuerdo a indagaciones realizadas con mis colegas y amigos de ciencias matemáticas y físicas sobre el particular, además de mi propia experiencia, me permiten tomarme la licencia de mencionar algunas dificultades, las cuales considero algunas coinciden con las que se presentan en mi área de docencia, humanidades. Estas son:

*Endeble estructura de conocimientos previos, aunado a memoria de largo plazo que no se desarrolla lo suficientemente bien para realizar ejercicios que demandan su uso.

*Capacidad de comprensión de conceptos numéricos de bajo nivel, lo cual está estrechamente vinculado a la memoria, la de trabajo y la de largo plazo que en la actualidad al parecer ya no se requiere porque a la información se accede rápidamente.

*Desconocimiento de los alumnos sobre el manejo de estrategias de aprendizaje, lo cual podría hacer mejorar su rendimiento académico. Estas son plausibles de ser enseñadas y por ende ser empleadas, sin embargo no se da en diversos casos.

*Poco esfuerzo por encontrar la respuesta o indagar ya que todo o casi todo, lo tienen al alcance de la mano con un clic o “touch” de los diversos aparatos tecnológicos existentes en la actualidad. Estos jóvenes, nativos digitales, buscan lo inmediato. Y el aprendizaje de las matemáticas, como toda ciencia, requiere de un proceso, además de la predisposición de “querer aprender”.

Habiendo mencionado lo anterior, no se puede dejar de citar el ámbito familiar, ya que constituye un soporte en todo aprendizaje.

El perfil de este profesor o profesora debe considerar a la empatía como un rasgo muy importante considero que para aprender matemáticas se precisa de la presencia de un “maestro”, uno que me hubiese gustado tener. Aquel o aquella que motive e indique el camino mas que no dé todas las respuestas, que ame y sea apasionado de su especialidad, que vincule lo abstracto con lo cotidiano aunque demande tiempo y esfuerzo. ¿Existe este maestro? Sí, son aquellos que a pesar de todo siguen en la noble tarea de hacer que las “actuales generaciones de niños y jóvenes” se sigan desarrollando.

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