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Sismotitlan: un albergue energéticamente autónomo para casos de desastre

15 de octubre de 2018

Por Jonás Torres Montealbán, Universidad Autónoma Chapingo, Texcoco-México. IBERCIENCIA. Comunidad de Educadores para la Cultura Científica
En México existe una gran cantidad de zonas con riesgos sísmicos, gran parte de esta actividad sísmica, proviene del movimiento de la placa de Cocos que se encuentra por debajo de la placa de Norteamérica; es uno de los lugares más activos en el mundo. Por lo que, pensar en un albergue energéticamente autónomo para situaciones de sismos o desastres naturales, tiene sentido cuando sabemos que las pérdidas sufridas en nuestro país son grandes y hace evidente la necesidad de trabajar colaborativamente para ayudar en estas situaciones

Figura 1. Energía solar térmica, fotovoltaica y eólica.

A pesar de todos lo eventos trágicos que se han vivido en México, no contamos con la tecnología ad hoc, ni la sismología estadística, que ayude a identificar zonas de recurrencia sísmica; es decir, zonas expuestas a estos desastres naturales y lo más importante, estar preparados para los sucesos posteriores como los terremotos. Sufrir un terremoto, puede ser una experiencia física y mental traumática, somos vulnerables a este tipo de acontecimientos, por lo que, un grupo de docentes de la materia de física de energías alternativas de la Universidad Autónoma Chapingo, habilitamos un espacio provisto con sistemas energéticos renovables, que su fuente primordial es el Sol. Considerando que nuestra cultura ancestral tiene como deidad a Huitzilopochtli, dios azteca del Sol, hemos volteado la mirada en el aprovechamiento de la energía solar en nuestro país, considerando que existen muchas ventajas geográficas y con esto se puede aprovechar la energía del Sol en sus diferentes transformaciones: eléctrica, térmica, eólica y biomasa.

Requerimos de estar preparados en muchos aspectos y uno de ellos en el suministro post-desastre de energía, cuando los sistemas convencionales colapsan después de un sismo o desastre natural, la intervención creativa de la sociedad civil para ayudar, ha sido históricamente muy importante y en ese sentido, la colaboración de especialidades en Física, Química e Ingeniería que participan en este proyecto denominado Sismotitlan: un albergue energéticamente autónomo; ayudará a mitigar los devastadores efectos de estos eventos, y de los cuales se derivan un conjunto de afectaciones directas e indirectas; tanto culturales, patrimoniales, migratorios y de victimas fatales. Deben ser un motor de reflexión y con ello no volver a repetir los errores durante todo tipo de desastre como: huracanes, lluvias torrenciales, granizadas, heladas y sismos.

En ese sentido, los acontecimientos recientes y la experiencia de años, nos han llevado a trabajar de manera colaborativa entre docentes de diferentes disciplinas para la implementación de un espacio seguro y que no haga uso de energías convencionales, evitando el servicio de las compañías de gas y electricidad, que no contemplan el suministro de estos servicios en situaciones críticas, pero si aumentan de manera constante los precios de estos energéticos. Por lo que, nos preocupamos por mejorar las relaciones energéticas de la actividad humana en casos de desastres naturales, brindando un espacio que suministre energía eléctrica y térmica de carácter provisional a un grupo de personas que se encuentran afectadas por estos acontecimientos.

Se trata de incorporara de manera colaborativa las habilidades de docentes, estudiantes y comunidad universitaria en general, para el dimensionamiento de sistemas fotovoltaicos, sistemas eólicos, sistemas térmicos y análisis estructural, que aproveche materiales de construcción locales y con ello logremos el levantamiento de albergues energéticamente autónomos; atendiendo a los valores de solidaridad, aplicando principios éticos y de respeto a la condición de afectados tanto a comunidades o grupo de personas afectadas por una situación inesperada como los desastres naturales.

Figura 2. Sistemas energéticos funcionando: cocción de alimentos, agua caliente y carga de aparatos eléctricos.

Al implementar estos sistemas: térmicos, fotovoltaicos y eólicos, en un espacio que no pretende ser permanente, sino mas bien, para poder cubrir la necesidad de energía eléctrica para luminarias, aparatos de comunicación eléctricos, refrigeradores de productos perecederos; y de energía térmica para la preparación de alimentos y aseo tanto personal como baño y limpieza en general. Cabe mencionar, que a los diversos fenómenos naturales que causan desastres en nuestro país, se le han sumado los desastres ambientales producidos por el uso indiscriminado de combustibles fósiles. Sabemos también que el número de victimas fatales y las pérdidas económicas; se encuentran en los sectores mas desprotegidos del país. La mitigación de desastres es limitada en México, considerando que los proyectos no contemplan un espacio que suministre energías alternativas para cubrir necesidades básicas de salud e higiene.

Finalmente, se vuelve necesario desarrollar albergues que proporcionen un lugar seguro, confortable y con los servicios básicos bien pensados por especialistas, que colaboren para ayudar a mitigar los efectos físicos y emocionales a las personas en situación de desastre, mediante la implementación de sistemas energéticos que transformen la energía solar en los diferentes subsistemas energéticos que contempla el proyecto Sismotitlan.

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