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OCHO APRENDIZAJES PARA OCHO RETOS

Jordi Pardo.

 

 

OCHO APRENDIZAJES PARA OCHO RETOY DE LA COOPERACIÓN CULTURAL

 

De los otros sectores podemos aprender muchas cosas. Las más relevantes, están relacionadas con la lógica propia de los sectores maduros y estructurados. La cultura, pese al avance de su dimensión industrial y a su incorporación como elemento imprescindible para la creación de valor y competitividad por parte de la economía de mercado, presenta realidades muy heterogéneas y dispares. Podemos aprender de otros sectores tanto de sus lógicas de funcionamiento interno como de relación intersectorial. Estas pautas nos dan muchas pistas de como mejorar nuestro funcionamiento sectorial y avanzar en estrategias de cooperación.

Un primer reto principal es situar la cultura en el centro del debate social y la agenda política y económica. Otros sectores como el sanitario, el educativo, el desarrollo urbanístico o la promoción económica nos pueden ilustrar con sus errores y aciertos, tanto en el ámbito de gestión de sus competencias específicas como de cooperación intersectorial.

La cultura puede avanzar mucho hacía un espacio de centralidad en las agendas políticas y económicas. De hecho éste es el gran reto. Lo que podemos aprender de otros sectores está principalmente relacionado con la visión de las oportunidades, la metodología y las estrategias de desarrollo.

 

8 APRENDIZAJES PARA 8 RETOS

 

1. Cultura: prioridad y centralidad.

Uno de los retos más importantes en la encrucijada de cambios económicos, sociales y culturales de nuestros tiempos está en relación con la necesidad de garantizar una posición central de la cultura en la agenda política gubernamental,  y en el propio seno del debate social.

 

Para ello es importante avanzar en el carácter esencial de la cultura no solo en el ámbito tradicional de las políticas culturales, sino dentro del modelo de crecimiento económico,  de convivencia y cohesión social, y de la gobernanza y gobernabilidaddemocrática. En los nuevos estadios de la economía, la cultura pasa a ser un ingrediente fundamental para la creación de riqueza, la competitividad y el desarrollo individual y colectivo. Más que nunca, las políticas de desarrollo deben incorporar la cultura como un ingrediente, pero también como una estrategia. La transición heterogénea y desigual hacia la economía basada en el conocimiento hace aún más urgente su incorporación en las estrategias de progreso. El eje cultura y educación debería ser considerado como un derecho universal fundamental, puesto que el acceso a las oportunidades y la lógica de creación de riqueza de la economía de mercado ha incorporado a la cultura como elemento imprescindible. Por ello las políticas de desarrollo deben abordar un doble reto: la lucha contra la pobreza y el avance del progreso de los pueblos, pero también la construcción de puentes y atajos que permitan a los países en vías de desarrollo su incorporación a las nuevas actividades económicas de la sociedad del conocimiento, evitando la repetición de errores en las estrategias de crecimiento económico.

Podemos aprender de otros sectores en los que los recursos también son siempre insuficientes en relación con los nuevos retos y objetivos. Ya sea en el sistema de salud pública, los ámbitos de la promoción económica y desarrollo económico, o bien en el campo del sistema de investigación,  innovación y hallamos ejemplos estimulantes que pueden ayudarnos a imaginar nuevas estrategias de cooperación intersectorial y de desarrollo basadas en la cultura.

 

2. Crear sistema. Podemos aprender mucho de otros sectores. Por ejemplo, crear sistema y funcionar como un sistema, impulsado criterios de viabilidad y sostenibilidad. Orientación de las acciones para que en su conjunto permitan desarrollar a los diferentes actores (formadores, creadores, gestores, mediadores, etc.) y procesos de la actividad cultural (investigación-creación, producción, distribución, difusión,  acceso o consumo cultural) aprovechando las sinergias y las interdependencias.

 

Para ello la detección de oportunidades puede permitir el diseño de planes de gestión en los que se permita el beneficio compartido de los esfuerzos dedicados a la formación, desarrollo y gestión de una cadena de creación de valor.

 

Es imprescindible romper el aislamiento y tomar conciencia de sector. Sumar esfuerzos y establecer mecanismos de relación que permitan una continuidad de los ámbitos de investigación, formación, creación, producción, distribución y consumo o uso cultural.

 

3. El desarrollo “industrial”. El desarrollo de las industrias culturales. Es importante integrar los aspectos productivos y comerciales de la actividad cultural y acercarlos a los ámbitos de pura creación y expresión artística, producción científica o de uso social no lucrativo. Evitar la mercantilización de la cultura es tan importante como garantizar su viabilidad como sistema dinámico.

 

4. Utilizar las posibilidades de la tecnología como una herramienta de desarrollo. Considerar las posibilidades de la tecnología como instrumento de desarrollo cultural y estrategia de cambio de los sistemas de creación, comunicación y socialización, producción, distribución, uso, acceso y consumo. Es necesario superar los viejos formatos y estrategias tradicionales de presentación, gestión y promoción de la cultura. La tecnología abre nuevas posibilidades que debemos mirar de forma prioritaria.

 

5. Superar el modelo burocrático. El sector público es un actor fundamental en el campo de la cultura. Los nuevos retos y exigencias no encajan con el funcionamiento de las administraciones burocráticas tradicionales. Es necesario avanzar hacia nuevos modelos de gestión pública y abrir vías de concertación con otros operadores públicos y privados (tercer sector y sector empresarial). Ello es necesario tanto para el sector público como para los operadores y el conjunto de ciudadanos que mantienen relación con la administración pública por cuestiones relacionadas con la cultura.

 

6. Experimentar y proponer nuevos mecanismos de participación ciudadana y de acercamiento a la población. Es necesario adaptarse a los cambios de comportamiento social relacionados con la transformación del modelo productivo y de cohesión social. De la misma forma que el mercado sofistifica sus mecanismos de penetración, la dimensión cívica y participativa de la cultura, de carácter no lucrativo, merece explorar nuevas estrategias de participación que permitan no perder baza en el espacio público cambiante.

 

7. Crear audiencias. Debemos aprender la importancia de conocer, cuidar y crear nuevas audiencias. El mercado lo hace para vender. La cultura lo necesita para expandirse y llegar a la gente.

 

8. Invertir en talento. La inversión en talento es tan importante como un buen sistema de producción y distribución cultural. En otros ámbitos de la actividad económica la investigación y el desarrollo son un requerimiento fundamental para la competitividad. Los proyectos y empresas que más invierten en i+d son los que pueden afrontar con mayor facilidad los cambios y retos actuales. Invertir en talento es muy costoso. Solo pueden invertir en talento, investigación – creación y desarrollo los grandes proyectos y organismos. Por esta razón la estrategia más viable es sumar esfuerzos y compartir dificultades y oportunidades: la creación de redes y sistemas de cooperación es fundamental para los pequeños proyectos, empresas e instituciones culturales. La unión hace la fuerza. Por otro lado, la inversión en talento es imprescindible para el avance cultural.

 

NOTAS

 

Director Laboratorio de Cultura
Fundación Barcelona Media – Centro de Innovación
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