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LA RED DE HERMANDAD DE CIUDADES AMERICANAS PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD
Araceli Morales López.
Ex ministra de Cultura de Colombia y coordinadora de la Red de Hermandad de Ciudades Americanas Patrimonio de la Humanidad.

 

 

En primer lugar, quiero manifestarles mi satisfacción por participar en este Tercer Campus Euroamericano de Cooperación Cultural, del que tuve oportunidad de ser anfitriona como ministra de Cultura de Colombia en la anterior versión, realizada hace dos años en Cartagena de Indias.

 

Lo que entonces se perfilaba como un escenario adecuado para la reunión de iniciativas, proyectos, ofertas de cooperación y gestión cultural entre Europa y América, se consolida en este encuentro. Queda claro que estos dos continentes, que parten de la diversidad y la complementariedad como valores fundamentales de su diálogo cultural, tienen una extensa área de acción para trabajar de manera conjunta y coordinada sobre cuestiones esenciales para nuestros pueblos, como el patrimonio, su conservación, revalidación y utilización como generador de desarrollo sostenible.

 

Hoy participo en este taller en mi calidad de coordinadora de la naciente Red de Hermandad de Ciudades Americanas Patrimonio de la Humanidad. Esta red es una organización creada hace ya más de 16 meses con el objetivo central de articular, sobre los valores patrimoniales de las ciudades participantes, programas destinados a mejorar la calidad de vida de sus habitantes, promoviendo su desarrollo y contribuyendo a erradicar la pobreza, tantas veces presente, en los centros históricos de América.

 

La red fue creada exactamente el 11 de julio de 2002, cuando nos reunimos en Cartagena de Indias representantes de diversas ciudades y naciones de América, bajo el auspicio de la UNESCO y del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

 

En dicha oportunidad reconocimos la trascendencia de las ciudades americanas, cuyos centros históricos y sitios naturales se encuentran inscritos en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO, como espacios integradores al interior (multifuncionales y simbólicos) y atractivos para el exterior; como laboratorios ideales para la gestión de proyectos con vocación social, destinados —como ya he mencionado— a impulsar el desarrollo humano sostenible y combatir la pobreza.

 

No cabe duda de que esta iniciativa estaba en mora de desarrollarse. ¿Cómo podía ser posible que América, un continente inmenso, diverso, pluricultural y mestizo, no tuviera una asociación que aglutinara los esfuerzos de sus ciudades-patrimonio? Son 37 ciudades en 17 países las que hasta ahora han sido designadas como Patrimonio de la Humanidad en las Américas, y todas y cada una tienen mucho que aportar al conjunto para formar una red fuerte y actuante a favor de nuestra herencia y, sobre todo, de nuestro futuro.

 

Desde Québec, en Canadá, hasta Valparaíso, en Chile, vivimos la maravilla de un legado de siglos, construido con la sangre y las esperanzas de nativos americanos, de europeos y africanos, que tenemos la obligación, no solo de preservar, sino también de valorar y de convertir en un escalón para el desarrollo y la justicia social.

 

Sobre esta premisa se ha creado la Red de Hermandad de Ciudades Americanas Patrimonio de la Humanidad y el Observatorio de Ciudades, con sede en Cartagena de Indias, en el centro mismo del continente americano, con el objetivo de dirigir nuestros esfuerzos en una sola dirección, para promover conjuntamente nuestro turismo, centralizar nuestra información en un banco de datos con acceso por Internet, y realizar acciones colectivas de beneficio común.

 

Muy especialmente, teniendo en cuenta la situación de pobreza que sufre la mayoría de la población de estas ciudades, la Red buscará diseñar y presentar programas para combatir la marginalidad —dentro del concepto de desarrollo humano sostenible—, en áreas como el turismo y la vivienda, además de promover políticas y orientar recursos hacia la eliminación de la exclusión social y la pobreza.

 

La idea es que hagamos del patrimonio cultural un punto de apoyo para lograr un desarrollo humano sostenible en las ciudades-patrimonio y en sus respectivas áreas de influencia.

 

En este momento, la Red se encuentra en una etapa de Asistencia Preparatoria, auspiciada por la UNESCO, a través de su Oficina Regional en Quito, y por el PNUD, desde su Oficina Regional del Caribe con sede en Cartagena, además del Ministerio de Cultura de Colombia, la Agencia Colombiana de Cooperación Cultural y las alcaldías de Cartagena y de Santa Cruz de Mompox.

 

Después de la reunión fundadora en Cartagena, se realizó hace dos meses en Quito una segunda reunión de coordinación de la Red, de la cual surgió la llamada «Declaración de Quito», como una manifestación expresa de compromiso con la puesta en marcha de la misma.

 

Representantes de ciudades emblemáticas de América como Quito, Cuenca, Potosí, Sucre, Mompox, La Habana, Puebla, Arequipa, Cusco, Lima y Santo Domingo, estudiaron el proyecto de estatutos de la Red; designaron al alcalde de Quito como secretario de la organización hasta el próximo año, y determinaron que la próxima reunión de coordinación se efectúe en Puebla, México, en febrero del 2004.

 

Quito, que cumplió 25 años de haber sido declarada patrimonio de la humanidad, es un excelente ejemplo de lo que puede lograrse con decisión política nacional y local, y con cooperación internacional, en materia de preservación y mantenimiento de los centros históricos, recuperación del espacio público y reubicación digna de los vendedores ambulantes.

 

La semana pasada, precisamente, tuve la oportunidad de llevar a representantes de los vendedores ambulantes de Cartagena para que conocieran de primera mano la experiencia de sus colegas quiteños, y quedaron bastante motivados para iniciar un proceso similar de reubicación. Este es un ejemplo concreto de cómo podemos compartir experiencias exitosas en una red de ciudades y servirnos de ellas para generar un mejor uso del patrimonio, en beneficio de los sectores más pobres de la población.

 

A escala mundial, la Red de Ciudades Americanas Patrimonio de la Humanidad se ha dado a conocer y ha reunido un importante respaldo. En septiembre y octubre tuve la grata oportunidad de presentar este proyecto, primero en Madrid; luego en Ávila, dentro del encuentro de alcaldes del Grupo de Ciudades Patrimonio de la Humanidad de España; después en la isla de Rodas, en Grecia, ante 86 alcaldes de 50 países de la Organización de las Ciudades del Patrimonio Mundial; y finalmente en París, con ocasión de la trigésima segunda Conferencia General de la UNESCO.

 

En todos estos escenarios, con cada funcionario y alcalde con el que me reuní, no encontré más que receptividad y ofertas de cooperación, que estamos en proceso de desarrollar y aprovechar al máximo, para beneficio de los habitantes de las 37 ciudades americanas patrimonio de la humanidad. Este es, precisamente, el espíritu de cooperación y de sinergia que ahora mismo presenciamos y debemos promover en este Campus Euroamericano de Cooperación Cultural.

 

La Junta de Andalucía; la Unión de Ciudades Capitales Iberoamericanas; el Plan Nacional de Catedrales de las Ciudades Patrimonio; el Grupo de Ciudades Patrimonio de la Humanidad de España, con sus diversos alcaldes; la Organización de Estados Iberoamericanos; la Organización de Ciudades del Patrimonio Mundial; la Fundación Marc de Montalembert; la Fundación Getty; la Unión Latina; y el gobierno francés, a través del director del programa Sirchal; son algunas de las entidades que han manifestado su interés o comprometido su apoyo hacia la naciente Red Americana de Ciudades.

 

Como logros concretos de este primer periplo internacional, aparte de los importantes contactos mencionados, quisiera resaltar el compromiso —que aprovecho para agradecer en este taller, donde está también representada— de la Junta de Andalucía, para realizar las guías arquitectónicas de las ciudades patrimonio. Igualmente, se determinó la celebración de una reunión de intercambio de experiencias entre alcaldes de ciudades de la Red Americana y alcaldes del Grupo de Ciudades de España, para el que ya hay cuatro municipios españoles que se han ofrecido como anfitriones. Además, se logró la designación de Cusco como sede oficial de la próxima reunión de la Red Mundial de Ciudades que tendrá lugar en el 2005.

 

De esta manera —y aún en etapa de Asistencia Preparatoria—, hoy puedo decirles que la Red de Hermandad de Ciudades Americanas Patrimonio de la Humanidad es una realidad actuante, que promueve el intercambio provechoso entre sus miembros, que impulsa convenios que traerán mayor desarrollo social a la población vulnerable y que está obteniendo un importante reconocimiento internacional, el cual debe redundar en beneficios concretos y en avances hacia un desarrollo sostenible basado en la preservación y divulgación del patrimonio cultural.

 

Termino con una cita de Italo Calvino, en su clásico Ciudades Invisibles, que nos recuerda la importancia de la ciudad y su patrimonio. Dice el escritor italiano, quien, por cierto, nació en Cuba, sede de dos de las ciudades americanas patrimonio de la humanidad, lo siguiente:

 

Las ciudades son un conjunto de muchas cosas: memorias, deseos, signos de un lenguaje; son lugares de trueque, como explican todos los libros de historia de la economía, pero estos trueques no lo son solo de mercancías, son también trueques de palabras, de deseos, de recuerdos.

 

Apreciados amigos y amigas: desde esta hermosa ciudad de Sevilla hago votos porque las palabras, los deseos y los recuerdos de millones de americanos —de la mano de Europa, en un pacto fructífero de cooperación—, encuentren un camino propicio en la Red Americana de Ciudades Patrimonio de la Humanidad, que los invito, con todo entusiasmo, a conocer y respaldar.

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