Noemí Sanz: "La cultura científica es necesaria para manejarse en sociedad"

Georgina de Diego. (OEI-AECID). Finaliza el seminario sobre cultura científica tras varias semanas de debates virtuales para acercarse un poco más a este concepto y buscar juntos fórmulas de asentamiento.
Esta actividad, organizada por el Centro de Estudios Universitarios de la OEI, ha contado con la participación, como tutora, de Noemí Sanz Merino, Doctora en Filosofía de la ciencia y colaboradora en el proyecto de investigación "Conceptos y dimensiones de la cultura científica" coordinado desde la Universidad de Oviedo (España).

Pregunta: ¿Cuál es tu grado de satisfacción con los resultados del seminario? ¿Ha sido complicado ejercer de tutora?

Respuesta: Estoy muy contenta con el desarrollo del seminario y gratamente sorprendida con la organización de la OEI y los resultados que obtienen. La verdad es que ha sido la primera vez que ejerzo como tutora de un seminario de este tipo. Aunque ya había hecho otro tipo de colaboraciones similares, con esta experiencia he sido testigo directo del gran alcance y positiva repercusión que tienen estas actividades de la OEI para el estudio y la enseñanza de la cultura científica en toda Iberoamérica.

P: ¿Cuál ha sido la participación?

R: Hemos contado con un buen número. Además, de los 35 matriculados, la mayoría ha intervenido en los foros intensamente aunque, como es común en estos casos, unos participan más que otros.

P: ¿Cómo ha sido su disposición?

R: Creo que el ambiente ha sido de bastante seriedad. La mayoría de ellos han demostrado estar muy concienciados y ser muy trabajadores y entusiastas con la necesidad de desarrollo de la cultura científica y de la mejora constante en el ejercicio de sus propias profesiones.

Todos eran trabajadores y, normalmente, personas muy ocupadas. Sin embargo, han participado leyendo y escribiendo mensajes en el foro y criticándose constructivamente. También han llegado a intercambiar materiales de interés sobre cultura científica a nivel aplicado e, incluso, han pensado en mantener contacto en el futuro para contrastar resultados.

Este tipo de actividades virtuales promocionadas por la OEI permiten subsanar las limitaciones que sus participantes ven, precisamente, en los canales institucionales tradicionales para la difusión y educación de la cultura científica, por que habilitan la puesta en común e intercambio de conocimientos y experiencias por parte de los propios profesionales.

P: ¿Cuál ha sido su perfil profesional?

R: Muchos de ellos eran profesores de secundaria y primaria, pero hemos tenido intervenciones interesantes como la de un empresario privado, un miembro de una compañía energética, y personal de centros de divulgación de ciencia y tecnología. Además, hemos contado con una muestra representativa tanto de las ciencias naturales y experimentales como de las ciencias sociales y de la comunicación, lo que sin duda también enriqueció el seminario.

P: ¿Se ha notado algún tipo de tendencia en las respuestas o cambio de enfoque durante el seminario?

R: A pesar de la variada participación, debo decir que existió cierto monopolio del enfoque educativo, lo que es comprensible dado el contexto del seminario. Ahora bien, ha sido muy interesante ver cómo los propios docentes son conscientes de que son intermediarios entre la propia ciencia y sus repercusiones e implicaciones sociales. Ellos quieren contribuir a generar un tipo de cultura científica que sea funcional para una ciudadanía que ha de actuar y hacerse oír en las complejas circunstancias sociales actuales. De la misma manera, los demás profesionales participantes coincidían en la importancia de la educación en materias científico-técnicas, por lo que al final tratamos el tema de la cultura científica en el aula pero sin perder de vista su posible alcance social.

P: ¿Qué opina sobre el hecho de que se trate de un seminario on line?

R: Este seminario me ha demostrado que la interacción virtual no supone ningún límite, sino, incluso, todo lo contrario, pues los participantes sienten una mayor libertad para intervenir y exponer sus impresiones sobre un tema. Se ha creado un ambiente muy familiar y cómplice que nos ha permitido profundizar en el asunto tratado desde todos los puntos de vista, incluido el personal, lo que no siempre se consigue en la propia aula.

P: Para usted, ¿en qué nivel de necesidad se encuentra la creación de una cultura científica?

R: Yo, como la mayoría, coincido con los discursos políticos y de otros agentes sociales en destacar la fundamental importancia de formar científicamente a los ciudadanos. Ahora bien, no todo tipo de cultura científica contribuye de igual manera a la generación de una sociedad preparada. Ser científicamente culto no sólo puede significar saber ciertas fórmulas o cómo utilizar un ordenador. Aprender, hoy, es saberse manejar en una sociedad altamente científico-tecnológica. Para conseguirlo, la cultura científica ha de ampliarse a la atención por los valores y consecuencias que esa coyuntura conlleva. Sólo así se consigue generar una verdadera ciudadanía a la altura de los tiempos, esto es, autónoma y con capacidad de juicio.

Espacios de profundización y discusión crítica como los habilitados por la OEI permiten el avanzar constructivamente en este sentido, no sólo quedándose en las disquisiciones académicas y conceptuales sobre el tema, sino implementando y llevando a la práctica este significado más amplio de cultura tecnocientífica a través del día a día de esos todos docentes y profesionales repartidos por toda Iberoamérica.

 

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