Fernando Rull “Las oportunidades se presentan en la vida y si uno está preparado puede aprovecharlas”

Fernando Rull, director de la unidad asociada UVA-CSIC al Centro de Astrobiología, insta a los jóvenes con vocación científica a esforzarse

CGP/OEI-AECID/DICYT La curiosidad científica estimuló desde niño a Fernando Rull (Granada, 1948), catedrático de Mineralogía y Petrología de la Universidad de Valladolid. Tras completar su formación científica en electrónica y física en centros académicos de Montpellier, Bradford y Copenhague, comenzó a investigar la ciencia y tecnología de los materiales, en particular el crecimiento de cristales de interés tecnológico a partir de soluciones acuosas. También se interesó por los desarrollos instrumentales y sus aplicaciones en mineralogía, en particular las de la espectroscopia Raman. Así, en el año 2000 el director del Centro de Astrobiología (CAB) de Madrid le invitó a unirse a su grupo investigador, constituyendo en 2002 la Unidad Asociada UVA-CSIC a través del Centro de Astrobiología, con sede en el Parque Tecnológico de Boecillo, de la que es director en la actualidad. Sus actividades se centran en la aplicación de la espectroscopia a la exploración espacial y al desarrollo instrumental para misiones espaciales.

¿Qué actividades realiza la unidad asociada UVA-CSIC al Centro de Astrobiología?

La Unidad se dedica fundamentalmente al desarrollo de las técnicas espectroscópicas en la exploración planetaria, y en particular a la exploración relacionada con Marte en un aspecto muy importante, la astrobiología, relacionada con la búsqueda de signos de vida pasados o presentes en el Sistema Solar.

¿Cómo se llegó a forjar un centro de investigación de este tipo en Valladolid?

Vimos que una manera muy eficaz de coordinar y mejorar nuestras investigaciones y de contar con equipos y desarrollos propios era fomentar una unidad asociada entre la Universidad de Valladolid y el CSIC, una fórmula muy interesante porque permite que los investigadores sean profesores universitarios y al mismo tiempo contar con el ‘status’ del CSIC. Además facilita la contratación de becarios y a la hora de solicitar subvenciones se puede hacer por las dos vías de financiación. La fórmula es realmente buena, muchas de las unidades asociadas que se crearon en el pasado luego han devenido en centros de investigación CSIC.

La Unidad participa en la misión Exomars de la Agencia Espacial Europa, ¿en qué consiste este proyecto?

Exomars es una misión de tipos astrobiológico, cuyo objetivo fundamental es detectar posibles signos de vida en el planeta rojo. Para ello se estudiarán muestras tanto de la superficie como del interior, con una combinación de instrumentos que son complementarios y permiten la detección de compuestos orgánicos. Pero no es una tarea simple, necesita de una estrategia previa. Hay diversas posibilidades, una de ellas es buscar todos los minerales relacionados con los procesos acuosos, una vía interesante porque sabemos que la vida está íntimamente relacionada con el agua. Entonces, aquellos lugares donde se sepa o se encuentren evidencias de actividad acuosa son potenciales sitios donde se puede indagar. Si todas las premisas se cumplieran obtendríamos un resultado fantástico, uno de los grandes hallazgos de la historia de la humanidad, detectar orgánicos en Marte.

En el marco de la misión, desarrollan el instrumento Raman-Libs, del cual usted es responsable, ¿qué función tiene esta herramienta?

El Raman-Libs es un instrumento capaz de hacer mineralogía y geoquímica prácticamente en el mismo punto. Es capaz de obtener la información estructural precisa que permite identificar casi sin ninguna duda cualquier fase mineral y al mismo tiempo saber la geoquímica de esas fases minerales, todo ello a escala muy pequeña, a 40 o 50 milésimas de milímetro, la que corresponde a los granos minerales. Una de las cosas que hay que saber a la hora de divulgar ciencia es que tanto más pequeña es la escala a la que estudias tanto más precisa es la información que obtienes. El instrumento ilumina la muestra con un láser que funciona de dos maneras: el modo Raman, que es continuo durante uno o dos minutos y la luz que remite contiene toda la información atómico-molecular que necesitamos para identificar la estructura del compuesto; y el modo Libs, en el mismo punto cambiamos de láser y lanzamos pulsos, mucho más intensos, que volatilizan la muestra y sus átomos remiten una luz que permite identificar exactamente todos los tipos de átomos químicos que hay.

¿Qué aplicaciones puede tener el Raman-Libs en la Tierra?

Hemos sido pioneros en utilizar el Raman en el estudio del patrimonio histórico y lo usamos también en el análisis de procesos industriales, por ejemplo en la degradación de los polímeros, o en el medio ambiente. La idea es que el desarrollo de estos instrumentos pequeños, compactos y potentes con el motivo espacial nos permita mejorar mucho los desarrollos y los diseños para la Tierra.

¿Qué espera encontrar en Marte? ¿Cuáles son las hipótesis que barajan?

Este es un aspecto importante, ya que hay que hacer hipótesis para desarrollar modelos instrumentales. Preparamos toda la ciencia complementaria que se necesita para ir definiendo esos modelos, una ciencia que sale del estudio de todos los materiales que hay a nuestro alcance, que son básicamente meteoritos y materiales de impacto. También del análisis a fondo de escenarios en la Tierra que son análogos a Marte, como Río Tinto, Islandia o el Desierto de Atacama., sitios donde es posible que se den condiciones parecidas a las que se están dando en Marte tanto desde un punto de vista geológico como desde un punto de vista mineralógico.

¿En qué momento de su vida le surgió la curiosidad científica?

Todo esto viene desde la infancia. Era muy inquieto y aficionado a hacer experimentos y “cacharrerar” con todo tipo de cosas, combinaba hacer deporte, algo que siempre me ha gustado mucho, con las inquietudes científicas. De mayor, la vocación se va centrando y empecé a investigar en el mundo de los materiales y la física del estado sólido. Luego comencé a entrar en los aspectos más mineralógicos y en el área de cristalografía. Las cosas van derivando y luego te percatas de que este campo es muy amplio y tiene muchísima importancia, con la posibilidad de mandar naves a otro planeta que pueden realizar lo que se hace en un laboratorio de manera robotizada. Es algo que uno no predice, nunca sospeché que me iba a dedicar a esto y mucho menos que iba a dirigir un instrumento que se va a enviar a Marte. Las oportunidades se presentan en la vida y si uno está preparado puede aprovecharlas.

¿Cómo considera que se encuentran las vocaciones científicas entre los jóvenes?

En general existen muchas dificultades para incorporar jóvenes en proyectos de investigación. Esto se debe a varias razones, por un lado el cierto desprestigio que arrastra desde hace tiempo la cultura del esfuerzo y el sacrificio, que ya prácticamente no existe. Trabajar metódicamente durante mucho tiempo para conseguir una meta no se lleva, y si eso se suprime es muy difícil que los jóvenes entren no sólo en la investigación, también en otros campos. Se pretende lograr el éxito rápido, y eso es imposible. El segundo aspecto es que la investigación científica no ha estado ni está apoyada desde el punto de vista de la carrera profesional de los jóvenes, se hace la tesis, se consiguen unos contratos y pero luego o te marchas al extranjero para ganarte la vida o sino es muy difícil, no hay una continuidad en la cual los jóvenes puedan confiar en quedarse en un grupo. Pese a que se paga de forma similar y que las condiciones y el tema de trabajo es más agradable, los jóvenes prefieren la empresa porque no ven en la investigación el futuro a medio o largo plazo. Es un fallo que debe corregirse, porque el país necesita de mucha gente en la investigación fundamental y en la aplicada.

¿Qué se podría hacer para superar estas barreras?

Por un lado, divulgar mucho más lo importante que es la ciencia y la tecnología para el progreso del país, incluido el problema de la cultura del esfuerzo para los jóvenes, porque gratis no se obtiene nada. Un segundo aspecto claro es que tendría que haber un plan a medio o largo plazo para definir las carreras profesionales, para que los jóvenes cuando entran en un laboratorio de investigación, si las cosas van bien, tengan la garantía de que se van a quedar durante años. El problema es amplio pero estos dos son los aspectos esenciales.

 

 


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