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Saltar juntos y caer en red: un andamiaje para fomentar innovaciones en la formación docente

1ro de agosto de 2018

Mag. Susana Alicia Bartolotta. Buenos Aires. Argentina. IBERCIENCIA. Comunidad de Educadores para la Cultura Científica
Una de las necesidades prioritarias que debe contemplar el Sistema Educativo de cada país es la formación continua de sus docentes. En este sentido, romper con el paradigma educativo tradicional no solo involucra la formación de cada educador de manera individual. Es necesario que se establezcan políticas de desarrollo profesional docente que atraviesen la transformación del contexto en el que se desarrollan y promuevan espacios alternativos para el trabajo colaborativo en redes docentes.

Algunos docentes suelen trabajar de forma aislada y es habitual que dialoguen sobre los problemas de la educación, pero no de sus propias prácticas. Para trascender esta realidad es preciso salir del aislamiento, conectarse con su entorno próximo y con un mundo global a través de la participación colaborativa con sus pares académicos.

Existen varias categorías de actividades vinculadas con el aprendizaje profesional colaborativo, entre ellas, aquellas centradas en el trabajo con otros colegas docentes guías de otras instituciones cercanas, otras se refieren a la interrelación con otros colegas de la misma institución educativa en talleres y proyectos de reflexión sobre la práctica y finalmente, en otros casos, aparecen las actividades de aprendizaje profesional colaborativo que buscan conformar comunidades virtuales de aprendizaje, a partir de las tecnologías de la Web.

El concepto de trabajar en redes nos aproxima a un proceso de construcción dinámica y durable, donde la fuerza del grupo descansa en el intercambio permanente entre sus integrantes que se enriquecen unos de otros compartiendo experiencias y saberes que nutren las prácticas pedagógicas. En la medida que un grupo de docentes es capaz de hacer explícita su labor, ponerla a discusión con otros colegas y enriquecerlo con aportaciones generadas en el grupo, también aumenta su idoneidad para generar su propio proyecto educativo innovador.

La innovación educativa no es tanto un producto sino un proceso creativo para la gestión de nuevas ideas. Un clima propicio para el surgimiento de nuevas ideas reconoce la existencia de variados puntos de vista frente a un mismo escenario y en este sentido trabajar colaborativamente enriquece la mirada sobre la mejora en la calidad de la enseñanza.

Las redes de profesores permiten a los docentes expandir su conocimiento en una gran cantidad de dimensiones del marco disciplinar y didáctico y es esperable que estas redes evolucionen junto a las TIC de modo tal que futuras aplicaciones favorecerán la construcción de nuevos conocimientos y herramientas que puedan extrapolarse a las aulas.

En un sistema educativo en ocasiones aletargado, las redes sociales académicas comienzan a surgir como verdaderas herramientas para romper las barreras interinstitucionales y crear puentes que faciliten un sólido y coligado trabajo en red.

Entre las redes docentes más conocidas en Argentina, AKANA del Instituto Nacional de Formación Docente (INFD), dependiente del Ministerio de Educación de la Nación de la República Argentina, brinda un espacio virtual gratuito enfocado en promover el intercambio entre docentes e instituciones del país involucradas con la formación de profesores. Las participaciones en debates, experiencias y la publicación de artículos con temáticas relacionadas con la actividad docente, colaboran en la consolidación de los aprendizajes en la formación.

A comienzos de este año la Dirección General de Cultura y Educación de la provincia de Buenos Aires lanzó la Red Escuelas de Aprendizaje, trabajo colaborativo para mejorar el aprendizaje de los estudiantes, cuya iniciativa involucra a 2.000 escuelas y apunta a trabajar sobre las trayectorias de los alumnos desde el nivel inicial hasta la escuela media. El principal motor del proyecto es unirse voluntariamente para trabajar de modo colaborativo y con compromiso, intercambiar buenas prácticas y motivarse entre sí para lograr una mejora profesional continua frente a la vulnerabilidad, con fines de acortar la brecha socioeducativa en la provincia.

En el ámbito iberoamericano, la Comunidad de Educadores Iberoamericanos por la Cultura Científica (CECC) fue creada en julio de 2009 desde la Red Iberoamericana de Divulgación y Cultura Científica,y fortalecida desde 2014 por medio del Instituto Iberoamericano de Enseñanza de la Ciencia y la Matemática IBERCIENCIA, provocando un salto cualitativo en oportunidades formativas a nivel internacional.

El acceso a la comunidad es gratuito y abre sus puertas a profesores comprometidos con la necesidad de optimizar su formación académica, compartir materiales y recursos didácticos diseñados por la OEI en base a materiales periodísticos de interés formativo. En paralelo se ofrece a los participantes la posibilidad de participar en debates, actualizarse con cursos, presentar sus producciones en congresos y producir materiales de interés educativo para divulgarlos en red.

En este contexto, es relevante enfatizar que las nuevas maneras de usar y producir conocimiento colaborativo y significativo requiere no solo conectarse en red para adquirir información acumulada sino en formar parte de verdaderas comunidades que permitan socializar ideas, experiencias, resultados de sus prácticas, conocer otras realidades y vivencias que favorezcan la superación del aislamiento a un enfoque de cooperación como andamiaje sólido para potenciar las prácticas docentes.

Las comunidades de educadores en red comparten las bases del conocimiento y el desarrollo de posibles soluciones a las problemáticas del quehacer áulico, trascendiendo los lugares geográficos mediante el uso de las tecnologías de información y comunicación para manejar los entramados flujos de conocimiento. En dichos andamiajes, es imprescindible mencionar el importante rol de los tutores, ya que se constituyen en verdaderos facilitadores de los procesos académicos, creando espacios de socialización y fortaleciendo la confianza, la participación y el ambiente de colaboración.

Del mismo modo, el profesorado juega un papel central ya que el compromiso en las comunidades debe trascender el ejercicio de la profesión en sí misma y conducir a la reflexión sobre la finalidad y el sentido mismo de la educación. Es en esta cohesión que las redes constituyen una estrategia eficaz para el cambio y la mejora educativa.

En pleno siglo XXI cuando aún coexisten escuelas aisladas, docentes que trabajan en soledad e investigadores disociados de la realidad educativa, es imprescindible volcarse a la red y avanzar juntos para generar y adquirir conocimientos que colindantes a la formación inicial y permanente puede plasmar verdaderos procesos de innovación educativa.

La tarea no es para nada sencilla pero sí urgente ya que hoy más que nunca los sistemas educativos requieren de un desarrollo profesional docente con una clara y efectiva incidencia en las aulas. Por tales motivos, un paso importante es reconocer la importancia de las redes de colaboración entre docentes para luego diseñar e implementar escenarios educativos que rompan las fronteras de cada país y faciliten una comunicación intercultural acorde a este siglo XXI.

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