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Experimentación

Escuchando las descripciones y comentarios de niños y niñas que realizan juegos heurísticos, se puede deducir que en este juego hay constantes transformaciones de los objetos que manipulan desde el momento en que intervienen en ellos utilizando sus propiedades para modificarlos, realizar pequeñas intervenciones en el suelo, hacer construcciones, etc. Cuando se establece una relación con el objeto, la propia toma de contacto, la interacción objeto-sujeto, produce una transformación. Algo cambia en ambas partes y se produce una nueva comprensión del medio. Y de nuevo, la figura del adulto. Como organizador y facilitador de la actividad. Con actitud atenta pero apartado del juego, para no invadir ni molestar, pero disponible con la mirada y observando cómo se producen las acciones efectivas de los niños y niñas que son libres para interactuar con el medio. El juego simbólico es un juego de transformaciones: el niño se transforma para ser otro cuando se pone en el lugar de y desempeña roles que no son el suyo propio. También es un importante juego de transformación de objetos. La transformación es un proceso lleno de emoción y parte necesariamente de una fuerte implicación emocional y psíquica de las que el niño o la niña no son conscientes, porque lo más importante es el componente afectivo de los mismos.

Para transformar un objeto hay que hacer previamente un análisis de los parámetros cognitivos de los mismos; trabajar la coordinación y la organización perceptiva a través de una serie de operaciones que se realizan sobre los objetos: asociar, clasificar, seriar, ordenar. Este tipo de acciones garantiza el desarrollo del pensamiento operatorio. Cuando el niño o la niña juegan con los objetos, proyectan sobre ellos sus representaciones mentales. Por medio de estos juegos, la infancia proporciona a los objetos reales un uso simbólico, lo que manifiesta su capacidad creadora.

   

Instalaciones de medidas variables en escuelas infantiles (Javier Abad)

Espacios de experimentación (Instalaciones)

La instalación (espacio simbólico de juego y transformación) posibilita la implicación corporal de los niños y niñas, facilitando la construcción de la identidad y la apropiación del espacio, ya que en la acción siempre hay emoción. La instalación toma como punto de referencia el imaginario de los niños y las presentaciones estéticas para su manifestación. Así pues, se produce un encuentro maravilloso entre la idea y la emoción, entre lo cotidiano y lo imposible. Con las instalaciones aprenden a valorar el espacio, comprender su naturaleza y los factores que determinan su percepción, pasando a ser un lugar singular  para reconocerse de forma diferente. En la instalación, el niño y la niña están dentro de la obra, la viven e interpretan como el actor que se mueve en el escenario creado para el desarrollo de su propia acción.

Además de la presentación estética de los objetos (la “seducción estética” de Reggio Emilia), los espacios de experimentación, transformación y juego simbólico para la infancia se configuran con los mínimos elementos y objetos, buscando siempre que exista un “diálogo” entre ellos y una complementariedad. Se ofrecen entonces posibilidades a partir de lo que es grande y lo que es pequeño, lo que tiene color y lo que no lo tiene, lo redondo y lo cuadrado, lo que está arriba y lo que se halla debajo, lo pesado y lo ligero, lo que se puede apilar y lo que permite una extensión en la horizontal, lo que se proyecta y lo que permanece, etc. Estos espacios son el comienzo de una narración. Es decir, el “Erase una vez” para que los niños y niñas continúen la historia a través del juego.

La exploración con los objetos

La relación de la infancia con los objetos constituye un proceso fundamental para el desarrollo del pensamiento y la construcción de significados. Esta relación forma parte de un proceso encadenado de constantes transformaciones que realizan, no sólo con los objetos, sino también con su propio cuerpo, las personas y el espacio en el que desarrollan sus acciones. Cualquier interacción con el entorno construye y modifica una relación a nivel cognitivo y emocional que transforma al niño o la niña en cada una de estas conquistas, a la vez que se produce una transformación interior a nivel corporal, afectivo y mental.

Por ello, los objetos afectan fundamentalmente nuestros encuentros, acciones y relaciones. El sentido del objeto pasa a depender enteramente de la experimentación, lo cual impide que el sujeto (niño o adulto) pueda manipularlo sin quedar afectado por este encuentro. Gracias a los cambios que se producen, los niños y las niñas perciben la capacidad para modificar el estado de las cosas y esta capacidad les llevar· a desarrollar un proceso de descubrimiento de la comunicación intencional, de la construcción de significados y del acceso a lo simbólico.

Pero necesitan del adulto que les sirva como soporte en su actividad investigadora, heurística, motriz y en la formación de su identidad. El reconocimiento del adulto consigue que los niños y las niñas tomen conciencia de lo que están haciendo, por lo que, al hacerlo, se apropiarán de ello. Los objetos, como mediadores sociales, les permiten ser operativos en el conocimiento activo del entorno.

De los objetos parten los procesos de aprendizaje y simultáneamente a las acciones-transformaciones del cuerpo, ocurren las transformaciones con los objetos que facilitan un modo de conquistar el mundo y de comprenderlo. No pueden construir los significados de los objetos si no hay un vínculo afectivo que pueda investirlos a través de la comunicación con el adulto, la transformación y el pensamiento mágico. En las primeras edades, la exploración del objeto se realiza a partir del juego heurístico que se basa en la selección de unos objetos específicos dispuestos de una forma determinada, con un espacio y un tiempo de juego suficiente y adultos disponibles. Este enfoque pretende facilitar la exploración, desarrollar la actividad mental y promover la concentración.

Las piedras

La piedra es un objeto que transmite la idea de solidez y permanencia. Su gran carga simbólica ha hecho que sea utilizada en los cuentos tradicionales para marcar caminos duraderos. Y en las instalaciones de los artistas del movimiento Land Art. Las piedras son un material de construcción que posibilita tener una gran diversidad de vivencias: espacios de horizontalidad, recorridos, trayectorias, espirales o círculos

 

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Las hojas de los árboles

Las hojas de los árboles es un elemento de la naturaleza y como tal, tiene propiedades altamente sensoriales: el olor, el sonido, el tacto o el color. Es un material del otoño que se puede aprovechar cuando empieza a caer y su textura todavía no es tan seca como para quebrarse con facilidad. Es un material para jugar con él a agrupar y dispersar, para cubrirse o para construir. Se puede usar al aire libre o en un espacio interior amplio y en cantidades ingentes. Cuantas más, mejor. Con este material se puede observar la simetría, el tiempo, etc.

Los ovillos de lana

Con los ovillos de lana los niños pueden tener vivencias de tránsito, ocupación y desplazamientos por los espacios. Es además un material sensorial que invita a acariciarse con él cuando se desmadeja y se reagrupa amontonándose. Entonces también se lanza al aire una y otra vez, o se le empuja con los pies en el suelo.

Las pelotas

Las pelotas son objetos muy familiares para que los niños y las niñas porque es casi uno de los primeros objetos, en sus diferentes variedades de formas, colores, texturas y tamaños, con los que empieza a jugar. Tienen tres características peculiares que las hacen especialmente valiosas. Una es su movilidad (ruedan, se escapan, rebotan, etc). Otra es que sirven como mediadoras de la comunicación (en el juego del tuya-mía) y de la relación a distancia, y la tercera es
su gran versatilidad, ya que con ellas se puede
crear sonido, ritmos, saltos, etc.

Los cojines

Poder jugar con un cojín está relacionado con la tranquilidad, el abrazo y el confort. Es como tener una almohada o un muñeco de peluche. Promueve el descanso y la búsqueda de bienestar. Una gran cantidad de cojines provoca también la liberación de la pulsión o descarga de emociones y los intentos de construir torres o casitas.

 

Las cajas

Son un objeto de juego con infinitas posibilidades, según el tamaño, el número disponible o su colocación en el espacio de juego. Con la abertura lateral puede ser una “casa” donde desarrollar roles familiares o un escondite donde refugiarse solo o en compañía. Puede ser buen espacio que provoque el deseo constante de entrar y salir. Cuando se rompen, se pueden utilizar para jugar y saltar sobre ellas,
tirarse encima, apilarlas, etc.

El papel

El papel de periódico es un material que invita a la destrucción y descarga las tensiones. Los niños y niñas realizan con el papel una gran diversidad de acciones que les permite una intensa vivencia corporal: los lanzan al aire, se tiran sobre ellos, los dispersan, los agrupan, se cubren con ellos
o realizan bolas para su lanzamiento.

Las plumas

Las plumas son objetos volátiles y evocadores. Ligeros y con posibilidades de juego al soplar los objetos o dispersarlos con aire. Las plumas crean espacios ambiente sensoriales, suaves y con referencia a la caricia.

El espejo

El espejo se sitúa habitualmente en la pared, pero también es interesante cuando se coloca en el suelo (láminas o papel de espejo) por la sensación que produce de profundidad y el cambio de perspectiva, tanto para el propio cuerpo como para los objetos que se colocan sobre él. El espejo es reflejo de la identidad, juego de imágenes múltiples, búsqueda de uno mismo y de los otros, objeto de investigación,
de descubrimiento y de reconocimiento.

Las linternas

Las linternas se utilizan para hacer juegos de luces y sombras, para superar el miedo a la oscuridad, o para invitar a vivir su misterio. La luz de la linterna, que se mueve a voluntad del que la maneja por todo el espacio disponible, paredes y techos incluidos, es prolongación del desplazamiento del cuerpo, ya que llega donde sus pasos no alcanzan. “Poseer” la luz y “escribir” en el aire, siempre será el comienzo de una narración de juego.

El Post-It

El Post-It es un material de construcción con el que se pueden crear estructuras y formas en el plano horizontal y en el vertical. La facilidad con la que se pega y se despega, invita a la transformación y reestructuración constante de las propuestas, permitiendo las libres iniciativas y nuevas configuraciones del espacio dado.

Las esponjas

La esponja es un material suave y de agarre fácil. Se puede aplastar, estrujar, moldear y modificar tantas veces como se quiera, pues vuelve a su estado original. Es un objeto de seguridad y de relajación que puede servir tanto para favorecer las experiencias sensoriales de tacto, como para hacer construcciones: recorridos, torres, espacios cerrados, etc. Con cantidades de esponjas se pueden hacer juegos de llenar y vaciar o de reunir y separar.

Los rollos de papel

Las bobinas de papel que se utilizan para las cajas registradoras es un material que invita a ser desenrollado. Esta acción puede ocupar una gran cantidad de espacio, trazado de forma lineal, a modo de camino o recorrido marcado, o espacio circular, si el papel es amontonado en un centro. Las distintas intenciones marcan el sentido del juego, más organizado y tranquilo en el primer momento, y más estructurado y pulsional a continuación.

     
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