Daniel Miguel San José: “Hay falta mutua de conocimiento entre los grupos de investigación y las empresas”

El director del Parque Científico de la Universidad de Valladolid lamenta la falta de mentalidad emprendedora y explica los pasos a seguir para iniciarse en la empresa

CGP/OEI-AECID/DICYT Pese al importante número y la calidad de los grupos de investigación de la Universidad de Valladolid, una de las carencias reconocidas es la escasa creación de empresas de base tecnológica, aquellas surgidas del conocimiento que aporta la institución. Paliar este déficit ocupa a Daniel Miguel San José, vicerrector de I+D+i y director de la Fundación Parque Científico, quien explica por qué los españoles carecen de mentalidad emprendedora y aporta las claves para la transferencia de conocimiento entre universidad y empresa. Catedrático del Área de Química Inorgánica, asegura que desempeñar simultáneamente varios cargos le resta tiempo para publicar artículos científicos, aunque no le ha impedido continuar con su actividad docente.

En la actualidad desempeña varios cargos, ¿le queda tiempo para la investigación?

Todos los vicerrectores tenemos mucho trabajo. En mi caso, mi cargo por parte del rector es llevar la transferencia de conocimiento hacia el sector productivo y la empresa, además de sacar adelante el Parque Científico, lo que exige una preocupación completa ya que hay que tomar decisiones estratégicas cuyo resultado solo se va a ver a largo plazo. De todas formas sigo dando clase, evidentemente no puedo dirigir los doctorandos tan cerca como antes, pero tengo muy buenos colaboradores en el grupo que suplen un poco la falta de presencia que tengo ahora. Quizá la parte que se resiente un poco más es la de escribir publicaciones, lo que para nosotros en investigación fundamental es lo más importante.

Usted es catedrático de Química Inorgánica, ¿tuvo desde niño vocación científica o fue ya durante su carrera académica cuando decidió dedicarse a la ciencia?

A mi me gustó la química desde muy joven, hacía experimentos en casa, cosa que ahora desaconsejo. Me atrajo la química pronto, me gustaban las nociones de química en el bachiller elemental y ya en el bachillerato superior vi claro que me quería dedicar a ella.

¿Qué proyectos de investigación le han producido mayor satisfacción?

Ha habido épocas. Naturalmente a veces la satisfacción va unida a que un proyecto es muy productivo, cuando uno encuentra muchas cosas, salen bien los experimentos y publicas fácilmente. Eso es muy satisfactorio. Otras veces abres una línea nueva y estás unos años en una situación difícil, donde no das exactamente con el punto y pasas por una época de menor producción. Pero luego cuando las cosas salen es muy satisfactorio, casi lo que más valoras es lo que más trabajo te ha costado.

En la actualidad, el Parque Científico se está volcando en el apoyo a los emprendedores, ¿por qué cree que no existe esa tradición en la Universidad de Valladolid y tampoco en el resto del país?

En España no somos emprendedores. La gente quiere puestos de trabajo estable, o de funcionario o en una gran empresa en la que se supone tienes un puesto para toda la vida, aunque ahora ya sabemos que no es el caso. Otra piedra de toque es que a un padre le puedes decir que ahorre para pagar a su hijo un máster que le puede colocar en un puesto tremendo. Muchos padres harían ese sacrificio, pero si le dices que ponga un crédito para que su hijo monte una empresa, ¿qué padre hace eso? Yo creo que en España y en otros países con tradición católica había una especie de aversión a tratar con el dinero, a ser comerciante, banquero o usurero, mientras que la tradición calvinista, aquello de la predestinación, es que si dios te ha señalado para ir al cielo en tu vida en la tierra también puedes tener éxito. Aquí parece que hay un tabú con el dinero, aunque todo va cambiando, hace 20 años nunca hubiera pensado que los jóvenes celebraran Halloween, e igual que entra eso, que es una tontería, puede entrar cualquier tipo de mentalidad. También hay familias que son emprendedoras, aunque ahora en tiempos de crisis un padre prefiere que su hijo sea funcionario con un buen sueldo a que siga con el negocio familiar.

¿Qué se puede hacer para cambiar esa mentalidad y que los profesionales vean factible crear su propia empresa?

Justo las acciones de transferencia de conocimiento entre universidad y empresa. El Parque Científico lleva la parte de creación de empresas, de ayuda al emprendedor, en la Universidad de Valladolid. Si alguien tiene esa intención, lo primero que hacemos es asesorarle bien para que lo haga en las mejores condiciones, que sepa que tiene que dar de alta la empresa o pagar la seguridad social, y que no tenga que enterarse a base de capones. Además que tenga un plan de empresa, que sepa exactamente lo que va a vender, cuánto tiene que pagar por ello y si eso le va a ser rentable. Una empresa basada en el conocimiento siempre es diferente, trata de ofrecer servicios nuevos, lo que produce más incógnitas que algo ya establecido. Las cosas innovadoras tienen la ventaja de que cuando salen prácticamente tú eres el único, pero eso no quiere decir que automáticamente el mercado lo compre. El riesgo de innovar es que puede salir bien o mal, nosotros intentamos que la gente que crea las empresas esté lo mejor formada posible y sepa exactamente lo que tiene que hacer. También informamos sobre las ayudas y si alguna empresa en la que hemos participado quiere estar en una oficina nuestra tiene un precio especial durante un tiempo que se llama de incubación.

Se ha calificado de clave la transferencia de conocimiento entre universidad y empresa, ¿cómo se encuentra la I+D+i en la universidad?¿qué se puede hacer para llevar ese conocimiento a la empresa?

La innovación, estrictamente, sería aplicar el conocimiento a hacer cosas nuevas que tengan una inmediata salida al mercado. En eso no estamos bien, tenemos grupos excelentes de investigación fundamental que tienen mucho éxito y les dan medallas, pero es una investigación muy fundamental, publicas lo mejor posible, tratas de hacer ciencia bien cimentada y aportar conocimiento nuevo, pero falta esa orientación hacia cosas más aplicadas. Hay un montón de cosas pequeñas que conducen a esta situación, si uno quiere ser profesor titular normalmente te juzgan por los artículos científicos. Para pasar de titular a catedrático se requería haber dirigido grupos de investigación, lo que tiene efectos perversos. Padecemos un poco la atomización de los grupos de investigación, lo que investigación fundamental tiene una importancia relativa, puede haber grupos pequeños que hagan una buena investigación, pero para hacer investigación aplicada se necesitan grupos más grandes. Además hay falta mutua de conocimiento entre los grupos de investigación y las empresas. Por otro lado, hay que tener en cuenta una cosa, en España muchas veces las empresas grandes son filiales de empresas multinacionales que hacen su I+D en otro lugar, y otras muchas empresas son pequeñas o medianas, que demasiado tienen con producir y vender como para pararse mucho en la investigación. En Castilla y León la gran concentración de empresas innovadoras están en Boecillo, y no estamos mal, pero no se pueden comparar con los polígonos o parques empresariales de Madrid y Cataluña.

¿Cuál es el papel que juegan los centros tecnológicos en la transferencia de conocimiento?

Es un papel muy importante. Nuestros centros tecnológicos tienen mucho prestigio a nivel nacional, cuando voy a reuniones por el país todo el mundo conoce Cidaut o Cartif, pero no se conoce igual que una parte muy importante de esos centros tecnológicos deben su vida diaria a la participación de los profesores de Universidad de Valladolid, quienes hacen allí su trabajo de investigación. Esta situación luego no cuenta en los indicadores de la Universidad, lo cual es injusto para ella. Los centros tecnológicos son fundaciones y participamos en ellos en representación de la Universidad, está bien que sean centros independientes y reciban la financiación de la Junta de Castilla y León, pero nosotros ahí participamos y eso tendría que contar en nuestros indicadores.

Supongamos que un joven estudiante decide tomar el camino de la investigación, qué pasos debe dar?

Primero debe hacer investigación fundamental, formarse bien, y eso es hacer una tesis doctoral. Un investigador solo es un investigador de cuerpo entero si es un doctorado. Luego dependiendo a lo que se quiera dedicar tiene que elegir muy bien en qué campo hacer la tesis o en qué grupo. Pero yo creo que no se puede hacer buena investigación aplicada si no se tiene fundamental. La mayor parte de la investigación fundamental en España se hace en las universidades, sobre todo en las públicas, y la realizan los estudiantes de doctorado. Ahora mismo las becas de doctorado de España son razonablemente buenas incluso comparándolas con los países del entorno, con Francia, con Alemania o en Inglaterra. Hay esquemas de becas del Ministerio, del Gobierno regional y de la propia universidad y en todas ellas ya está homologado que en los dos primeros años se tenga estatus de becario y en los dos últimos un contrato laboral que da derecho a paro, asique ahora conseguir una beca de doctorado significa cuatro años de un sueldo razonable. Después si eres doctor tienes la gran posibilidad de conseguir una beca para irte al extranjero y hacer una estancia posdoctoral, cuando vuelves eres una persona completamente formada y con un currículo con el que puedes presentarte a cualquier entrevista de trabajo.

¿Qué beneficios ha encontrado en la actividad científica?

La ciencia es muy gratificante. Con el trabajo de vicerrector me he dado cuenta que uno de los problemas que tenemos los científicos, sobre todo los experimentales, es que pasamos mucho tiempo al pie del laboratorio. Nuestros doctorandos requieren que estemos ahí todos los días, no se puede llevar una tesis experimental viendo al doctorando cada mes. Estamos muy metidos en nuestro mundo y muchas veces absortos con los nuestro. Es muy vocacional, para gente que no le guste sería un tormento estar allí todo el día esclavo del laboratorio. También es importante seguir dando clase con los estudiantes, a mi me gusta mucho la investigación pero no me podría dedicarme solo a eso, las clases te dan otra perspectiva. Naturalmente las cosas no salen si no lo trabajas mucho, si trabajas es más fácil que te vengan buenas ideas, si no acabas haciendo cosas que ya habían hecho otros antes.

 

 

      

Inicio