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Una evaluación para el proceso de aprendizaje

28 de octubre de 2018

Ricardo Ramírez. Bogotá. Colombia Iberciencia Comunidad de educadores para la cultura científica
En esta nota se hace una reflexión sobre el proceso de aprendizaje mediante las actividades de evaluación. En una primera instancia se indaga sobre el concepto y su aplicabilidad y en un segundo momento se reflexiona sobre su aplicación en las Ciencias Sociales mi campo de acción.

La Evaluación puede entenderse como un proceso dinámico, continuo y sistemático, enfocado hacia los cambios de las conductas y rendimientos, por medio del cual verificamos los logros adquiridos en función de los objetivos inicialmente establecidos.

Existen casos de estudiantes que tienen dificultades de aprendizaje y en los que los sistemas de evaluación llegan a ser muy rígidos y lo mismo se reduzcan a calificaciones no les ayuda. En ese sentido y aunque todo aporte para reducir esa problemática es perentorio, en necesario reflexionar sobre un sistema de evaluación que sea una ayuda al estudiante.

En principio es necesario recordar un elemento clave de la concepción actual de la evaluación: no evaluar por evaluar, sino para mejorar los programas, la organización de las tareas y la transferencia a una más eficiente selección metodológica.

Más técnicamente podemos definirla como:

"La etapa del proceso educativo que tiene como finalidad comprobar, de manera sistemática, en que medida se han logrado los objetivos propuestos con antelación. Entendiendo a la educación como un proceso sistemático, destinado a lograr cambios duraderos y positivos en la conducta de los sujetos, integrados a la misma, en base a objetivos definidos en forma concreta, precisa, social e individualmente aceptables." (P. D. Laforucade)

En este orden de ideas se puede concebir como " una operación sistemática, integrada en la actividad educativa con el objetivo de conseguir su mejoramiento continuo, mediante el conocimiento lo más exacto posible del estudiante en todos los aspectos de su personalidad, aportando una información ajustada sobre el proceso mismo y sobre todos los factores personales y ambientales que en ésta inciden (A. Pila Teleña)

Según se puede deducir de la anterior grafica la evaluación es uno de los elementos más importantes del currículum y en general de proceso educativo como estrategia pedagógica, ya que va a dar calidad a todo el proceso de enseñanza-aprendizaje. La evaluación de los aprendizajes escolares se refiere al proceso sistemático y continuo mediante el cual se determina el grado en que se están logrando los objetivos, los métodos, las técnicas y por su puesto los materiales de aprendizaje.

Acá podemos de deducir a la evaluación como el acto que consiste en emitir un juicio de valor, a partir de un conjunto de informaciones sobre la evolución o los resultados de un estudiante, con el fin de tomar una decisión. En este sentido se denota que medida el proceso educativo logrando sus objetivos fundamentales y confronta los fijados con los realmente alcanzados.

La evaluación alternativa

Con la aparición de nuevos desarrollos en el campo de la evaluación han traído a la educación un nuevo campo: lo que se conoce como evaluación alternativa y se refiere a los nuevos procedimientos y técnicas que pueden ser usados dentro del contexto de la enseñanza e incorporados a las actividades diarias el aula

Existen diferencias entre la evaluación tradicional y la evaluación alternativa, esta última permite:

Centrarse en documentar el crecimiento del individuo en un determinado tiempo, en lugar de comparar a los estudiantes entre ellos mismos.
Reforzar las cualidades y destrezas antes que las debilidades de los estudiantes.
Tener en cuenta los estilos de aprendizaje, las capacidades lingüísticas, las experiencias culturales y educativas y los grados de estudio.

Los eruditos en el tema nos indican que los exámenes tradicionales de respuesta fija no den una visión clara y veraz sobre lo que los estudiantes pueden traer con sus conocimientos, solamente permiten traer a la memoria, observar la comprensión o interpretación del conocimiento, pero no demuestran la habilidad del uso del conocimiento. A la par, se argumenta que los exámenes estandarizados de respuesta fija ignoran la importancia del conocimiento holístico y la integración del conocimiento y, no permiten evaluar la competencia del estudiante en objetivos educacionales de alto nivel de pensamiento o de lo que espera la sociedad. Además, con frecuencia el resultado de las evaluaciones se emplea solamente para otorgar una nota a los examinandos y no reingresa en las estrategias de enseñanza y de aprendizaje para mejorar los esfuerzas.

En este sentido debemos recordar que la evaluación alternativa incorpora una variedad de técnicas de evaluación, entendiendo estas como “cualquier instrumento, situación, recurso o procedimiento que se utilice para obtener información sobre la marcha del proceso” (Silva, 2018, p.246); dichas técnicas se pueden adaptar a diferentes situaciones. Existen 2 clases de alternativas, las técnicas para la evaluación del desempeño (mapas mentales, solución de problemas, método de casos, proyectos, diarios, debate, ensayo, técnica de la pregunta y portafolios) y las técnicas de observación (entrevista, lista de cotejo, escalas, rúbricas, ) estas últimas son un complemento para las primeras.

Mi experiencia en la evaluación de las Ciencias Sociales

La evaluación del proceso de enseñanza-aprendizaje en Ciencias Sociales se encuentra estrechamente relacionada a la perspectiva teórica de la cual parte el docente y, por ende, a las finalidades que le asigna a la enseñanza de las demás ciencias. Muchas decisiones sobre la enseñanza y, en particular sobre la evaluación, omiten la teoría y se basan en rutinas o en opiniones que no se explicitan claramente o ignoran el marco teórico desde el cual parten, por eso, es común observar contradicciones y también frecuentes errores. Por eso, planteo analizar el sustento ideológico y científico desde el que partimos, para poder tomar decisiones consientes acerca de porqué enseñar Ciencias Sociales y cómo orientar ese proceso de enseñanza y cuándo y de qué manera evaluarlo. Se suele perseguir una interpretación cuantitativa del proceso educativo a partir del manejo y ordenamiento de datos, el establecimiento de causas y consecuencias de un determinado acontecimiento. De tal forma que estamos en la presencia en presencia de un paradigma de corte positivista, que concibe a la evaluación en términos de éxito o fracaso, en la medida en que los alumnos logran o no logran alcanzar un saber válido, confiable y aplicable. Cuando se evalúa para medir sólo se pretende controlar el desempeño o actuación de los estudiantes.

Reconceptualizando la evaluación como se ha propuesto permite al docente el seguimiento del desarrollo de las actividades por parte de los estudiantes, responder a sus consultas, detectar las dificultades que se plantean, realizar ajustes a las actividades presentadas, analizar las formas en que los alumnos resuelven las situaciones planteadas y cómo construyen y aplican conceptos estructurantes y específicos del área y también cómo presentan sus producciones –orales y escritas- utilizando un vocabulario apropiado, comunicar a los estudiantes las metas que alcanzaron en relación con la situación de partida, verificar si se han conseguido las intenciones educativas.

Los estudiantes poseen espacio para la creatividad, el despertar la necesidad de la búsqueda de información a partir de diversas fuentes, la lectura, análisis y confrontación de las mismas, organizar el trabajo y las responsabilidades de cada uno, aplicar lo aprendido precedentemente y también la nueva información, ampliar el sentido de ciertos conceptos y aproximarse a otros conceptos, desarrollar la libertad de elección atendiendo al razonamiento como fundamento de la misma, analizar los errores para poder superarlos, desarrollar mecanismos de autoaprendizaje .

La evaluación formativa se puede llevar adelante a partir de la observación, donde el docente se incorpore el trabajo individual del estudiante, así como también su desempeño grupal (se integra, colabora, organiza, se interesa, emprende la búsqueda de materiales que profundicen los contenidos abordados) y la presentación oral y escrita de los trabajos que se requieran. Una alternativa para la autoevaluación del docente y los alumnos registrar todo lo que vaya sucediendo en el proceso de enseñanza-aprendizaje en un cuaderno que puede titularse diario del docente y diario del alumno, respectivamente. La escritura, lectura y reflexión de lo que allí se vuelque, permitirá realizar los cambios necesarios para mejorar la acción educativa.

Bibliografía:

http://redescolar.ilce
Moreno, M. “Didáctica. Fundamentación y práctica. México”: Editorial Progreso.
Blanca Silvia López Frías y Elsa María Hinojósa Kleen “Evaluación del aprendizaje. Alternativas y nuevos desarrollos”. México: Editorial Trillas 2018.

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