Pablo Espinet: 'La ciencia requiere un lenguaje, unas formas de aproximarse al conocimiento, estudio y esfuerzo'

El director del Quifima asegura no trabajar por una publicación, sino por romper la “barrera” de los libros y cambiar algo respecto a lo que antes se conocía

CGP/OEI-AECID/DICYT Pablo Espinet, catedrático de Química Inorgánica de la Universidad de Valladolid y director del Centro de Innovación en Química y Materiales Avanzados (Cinquima), considera que dedicarse a la ciencia requiere un lenguaje, determinadas formas de aproximarse al conocimiento y, lo más importante, estudio y esfuerzo, valores que no se encuentran en auge. Tras más de 200 artículos científicos en revistas internacionales y varios capítulos en libros y en obras enciclopédicas, el científico asegura que no trabaja por una publicación, sino por romper la “barrera” de los libros de texto, lo que significa que se ha cambiado algo respecto a lo que antes se conocía. En su labor investigadora destaca su preocupación por crear sistemas que permitan el desarrollo de procesos químicos más eficientes desde el punto de vista medioambiental y tecnológico, suprimir los residuos indeseados y mejorar la calidad de los productos finales.

¿Cuáles son los objetivos del Centro de Innovación en Química y Materiales Avanzados (Cinquima) que usted dirige?
Dentro de los grupos que suele haber en la Universidad de Valladolid el Cinquima es relativamente grande, en el sentido de que dirijo a unos ocho o diez profesores titulares y a las personas que trabajan con ellos. Tenemos dos líneas de investigación, muy diferentes, que a veces se cruzan. Una es más fundamental, investigamos los principios de la química, y en esa línea desarrollamos desde cosas relativamente básicas hasta cosas muy cercanas a la aplicación. Estudiamos los mecanismos de reacción, por ejemplo, que consiste en averiguar paso a paso cómo unas moléculas se transforman en otras y cuando eso se entiende puede uno fabricar la molécula que se interesa. En lo cercano a lo aplicado, ahora mismo estamos en trámites de finalizar una patente para un procedimiento de síntesis de una molécula que es activa para tratamiento de determinados tipos de diabetes y de la obesidad. En la otra línea de investigación nos acercamos a moléculas que tienen determinadas propiedades físicas, que son luminiscentes o que cuando se calientan dan cristales líquidos que se aplican en el diseño de pantallas de displays. En esa línea no pensamos en las propiedades químicas que va a tener nuestra molécula, sino en las propiedades físicas, cosa que es poco frecuente que los químicos hagan.

De forma más general, también dirige el edificio Quifima (Química Fina y Materiales Avanzados) de la Universidad de Valladolid, ¿le resta este trabajo muchas horas de investigación?
En el Quifima está en Cinquima, el centro que dirijo, y además otro grupo de investigación. Lamentablemente lleva mucho trabajo, nos cuesta que nos hagan caso para solucionar las deficiencias que el edificio tiene desde su construcción, pero hay que decir que las personas que trabajan en este edificio se ocupan de que las cosas estén funcionando. Es una labor burocrática que no es proporcional a lo que uno puede esperarse con el tamaño del edificio, afortunadamente es más baja.

Dentro del edificio existen más grupos de investigación, ¿en qué líneas trabajan?
Realmente hay otros dos grupos al menos adicionales. El GEM es el Grupo de Espectroscopía Molecular que dirige el profesor José Luis Alonso y que trabaja la espectroscopía de microondas. Las microondas si que suenan aunque sea porque sirven para calentar el desayuno, pero también para estudiar las moléculas, y ellos hacen estudios de moléculas de distintos tipos en fase gaseosa, donde son capaces de caracterizar todas las formas que pueda adoptar una molécula cuando está perfectamente aislada de su entorno. Eso tiene una importancia fundamental. En el Instituto también hay grupos que trabajan en síntesis orgánica y en química analítica, sobre todo métodos de separación y caracterización de moléculas. Así que el instituto tiene una rama bastante completa de la química, y contando con el GEM en el edificio se tratan casi todos los problemas de esta ciencia.

Si un joven estudiante desea seguir la carrera científica, ¿que tendría que hacer para ingresar en alguno de los grupos que conforma el Quifima?
Lo primero es tener vocación, porque el trabajo científico a una altura determinada requiere no ser un oficinista de la investigación, sino un vocacional. Aparte de eso un alumno tiene que ser muy consciente desde el principio de que ingresar en la investigación supone ser capaz de alcanzar una beca para iniciar sus trabajos. Una beca exige un expediente académico o al menos tener un mínimo, ese es un 1’6 en las carreras de ciencia. Somos conscientes de que a veces hay alumnos con expediente académico bajo que luego son extraordinarios en el laboratorio, pero si no encuentran una vía de acceso que normalmente es a través de una beca, lo van a tener difícil. En el Instituto a veces disponemos de algunas becas abiertas en las que nosotros seleccionamos a la persona y esa es una vía de entrada que no necesita ese expediente.

A nivel personal, ¿en qué momento de su carrera decidió que quería dedicarse a la química inorgánica?
Las cosas ocurren en parte premeditadamente y en parte por casualidad. Empecé cursando físicas, pero al pasar de primero a segundo decidí cambiar y pasar a química, pensando que la química es una ciencia con más interacción con la sociedad, algo que tampoco es cierto, no es más la física que la química ni la química que la física. Pensé que había más tipos de trabajo asociados a las cosas sociales en química. Decidí ser científico al acabar, probablemente es algo que se lleva dentro pero tampoco hay que ser tan simple porque la ciencia realmente no es una actividad natural en el ser humano, la curiosidad si pero la ciencia no. La ciencia requiere un lenguaje, unas formas de aproximarse al conocimiento, estudio y esfuerzo. Probablemente para ser científico hay que ser curioso, pero no basta ser curioso para llegar a ser científico.

Durante su carrera ha escrito más de 200 artículos científicos en revistas internacionales, ¿se siente especialmente orgulloso de alguno?¿qué publicación le satisface más por el esfuerzo que conllevó?
A estas alturas sería difícil decir cuál llevó más esfuerzo o cuál fue más satisfactoria. Si hay algunas pero son difíciles de transmitir. Lo que al final da más satisfacción no es exactamente una publicación u otra, es saber que en algún área de la ciencia el trabajo conjunto ha dejado algún poso, lo cual no es muy frecuente. Yo no trabajo por una publicación, de las cuáles hay millones al año, trabajo por ver si alguna de las cosas contenidas en ellas da lugar a una línea en un libro de texto, porque entonces es que se ha roto una barrera, se ha cambiado algo respecto a lo que antes se conocía. Sí que hemos conseguido algo así con el trabajo en equipo. Esa es la segunda parte satisfactoria, que el equipo comparte mi misma forma de ver la ciencia, que es dura, exigente y un poco al margen del beneficio individual.

¿Cuál ha sido esa barrera que han logrado superar?
Cuando uno habla de libros de texto se entiende que son libros de química. En estos estudios de mecanismos de reacción somos una referencia en alguna de las reacciones principales de síntesis orgánicas. Somos químicos inorgánicos pero esos mecanismos son de síntesis orgánica catalizada con metales. Que vaya uno al extranjero y hablen del mecanismo de Espinet quiere decir que sí se ha roto una barrera.

En la actualidad se incide en la importancia de trasladar el conocimiento de la universidad a las empresas. ¿Cómo puede llevarse a cabo?¿Qué opina usted desde la perspectiva de un científico?
Depende mucho de las características de la ciencia o la tecnología. Hay ciencias o tecnologías que tienen una conexión más directa, si uno descubre un artilugio para controlar la luz de una determinada manera inmediatamente puede diseñar un aparato. En química y en general las ciencias fundamentales la carrera es más larga. Si yo consigo un procedimiento de síntesis de un medicamento eso no se lleva a la farmacia. Yo creo que se entiende mal cuál es la conexión entre la I+D y la sociedad del conocimiento. Parece que se espera que si el Gobierno inyecta dinero en I+D eso produzca empresas pero los universitarios no estamos para producir empresas. Ocasionalmente se crean spin-off y esa es la vía. Me parece que el mundo empresarial es el que debe orientarse en su conjunto hacia la sociedad del conocimiento, es decir, hacia la sociedad de los productos desarrollados en vez de los productos fundamentales de mucho consumo energético en su producción. La universidad en principio debe producir quienes van a ser los trabajadores de esa nueva sociedad de conocimiento, por tanto es muy importante que la universidad sea capaz de producirlos y para ello se necesita selección, que no hay. Esto no va de un día para otro, partimos de una sociedad retrasada y de una formación lamentable en estos momentos, y no se pueden hacer milagros. Para volver a tener científicos hay que empezar por el Bachillerato, no podemos llegar con un Bachillerato sin formación y de repente producir científicos, aunque siempre hay excepciones.

¿Qué beneficios encuentra en la ciencia?
Al contestar a esta pregunta hay que saber que las satisfacciones que tiene uno cuando gana la carrera de los cien metros en los Juegos Olímpicos tienen detrás mucho esfuerzo y mucho sufrimiento, en esto pasa exactamente lo mismo. Si uno logra rebasar esa montaña que lleva a ver el panorama de la ciencia, si logra ese lenguaje, ese conocimiento y ese saber tratar las cosas no hay nada más apasionante. El primer punto es darse cuenta de que algo se desconoce, cosa que no es tan evidente. Descubrir un problema en el conocimiento es ya apasionante, normalmente vivimos sin darnos cuenta de que la mayor parte de las cosas no las entendemos. Por en medio están un montón de cosas muy satisfactorias, como compartir eso con gente. La ciencia es reconocer lo que se desconoce e intentar hacer que se entienda y no hay nada equivalente, nada lo puede sustituir.
 

 

 

      

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