Dacha Atienza: "Cuanto mejor se conozca el fenómeno, mejor información se podrá dar y, por lo tanto, menos repercusión negativa tendrá en la sociedad".

Dacha Atienza, investigadora venezolana del Instituto de Ciencias del Mar del CSIC

Dacha AtienzaDiego Delgado Valor | OEI-AECID Un equipo internacional de científicos ha catalogado por primera vez miles de especies que viven en las profundidades de mares y océanos, muchas de ellas desconocidas hasta ahora, en el marco del proyecto internacional ‘Censo de la Vida Marina’ (CVM). Los científicos del CVM presentarán en 2010 el primer listado de la vida oceánica. En la elaboración de este trabajo ya han registrado 17.650 especies a más de 200 metros de profundidad y 5.722 a más de un kilómetro de profundidad, donde apenas llega la luz del sol. Entre estas especies hay numerosas medusas, una de ellas tan larga como una ballena azul.

En este listado aparecen medusas luminosas. Algunas han recibido el nombre de "dumbo" por las aletas en forma de oreja que usa para impulsarse. ¿Le sorprenden?
Lo cierto es que la noticia de que hay un número importante de medusas entre los nuevos hallazgos no me resulta sorprendente, puesto que los científicos que trabajamos con organismos planctónicos estamos convencidos de que en la oscuridad del océano profundo hay una gran cantidad de especies, muchas de las cuales son necesariamente gelatinosas por las condiciones que reinan en el entorno. Que muchas de ellas sean luminosas tiene que ver con lo que he mencionado antes, ese vasto espacio sin luz ha llevado a la evolución de especies únicas, la mayoría de las cuales comparten muchas características para afrontar su supervivencia, la luminiscencia es una de ellas.

Una plaga de medusas gigantes, surca estos días las costas de Japón. Proceden, al parecer, de las aguas de China y Corea, donde se reproducen cada año. Pesan más de 300 kilos. ¿Es preocupante?
Este fenónemo resulta preocupante en la medida en la que es una aviso, sin duda alguna, de los efectos y las alteraciones que el hombre está provocando en los oceános. Esta especie de medusas en concreto no es invasora sin embargo, el aumento en la frecuencia de aparición sí que resulta, cuanto menos, llamativo. Sin duda alguna la explotación pesquera en muchas aguas del mundo está llevando al colapso de algunas especies de peces, que en muchos casos son depredadores y competidores de las medusas. Sin control, estos organismos, que han demostrado ser muy exitosos a la hora de afrontar grandes cambios en su entorno (no en vano llevan más de 500 millones de años en la Tierra) y proliferan formando grandes agregaciones.

Si el hábitat de las medusas son aguas relativamente cálidas, ¿cómo es posible haber encontrado algún tipo de ellas bajo el hielo del Ártico, como la del grupo llamado Narcomedusae?
Esta concepción es muy común pero sin embargo errónea. Las medusas no son de aguas ni cálidas ni frías, se encuentran en todos los mares y oceános del mundo. Lo que es cierto es que cada especie tiene un hábitat adecuado, habiendo desde especies eminentemente tropicales hasta las polares. Por lo tanto, no es nada sorprendente el hallazgo de medusas bajo el hielo del Ártico.

¿No se debe entonces a una señal de cambio climático?
Estas medusas en particular, como he explicado, no son indicadoras del cambio climático, pues muchas de las especies pertenecientes a ese grupo son organismos típicamente de agua frías. Sin embargo, sí que en la actualidad se están planteando algunas hipótesis sobre el efecto que el cambio climático podría tener sobre las poblaciones de medusas a nivel global. En este sentido, son dos las líneas de trabajo, una de ellas es el efecto de la temperatura sobre el ciclo de vida de estos organismos y como un incremento podría favorecer o no la proliferación de medusas y la posible intrusión de especies de aguas más cálidas. La otra línea de trabajo se refiere al efecto de la acidificación de los océanos, un proceso que está estrechamente ligado al cambio climático y que podría tener consecuencias sobre aquellos organismos que tienen carbonato cálcico en su composición.  Por lo que será interesante saber cómo las medusas responden a estos cambios.

En América del Sur y en zonas del Caribe las medusas han ido apareciendo en cantidades importantes y de manera cada vez más densa, ¿qué factores que se atribuyen al aumento de estos organismos gelatinosos?
El aumento de estos organismos gelatinosos ha sido un fenómeno muy discutido entre los científicos, que hasta el día de hoy no somos capaces de ponernos de acuerdo sobre las causas que los están provocando.
A pesar de este debate, lo único en lo que hay concenso es en el hecho de la gran alteración que el hombre ha provocado en mares y océanos con la explotación pesquera. Existen muchos ejemplos, a nivel mundial, donde es indudable como una explotación descontrolada de los recursos pesqueros ha llevado a un incremento desmesurado de la presencia de medusas (mar de Benguela, mar de Bering, Atlántico Norte). Aparte de este hecho indudable, muchas son las causas planteadas para este incremento, no sólo en zonas de América del Sur o del Caribe sino a nivel mundial, tales como la contaminación, la invasión de especies, el aumento de la temperatura, entre otras, sin embargo, todavía no está nada claro.

Los enjambres de medusas en el mar Mediterráneo preocupan cada verano. Estudios científicos intentan sacarle provecho. ¿Tienen utilidad en fines terapéuticos?
El mar Mediterráneo despierta mucho interés sobre todo por las actividades, tanto comerciales como recreativas, que se realizan en sus aguas. Hasta la fecha no ha habido estudios a largo plazo que nos permitan conocer qué es lo que realmente está pasando y por lo tanto que nos permitan dimensionar el fenómeno. A pesar de ello, son diversas las ideas que se han generado para hacer frente a un incremento de la presencia de medusas en la costa y en aguas abiertas. Entre algunas de las aplicaciones que se les han buscado está su uso en fines terapéuticos, quizás no de una manera muy directa pero sí indirecta. Recordáis el premio Nobel de Química del año 2008, pues fue concedido a tres investigadores, un japonés y dos americanos, por el desarrollo y utilización de una proteína de medusas luminiscentes para el estudio del desarrollo y las enfermedades en organismos vivos.

¿Y como alimento humano?
Ésta es, quizás, la utilidad más común que se le da a las medusas desde un punto de vista humano. En Oriente, el consumo de medusas es algo común e inherente a la cultura, por lo que no resulta nada extraño encontrar diversos platos cuyo base son las medusas. Se pueden servir encurtidas, saladas, secas en forma de galletas... en fin, que resulta algo cultural.

¿La biomasa de las medusas podría usarse como abono ecológico?
Sin duda alguna la utilización de las medusas como abono es una idea interesante. El problema, por lo menos a nivel del Mediterráneo, es que para poder generar una industria que dependa de las medusas, sus ciclos y ritmos de aparición deberían ser perfectamente conocidos, es decir, el recurso que se va a aprovechar tiene que ser predecible, y ése no es el caso de las medusas en el Mediterráneo. Este mismo problema lo tendríamos si quisiéramos hacer una explotación seria de las medusas como alimento.

Los estudios normalmente se focalizan en pequeñas áreas geográficas de los diferentes mares y océanos ¿es suficiente para ofrecer conclusiones sobre proliferación, abundancia… de medusas?
Este es el principal problema que los científicos afrontamos a lo hora de estudiar el fenómeno de las proliferaciones de medusas. En muchos mares se tienen registros debido a que había una industria pesquera establecida, sin embargo en las zonas donde éste no ha sido el caso, la información es meramente anecdótica. Además, se une el problema de que la presencia de medusas afecta de manera directa a aquellas áreas donde hay una industria turística establecida y muchas veces las administraciones consideran que cuanto menos información sobre el fenómeno den, menos importancia tiene, cuando en realidad es lo contrario: cuanto mejor se conozca el fenómeno, mejor información se podrá dar y por lo tanto, menos repercusión negativa tendrá en la sociedad.

Las administraciones públicas no tienen entre sus prioridades financiar estudios de medusas porque de alguna manera representa una aceptación sobre la presencia del fenómeno. Como ejemplo, el Ministerio de Medio Ambiente, Medio Rural y Medio Marino de España cada verano pone en marcha un proyecto llamado Plan Medusa (desde 2007), cuyo objetivo principal es crear una red de información sobre la presencia de medusas en el litoral mediterráneo español. Esta iniciativa está acompañada por un proyecto de investigación serio, de 9 años por lo mínimo, que buscaría cuantificar la abundancia de medusas y tratar de identificar las causas de los cambios que pudiesen estarse produciendo. En la actualidad la iniciativa es muy poco ambiciosa y el proyecto ciéntifico ha quedado descartado. Sin embargo, esta iniciativa general obligó en un momento dado a que cada región tomase sus propias medidas y en Cataluña, el Departamento de Medio Ambiente, a través de la Agencia Catalana del Agua, (ACA) lleva a cabo el seguimiento más exhaustivo que existe, a nivel mediterráneo, sobre la presencia de medusas en el litoral catalán. De nuevo un área muy restringida, pero que por lo menos es una iniciativa que está sirviendo de ejemplo a otros lugares del mundo.

¿Qué entidades están interesadas en estos estudios y qué se está haciendo?
En España, tan sólo el ICM-CSIC y un centro del IEO están involucrados de manera directa en el estudio del fenómeno de las proliferaciones de medusas. El ICM es, sin duda, el centro que está coordinando todos los trabajos científicos que se están llevando a cabo. En la actualidad somos los coordinadores del proyecto financiado por el ACA y que, aparte del estudio de la presencia de medusas en la costa, tiene un gran componente de divulgación, difusión y formación sobre el fenómeno.
Además, somos asesores científicos del Plan Medusas del Ministerio de Medio Ambiente, y Medio Rural y Marino de España y participantes en diversos proyectos europeos.

Nuestros trabajos tienen tres líneas de actuación:
- Estudios propiamente científicos, en donde intentamos conocer todos los aspectos del ciclo de vida de las medusas más comunes en el Mediterráneo, los factores ambientales que puedan afectarles, el impacto que tienen en ecología del medio marino, para lo cual tenemos cultivos permanentes de medusas.
- Un gran componente de divulgación, para ello realizamos charlas, sesiones formativas e informativas, jornadas específicas, etc. donde se explica el fenómeno, las posibles causas, las consecuencias y lo que se está haciendo en la actualidad.
-Y generar herramientas para las administraciones locales costeras, con la idea de que puedan conocer el fenómeno, sepan cómo enfrentarse a él, y lo más importante: cómo hacer llegar eso a la sociedad.

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