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Tres físicos del Instituto Balseiro seleccionados por universidad de Silicon Valley

7 de mayo de 2016

(Agencia CyTA-Instituto Leloir / Por Laura García Oviedo – Área de Comunicación Instituto Balseiro)-. Viajarán a la Singularity University para impulsar el desarrollo de un dispositivo con microchip capaz de detectar hiperviscosidad de la sangre en recién nacidos, una condición asociada a la policitemia (lo opuesto a la anemia) que puede afectar sus órganos. También se están estudiando otras potenciales aplicaciones en hematología y cardiología.

Tres físicos del Instituto Balseiro fueron elegidos por la Singularity University para participar de un programa de aceleración de empresas startups, en el corazón de Silicon Valley, en los Estados Unidos. Allí tendrán la oportunidad de hacer crecer su proyecto tecnológico que tiene como principal producto un sensor de viscosidad de la sangre que fue desarrollado en Bariloche y que podría ser útil para realizar diagnósticos en neonatología y otras áreas médicas.

Los doctores Nadim Morhell, Darío Antonio y Hernán Pastoriza desarrollaron una empresa a partir de su innovador producto que consiste en un dispositivo de diagnóstico médico que mide la viscosidad de fluidos llamado microviscosímetro.

El producto – que contiene un microchip de 1 cm x 1 cm fabricado con técnicas de micromaquinado y compuesta por estructuras micrométricas – es innovador porque logra medir la viscosidad de la sangre de bebés con tan sólo una gota de muestra. De este modo con su uso es posible detectar hiperviscosidad de la sangre en recién nacidos, una condición asociada a la policitemia (lo opuesto a la anemia) que puede afectar sus órganos.

Según informaron los físicos, el dispositivo aporta una nueva información para prevenir y monitorear diversos problemas circulatorios asociados a la hiperviscosidad sanguínea en neonatología y otras condiciones que requieren monitoreo periódico.

El interrogante que disparó el desarrollo del microviscosímetro fue el siguiente: ¿Era posible fabricar un sensor que pudiera diagnosticar la hiperviscosidad de la sangre de bebés con sólo una gota de sangre? La pregunta fue planteada por la neonatóloga María Zalazar, del Hospital Zonal de la ciudad de Bariloche. Pastoriza tomó la inquietud y propuso el tema de tesis en la orientación de física tecnológica de la maestría en ciencias físicas del Instituto Balseiro.

Los primeros prototipos se realizaron en la Sala Limpia del Centro Atómico Bariloche y el desafío ahora es aumentar la escala de producción en serie. Asimismo los investigadores están estudiando otras potenciales aplicaciones en hematología y cardiología. La medición de la viscosidad de la sangre es una variable importante para diagnosticar y prevenir diversos trastornos cardiovasculares como los accidentes cerebrovasculares, la obesidad y la diabetes tipo dos.

En Silicon Valley, los argentinos tendrán la oportunidad de aprender herramientas de transferencia tecnológica y negocios de la mano de líderes a nivel mundial dentro del “Programa de Soluciones Globales” de la Singularity University. Después de siete semanas, junto con los demás participantes de distintos países deberán demostrar la factilibidad de crecimiento de la compañía, en un desafío en el que deberán mostrar cómo podrían impactar de forma positiva a mil millones de personas en una década. “Vamos a ver si de una empresita, podemos pasar a ser una empresa más grande”, destacó Pastoriza, que es el líder del equipo de físicos, tecnólogos y ahora empresarios.

FOTO BALSEIRO

Los físicos del Instituto Balseiro Darío Antonio y Hernán Pastoriza, integrantes del grupo que impulsará en una universidad de Silicon Valley el desarrollo de un innovador sensor de viscosidad de la sangre que podría ser útil para realizar diagnósticos en neonatología y otras áreas médicas.

Créditos: Gentileza del doctor Darío Antonio.

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