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PATRIMONIO CULTURAL DEL PEBLO PAÎ TAVYTERÂ E JASUKA VENDA, PARAGUAY

José Antono Lasheras. Director del proyecto y del Museo Nacional y Centro de Investigación de Altamira

 

 

El proyecto que presentamos tuvo como acción principal la excavación arqueológica de un abrigo habitado por grupos humanos prehistóricos, que cubrieron sus paredes con arte rupestre grabado. Sin embargo, muchas circunstancias han hecho de esto un caso satisfactorio de cooperación científica y cultural con un pueblo indígena, los paî tavyterâ de Paraguay, pues la excavación se debe a una iniciativa suya y se ha realizado en territorio sagrado de su propiedad. El Museo Nacional y Centro de Investigación de Altamira, como herramienta de la cooperación española, se ha puesto al servicio de los paî para reforzar sus instituciones y en apoyo de su identidad. Este texto enumera las circunstancias más destacables de este y los resultados.

 

 

Los paî tavyterâ son un pueblo guaraní (entorno 13.000 personas) que reside en unas cincuenta comunidades, mayoritariamente en la cordillera del Amambay, Paraguay. Aquí, según su sabiduría, se encuentra su origen y su territorio.

 

Son un pueblo consciente y celoso de su identidad. Conservan viva su religiosidad, tradiciones, ritos y normas consuetudinarias que aplican entre sí.  En 1990 constituyeron el Paî Retâ Joaju (Asociación de Comunidades Indígenas paî tavyterâ, en adelante PRJ) como órgano de liderazgo, autoafirmación y reivindicación política de su identidad y derechos ciudadanos, y de defensa ante las agresiones y expolios de que son objeto.

 

En su forma tradicional de vida cultivan mandioca, maíz y otros frutos en las chacras (huertos); pescan, cazan y recolectan en el bosque aunque la reciente y radical destrucción del medio lo hace casi imposible. Jasuka Venda es el lugar sagrado de los paî tavyterâ. Allí, de Jasuka -neblina o principio originario- surgió el Dios Creador, Nuestro Gran Abuelo: Ñame Ramoi. En este lugar inició la creación del mundo y de todo lo que hay en él: es el cen tro del mundo; también allí creó a la humanidad. En Jasuka Venda tuvo su casa en la tierra, y dio esta tierra y el cerro a los paî para que lo custodiaran.

 

Jasuka Venda (Cerro Guasú en la toponimia criolla) es un gran cerro de unos once kilómetros de diámetro que se eleva más de trescientos metros sobre el paisaje. Destaca en el horizonte aún a muchos kilómetros de distancia; es indudable que conforma y preside un vasto territorio: el de los paî tavyterâ o, en español, el del Pueblo del Centro del Mundo.

 

Desde 1992 el Jasuka – 7.665 ha - es propiedad legal del Paî Retâ Joaju. Este cerro custodiado y gestionado por los paî es el único bosque primario que queda en la región: un pequeño oasis de biodiversidad amenazado por el desierto de la soja o el pasto para vacas brahma/cebú de las grandes estancias y empresas que lo asedian.

 

El proyecto de investigación arqueológica en Jasuka Venda se realizó por iniciativa del Paî Retâ Joaju. En 1990 el Parlamento paraguayo declaró Jasuka Venda Patrimonio Cultural de los paî tavyterâ, reconociéndoles su propiedad legítima en 1993; esto obligaba a los paî, como propietarios del bien, a evaluar sus valores naturales y culturales y a establecer un plan de manejo.

 

Los paî, con la ONG Servicio de Apoyo Indígena (SAI, en adelante) que les acompaña en su proceso histórico reciente y con subvenciones de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), han realizado una  reapropiación efectiva del cerro asentado comunidades como guardianes del lugar sagrado; han revitalizado los valores inmateriales (sagrados, profanos, rituales, etc.), renovando su uso identitario y simbólico como sede de reuniones y ceremonias: saben que Jasuka Venda es el referente material e inmaterial imprescindible para su supervivencia como pueblo.

 

A esto aluden las siguientes palabras de Rafael Valiente († 2005), un destacado tekoaruvicha1, uno de los impulsores de la reivindicación y reapropiación del cerro y, también, promotor del proyecto de documentación arqueológica del arte rupestre:

 

“Nuestro Gran Abuelo surgió, se irguió desde Jasuka; de su espuma sagrada se alimentó y  creció. Este es el significado primigenio de Jasuka Venda, y ahora nos toca atenderlo, mantenerlo debidamente dentro de la disciplina de nuestra cultura. A ese efecto nos ha dado de nuevo la tierra donde, tras instruirnos en nuestro modo de vida, ascendió al lugar que le estuvo preparado siempre, a su propio paraíso, desde el que sigue cuidándonos, dándonos luz.

 

…Debemos cuidar este lugar ¿Cómo? conforme a las pautas de nuestra cultura, que no desaparecerá. Debemos renovarla, reenergizarla entre todos juntos para que quienes puedan lleguen a oírla, a prestarle la atención debida.

 

Tenemos todo: cantos, rezos, danzas, bendiciones, propiciaciones, curaciones, festejos rituales…que debemos transmitir a los jóvenes para que lo puedan ir acogiendo y practicando en un clima de unidad, valoración y amor entre todos”.

 

Durante los trabajos de evaluación ecológica, el PRJ y el SAI reconocieron la existencia de dos abrigos con arte rupestre prehistórico. Al no haber estudios de arqueología en Paraguay (ni casi arqueología científica por tanto) se identificó al Museo de Altamira como cooperador cualificado para la investigación del patrimonio arqueológico y del arte rupestre; fuimos invitados a conocer Jasuka Venda en 2004 y, tras ser evaluados personalmente, se nos encargó el estudio arqueológico de acuerdo con el criterio de sus dirigentes. El objetivo inmediato, explicito, era incorporar este patrimonio a un Plan de Manejo preceptivo en la legislación nacional.

 

Para la AECID, atender tal demanda de cooperación contribuía a fortalecer la identidad y la institucionalidad indígena paî. Para el museo, resultaba esencial el interés científico del arte rupestre objeto del proyecto.

 

OBJETIVOS

 

En las reuniones mantenidas en 2004 y 2006, en el propio Jasuka Venda, los dirigentes paî del PRJ expresaron su interés por disponer del conocimiento científico que pudiéramos aportar; quizá confiaran en que supusiera algún tipo de apoyo a su legitimidad sobre el sitio, pero asumían el resultado de la investigación científica, que querían confrontar a su saber; entendían el trabajo de documentación  arqueológica como análogo al realizado sobre la biodiversidad, que integra  su sabiduría sobre fauna y flora y el conocimiento científico. Debatimos bastante realizar una excavación en el abrigo, algo que les provocaba una incomodidad evidente aunque no expresaron por qué; entendieron que era necesaria para tener datos sobre aquellos residentes del abrigo, autores de los grabados; para obtener alguna información sobre su modo de vida, y para obtener una datación o cronología de todo esto.  Se acordó una mínima excavación (fue suficiente con solo dos metros cuadrados) y la supervisión directa, permanente, de representantes paî designados para ello.

 

Junto a este objetivo epistemológico, la investigación arqueológica se ha integrado en el cumplimiento escrupuloso de la legalidad nacional como una de sus estrategias de defensa del cerro y afirmación de su identidad y cohesión. Para  esto sirvió  también la presencia de los supervisores -mujeres y hombres; jóvenes y ancianos de varias comunidades- durante los 18 días, y las ceremonias de inicio y final de los trabajos de campo, en 2008, y la de entrega de los resultados en marzo de 2009 con la asistencia, grave y festiva  a la vez, de más de cien personas en cada uno de estos actos.

 

Un objetivo concreto de los paî era que la investigación arqueológica promovida por ellos  acabara con los intromisiones espurias  en su propiedad sagrada con el pretexto del arte rupestre; el colmo fue la realización de rebuscas no autorizadas, ilegales, carentes por completo de método o intención científica realizadas en 2006 en uno de los abrigos. Esto supuso que nos apremiaran a realizar el inventario ¡como si hiciera falta urgirnos! En la evaluación previa realizada en 2004 y 2006, cuando nos mostraron los abrigos, vimos que eran de un enorme interés científico para la comunidad científica: un objetivo idóneo para el Museo de Altamira. Conviene tener presente que en los mapas e ilustraciones de los libros sobre la prehistoria y arte rupestre de América del Sur, Paraguay siempre está en blanco, como un vacío absoluto sobre estas cuestiones, como si no existiera o fuera invisible. Estos abrigos -y otros que hemos conocido en Amambay- permanecen inéditos salvo alguna correcta alusión aislada y, las de un par de libros donde por ignorancia, fantasía y delirio eurocentrista  se dijo que eran escritura rúnica o arte de vikingos, ocultando así la cultura indígena y la prehistoria del país.

 

El Museo de Altamira (del Ministerio de Cultura de España) ha sido una herramienta al servicio de la cooperación española, participando y haciendo posible una buena practica de arqueología postcolonial.

 

DESARROLLO DEL PROYECTO

 

En las reuniones con los dirigentes paî en 2004 y 2008, se acordó que la investigación se centraría en Itaguy Guasu, el abrigo más destacado por ellos,  y que se haría respetando sus criterios y con las  limitaciones debidas a la especial relevancia simbólica, sagrada, atribuida por ellos a este sitio concreto.

 

La investigación arqueológica se realizó en abril de 2008 por conservadores del museo  y arqueólogos contratados, formando un equipo multidisciplinar del museo completado por asesores paraguayos designados por el SAI, como socio o contraparte. Durante el  trabajo estuvimos protegidos, acompañados y supervisados por varios Tekoaruvicha y mujeres en representación de las mujeres paî, avaeté(2)  , avaete mirî(3)  todos ellos –veinte personas en representación de varias comunidades de cada territorio; habían sido designados para esto por la directiva del PRJ. Con los cinco Tekoaruvicha presentes se revisaba y se decidía diariamente sobre las tareas a realizar.

 

El PRJ, la institución paî, ha protagonizado este proyecto:

 

 

Finalmente, fueron doce Tekoaruvicha (casi la mitad de todos ellos), como representantes  y  autoridad  consuetudinaria  de  los  paî,  quienes  recibieron  nuestro informe/inventario, y quienes, a su vez, lo entregaron a los dirigentes del PRJ, la nueva autoridad paî. Para esto organizaron en su sede social un acto, una ceremonia asamblearia, muy formalizada –ritual- y participativa a la vez,  que congregó según sus propias palabras a “a un centenar de paî (varones, mujeres, adultos, niños, parteras, enfermeras, maestros)” de todos los territorios paî durante toda una jornada de dialogo y evaluación.

 

La relación de los paî y su sabiduría con la arqueología y el arte rupestre.

 

Los paî y el Itaguy Guasu, con sus grabados, tienen un vínculo simbólico vigente y ancestral, pues relacionan el abrigo y los grabados con el relato de la creación. Es un caso excepcional de vigencia simbólica de poblaciones actuales con un sitio con arte rupestre.

 

En la reivindicación de Jasuka realizada desde los años 70’ y que culminó con el reconocimiento de su propiedad, los líderes paî pusieron interés por incluir una zona hacia el este del cerro: sin duda el Itaguy Guasu era la razón de su empeño; los paî dan un gran valor concreto a este abrigo relacionándolo con el tiempo en que Ñame Ramoi, tras la creación, habitó  en la tierra. Coinciden los Tekoaruvicha paî con los arqueólogos en interpretar algunos de los signos grabados, los más numerosos y significativos, como la representación de pisadas de jaguarete/jaguar, guasu/venado, ñandú, de humanos. No les ha sorprendido el hallazgo de antiguos útiles de piedra y hogares, ni la datación de 5.200 años desde el presente pues, “…para nosotros –(los paî)- sería fácil llegar a 5.000 años. Nuestro Padre fue de acá hará unos tres, cuatro mil años…”(4), ven lógico, por tanto, que esos grabados se extiendan por otros países ¡todo se extendió desde Jasuka! la tierra, la humanidad… Saben el origen y sentido de los signos grabados y, saben hasta el nombre de quien primero hizo su casa allí y habitó en el abrigo en esos tiempos más antiguos e iniciales.

 

Realmente el conocimiento arqueológico que hemos aportado poco ha enriquecido la sabiduría ancestral de los paî salvo, quizá, confirmar lo que ya sabían. Y asi lo expresó un Tekoaruvicha en el acto de entrega del informe: Lasheras nos ha traído la ciencia de España, de Europa: la arqueología, y nos ha dicho lo que ya sabíamos.

 

En la carta que nos remitió después el PRJ, hacían un explícito reconocimiento a la labor científica realizada,  manifestando alegría por ésta; decían haber iniciado ya la labor de informar a todas las comunidades  y a todos los paî que no estuvieron  presentes durante la excavación y demás trabajos, realizados como “previamente todo fue consensuado por los principales padres espirituales” (Tekoaruvicha); expresaban su satisfacción al saber que “el antiguo conocimiento paî no se distancia mucho de la explicación moderna dada por el conocimiento no indígena, científico”; reconocían “la atención y el respeto, cercano a la reverencia de los no paî –se refieren el equipo del museo- hacia las personas acompañantes, los supervisores paî, a los objetos hallados en la excavación, al propio abrigo y al cerro sagrado; valoran la solidaridad y respeto con ellos y nuestra disposición, a no averiguar, juzgar ni discutir su sabiduría o derechos; reconocen con orgullo que, por los resultados científicos del trabajo en Jasuka Venda/Paraguay, éste “también tiene importancia para los no paî y fue dado a conocer a través de nosotros mismos, sus legítimos dueños (aluden aquí a la conferencia dada con ellos, ya la posterior presentación en reuniones y publicaciones científicas)… respetando nuestras condiciones y el alcance de nuestra invocación respecto a su preciso trabajo de arqueología .

 

RESULTADOS

 

El proyecto en sí, y la puesta del Museo de Altamira al servicio de los paî y de su organización, el PRJ, ha permitido los siguientes resultados:

 

 

Aporte de visibilidad para los paî a través de la presencia en medios de comunicación de Paraguay y del extranjero, en textos escolares recientes y en reuniones y publicaciones científicas y técnicas como ésta.

 

Los resultados científicos alcanzados son de cierta relevancia: datación más antigua de poblamiento humano en el país y en áreas limítrofes (hace 5.200 años; datación de C14); datación más antigua para este tipo de arte rupestre, el único presente en los países de MERCOSUR, en Brasil y Argentina principalmente. En el Congreso Internacional de Arte Rupestre celebrado en Brasil, en julio pasado, presentamos la hipótesis de  identificar el Amambay (conocemos ya siete abrigos con el mismo tipo de arte y la misma industria lítica) como principal núcleo regional del mismo; relacionar esto con el centro del mundo –según la sabiduría paî- resulta de interés etnoarqueólogico.

 

Augusto Roa Bastos decía que Paraguay es como una isla rodeada de tierra(5). La arqueología, la Prehistoria y el arte rupestre permiten repensar la propia tierra paraguaya y la de los países vecinos no como frontera, sino en clave de integración en un cierto “mercosur prehistórico”, y también en el actual MERCOSUR científico y cultural.

 

El conocimiento científico generado por el proyecto sobre el pasado remoto quizá permita legitimar, aún más si cabe, la propiedad paî de Jasuka Venda. También es un logro que los paî y el PRJ sean responsables de haber generado este conocimiento de la prehistoria de Paraguay, hasta homologarla a la de los países vecinos, superando definitivamente las falsedades pseudo científicas. Paraguay deja de ser un vacío, deja de no existir en la Prehistoria y el Arte rupestre del continente gracias a una iniciativa indígena.

Un objetivo claramente definido era transferir el conocimiento científico arqueológico a la educación en Paraguay a través del material escolar, y ya hay un fruto: la Editorial Santillana, con textos y documentación cedidos por el Museo de Altamira, ha introducido en 2009, en sus manuales escolares, información adecuada sobre la prehistoria y el arte rupestre de Paraguay.

 

Como consecuencia del trabajo realizado y de la correcta valoración de este patrimonio prehistórico de Paraguay, El Ministro de la Secretaria Nacional de Cultura (SNC), en el programa subvencionado por la AECID,  identificó en 2008 el arte rupestre como un objetivo de interés nacional y una oportunidad para su propio programa proponiendo, a partir de este proyecto, afrontar el inventario del Patrimonio histórico nacional; I, patrimonio arqueológico prehistórico, arte rupestre; I.1, Dpto. de Amambay atendiendo a lo siguiente:

 

 

Se trata de un proyecto en el que el Museo de Altamira será, de nuevo, una herramienta de cooperación cultural y científica, integrado en un equipo único con profesionales de Paraguay. También se ha implicado en este proyecto la Secretaría Nacional del Ambiente (SEAM),  en cuyo Parque Nacional de Cerro Corá se hallan varios abrigos con arte rupestre idéntico al ya estudiado. El carácter transnacional de este tipo de arte, presente en Brasil, Argentina y Bolivia, y la línea de trabajo abierta por el Centro de Patrimonio Mundial de la UNESCO sobre Evolución, Prehistoria y Arte rupestre, permite pensar en un proyecto común con estos países para la  inscripción de este arte rupestre en la lista del Patrimonio Mundial, sumando valores naturales del paisaje y el patrimonio inmaterial indígena asociado al arte.

 

EPÍLOGO

 

En este mes de septiembre la prensa de Paraguay ha informado de una nueva agresión a los paî en su sagrado Jasuka venda. La empresa Central Paraguay (propietaria allí de 60.000 ha, arrasadas para la ganadería extensiva) y la sentencia, por incompetencia o venalidad de un Juez  local, despoja de unas 400 hectáreas de su propiedad  al Paî Retâ Joaju, al parecer con documentos topográficos elaborados por peritos de la propia empresa. Como última defensa ante este nuevo atropello, los paî recurren a la Corte Suprema de Justicia para la restitución de su propiedad en los límites sancionados por el Parlamento en 1993.

 

Trabajar para los paî, para el registro y conocimiento del patrimonio arqueológico en su sagrado Jasuka Venda ha sido una aportación a favor de su identidad y de su propia supervivencia,  y la recompensa pública profesional, científica, ha sido enorme; y no ha sido menor la recompensa personal recibida de los paî. Pero también queda un gusto amargo.

 

Encoge el ánimo pensar que esto es muy poco en comparación con lo hecho antes en su con tra; que esto no devuelve a los paî nada del beneficio que algunos han obtenido arrasando el bosque de su tierra hasta dejar aislado el núcleo de Jasuka Venda,  rodeado de un desierto de hierba, de tres vacas por hectárea. Entristece reconocer que este trabajo es casi nada frente a lo que se les hace y hace a su alrededor, y frente a lo que se hace a los pueblos indígenas en cualquier país. Este proyecto es un retorno que no compensa lo que provoca en su perjuicio la globalización del comercio, es sólo una pequeña acción que no lleva a estas personas nada del beneficio que otros  reciben de la globalización.

 

Bertold Brecht, en 1931, decía en un poema sobre las pequeñas acciones que “… al mundo así no se le cambia, las relaciones entre los hombres no se hacen mejores. No es esta la forma de de hacer más corta la era de la explotación….”(6)

 

Augusto Roa Bastos, en 1990, apoyando la reivindicación Paî de su JV, acababa un escrito  prendiendo “… como colofón a estas reflexiones sobre la situación de los pueblos indígenas los versos misteriosos y terribles de una oda de Píndaro:

 

Hay una raza de hombres, hay una raza de dioses y hay una raza de hombres elegidos que hombres y dioses sacrifican porque son mas antiguos y sabios…”(7)

 

Ningún Jasuka Venda debería desaparecer nunca; deberíamos conservarlos porque forman parte de nuestra propia identidad, la de nuestra especie humana… Pero los paî, y los otros pueblos indígenas que aún existen en Paraguay y en otros países, son más antiguos, y más sabios.

 

FICHA TÉCNICA

 

PATRIMONIO CULTURAL DEL PUEBLO PAÌ TAVYTERÂ EN JASUKA VENDA Arqueología y arte rupestre de Itaguy Guasu (Abrigo 1).  2008

 

Iniciativa:

Paî Retâ Joaju (Asociación de Comunidades Indígenas Paî Tavyterâ)

 

Director:

José Antonio Lasheras Corruchaga.

Director del Museo Nacional y Centro de Investigación de Altamira

 

Coordinación General:

Pilar Fatás Monforte

Subdirectora del Museo Nacional y Centro de Investigación de Altamira

 

Proyecto subvencionado por:

Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID)

 

Con la colaboración de:

Ministerio de Cultura, Dirección General de Bellas Artes y Bienes Culturales

 

Equipo técnico del Museo de Altamira:

Alfredo Prada Freixedo. Arqueología y restauración Eusebio Dohijo Gutiérrez. Fotografía y arqueología Francisco Terán González. Producción y soporte técnico

 

Técnicos contratados:

Ramón Montes Barquín. Arqueología y arte rupestre Emilio Muñoz Fernández. Arqueología y arte rupestre Antonio Gómez Laguna. Arqueología y dibujo

 

Socio / Contraparte en Paraguay:

Servicio de Apoyo Indígena (ONG)

 

Asesores especialistas en Paraguay:

Graciela Ocariz Pennoni. Gestora cultural y miembro de Icomos-Py. Cristóbal Ortiz. Sociólogo especialista en cultura y lengua Paî

 

 

NOTAS

 

(1) líder religioso o padre espiritual paî con gran capacidad de influencia en la sociedad paî; autoridad moral; poseedor de la sabiduría colectiva, y transmisor de los relatos sagrados y de la tradición oral.

 

(2) Custodios del cerro

 

(3) Jóvenes custodios

 

(4) Testimonio oral actual recogido en: Graciela Ocariz y Cristobal Ortiz: Jasuka Venda: sabiduría, historia y conocimiento, 2008. 5.000 años es el tiempo que ellos manejan como origen de la vida Paî en la tierra.

 

(5) Paraguay, una isla rodeada de tierra, escrita para El Correo de la UNESCO, por el novelista Augusto Roa Bastos (agosto 1977)

 

(6) Bertolt Brecht: Refugio Nocturno (1931) en Poemas y Canciones.

 

(7) Augusto Roa Bastos: Una raza de hombres más antiguos y sabios: Diario Ultima Hora, Asunción, 21 de julio de 1990

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