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¿Soy orientador, asesor o tutor? La función tutorial en investigación

19 de octubre de 2017

Alida R. Labarca. Profesora titular adscrita al Departamento de Investigación Producción y Posgrado del IUPSM. Maracaibo, estado Zulia Venezuela. IBERCIENCIA. Comunidad de Educadores para la Cultura Científica.
Comúnmente suele hablarse de asesoría, orientación y tutoría como si fueran sinónimos. No obstante que, tanto los unos como los otros, cumplan funciones que puedan resultar semejantes, hay diferencias básicas. Sin embargo, el fin de este artículo es resaltar la importancia del tutor en el proceso investigativo

En mi experiencia como facilitador del proceso de aprendizaje de la metodología a usar en investigación, he podido darme cuenta que hay mucha confusión en cuanto a cuáles son los requisitos y funciones que debe cumplir un profesional de cualquier área para ser tutor. Lo mismo ha sucedido con las autoridades de la institución en la cual laboro, razón por la cual decidieron ofrecer talleres al personal, que siendo profesionales de otras áreas, cumplen funciones docentes, con el propósito de desarrollar competencias en el área. El curso consta de seis módulos y, tanto en el período académico pasado (2017-1) como en el próximo (2017-2), me fue asignada la responsabilidad de dictar el correspondiente a la función tutorial en investigación. En función de la utilidad que pueda revestir, a continuación comparto con ustedes una síntesis del contenido desarrollado.

La actividad tutorial y la figura del tutor, no son nuevas. El concepto de tutor se ha utilizado a lo largo de la historia, en distintos ámbitos. En cuanto a la figura del tutor en investigación, esta ha sido concebida tradicionalmente como una persona con cierta experiencia investigativa, con disponibilidad de tiempo y conocimiento en determinada área, inclinado a colaborar con otras personas en la realización de investigaciones que le permitan cumplir con un requisito exigido por los estudios universitarios. Sin embargo, dicha colaboración se restringe a veces a opinar en lo referente a la formulación de objetivos, metodología a utilizar, revisión de la redacción y a proporcionar referencias bibliográficas vinculadas con la investigación en curso (Garritz y López, 1989). No obstante, la función tutorial no es un apéndice incómodo a los roles docentes (Lázaro, 1997). La tutoría, es una actividad especializada y debe ser llevada a cabo por un profesional formado para ello.

La influencia del tutor es muy relevante para determinar el éxito o no del trabajo investigativo; y, aunque este es un problema multifactorial, mediante numerosos estudios a nivel nacional e internacional, se ha comprobado que la labor del tutor puede influir en la calidad y productividad de los trabajos de grado y de las tesis.

Para ser tutor, un profesional, ya sea docente o no, debe reunir una serie de requisitos que avalen sus competencias. Valarino (1990) sugiere que debería existir un perfil del tutor y dada la importancia de esta figura, el IUPSM, en su Reglamento sobre el Trabajo de Grado, esquematiza una descripción con los aspectos generales, en cuanto a formación académica, conocimientos y experiencia profesional; funciones principales, condiciones de trabajo y tipo de supervisión.

Pero, ¿qué es un tutor? La palabra proviene del latín tueor, que significa mirar, observar, proteger, defender, guardar, salvaguardar; del cual se deriva el sustantivo tutor, tutoris: defensor, protector, guardián, curador. Independientemente de la disciplina, el concepto de tutor ha girado en torno de ser apoyo y guía.

En el terreno educativo:

Para MacDonald (1996), “...un tutor es una persona quien, dentro de un contexto estructurado y supervisado, sostiene una relación de enseñanza y aprendizaje con uno o más estudiantes”” (p. 6).
Según Cone y Foster (1993), éste debe brindar experiencia en el área, retroalimentación específica y apoyo en el trabajo, así como también, ocasionalmente, una reprimenda si se necesita, para continuar trabajando.

El Diccionario de la lengua española, de la Real Academia Española, lo define como “Persona encargada de orientar a los alumnos de un curso o asignatura”.

Un tutor es, básicamente, un profesional que además de facilitar el proceso de aprendizaje, se encarga de ayudar a sus tutorados a encontrar el camino que los conduce al encuentro con el conocimiento (Labarca, 2017).

De esta manera el concepto de tutor se ha venido redefiniendo en el tiempo y en función de éste la acción tutorial. Eso implica que las competencias tutoriales deben estar en función de los procesos de aprendizaje de los tutorados y, para ello, debe ser capaz de operativizar la interdependencia que existe entre la didáctica y la orientación. Para superar las deficiencias, además de sus conocimientos y experiencia en el área objeto de la investigación, hay ciertas herramientas de las cuales un tutor debe disponer. ¿Cuáles son?:

1. Manejar el método científico,
2. Tener nociones de metodología de la investigación,
3. El Reglamento o Manual para la Elaboración del Trabajo de Grado o Tesis,
4. Las Políticas de Investigación de la institución y, por último
5. El manejo correcto de los instrumentos de evaluación.

Y, ¿Por qué es tan importante que reúna esos requisitos? Porque un tutor deficiente ofrece muy poco de ésto e incluso puede hacerle la vida miserable a un estudiante que se encuentra en proceso de elaboración de su trabajo de grado o tesis.

Como comúnmente suele hablarse de asesoría, orientación tutoría como si fueran sinónimos, en el cuadro siguiente se muestra la comparación entre las tres:

ASESORÍA

TUTORÍA

ORIENTACIÓN

Apoyo académico para un objetivo específico tal como subsanar
deficiencias en el aprendizaje de una asignatura o apoyar el proceso de elaboración de tesis (puede darse de manera indistinta tanto en pregrado como en el posgrado.

Actividad integral que permite orientar y apoyar a los estudiantes durante su proceso de formación, atendiéndoles a partir del autoconocimiento de sus problemas y la atención de necesidades académicas sociales y afectivas y económicas.

Atender dificultades específicas relacionadas con los procesos de aprendizaje e inserción en el medio laboral.

A un profesional, la formación recibida como tutor, le permite convertirse en un mejor docente, ya que entiende al estudiante y sus necesidades y, por lo tanto, conocer sus problemas, comprenderlos y saber cómo el alumno puede resolverlos de manera más sencilla y ágil.” (García, 2011)

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