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“Yo soy yo y mis circunstancias”

31 de octubre de 2018

Ana Cerini. Paraná, Entre Ríos. Argentina
IBERCIENCIA. 2018.  Comunidad de educadores para la cultura científica.
El contexto en que nos hallamos insertos, siempre impacta en nuestras vidas y nuestra formación. Es sumamente conveniente incorporar vivencialmente lo cercano y virtualmente el universo todo en los espacios áulicos

Como decía el pensador español José Ortega y Gasset, en los albores del siglo XX, el medio no se puede separar de mi persona. Estoy inmerso en un tiempo y en un espacio donde la cultura imperante me mueve a asumir determinados valores y descartar otros, asumir determinadas significaciones y buscar soluciones a algunos problemas que se me presentan según las posibilidades que el mismo medio me brinda o me quita.

Cada ser personal piensa, siente, quiere, analiza y crea, según el tiempo en el que vive. Muchas veces me he permitido reprochar a algunos filósofos de la antigüedad, tales como Aristóteles, el no haber considerado la educación y la participación en la polis a las mujeres y los esclavos. Ciertamente, esto lo efectúo desde mí pensar en pleno siglo XXI, y comprendo que, a pesar del valioso pensamiento brindado por este autor, le era prácticamente imposible incorporar tales categorías humanas a la participación efectiva y plena en la polis.

Tuvieron que pasar muchos años y miles de aconteceres en el mundo y en la humanidad, para que tales derechos fueran asumidos y reconocidos plenamente, aunque aún hay muchos lugares y circunstancias en que aún no lo son con igual plenitud.

Intentamos que en nuestro país las circunstancias necesarias para que cada uno desarrolle su ser en plenitud sean brindadas a la gran mayoría de la población sin diferenciar entre sexos y edades. Todos tienen igual derecho a ser educados, en todos los niveles y modalidades. Un país puede desarrollarse mejor cuando su población está verdaderamente formada, y ésta es una función que el estado debe permitir, fomentar y facilitar siempre.

Los docentes históricamente han debido conocer el medio en el que trabajaban, para formar desde allí a sus alumnos. Pablo Freire nos mostró con su pedagogía que no sólo es para adoptar la cultura reinante sino para detectar sus falencias y mejorarla en bien de todo el común de la población.

Martin Gordillo me hizo recordar mis tiempos de estudiante, ya que define el “alma del aula” con la misma intensidad y mística que lo hacíamos siendo muy jóvenes, al analizar por qué y para qué estudiábamos educación, en la búsqueda de “humanización” de cada ser.

Con este modo debemos repensar el lugar del aula, para que sea más parecida al caminar de Sócrates con sus alumnos por todo el Peloponeso, conversando sobre las diversas circunstancias que se presentaban en el cotidiano vivir y analizando los modos diversos de mirarlas, pensarlas y dialogarlas.

No dejarnos condicionar, limitándonos a establecimientos cerrados con enormes compartimentos, que nos estrechan las posibilidades reflexivas y especialmente las creativas, ni por la “inercias” institucionales características de numerosos centros educativos, en el decir de M. Gordillo. 

Vivimos tiempos de grandes posibilidades tecnológicas, que nos llevan a poder contar con una apertura al mundo, a la humanidad y al universo que en tiempos anteriores era imposible soñarlas. Intercambiar experiencias con numerosos centros educativos de otros lugares, compartir con alumnos y docentes, de nuestra misma edad y sus diversas problemáticas, que pueden coincidir o no con las nuestras, uniéndonos en un intercambio intercultural sumamente valioso. Intercambiar con diversos pensadores que aportan toda su ciencia y con quienes es posible dialogar sin interferencias y restricciones, ofreciendo nuestras inquietudes, nuestras dudas y nuestros aportes.

Muchos miembros escolares ubicados en los diferentes niveles pueden necesitar aún mayor capacitación para insertar en el aula la interacción virtual, ya que es más fácil y más habitual emplear la mera búsqueda de información acerca de diferentes ciencias y lugares, pero los niños y los jóvenes lo tienen incorporado, con lo cual hay un avance en gran medida para el logro de la inserción áulica de esta metodología de trabajo.

No podemos ser estrechos en la oferta educativa que brindamos. Toda ampliación de intercambio cultural cercano y/o distante, acarrea a los alumnos mayor amplitud de su formación cultural.

Siempre hemos sostenido que lo más valioso de un país es su población profundamente educada. De este modo les estamos brindando nuevas circunstancias, no vividas en el pequeño y cerrado contexto de la propia vida. Ampliamos sus miradas, sus experiencias y sus vivencias. Insertamos el universo en el significado del propio medio, permitiendo que desde allí surjan nuevas significaciones y nuevas propuestas.

Nos recalca Gordillo que “organizar y facilitar esas otras experiencias de encuentro con la vida debería ser una de las principales razones de ser de un sistema educativo bien articulado y siempre aliado a la red de instituciones culturales y cívicas con las que debería tener intensas relaciones propias de una sociedad avanzada”.

Ampliamos y enriquecemos las circunstancias con que el yo de cada quien se irá desarrollando y madurando, acostumbrándose a dialogar y encontrarse con muchos, ubicados en muy distintos ámbitos, para arribar a conclusiones mejores, solidarias e innovadoras que le ayudarán a conformar su yo cada vez más plenamente, ampliando el aquí y el ahora.

Recuerdo que hace ya algunos años, cuando ejercíamos responsabilidades en la conducción de la educación desde el Consejo General de Educación de la provincia de Entre Ríos, vinculamos a alumnos y a padres cooperadores, a cada uno en sus respectivas instancias, en varias y distintas oportunidades, produciendo verdaderos encuentros, permitiéndoles compartir las propias realidades entre aquellos que se hallaban matriculados en escuelas céntricas junto con aquellos de las periferias de las ciudades. Desde allí vimos que surgían acciones solidarias, mayor respeto y valoración de cada uno de los miembros y grupos de tales diversos lugares. Otro ejemplo sería que siendo Secretaria Académica de un Instituto superior donde se cursaba la carrera de Turismo, observamos el impacto que provocaban en los alumnos los viajes de reconocimiento de sitios de nuestro país, ya que recolectaban cosas no perecederas, útiles, medicamentos, ropas, durante gran parte del año para llevarlas y distribuirlas en los lugares más pobres que visitaban, trayendo desde allí recuerdos culturales que incorporaban a sus propias vidas en común y personales.

Retomando a José Ortega y Gasset, con quien iniciamos esta nota, repetimos que afirmó en 1914: “Yo soy yo y mi circunstancia, y si no la salvo a ella no me salvo yo”.

¿No tendremos nuevos compromisos y responsabilidades con nuestro hoy, con nuestras circunstancias y con las de nuestros alumnos? Una buena oportunidad para una profunda reflexión individual y comunitaria.

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