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Una nueva exclusión social: la de nuestros mayores y la sociedad tecnodigital

27 de enero de 2018

Cuando éramos niños nuestros padres y nuestros abuelos nos enseñaron a entender lo que significaban los semáforos, lo que debíamos cuidar al transitar por calles de la ciudad. Seguro que cuando empezaron a aparecer los coches en las ciudades no solo tenían antecedentes en los carros tirados por animales sino que además que tuvo una progresión lenta, en matemática se diría aritmética.

Pero en 2018 sigue una progresión exponencial la digitalización de los servicios, muchos de ellos básicos, y a ellos se deben enfrentar muchos ciudadanos sin que les haya dado tiempo a ir adaptándose como lo hicieron sus abuelos con la circulación de los coches.

Desde la OEI siempre hemos trabajado los impactos sociales de la ciencia y la tecnología y esta vez no queremos dejar de hacerlo. En primer lugar porque se trata de una tecnología muy extendida que cada vez es empleada, como símbolo de progreso, por muchas empresas y entidades públicas. En segundo lugar porque una sociedad debe primar la inclusión social de todos los sus ciudadanos.

Frente a ello hay que buscar estrategias para que estos impactos sean convenientemente minimizados y para ello hay que tender puentes con los ingenieros que las diseñan para que primen la usabilidad por encima de cualquier otro criterio y sobre todo por parte de los mayores. Tal como vienen preconizando investigadores como Miguel Ángel Quintanilla desde España o Martín Parselis desde Argentina, la solución viene de lo que denominan “ Tecnologías entrañables ”. Entrañable viene de entraña, lo contrario de víscera, y ya en 2009 Quintanilla la definía como aquellas son a la vez: “sostenibles, socialmente responsables, participativas, colaborativas, abiertas”.

El otro actor, quizás el más importante, es la administración local. Los Ayuntamiento o Cabildos son las administraciones que siempre han estado más cerca del ciudadano. Y llevan muchos años con programas de salud, de cultura, de ocio para nuestros mayores. Solo su implicación puede revertir esta exclusión social cada vez más extendida, no tanto por el incremento del número de perjudicados sino por el imparable proceso de digitalización de los servicios.

Por todo lo anterior la OEI, con el acompañamiento de muchas entidades asturianas, ha convocado un Foro Iberoamericano de Ingeniería y Sociedad Digital. Queremos que sea un espacio en que se pueda reflexionar sobre esta problemática y se puedan presentar estrategias exitosas que, seguro, ya existen y pueden ser modelos a imitar en otras latitudes. No será un espacio en el que podamos solucionar el grave problema que ya existe pero puede ser un camino en que se inicie tanto la visibilidad del problema, como su estudio académico y divulgar las buenas prácticas que ya existen

Aunque ya hace semanas que tenemos abierta la web del Foro y el llamado a contribuciones con esta nota queremos reforzar esta línea para que podamos tener tanto investigadores como promotores de proyectos que estudien o actúen para acortar esta inequidad social.

En resumen, consideramos que no es una brecha digital sino que se ha convertido en una de las más graves exclusiones sociales que afronta la sociedad.

 

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