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Reduciendo … la brecha digital

28 de mayo de 2018

M. Sc. Bertha García Cienfuegos
Universidad Nacional de Tumbes, Perú. IBERCIENCIA. Comunidad de Educadores para la Cultura Científica
Circunscribirse al contexto de brecha digital, es completamente amplio, ceñiré este pequeño artículo, a lo acontecido, discutido y analizado en el reciente Foro Iberoamericano de Ingeniería y Sociedad Digital, llevado a cabo en Asturias, España del 13 al 25 de abril de 2018, en el cual pude participar en la modalidad virtual, gracias a la Organización de Estados Iberoamericanos - OEI.

Antes de contextualizar la brecha digital, es preciso, referirnos a la sociedad digital, aquella en la cual las tecnologías facilitan la creación, distribución y manipulación de la información y juegan un papel esencial en las actividades sociales, culturales y económicas; esta noción de sociedad digital ha sido inspirada por los programas de desarrollo de los países industrializados, y el término ha tenido una connotación más bien política que teórica, pues a menudo se presenta como una aspiración estratégica que permitiría superar el estancamiento social.

Lo manifestado líneas arriba ha generado que existan diferencias entre los grupos de la sociedad con respecto a la capacidad y disponibilidad que tengan para hacer uso de los equipos y herramientas que brindan las Tecnologías de la Información y Comunicación-TIC; esta desigualdad afecta a la economía de la información y aunque se refiere al «hecho tecnológico», sus causas pueden ser también socioeconómicas y culturales.

A lo largo del certamen, hemos podido determinar que la brecha digital ha sido concebida también como sub brecha digital, es decir, la falta de recursos para acceder a las TIC que se manifiesta tanto a nivel personal, como entre los sectores gubernamentales y algunos privados, falta de conocimiento para apropiarse adecuadamente de las TIC, asimismo, escaso acceso a las herramientas tecnológicas y grado de actualización de las mismas.

El estudio de la brecha Digital, se indicó, no incluye únicamente el concepto de grado de acceso a las TIC, sino también el uso inteligente que las personas puedan darle a esta nueva herramienta de desarrollo, y principalmente se debatió sobre el rol que le corresponde a la Ingeniería en esta sociedad del conocimiento.

Panorama y perspectivas en la Región

En América Latina, es una situación mixta: por un lado, en los últimos años la región ha dado un verdadero salto digital, incluso más acelerado que en otras regiones emergentes;
pero por otro, aún es grande la brecha que existe respecto a las economías más avanzadas.

Los avances son evidentes, hoy en día prácticamente todos los habitantes de la región tienen un teléfono celular; y en los últimos diez años el número de usuarios de Internet se ha más que duplicado; de hecho, el porcentaje de latinoamericanos que usan Internet pasó de 16,6% en 2005 a 53,5% en 2015.

Pero si bien casi la mitad de los latinoamericanos ya participa del universo digital, ese porcentaje está lejos de los niveles que se registran en los países desarrollados de la OCDE, donde se registran tasas de alrededor del 82.2%, lo que indica una brecha de más de 28 puntos.

Retos

En efecto, coincidente con lo propuesto en el Foro, en los próximos años, la Región Iberoamérica deberá desarrollar un ecosistema digital que impulse una sociedad basada en el conocimiento, la inclusión y la equidad, la innovación y la sostenibilidad ambiental.

Uno de los principales desafíos será la construcción de una sociedad del conocimiento, capaz de reducir las barreras digitales y crear un área de mayor eficiencia económica donde las personas y los negocios pueden comercializar, innovar e interactuar de forma legal, segura y a un bajo costo, lo cual facilitará la sostenibilidad de la ciudadanía.
A lo largo del certamen también se debatió que es preciso, promover políticas públicas que incentiven el desarrollo de las redes y estimulen la competencia; garantizar el acceso a las TIC en escuelas y organismos gubernamentales; profundizar los esfuerzos para el desarrollo del gobierno electrónico; entre otros retos.

Sin duda, la construcción de una sociedad digital incluyente requiere nuevas modalidades de solidaridad, asociación y cooperación entre los gobiernos y demás interesados, es decir, el sector privado, la academia, la sociedad civil y los organismos internacionales.

Culmino con una frase de Sachs, J. (2005), en su obra El Fin de la Pobreza, enfatiza: “la gran división entre países ricos y pobres, ampliamente conocida en lo que respecta a aspectos sociales y de riqueza, prevalece y es igualmente preocupante en el ámbito de las tecnologías de la información y las comunicaciones.

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