Los vaivenes de la vinculación en México

La farmacéutica mexicana Silanes ha competido a gran nivel en el mercado nacional e internacional gracias a diversas e innovadoras fórmulas. Una de las más valiosas no está a la venta al público o al sector salud, ni tiene presentación de pastilla, cápsula o ampolleta, tampoco trata algún padecimiento en particular, aunque está presente en la mayoría de sus productos. Es, más bien, una estrategia empresarial que aprovecha el conocimiento del sector académico para combinarlo con su infraestructura, recursos financieros y de mercado a fin de ofrecer nuevas alternativas médicas.

Héctor de la Peña En otro sector, el de la informática y cómputo, la multinacional IBM emplea un programa de acercamiento con universidades e instituciones de educación superior, que en esencia se distingue por contribuir a las instancias educativas a generar recursos humanos de alta calidad y apoyar proyectos de investigación académicos, ya sea económico o en especie, de los cuales la empresa puede valerse eventualmente.

Las reformas de 2009 a la Ley de Ciencia y Tecnología promueven el acercamiento entre empresas y universidades, al dar prioridad a los proyectos vinculados que buscan apoyo de los programas gubernamentales (Fondos Mixtos y de Innovación). Sin embargo, los citados ejemplos llevan alrededor de 10 años con ese modelo, lo que significa que no requirieron de algún ordenamiento legal para acercarse con investigadores de instancias educativas, sino que se trató de una visión de negocios que hasta la fecha les ha dado buenos resultados.

Ese fenómeno, el de la vinculación en México, es uno de los temas que dio origen el año pasado al Grupo Vincula, el cual reúne a una serie de organismos inmersos en el tema de la ciencia, tecnología e innovación, pertenecientes a los sectores gubernamental, académico y empresarial.

Las instancias que integran al Grupo Vincula son el Foro Consultivo, Científico y Tecnológico (FCCyT), las academias Mexicana de Ciencia (AMC), de Ingeniería (AI), Nacional de Medicina (ANM), las asociaciones Mexicana de Directivos de la Investigación Aplicada y el Desarrollo Tecnológico (ADIAT), Mexicana de Secretarios de Desarrollo Social (AMSDE), la Cámara Nacional de la Industria de la Transformación (Canacintra), las confederaciones de Cámaras Industriales de los Estados Unidos Mexicanos (Concamin), Patronal de la República Mexicana (Coparmex), el Consejo Consultivo de Ciencias de la Presidencia de la República (CCC) y la Red Nacional de Consejos y Organismos estatales de Ciencia y Tecnología (Rednacecyt).

Asignaturas pendientes

Al hacer referencia de las acciones que impulsen la vinculación en el país, el doctor Juan Pedro Laclette, coordinador general del FCCyT, expuso que desde su óptica existen dos direcciones por las que se puede transitar: el desarrollo de estructuras apropiadas para esa actividad en las instituciones educativas, y la otra es continuar con la concientización de las empresas en que los procesos innovadores incrementarán su competitividad y mejorarán su productividad.

En el caso de las estructuras especializadas del sector académico, el ex presidente de la AMC comentó que las universidades y los centros de investigación deben de tener personal dedicado específicamente a la vinculación con las empresas y, por otro lado, profesionalizar esta actividad. “El de los llamados gestores tecnológicos o vinculadores o promotores de vinculación es un perfil híbrido, y en este sentido es necesario formar recursos humanos”.

En cuanto a los procesos innovadores que se requieren al interior de las empresas, dijo que dan mejor resultado cuando las empresas se vinculan con el sector académico. Y ejemplificó con el hecho de que las empresas nacionales podrán ser capaces de generar una nueva capa entérica a las medicinas por sus propios medios, pero no de crear nuevas medicinas, pues para ello se requiere de investigación básica realizada en los centros de investigación o universidades.

También comentó que el gobierno está a cargo de crear las condiciones apropiadas capaces de facilitar el desarrollo de negocios, y en ese sentido se tienen que optimizar los trámites y facilitarlos. Además, se requiere proveer los estímulos para que se establezcan empresas que realicen programas de innovación.

“A pesar de ello, la relación entre el sector académico y el empresarial es incipiente, existen casos muy notables y muy honrosos, pero siguen siendo excepcionales, y ahí tenemos que avanzar. Por ello, hemos identificado en el Grupo Vincula ese reto, el de promover y establecer puentes para lograr una mejor vinculación entre estos actores, además del gobierno, en aras de que el desarrollo científico y tecnológico local tenga una mayor capacidad innovadora y con ello se constituya un motor para el desarrollo del país”, enfatizó.

Para el doctor Sergio Ulloa Lugo, presidente de la ADIAT, el problema identificado es que en nuestro país la fragilidad de la vinculación no sólo existe en proyectos de investigación, sino que trasciende al pensamiento, discurso y acción de los actores y tomadores de decisión en materia de ciencia y tecnología. A lo que refirió como prioritario hacer trabajo de articulación desde los distintos espacios nacionales, políticos, sociales, empresariales, culturales, niveles de gobierno: estatales, municipales y federal.

“México tiene áreas en las que se realiza conocimiento científico de frontera, pero no tenemos productos derivados. Entiéndase por ello que todo ese conocimiento realmente impacte a la sociedad, desde el punto de vista de la creación de desarrollos terapéuticos, nuevas teorías sobre el origen de las enfermedades que se traducen en nuevos elementos de diagnóstico, en la cura, vacunas, prevención o erradicación de los males, por mencionar un ejemplo”, explicó.

No obstante la identificación de varios centros de investigación de vanguardia, el titular de la ADIAT detalló que se trabaja todavía bajo un aislamiento enorme, al carecer de un sitio donde se permita conocer todo lo que se está creando para, por ejemplo, combatir las enfermedades emergentes o las endémicas de nuestro país. “En lugar de que tengamos 10 líneas de investigación, escojamos tres o cuatro y pongamos en ellas todo el contexto y la infraestructura científicos para resolver los problemas. Eso es el inicio de la vinculación efectiva entre el conocimiento científico y la acción social. Sin embargo, cuando se llega a estos niveles de investigación, nos percatamos de que tampoco disponemos del aparato productivo que transforme esos conocimientos en modalidades diagnóstico o terapéutica y retornamos a la dependencia del exterior”, puntualizó.

Sobre las funciones del Grupo Vincula, Ulloa Lugo expresó que debe convertirse en el portavoz de la vinculación efectiva, máxime en la formación de los especialistas en el tema, porque “una cosa es decir qué se hace y otra quién lo hace. Normalmente tenemos empresarios que no saben de ciencia ni de tecnología y científicos o tecnólogos que tienen un conocimiento limitado de lo que pasa en cuanto a las necesidades sociales. Ahora, ¿quién se encarga de acercar a esos sectores?, la respuesta es que debemos formar cuadros capaces de vincular”.

Acercamiento a la sociedad

Un punto que preocupa al titular del CCC, doctor Jorge Flores Valdés, es la vinculación de los científicos con la sociedad, un tema que invariablemente pasa por el número de investigadores que produce el país. Este es el principal reto porque, si no se cuenta con la gente, el capital humano que se dedica a la creación de conocimiento y nuevas técnicas o procesos, pues no se tiene nada de ciencia ni tecnología. Y, desde luego, tampoco se tiene la posibilidad de influir en la población”, planteó.

Para el ex funcionario de la SEP, si bien el reto fundamental ahora es producir investigadores, a ello se adiciona otro más, que es crear plazas para que aquellas personas con grado de doctor; lo cual implicaría generar muchos nuevos centros de investigación a lo largo y ancho de México.

Por lo que toca al Grupo Vincula, Flores Valdés enfatizó que su tarea más difícil es “hacer que los tomadores de decisiones hagan parte de lo más íntimo de su ser el entendimiento de que desarrollar una ciencia de calidad es condición necesaria --no suficiente, porque hay otros factores--, para que los habitantes gocen de un buen nivel de calidad de vida y que es fundamental para el progreso de México.

Al respecto, aseguró que el acercamiento con los empresarios es un asunto que abordará en esta administración el CCC, al tiempo que es necesario generar opinión pública sobre la situación de la ciencia nacional.

Columnas de la articulación

El presidente de la Rednacecyt, Miguel Chávez Lomelí, fue más agudo en el tema, al interpretar que la falta o mínima vinculación es un síntoma de los países en desarrollo y que resulta inaceptable que a la fecha se pregunte porqué es necesaria la articulación entre los diversos sectores que participan en el desarrollo científico y tecnológico y de innovación.

En ese sentido, citó una analogía hecha por Enrique Cabrero (CIDE) y Diego Valadés (UNAM) en un trabajo de investigación, donde los especialistas concluyen que el desarrollo del sistema nacional científico y tecnológico es como una carretera elevada: ya están dispuestas las columnas, ahora sólo falta construir los puentes. Entonces, “la función de éste y de cualquier otro intento de articulación o vinculación me parece que va en el sentido de corregir esta falla social o de mercado. En algunos casos, el sistema no ha incentivado lo suficiente la construcción de alianzas”.

En el caso específico de la Rednacecyt, dijo, es evidente que desde la perspectiva de los estados estas uniones entre las columnas es relevante porque no se trata sólo de articular sectores de actividad distinta, sino que además hacerlo de modo específico con las particularidades de cada una de los espacios territoriales, sea un estado, una región o incluso una ciudad.

De allí, que no sólo sea necesario preparar cuadros de gestión del conocimiento, en el sentido convencional del término, sino en “gestión social de construir un tejido” que inicie a nivel local. “Los modelos europeos y de otras regiones señalan claramente cómo estas redes se construyen desde lo local, pero necesitan trascender su espacio para tener una efectividad”.

En cuanto a los avances que el país ha experimentado en términos de vinculación, el también titular del Consejo de Ciencia y Tecnología del Estado de Tabasco comentó que uno de los más representativos son los programas de estímulo a la innovación (Proinnova), impulsados por el Conacyt, que desde el primer año mostraron que el número de propuestas de empresas que vienen vinculadas son mucho mayores a la época del programa de estímulos fiscales, que fue reemplazado por los primeros.

“Al realizar la promoción de estas convocatorias (Innovatec, Proinnova e Innovapymes) en conjunto con el Conacyt, tuvimos la oportunidad de reunirnos con muchos empresarios de diversos estados del país, y nos encontramos dos extremos: por un lado, aquellos que tenían muy claro que el tema de la articulación con la academia era un factor decisivo para mejorar su productividad; pero también nos topamos con empresas en las cuales persistía la idea de ineficiencia e incumplimiento en los plazos acordados por parte de los investigadores, además de tener prioridades distintas en cuanto al desarrollo económico” manifestó.

Por su parte, el licenciado Jesús Eugenio de la Rosa Ibarra, presidente de la Comisión de Innovación de Concamin, aseguró que la limitada vinculación entre el sector productivo y la academia se debe a un problema de origen del sistema científico mexicano, pues fue creado casi específicamente para impulsar la investigación básica sin incluir también en ella la aplicada o tecnológica. Al tiempo que el sector productivo está más dedicado a resolver la problemáticas de su propia supervivencia, en lugar de preocuparse por ver cómo logra mejores ventajas competitivas en los mercados.

Al respecto, sugirió generar un nuevo sistema que haga que la ciencia y la tecnología se conviertan en elementos relevantes para el desarrollo económico nacional. “Esta es una de las primeras apuestas del Grupo Vincula, pues lo que falta es precisamente hacer que la investigación que se hace en México encuentre una correspondencia con las actividades productivas de las empresas. La capacidad de generar una tecnología propia está muy relacionada también con la capacidad de poderla llevar al mercado y hacerla comercialmente viable”.

Respecto de las políticas públicas para impulsar la ciencia, la tecnología y la innovación, consideró que se han hecho muchos avances pero falta poner énfasis en ciertos puntos. “El tema no está en el quehacer científico- tecnológico, sino en cómo hacer para que ese conocimiento se transforme en innovación y el país pueda ser más competitivo. Allí es donde considero que las políticas deben incidir”, manifestó.

Otra posición del sector productivo con respecto a la vinculación es la de Canacintra, que en voz de su vicepresidente nacional de Desarrollo de Ciencia y Tecnología, licenciado Juan Pablo Vilar Arvizu, expuso que en el abordaje de la articulación también deben ser considerado el hecho de que en México una de cada 10 empresas son pequeñas o medianas (Pymes), y están más ocupadas en resolver su problemática de cada día. Agregó que si a eso sumamos los costos de inversión que, por su puesto, genera el acercamiento con la academia, y que aún el más barato repercute en las finanzas de la empresa pequeña, entonces se distingue una causa del porqué este tipo de firmas no considera el tema.

Sin embargo, el representante de Canacintra en el Grupo Vincula también comentó que en el sector académico tampoco existe una cultura arraigada de involucrarse con las necesidades empresariales. “Muchas de estas academias están entrampadas en asuntos jurídicos, como por ejemplo, yo estoy tratando de llevar a cabo un convenio de vinculación con la UNAM desde hace meses y no tengo ni siquiera un borrador por parte del jurídico de esa universidad”, acotó.

Finalmente, Vilar Arvizu refirió que con el objetivo de poder dar los primeros pasos hacia una dinámica de vinculación en México, es necesario alinear los intereses de todos los sectores. Además que se requiere mayor flexibilidad en los requisitos impuestos para allegarse de los fondos dispuestos por el gobierno en programas de desarrollo tecnológico e innovación, sobre todo que las Pymes puedan participar de ellos con la misma posibilidad que lo hacen las grandes empresas. (Con información del FCCyT).

 

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