Cinvestav: excelencia científica mexicana

El desarrollo de un país suele medirse en función de su crecimiento económico y calidad de vida de sus habitantes; sin embargo, la capacidad de respuesta que tengan los diferentes actores sociales ante una crisis también es un factor a considerar.

Agencia ID. OEI-AECID. El 23 de abril de 2009 la Secretaría de Salud (SSa) mexicana informó de la presencia de un nuevo virus de influenza: AH1N1. La rapidez con la que se dieron los contagios y el desconocimiento de este agente patógeno obligó a las autoridades del país a cerrar escuelas, restaurantes, centros públicos de reunión y con ello frenar las actividades económicas.

La emergencia sanitaria también demostró la capacidad de la comunidad científica nacional para enfrentar este tipo de situaciones. En la ciudad de México, integrantes del Centro de Investigación y Estudios Avanzados (Cinvestav) colaboraron con el gobierno local en el análisis del virus.

Así, la dinámica entre autoridades y científicos permitió establecer una red de Laboratorios de Bioseguridad en la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM), el Hospital General Ajusco Medio (a inaugurarse) y la unidad Zacatenco del Cinvestav, todos en la capital mexicana y este último con capacidad de realizar análisis y tipificación molecular de virus.

Lo anterior es un ejemplo del significado que representa el Cinvestav para la ciencia mexicana, pues a decir de su director general, el doctor René Asomoza Palacio, desde un inicio esta institución se ha destacado por ser instructora de capital humano capaz de hacer contribuciones originales en sus respectivos campos de estudio, en los que siempre toman en cuenta el desarrollo y bienestar social; así como la preservación del medio ambiente.

Desde su creación el 17 de abril de 1961 –dijo—este Centro planteó un modelo que incluía la investigación de frontera o reto a los paradigmas preestablecidos con la intención de generar nuevos conocimientos; además de la formación de nuevos científicos de alta calidad.

Este programa de educación transformó el Sistema Científico Mexicano; ya que “en todas las entidades federativas, en las instituciones de educación superior, tanto públicas como privadas, hay egresados del Cinvestav que han transmitido esta forma de hacer ciencia de vanguardia”, afirmó el directivo.

Asimismo, un gran número de investigadores de esta institución ha sido reconocido, tanto a nivel nacional como internacional, por sus aportaciones. Entre ellos se encuentran 26 Premios Nacionales de Ciencias (distinción del gobierno mexicano), 33 Premios de la Academia Mexicana de Ciencias, un Premio Príncipe de Asturias, unas Palmas de la Academia Francesa y 9 premios TWAS, patrocinados por la Academia de Ciencias para el Mundo en Desarrollo.

Entre los científicos distinguidos está el doctor Luis Herrera Estrella, conocido a nivel internacional por sus avances en plantas transgénicas y quien hoy funge como director del Laboratorio Nacional para la Biodiversidad Genómica (Langebio), en la Unidad Irapuato del Cinvestav.

Herrera Estrella también fue acreedor al reconocimiento Thompson Reuters en su edición 2009 por ser el investigador mexicano con mayor número de citas en revistas arbitradas en el área de Ciencias Agrícolas en la última década.

A este respecto, Asomoza Palacio comentó que el hecho de que el Cinvestav cuente con científicos de esta envergadura llama la atención de estudiantes e investigadores, tanto nacionales como extranjeros, que buscan la oportunidad de formarse con ellos o tienen interés de colaborar en proyectos conjuntos para hacer contribuciones al conocimiento; ya que son líderes en sus campos a nivel mundial, una razón por la que este Centro de investigación cuenta con alta demanda de aspirantes en sus planes de posgrado.

Infraestructura
El Cinvestav cuenta con 28 departamentos académicos organizados en nueve unidades; dos en la Ciudad de México y los otros siete en: Guadalajara, Irapuato, Mérida, Monterrey, Saltillo, Querétaro y Tamaulipas. Además de un Laboratorio en Tlaxcala, la Unidad de Producción y Experimentación de Animales de Laboratorio (UPEAL) y una Estación Marina en Telchac Puerto, en Yucatán, sede del Observatorio de los Mares y las Costas Jacques-Ives Cousteau.

A este respecto, el director de la institución comentó que la actividad de cada uno de estos planteles está ligada a las necesidades de las entidades que los alberga; sin embargo, el surgimiento de nuevas áreas del conocimiento han llevado a una interacción interdepartamental y entre unidades.

Esta estrategia –apuntó— les ha permitido aprovechar al máximo el potencial del Cinvestav. Asimismo, durante su administración se han creado nuevos programas en áreas de vanguardia como: Nanociencia, Nanotecnología, Ciencias Ambientales, Ciencia y Tecnología para Sociedad, además de Diseño interactivo y Manufactura, éste último con un esquema binacional entre México y Francia.

Al comentar sobre los montos que México invierte a su ciencia y tecnología, Asomoza Palacios comentó que si bien no es suficiente para atender las necesidades del país, el Cinvestav ha logrado mantener su actividad y crecer gracias al financiamiento de diferentes entidades interesadas en los resultados de sus proyectos.
De igual manera, indicó que aunque son pocos los empresarios interesados en la ciencia mexicana, la institución que dirige ha logrado establecer una estrategia de vinculación exitosa entre la academia y el sector privado.

Por ejemplo, la Unidad Guadalajara posee un Centro de Tecnología de Semiconductores (CTS), el cual tiene como misión principal la realización de proyectos de alta tecnología para la industria electrónica.

“Sus diseños y productos se ofertan en el mercado mundial. Tenemos clientes como IBM, Intel, Hewlett-Packard, entre muchos otros. Además de llevar a cabo estos proyectos, los egresados de la Unidad y los ingenieros formados en el CTS han fortalecido la industria electrónica e incrementado el Producto Interno Bruto (PIB) de Jalisco (estado donde se encuentra dicha unidad), y por ende mejorado el nivel de vida de la población”, declaró.
En tanto, expuso que otros desarrollos como el cultivo de piel para el tratamiento de quemados, la producción ecológica de harinas, masa y tortillas integrales por nixtamalización ecológica (procesamiento de maíz); además de un asistente robótico para cirugías laparoscópicas han sido transferidos al sector industrial y beneficiado a diferentes sectores sociales.
A este respecto, el también ex director del Sistema Nacional de Investigadores (SNI) hizo hincapié en la necesidad de establecer un modelo exitoso de cooperación academia-empresa; así como un política de Estado que base sus desarrollo económico y político en su sus adelantos científicos, lo cual a su vez impactará de manera positiva en las condiciones de vida de sus habitantes.

Relaciones internacionales

Una nueva etapa que vive el Cinvestav a partir de los últimos años es su internacionalización, que respalda el reconocimiento que por décadas ha tenido a nivel local. Los acuerdos de movilidad, intercambio de expertos y cooperación con diferentes países de América Latina, Europa y Asía son constancia de ello.
Así lo demuestra la inauguración de la Unidad Mixta Internacional (UMI), puesta en marcha con el apoyodel Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) y el Centro Nacional de la Investigación Científica (CNRS por sus siglas en Francés), y que se trata del modelo de cooperación más avanzado que tiene la instancia francesa, del que sólo cuenta con 10 en el orbe.

En este esquema, detalló el doctor Asomoza Palacios, los investigadores del CNRS son enviados a México por cuatro años para colaborar en la UMI con investigadores del Cinvestav, pasado el periodo pueden renovar su estadía.

Asimismo, mencionó que esta institución tiene convenios de intercambio y colaboración con universidades e instituciones de Canadá, EUA, España, Portugal, Francia, Alemania, Italia, Japón, India, Chile, Colombia, Argentina, Panamá, entre otros países.

“Hoy en día, alrededor de 4 por ciento de nuestros estudiantes provienen de otras regiones del mundo y muchos de nuestros alumnos realizan estancias en el extranjero como parte de su formación”, comentó.

Por último, Asomoza Palacio recordó que recientemente el Cinvestav inauguró su Programa de Capacitación para el Aprovechamiento de Oportunidades de Cooperación Internacional en Ciencia y Tecnología, con el objetivo de incrementar la presencia de la comunidad de investigadores mexicanos en el 7º Programa Marco (7PM) de la Unión Europea.

De acuerdo con el funcionario, la institución podría impactar en casi todas las áreas temáticas que contempla el 7PM: Salud, Agricultura y pesca, Tecnologías de la información, Nanotecnología y Materiales, Energía y Medio Ambiente, Transporte, Socio-Economía y por último Espacio.

 

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