Ginés Morata: 'Los países que no apuesten por la ciencia y la tecnología están condenados al subdesarrollo'

Ginés Morata, Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica 2007, incide en que el conocimiento es "muy importante" para un país

AMR/OEI-AECID/DICYT Ginés Morata (biólogo español nacido en la provincia de Almería, en 1945) no ha frenado su producción científica desde que ganó el Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica, junto al británico Peter Lawrence, en 2007. Actualmente tiene dos retos: conocer por qué un organismo vivo crece y, en un momento dado, frena este crecimiento; y analizar cómo crece un tumor en la mosca del vinagre (Drosophila melanogaster). Ese galardón le valió el reconocimiento público y, desde esta atalaya, pide que el impulso a la Ciencia se concrete "en actos concretos" porque "es algo muy importante para un país y para su patrimonio". El premio también le ha pertimido, comenta, ofrecer "multitud de conferencias". Esta semana, por ejemplo, ofrece dos en León y Salamanca respectivamente.

P: Este año celebramos el Año Darwin y muchas de las conferencias científicas se plantean en torno a su figura. Desde que este autor planteó su Teoría de la Evolución Natural, ¿cuáles han sido los últimos avances científicos más relevantes relacionados con esa teoría?
R: El principal aporte ha sido a través de la Biología molecular, desde mediados del siglo XX a comienzos del XXI, por medio de nuevos descubrimientos. En esos momentos, además de descubrirse la estructura básica del ADN, se consiguieron una serie de tecnologías muy poderosas para su manipulación del ADN, que supone a su vez la manipulación genética. Este avance implica la manipulación de la información genética. Fíjese: la naturaleza consiguió, a través de millones de años de evolución, cambios genéticos de origen gradual en las especies. Ahora, con esas nuevas tecnologías, se puede conseguir un cambio genético instantáneo y controlado. Diferentes disciplinas se pueden beneficiar del hallazgo, fundamentalmente la agricultura, la ganadería y la biomedicina.

P: ¿Hacia dónde puede caminar ahora la Biología evolutiva y aportar progreso a la sociedad?
R: El hombre ya no está sujeto a la evolución. Los criterios de la Biología evolutiva, por lo tanto, no son aplicables a nosotros, ya que nos hemos hecho en gran medida independientes del ambiente. Hay que tener en cuenta que el mecanismo de selección natural ya no nos afecta o lo hace en poca medida. Al disponer de una tecnología biológica tremenda, tiene menos sentido por lo tanto hablar de Biología evolutiva en estos momentos. Es así porque en última instancia, el objeto final de la Biología es la especie humana, como sujetos biológicos que somos. Estas nuevas tecnologías no sólo pueden servir para establecer mejoras en plantas o animales, sino también para la medicina. No está tan lejos que a los recién nacidos se le haga una secuencia completa de su ADN, por ejemplo. Las posibilidades que se abren son enormes.

P: ¿Puede plantear alguna traba ética el uso de estas tecnologías?
R: Cualquier conocimiento puede utilizarse con fines malvados. Esto no es nuevo. Todo el mundo sabe que la Física permite tanto la energía atómica con fines pacíficos como la bomba atómica, o que a través de la Química se consiguen aspirinas para mitigar dolores y napalm para matar a gente. Igual se puede pensar que estos conocimientos biológicos se pueden utilizar en uno u otro sentido. Es la sociedad la que tiene que decidir sobre ello.

P: En su ámbito de trabajo, usted utiliza alguna de estas herramientas novedosas. ¿Cuáles son los últimos avances conseguidos en su laboratorio con la mosca del vinagre?
R: Estamos trabajando en dos grandes líneas de investigación. La primera es el control del tamaño de los órganos. Es un asunto muy desconocido. Cuando nacemos, ya tenemos el cuerpo completo, con sus brazos, sus dedos… pero con un tamaño mucho menor. A los 20 años, aproximadamente, los individuos dejan de crecer. ¿Por qué se paran en un tamaño y no siguen hasta, por ejemplo, alcanzar el de un elefante? ¿Cuáles son los mecanismos que controlan este proceso? Además, por otra parte, se sabe que frecuentemente, si son defectuosos, estos mecanismos producen enfermedades. Este campo tiene un gran interés científico. Por otro lado, como segunda línea, analizamos cómo crecen y se desarrollan los tumores, en este caso en el modelo de la mosca del vinagre. Trabajamos sólo en esta especie por ser un buen modelo animal y hay muchas formas de generar tumores interfiriendo genéticamente con ellas. En nuestros experimentos, por ejemplo, manipulamos genes que se sabe que están presentes en la especie humana. Comprendemos que  este conocimiento generado no será aplicable de inmediato para la especie humana, pero nos permitirá algo importante: conocer los mecanismos que actúan en los tumores. Trabajamos con Drosophila [la mosca del vinagre] porque tiene unas ventajas genéticas importantes sobre otras especies modelos.

P: ¿Qué se sabe hasta ahora de esos mecanismos?
R: Muy poco. Se conocen los mecanismos que inducen el crecimiento, pero se desconocen, y aquí está lo más fascinante, cuáles son los que bloquean ese crecimiento. Dicho de otro modo: un brazo es un conjunto de células y, en un momento determinado, este conjunto de células sabe cuándo tiene que dejar de crecer. No sabemos porqué actúa de este modo. Queremos conocer los genes implicados y cómo funcionan. En moscas sabemos algo ya, pero en vertebrados hay menos datos. Sospechamos que son los mismos mecanismos en unas y otras especies.

P: ¿Por qué?
R: Uno de los grandes logros de la Biología del siglo XX es que existe un inesperado grado de conservación genética entre las diferentes especies. Hoy día no sorprende, pero cuando supimos que los seres humanos teníamos el 60% de identidad genética con las moscas causó un efecto interesante: nos refrescó la idea de que nuestros orígenes son biológicos. Por otro lado, esta circunstancia implica que muchos genes nuestros coinciden con los de las moscas, por lo que se puede experimentar sin las trabas evidentes que nos encontramos si lo quisiéramos hacer en humanos. Estos trabajos ha llegado ya a enfermedades como el alzhéimer, la ataxia o cáncer. Una vez conocido el mecanismo genético, se pueden buscar fármacos que de alguna forma se interfiere con la enfermedad y encontrar drogas que mitigan, curan o retrasan la enfermedad. La mosca del vinagre es una fuente muy interesante de conocimiento. En el caso concreto del alzhéimer se supo que el fármaco que lo curaba en las moscas era tóxico para el ser humano, pero se conoció el mecanismo por el que actuaba.

P: Recibió el Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica en 2007. ¿Qué supuso este galardón para usted y su trabajo?
R: Multitud de conferencias. Siempre es un reconocimiento importante recibir este galardón, porque es un premio muy mediático. Ya había alcanzado más con anterioridad premios más restringidos en el mundo científico, pero éste me permitió ser famoso, al menos, en el bloque de viviendas donde vivo. Antes, los vecinos no me conocían de nada y ahora me saludan con mucho respeto. Ahora en serio, una cosa buena de estos premios, aparte de la valoración personal que uno quiera darle, es que durante un tiempo se habla de la Ciencia y su importancia. A mí me ha permitido dirigirme a la sociedad y a los políticos, haciéndoles ver que el conocimiento es algo muy importante para un país y para su patrimonio. Los países que no desarrollen la ciencia y la tecnología están condenados a ser subdesarrollados. Si España quiere seguir en el primer mundo, debe hacer más de lo que ha hecho hasta ahora. Los ingleses, por ejemplo, no son más listos que nosotros, sino que tiene una tradición científico-técnica que les otorga una gran ventaja. España tiene que construir una tradición de este tipo, ahora casi inexistente.

P: ¿Qué papel tienen los medios de comunicación a la hora de divulgar la importancia de la Ciencia para la sociedad?
R: Está muy bien el reflejo en los medios, pero en la práctica, donde se nota la importancia de un campo es cuando se redactan los presupuestos de un Estado. Ahora estamos en época de crisis, y resulta que los primeros que la pagan es la Ciencia y la Tecnología.

P: Dicho de otro, ¿cala entre los ciudadanos la importancia de la necesidad de una formación para el país científico-técnica?
R: Una cosa es que cale este mensaje, porque todo el mundo entiende que es razonable, y otra que se refleje en actos concretos. Los políticos que tenemos son el reflejo de la sociedad española, y no tienen un conocimiento del valor social de la Ciencia. como no la tienen los ciudadanos. No ocurre lo mismo en países como el Reino Unido, país en el que he vivido, o Estados Unidos. La sociedad española nunca ha valorado la Ciencia, sino otras cosas como el arte o la Literatura.

 

 

      

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