Dar a conocer, el objetivo detrás del Foro Iberoamericano de Comunicación y Divulgación científica

Manuel Crespo (CAEU-OEI-AECID). Es sabido que una parte importante del trabajo de todo científico es comunicar lo que hace. Sin embargo, en algunas regiones de Iberoamérica, quizás por cuestiones más amplias que las que atañen exclusivamente al ámbito científico, muchas veces los resultados de una investigación se pierden porque nadie se encargó de divulgar su existencia o porque esos resultados no fueron comunicados efectivamente. Por ese motivo, con el doble propósito de corregir el rumbo en esta materia y de generar un espacio común a toda la región, entre el 23 y el 25 de noviembre se celebró en la Universidade Estadual de Campinas (UNICAMP), Brasil, el Foro Iberoamericano de Comunicación y Divulgación Científica.

Alrededor de 250 personas, en su mayoría investigadores y gestores de la ciencia, circularon por los distintos espacios ofrecidos por el foro, diseñado enfáticamente como un lugar de encuentro e intercambio para especialistas de la región. “Hemos tenido asistentes de todos los puntos de Iberoamérica: Brasil, Argentina, México, Uruguay, España, Chile y Costa Rica, entre otros”, dijo Sabine Righetti, quien formó parte del comité organizador del evento. “Creemos que es importante fortalecer la cooperación interregional. Al haber en un mismo espacio profesionales de todos los países iberoamericanos, es posible que surjan ideas y proyectos comunes para discutir y generar nuevas y mejores formas de divulgación científica”, agregó.

Ernesto Robles, también miembro del comité organizador, estuvo de acuerdo en este último punto: “No todo científico sabe comunicar, lo cual puede convertirse en un problema. Hay muchos centros de investigación que son muy cerrados y no divulgan lo que hacen. Creo que el aspecto más innovador del foro fue reunir perfiles de profesionales similares de toda Iberoamérica, de modo que el foro se convirtiera en un punto de encuentro para empezar a vislumbrar la necesidad de tomar en serio la divulgación del quehacer científico”.

Esta necesidad fue una de las principales aristas desarrolladas en las mesas y los paneles, que incluyeron exposiciones de coordinadores de agencias de noticias científicas, exhibiciones de pósteres diseñados por estudiantes e interesantes debates sobre las diferentes interpretaciones acerca de qué significa exactamente divulgar, la construcción de una cultura científica y la importancia de motorizar el giro participativo en la relación entre especialistas de la ciencia y el público “no experto”. Se trató de una primera experiencia en el campo de la divulgación y la comunicación científica, ya que el foro no contaba con antecedentes a nivel iberoamericano. De todas maneras, tanto Robles como Righetti confían en que el evento tenga pronto su secuela. “Esperemos que esto siga. Nuestro deseo es que el intercambio en materia de divulgación se consolide en la región, ya que de esta manera se asegurará el crecimiento de la red de divulgación científica que promovió el foro”, dijo Robles.

La iniciativa se llevó a cabo en el marco de actividades que lleva adelante la Red Iberoamericana de Comunicación y Divulgación de Información Científica, Cultural y Educativa, proyecto que impulsa la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI) en el marco del Espacio Iberoamericano del Conocimento. A su vez, el evento recibió el patrocinio y la participación activa de la  Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT), la Universidade Estadual de Campinas (UNICAMP), el Instituto ECYT de la Universidad de Salamanca, el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la Dirección General de Divulgación Científica de la UNAM (México).

Directivas y ejes de trabajo

A lo largo de tres días, el campus de UNICAMP, una de las casas de estudios más importantes de Brasil, fue el escenario de un amplio abanico de ponencias y talleres sobre las más variadas aristas teóricas, prácticas y metodológicas implicadas en la comunicación de la ciencia, siempre en el marco del Espacio Iberoamericano del Conocimiento. Desde la organización del evento se trabajó para que la agenda del foro reflejara los tres objetivos principales de la red que le dio sustento: buscar formas para aumentar el acervo de información científica y tecnológica disponible en las sociedades de la región, pensar estrategias para mejorar la cultura científica de los ciudadanos y difundir la transmisión de conocimientos en español y en portugués. A estos objetivos incluso se podría agregar un cuarto propósito, de mayor escala que los anteriores, consistente en la generación de nuevos conductos que incrementen la visibilidad internacional del conocimiento gestado y producido en Iberoamérica.

De este modo, a partir de estas directivas, el evento se estructuró de acuerdo con tres ejes específicos de actividades. Los primeros dos ejes, sobre comunicación científica y divulgación científica respectivamente, contaron, a su vez, con elementos parecidos. En el caso del primer eje, los talleres y las exposiciones de los especialistas se centraron en el papel que juegan la fluidez y el intercambio en la relación ciencia-sociedad, motor imprescindible del desarrollo socioeconómico de una región, así como también en el rol que ocupa la ciencia a la hora de asesorar iniciativas políticas y empresariales.

El segundo eje, en tanto, se creó con el propósito de definir factores comunes en materia de estrategias de divulgación y promoción de información científica. Se trata de un campo de enorme heterogeneidad, ya que en la actualidad se pueden encontrar muchos programas, proyectos y trabajos de esta índole en distintas agencias científicas, tanto en instituciones públicas como en empresas privadas. Desarrollado por FECYT, este segundo eje fue, además, el que más inscriptos obtuvo.

La tercera área de trabajo estuvo dedicada a la participación pública en ciencia y tecnología. “Se trata de algo que le preocupa bastante a OEI, un tema sobre el que venimos trabajando desde hace algún tiempo. Aunque fue el eje más pequeño de los tres, también es el que podría aportar más, ya que todavía queda mucho por hacer en este terreno”, declaró Robles. A partir del desarrollo de la sociedad del conocimiento, la necesidad de construir una cultura científica a través de la participación ciudadana se ha convertido en un tema de gran interés en el ámbito científico. El foro sirvió para mostrar algunas experiencias llevadas a cabo en Iberoamérica, así como también para empezar a dar cuenta de la enorme importancia que tiene la voz del público en el desarrollo científico de toda sociedad. En este sentido, según Righetti, quien puso a su país como ejemplo, cualquier esfuerzo realizado en este sentido no debe ser tomado a la ligera: “En Brasil, la mayoría de los proyectos en ciencia y tecnología son solventados con dinero del gobierno. Por eso es algo que debería importarnos a todos. La gente debe entender la trascendencia de conocer, saber y opinar”.
  

 

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