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Simplemente María, una historia con tintes de telenovela: Marie Curie

12 de mayo de 2016

Ana Ma Gurrola Togasi. Escuela Nacional Preparatoria. UNAM. Ciudad de México.
Comunidad Educadores Iberoamericanos por la Cultura Científica. IBERCIENCIA
Es indiscutible que Marie Curie fue una mujer excepcional, cuyas aportaciones ayudaron al avance de la Ciencia de su tiempo y que aún en nuestros días repercuten en distintos campos del conocimiento.

Pero ¿quién era en realidad? ¿Cuáles eran sus anhelos e ilusiones? ¿Cuáles eran sus sentimientos y emociones al ser la única mujer en medio de una gran cantidad de hombres de ciencia? Desafortunadamente algunas preguntas quedarán sin responderse cabalmente, pero podemos "entrometernos" en su biografía y elucidar algunas respuestas posibles.

Lo primero que podemos decir es que María Sklodowska (su nombre de soltera) nació el 7 de noviembre de 1867 en Varsovia, capital de Polonia. Sus dos padres eran maestros de escuela y siempre apoyaron a sus cinco hijos (Zosia, Bronia, Jozef, Elena y María) en el crecimiento intelectual. La continua enfermedad de su madre la mantuvo alejada de sus hijos, es muy probable que esta situación haya influido en el carácter frío y reservado de Marie, es difícil encontrar una fotografía de ella en la que se le mire sonriendo.

En el otoño de 1891 se matriculó en el curso de ciencias de la Universidad parisiense de la Sorbona. Su situación económica era bastante precaria ya que sólo disponía de tres francos diarios para pagar todos sus gastos, inclusive los de sus estudios universitarios, por semanas su dieta consistió de té con pan y mantequilla.

Es la única mujer que ha recibido dos premios Nobel, el de Física en 1903, compartido con Henri Becquerel y Pierre Curie, por el descubrimiento de la radiactividad espontánea y el de Química en 1911, por el descubrimiento de los elementos Radio y Polonio, su aislamiento y el estudio de sus características.

En 1894 conoció a Pierre Curie, un brillante físico francés de  35 años quien le propuso matrimonio y la convenció de vivir en París. Algunos han supuesto que el matrimonio tuvo como principal motivo lograr la permanencia legal de Marie en Francia. Su boda se celebró el 26 de julio de 1895 con una sencillez extrema: ni fiesta, ni anillos, ni vestido blanco. Tuvieron una larga luna de miel en bicicleta por varios pueblos de Francia. Durante el segundo año de su matrimonio nació la primera hija, Irène , quien con el correr de los años ganaría el premio Nobel de Química en compañía de su esposo Frédéric Joliot, su segunda hija Eva nacería siete años después.

Un trágico evento cambió su vida, el 19 de abril de 1906 Pierre Curie muere atropellado por un coche de caballos. Marie ocupa la cátedra de Pierre en la Facultad de Ciencias convirtiéndose en la primera mujer en formar parte del cuerpo académico de una Institución de Educación Superior en Francia.

En 911, Marie una viuda de 38 años, se enamoró de un colega y ex alumno de Pierre, el físico francés Paul Langevin, quien estaba casado. La prensa la llamó "la roba maridos", "la extranjera" y publicó toda clase de chismes llegando incluso a hostigar a sus niñas Irène y Eva de 14 y 7 años. El periodista conservador Gustav Téry insultó a Langevin quien lo retó a duelo, Téry se negó a disparar ya que no deseaba privar a Francia de una de sus mentes más brillantes. En medio del escándalo, Marie recibió un telegrama avisándole que se le había otorgado un segundo Premio Nobel.

Un miembro del comité del premio Nobel le pidió que se abstuviera de asistir a Suecia a recibir el premio. La respuesta de Marie fue la siguiente:

De hecho, el premio se me ha otorgado por el descubrimiento del radio y el polonio. Creo que no hay conexión alguna entre mi trabajo científico y mi vida privada… No puedo aceptar la idea que las calumnias y difamaciones de la vida privada puedan influir en el valor de la investigación científica. Estoy segura de que muchas personas comparten esta opinión

La idea de que Marie Curie era una mujer con emociones y pasiones, capaz de realizar investigaciones científicas de punta pero también de cometer errores, no es precisamente la que los libros de texto comunican. La concepción del científico sufrido, sublime, desconectado de la realidad que le rodea y totalmente ajeno al mundanal ruido, forma parte del paradigma de la "Ciencia Heroica", como oí nombrar a un historiador de la ciencia de la Universidad de Valencia.

Me parece que actualmente podemos considerar a los científicos como seres humanos comunes haciendo trabajos extraordinarios. Es muy posible que la envidia, la competencia desleal y los problemas de carácter afectan a los científicos tanto, o tal vez más, que al resto de las personas.

No cabe la menor duda que María Sklodowska fue una científica excepcional, pero sobre todo era una mujer, finalmente era ... simplemente María.

 

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