Carlos Briones Llorente:"Encontrar vida fuera de la Tierra será uno de los hitos más grandes de la Ciencia de todos los tiempos"

Carlos Briones Llorente, investigador del Laboratorio de Evolución Molecular del Centro de Astrobiología del CSIC

JPA/OEI-AECID/DICYT Carlos Briones Llorente es uno de los investigadores del Laboratorio de Evolución Molecular del Centro de Astrobiología, un organismo del CSIC y del INTA asociado a la NASA. En un momento en el que los hallazgos de las misiones a Marte están de máxima actualidad, este experto asegura que hallar actividad biológica extraterrestre sería un hecho trascendental para el ser humano y confía en que la tecnología lo permita en las próximas décadas. "Encontrar vida fuera de la Tierra será uno de los hitos más grandes de la Ciencia de todos los tiempos, sería un logro sin precedentes que trascendería al ámbito de la Ciencia y tendría repercusiones filosóficas y éticas muy importantes".

La existencia de vida en otras partes del Universo "es un tema fascinante, los humanos nos hemos preguntado siempre si estamos solos o si hay vida fuera de la Tierra", afirma en declaraciones a DiCYT, "y es uno de los interrogantes que nos planteamos en Astrobiología, una ciencia nueva que intenta estudiar el origen de la vida, su evolución y su presencia en el Universo". El hecho de que exista o no vida en el espacio exterior "tiene mucho que ver con cómo empezó la vida aquí, así que analizamos qué procesos físico-químicos pudieron ocurrir en La Tierra hace aproximadamente 3.900 millones de años, es decir, poco después de su formación, y nos preguntamos si en otros planetas o satélites, en principio del Sistema Solar, pudieran darse esos procesos que darían origen a la formación de la vida", explica.

Dentro de los candidatos a albergar esa vida, los más famosos son el planeta Marte, el satélite Europa (de Júpiter) y el satélite Titán (de Saturno). "Marte es un planeta al que siempre hemos mirado los humanos, se parece a la Tierra y está en lo que llamamos banda de habitabilidad, porque no está ni demasiado cerca ni demasiado lejos del Sol, su geología es similar a la de la Tierra y desde la década de 1970 estamos enviando naves que lo analizan", señala Briones. "Durante los últimos años estas misiones se han ido acelerando, muchas son de la NASA y algunas de la ESA y uno de los grandes resultados ha sido que hay mucha agua en Marte, en forma cristalina, formando hielo en los polos, pero también en la subsuperficie, a pocos centímetros de profundidad, lo que ocurre también en la tundra de Siberia", apunta.

Los científicos saben que para que surgiera vida en la Tierra fue necesaria el agua, de manera que, "si la hay en Marte, puede ser un indicio de vida en la actualidad o de que la haya habido en el pasado y haya ido desapareciendo", según el astrobiólogo. La vida actual o pasada deja una serie de señales moleculares que se pueden caracterizar con unos aparatos llamados biosensores. De momento, "no hay ninguna evidencia, estamos solos en el Universo, pero la Ciencia avanza rápido, cada vez hay más naves que van a Marte y que van a ir a Europa, un satélite con una corteza de hielo y que probablemente tiene un océano de agua líquida", comenta.

En su opinión, la tecnología puede hacer posible que "en 50 años podamos decir que en un lugar ha habido vida y la podremos comparar con la nuestra". Esto daría respuesta también a una pregunta de mucho calado: si la vida se ha originado una vez o muchas veces. Por ejemplo, explica Briones, "si la vida de Marte se parece mucho a la nuestra, probablemente, se originó en uno de los dos planetas y saltó al otro, lo que se denomina panspermia, fertilización cruzada de un planeta a otro; mientras que, si la vida es muy distinta a la nuestra, quizá tengan dos orígenes independientes, lo cual querría decir que la propia materia, desde el punto de vista físico-químico, tiene algo que la lleva a presentar una forma más organizada que acaba siendo vida". El científico insiste en la trascendencia de este hecho: "son preguntas de mucho calado que están en el imaginario colectivo de los humanos, de dónde venimos y si estamos solos en el Universo".

Algo más que agua

Para que haya vida hacen falta agua; una fuente de los átomos que luego van a formar parte de las biomoléculas, es decir, carbono, nitrógeno, oxígeno o fósforo; y una fuente de energía, o bien luminosa, que proceda del Sol, o bien una energía química, compuestos de los cuales la vida puede extraer energía. "No digo que con estos ingredientes aparezca la vida, pero sí que puede aparecer tal y como hoy la conocemos, puesto que existe un consenso científico en las necesidades físico-químicas necesarias para que se origine la vida", declara. Una cuestión diferente es la forma en la que se han mezclado esos ingredientes: "no la podemos determinar porque tampoco sabemos de qué manera ha aparecido en la Tierra".

"Otra pregunta es si la vida es fruto del azar o de la necesidad, ya Demócrito lo decía", apunta el investigador. "Si la físico-química te dice que puede haber vida, podría haber una tendencia en la materia a hacer una química más organizada y que eso lleve a la vida, como una necesidad. Sin embargo, la historia de la vida tiene muchos elementos de azar. Estamos rodeados de una biodiversidad de animales, plantas, hongos, bacterias y virus, pero si hubiéramos cortado la evolución de la vida hace 2.000 millones de años sólo habría bacterias", razona. Por eso, parece que hay eventos azarosos que han hecho que el árbol de la vida vaya por un lado o por otro. "La vida al final es necesidad y azar, pero en su origen puede que fuese más necesidad que azar", opina.

Definir para buscar

En cualquier caso, ¿si aún no sabemos definir qué es la vida, cómo la vamos a encontrar fuera de nuestro planeta? "Es una de las grandes preguntas, es algo fundamental a lo que dedico tiempo en mis charlas, depende de cómo definamos vida el que haya seres que estén a un lado o al otro de la explicación: los virus son el mejor ejemplo, hay quien los considera vivos y quien no. Dependiendo de esa definición, podremos ser capaces de buscarla en otros sitios, porque sólo se puede buscar aquello que se sabe lo que es", agrega. En cualquier caso, él se queda con la definición de la NASA, que dice que "la vida es un sistema químico automantenido y que evoluciona como consecuencia de su interacción con el medio". Si eso es la vida, "ya sabemos qué hay que buscar, pero no es un tema cerrado", reconoce.

En cualquier caso, "la Astrobiología es una ciencia que no tiene más de 15 años, comparada con las ciencias clásicas es una recién llegada, pero ya es fundamental el hecho de que presenta una aproximación interdisciplinar, puesto que colaboran químicos, biólogos, físicos, matemáticos, geólogos e ingenieros que van a mandar las misiones. Esa etapa inicial ya se ha producido y ahora estamos dando los primeros pasos como ciencia", indica. Briones recuerda que en Francia existía la Exobiología, que estudiaba la vida fuera de la Tierra, "pero la duda era que, si no había vida fuera de la Tierra, no tenía nada que estudiar, de manera que en la reelaboración de esta disciplina por parte de la NASA se incluyó la vida terrestre y se acuñó el término Astrobiología, que incluye el origen y la evolución de la vida en la Tierra y la posibilidad de encontrarla fuera".

Si esto llega a suceder, "saber que no estamos solos como seres vivos", sería una auténtica revolución científica e intelectual. "Para mí sería igual de importante encontrar una bacteria que vida inteligente, aunque quizá a algunas personas les gustan los extraterrestres con dos antenitas y si no encontramos algo con pinta de humano no le interese tanto", reconoce. Sin embargo, "desde el punto de vista científico lo relevante es encontrar una forma de vida, entidades que se replican, que interaccionan con el medio y que evolucionan". En este sentido, recordando que 2009 es el año del bicentenario de Darwin, Briones asegura que "hallar que evolución por selección natural se está produciendo en otros lugares del cosmos, sería fascinante".

Cerca del eslabón perdido de las células

En el Laboratorio de Evolución Molecular, Carlos Briones y otros científicos estudian cómo se pudo producir la transición entre la materia inanimada y la materia viva, "qué pudieron tener las moléculas para poder pasar de la Química a la Biología, hacer copias de sí mismas y hacerlas tan mal como para que pudiera haber una serie de mutaciones que generan una biodiversidad sobre la que puede actuar la evolución".

Para ello, hay que trabajar con lo más parecido que existe en la Biología actual a eso, que son los virus cuyo material genético está compuesto por ácido ribonucleico (ARN). "Pueden ser considerados sistemas que antecedieron a las células en el origen de la vida, no porque aquellos sistemas fuesen exactamente como los virus que conocemos en la actualidad, que necesariamente requieren una célula a la que asociarse, pero sí por la organización molecular, por cómo se comportan como poblaciones, pueden tener que ver con el origen de la vida", apunta. Además de con los virus, los científicos de este laboratorio trabajan con moléculas de ARN que evolucionan in vitro y pueden comportarse "casi como un ser vivo a la hora de replicarse". En definitiva, "algo parecido a cómo se replican hoy los virus ARN pudo ser el eslabón perdido entre las moléculas y la vida", concluye.

 

 

 

      

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