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GESTIÓN CULTURAL Y CIENCIA: UNA RELACIÓN IMPRESCINDIBLE

Jordi Pardo. Director del Laboratorio de Cultura y Turismo Barcelona Media

CentrodeInnovación

 

 

Director del Laboratorio de Cultura y Turismo de Barcelona Media - Centro de Innovación. Licenciado en Geografía e Historia en la Universidad de Barcelona, diplomado en Función Gerencial de las Administraciones Públicas por la Escuela Superior de Administración y Dirección de Empresas (ESADE). Diplomado en estudios avanzados por la Universidad de Barcelona, Departamento de Didáctica de las Ciencias Sociales; diplomado en Dirección y Gestión de Empresas Innovadoras también por ESADE.

 

Ha desarrollado su actividad como directivo en diferentes administraciones públicas, y en el sector privado en el ámbito de la cultura y la gestión del patrimonio. Ha sido Director del proyecto de Centro-Museo del Diseño en Barcelona, Gerente del Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona. Como gestor público ha sido Secretario del Departamento de Interior del Gobierno Autónomo de Cataluña. Ha sido Vicepresidente del Consejo de Administración de la Empresa Pública, Centro de Telecomunicaciones y Tecnología de la Información del Gobierno de Cataluña.

 

Es coautor del documento estratégico “Arc audiovisual para el desarrollo del sector media y de las industrias creativas” para el proyecto 22@barcelona, el Distrito de la Innovación promovido por el Ayuntamiento de Barcelona que tiene como objetivo la creación de 160.000 puestos de trabajo en una operación de regeneración urbana que implica la rehabilitación de 4.000.000 m2 para actividades de la sociedad del conocimiento, la cultura y la residencia, en uno de los proyectos de gestión urbana más importantes de Europa.

 

También ha participado en la Comisión de Expertos en Políticas Culturales y Desarrollo Territorial del Consejo de Europa, y ha colaborado en la redacción del Plan Estratégico de Cultura de la ciudad de Barcelona.

 

Es profesor del Máster Oficial en Gestión del Patrimonio Cultural de la Universidad de Barcelona y del Máster de Gestión Cultural de la Universidad Carlos III de Madrid, y ha publicado diferentes trabajos sobre políticas culturales y gestión del patrimonio.

 

Actualmente, dirige proyectos culturales relacionados con el impulso de la economía creativa, la regeneración urbana y el desarrollo cultural en España, Iberoamérica y Vietnam, desde el Laboratorio de Cultura y Turismo de Barcelona Media - Centro de Innovación, en el que trabajan más de 200 personas de 24 países.

 

1. POLÍTICAS CULTURALES Y DESARROLLO

 

La cultura es un factor de desarrollo y prosperidad, y las políticas culturales son un instrumento fundamental para la construcción de oportunidades, creación de riqueza, competitividad y de impulso de la innovación, de otros sectores económicos.

 

La cultura es, motor de calidad de vida, cohesión y convivencia, y un inductor de la innovación en las actividades económicas.

 

La cultura es un factor de:

 

 

En el mundo contemporáneo, la cultura ha sido integrada por el capitalismo como un elemento básico de competitividad. Se ha comprendido y asumido que la cultura es un motor de desarrollo. Esta afirmación está relacionada y se sustenta por algo tan evidente como es la creación de oportunidades y la inserción laboral. Por consiguiente, y al contrario de lo que piensan algunos, la cultura no es un lujo para no crear oportunidades. Y es que, en términos mundiales, el sector cultural crece dos veces más que el industrial y cuatro veces más que el manufacturero.

 

El papel de la administración pública en la cultura es fundamental para el desarrollo del Estado de derecho, la democracia, las libertades individuales y colectivas, la cohesión social y la convivencia. ¿Cómo se puede acortar esa distancia que existe en todo el mundo entre la ciudadanía y la vida política? Pues justamente con eso. Con el papel fundamental de la administración pública para equilibrar las contradicciones de la economía de mercado. Los organismos públicos deben actuar como instrumento fundamental para la distribución de riqueza y deben regular y prestar servicios básicos para el desarrollo humano, el pro g reso y la creación de riqueza.

 

Para su mejor comprensión, es necesario mencionar la importancia del modelo y la cultura organizativa pasada y presente. La estructura legal y organizativa de las administraciones públicas actuales fue diseñada en el siglo XIX y consolidada en el siglo XX.

 

Gráfico: “Administración pública y desarrollo de las políticas culturales”

 

 

Fuente: Jordi Pardo

 

El actual Estado Relacional es fruto del Estado Liberal y del Estado del Bienestar. En el contexto del Estado Liberal se construyen aparatos públicos que desarrollan modelos burocráticos basados en los principios de la jerarquía y de la centralidad de las gestiones. En este panorama, se habla de instrucción pública, arte y ciencias en lugar de políticas culturales y todo se gestiona desde una perspectiva centralizada, siguiendo parámetros jerárquicos.

 

Durante el Estado del Bienestar ya se habla de políticas culturales. La llegada de este nuevo modelo público de gestionar la cultura no se produce simultáneamente a nivel mundial sino que más bien coincide con el nivel de desarrollo de la sociedad, favoreciéndose en aquellas sociedades que crecen y evolucionan en torno a un fuerte crecimiento económico. En este contexto se empieza a hablar de los derechos culturales, y la cultura pasa a considerarse como factor de calidad de vida.

 

Pero de nuevo se produce un cambio a la hora de interpretar y gestionar la cultura en el ámbito político que coincide con la internacionalización de la economía. Con el tránsito a las nuevas economías derivadas de la sociedad del conocimiento, se mantiene la organización gerencial como la más adecuada donde exista. No solo se pone el acento en los resultados sino también en las actitudes y en el cambio de actitudes. En este contexto se habla de cultura, desarrollo y economía creativa. Se trata del Estado Relacional.

 

La nueva economía necesita de la cultura

La nueva economía no es posible sin la cultura

 

La nueva economía necesita de la cultura, no es posible sin la cultura. Actualmente el binomio economía y cultura son inseparables, especialmente para superar la crisis. Nos encontramos ante un nuevo paradigma y es imprescindible asumirlo para afrontar el futuro. Si no tenemos en cuenta esta relación complementaria, la economía acabará absorbiendo la cultura. Si no reaccionamos desde los ámbitos culturales y entendemos cuáles son los procesos de cambio, vamos a perder oportunidades. La nueva economía tiene que ver con unos recursos humanos más formados, preparados y cultos; y con unas ciudades y unos territorios más cohesionados y con mayor actividad, riqueza y dimensión cultural. Los sectores tradicionales están en crisis y de ella solamente podrán salir si incorporan valores culturales para aumentar su competitividad.

 

A modo de ejemplo, actualmente existe un retorno a la cultura del vino. El vino puede ser ahora un negocio porque se le ha agregado un ingrediente fundamental que es la cultura. Lo mismo ocurre con el café, con el agua, con los productos de iluminación de origen y, en definitiva, con lo auténtico. Es una relación entre sectores extractivos tradicionales y la cultura. Del mismo modo ocurre en el sector secundario, con el valor del diseño en el concepto del propio producto, o en el sector terciario donde se está produciendo una especialización en los servicios.

 

Además de esa transformación de los sectores tradicionales aparecen nuevos sectores: surge el sector cuaternario, vinculado con el sector de empresas y servicios para empresas, y surge con fuerza el sector quinario, relacionado con la sociedad del conocimiento y en el cual se integra la economía creativa, la tecnología aplicada, la innovación, la creatividad, los contenidos, el diseño, la cultura, el ocio, el turismo, etc. Y esto, traducido en datos estadísticos, supone entre el 4% y el 5% del PBI en cultura en España. Mientras tanto, el ocio representa en torno el 4% del PBI y el turismo cerca del 11% del PBI español.

 

El turismo, pese a la crisis, pese al cambio de paradigma, debe desarrollarse desde una visión más cercana a la cultura, a la salud, a las tecnologías de la información, media, bio y nuevas energías. Todo ello unido genera un territorio difuso, mutante pero compacto que se llama economía creativa. Un territorio que tiene unos polos, la tecnología y el management por un lado y la gestión y la cultura por otro. Tal como se refleja en el Informe de las Naciones Unidas sobre las economías creativas, un territorio que fomenta la economía creativa es un territorio donde convergen, conviven y evolucionan actividades muy diversas bajo una perspectiva integral.

 

Esta nueva visión económica ha desembocado en un gran cambio en las actividades tradicionales, las cuales son consideradas estructurantes de la economía creativa gracias a la aportación de valor cultural. Estas son la arquitectura, el urbanismo, la gestión urbana, la artesanía, sobre todo con el diseño y la moda —se debe conectar el diseño y la moda con la artesanía—, el ocio, el entretenimiento, los museos y centros culturales de patrimonio, todo el ámbito de contenidos audiovisuales, cine, televisión, etc.

 

Es imprescindible que las políticas culturales se conecten con las políticas de creación e innovación

 

Una nación sin la vibrante fuerza creativa de artistas, escritores, diseñadores, directores, actores, bailarines, músicos, pintores, ingenieros, científicos, investigadores e intelectuales no dispondrá del conocimiento básico para triunfar en la economía de la información, y estará obligada a depender de ideas elaboradas en otras partes.

Shalini Venturelli “De la economía de la información a la economía creativa”

 

2. BARCELONA

 

Barcelona es una ciudad pequeña, de 1.600.000 habitantes, de una región de España, Cataluña, que tiene 7,2 millones de habitantes, una de las 17 comunidades autónomas. Barcelona se ha reinventado a sí misma como proyecto urbano y ha pasado a ser la primera ciudad de toda Europa que desde hace 20 años autoriza la planificación estratégica, antes que Londres, que Fráncfort, etcétera. Eso, además de permitir equivocarse —la grandeza está en equivocarse y aprender de los errores—, también ha generado efectos, algunos de ellos interesantes.

 

Es una ciudad portuaria que ha crecido a partir de la celebración de grandes acontecimientos. Lo hizo en 1888 con la exposición universal, lo hizo en 1929 con la exposición internacional y lo hizo con el proyecto olímpico. Se reinventó a sí misma con una excusa, lo deportivo era lo de menos, lo importante era movilizar ilusión, recursos privados y públicos para terminar la ciudad que la dictadura no había podido terminar. Los objetivos eran dar valor al espacio público, crear infraestructura, ilusión e iniciar un proyecto cultural.

 

De repente parecía que toda la ciudad estaba en obras. los que vivieron en B a rcelona entre 1988 y 1990 vieron una ciudad caótica. Sin embargo, la gente que nació en 1992, que ya tiene unos años, no sabe lo que era vivir en esa ciudad antes de un proyecto de transformación urbana que tiene una dimensión cultural central.

 

Este caso que ocurrió en Barcelona a finales de los 80 y principios de los 90 es uno de los ejemplos que demuestran que, a veces, los cambios culturales se hacen desde el urbanismo. El urbanismo no puede ir desvinculado de la visión cultural. Si existen claras y decididas voluntades de construir un futuro mejor, es preciso instaurar una visión compartida del proyecto e integrar, coherentemente, distintas dimensiones conceptuales.

 

Con posterioridad a los Juegos Olímpicos de Barcelona, se celebró el Fórum 2004. El acontecimiento del Fórum 2004 no fue el éxito que se esperaba pero fue una buena excusa para desarrollar un cambio urbano que ha generado muchos beneficios en una zona que había quedado marginada al norte de la ciudad.

 

Todo eso forma parte de una visión. En 1988, cuando el proyecto olímpico se plantea como oportunidad, se detecta que se está perdiendo tejido productivo, que las e m p resas están saliendo, que la ciudad tendrá problemas de crecimiento y de sostenibilidad a corto plazo. Así que se pone en marcha el proceso de planificación estratégica, que no es otra cosa que poner a todos, empresarios, sindicatos, ciudadanos, administraciones públicas, sectores tecnológicos, centros de investigación, etc. a analizar datos, a construir hipótesis y a buscar soluciones y propuestas concretas. A trabajar por un objetivo común.

 

Se trata de revitalizar y poner en valor el patrimonio tradicional y promocionar lo festivo, en definitiva aunar la mejora del espacio urbano, la mejora de la infraestructura, la mejora de la oferta en términos generales, no solo desde el ámbito público sino buscando también la complicidad de los operadores privados. Este proceso ha tenido muchos beneficios. Gente joven que ha salido de la facultad y que no tiene muchos recursos, que ha estudiado en Amberes o en Manchester y que fue estudiante de intercambio en Barcelona, quiere ir a vivir allí (eso es atracción de talento). O multinacionales que quieren abrir una sede porque se ha construido ese elemento de competitividad, ese elemento atractivo, fundamental, que entre otras cosas ha consolidado un efecto: Barcelona, a diferencia de lo que ocurría hace 20 años, en estos momentos acapara el 1,8% del turismo mundial, lo que genera el 14% del PBI de la ciudad.

 

Datos de Cataluña: en una región de España con 7,2 millones de habitantes, Cataluña tiene un impacto en la economía española de un 18,3%; 17 millones de personas han accedido a museos y espacios de presentación a lo largo del año 2008;  1,5 veces más gente va al teatro que al fútbol, en una ciudad donde el fútbol es un deporte que arrastra muchos aficionados. Sólo el ámbito de los museos, el patrimonio y los espacios de divulgación de ciencia, arte y conocimiento generan impacto económico de más de 1.300 millones de euros.

 

P e ro la historia reciente de Barcelona no queda escrita solamente por el proyecto olímpico. En 1988 se detectó pérdida de tejido productivo y, por ello, poco a poco se fue planeando algo que se puso en marcha en febre ro de 2000 y que desembocó en el llamado proyecto 22@barcelona.

 

En términos urbanísticos, 22@ en Europa significa suelo industrial, donde solo se pueden construir industrias, no compatibles con la residencia. Pero Barcelona quería ir más allá, quería hacer compatible en esa zona la actividad industrial de la sociedad del conocimiento con la residencia: una relación no sólo posible, sino necesaria.

 

Esa es la lógica del proyecto 22@, promovido a través de la Agencia 22@BCN por el Ayuntamiento de Barcelona, que impulsa cuatro tipos de actividades o vectores de especialización: el sector media, el sector de las TIC (tecnologías de la información y la comunicación), el sector de las biotecnologías y el sector de las nuevas energías. El objetivo es crear 165.000 puestos de trabajo y mejorar las condiciones de vida de un barrio importante que ya ha sido municipio, Poble Nou, y que nació siendo el lugar donde se inició la Revolución Industrial en España. Sin embargo, a finales del siglo pasado, era una zona degradada, en proceso de vaciamiento de actividades, que había quedado en manos de empresas de logística, almacenes... Las empresas se habían ido poco a poco a otras zonas, y el territorio urbano entró en una fase progresiva de inactividad, pérdida centralidad social, envejecimiento de la población, degradación, etc.…

 

Antes de iniciarse el proyecto se pone en marcha un proceso de transformación del tejido productivo, en otras palabras, se produce un cambio cultural. ¿Qué hace, en

qué trabaja la gente, qué pasa en ese barrio, cómo darle una construcción de futuro? El f u t u ro pasaba por cambiar la visión tradicional del barrio e impulsar cuatro nuevos ámbitos motores de actividad, de un proyecto de substitución de tejido productivo y de regeneración urbana, releyendo de forma contemporánea el espíritu de ciudad compacta, densa y compleja que tan bien inspiró y formalizó el plan urbanístico concebido por Ildefons Cerdà en 1859, y que dio forma a la retícula ortogonal y alma urbana del ensanche barcelonés (L’Eixample, en catalán)

 

En el año 2002 tuve el honor de participar con un grupo de tres personas más en la redacción de la estrategia para poner en marcha un proyecto para el desarrollo del sector media con el objetivo de impulsar la producción y el ecosistema del sector de la comunicación, dirigido por el Dr. Enric Argullol, por encargo del Ayuntamiento de Barcelona. Nos imaginamos una serie de estrategias que tienen que ver con la idea de la interde pendencia.

 

¿Cómo va a haber más producción audiovisual? Si hay más canales, si hay más sinergia para que exista innovación en el sector media. Es importante que existan centros de investigación básica, centros de investigación aplicada, grandes empresas que contraten luego a freelanders, a pequeñas empresas, a pymes y micro e m p resas, y todo eso en unas condiciones en las que exista tecnología, cable, criterios de eficiencia energética… Y este proyecto ya es una realidad.

 

Actualmente, como director del Laboratorio de Cultura y Turismo de Barcelona Media, estoy trabajando en un edificio  situado dentro de un ecosistema de innovación que imaginamos en el año 2002. Éste forma parte del Parque Barcelona Media que integra no solo nuestro edificio, donde también se encuentran las oficinas de uno de los grupos audiovisuales más importantes de España, Mediapro, sino que también incluye las instalaciones de la Universidad Pompeu Fabra dedicadas a la comunicación, el edificio de un grupo editorial muy importante, RBA, y además las infraestructuras de media complex, infraestructuras para la producción al servicio de los productores de contenidos. Para financiarlo, cada uno asume su parte: el ayuntamiento financia la infraestructura pero luego, cada actor privado ha asumido su propio riesgo empresarial o institucional en el m a rco de esa lógica de economía creativa.

 

Además, para que el proyecto 22@barcelona funcione, se ha creado una constelación de equipamientos culturales de proximidad —bibliotecas, centros cívicos— y elementos motores de la actividad social y los servicios públicos. Cabe citar, a c o rte de ejemplo, el Museo del Diseño, un proyecto del que dirigí el proyecto de configuración museística y de gestión para el Ayuntamiento de Barcelona y que ya está en p roceso de construcción. Previamente hicimos el masterplan, el plan de viabilidad, y la configuración del propio proyecto.

 

El encargo inicial era resolver la situación a precario de cinco museos de

la ciudad con infraestructuras deficientes y poca actividad para los que inicialmente existía la idea de construir un almacén visitable para ubicar esos museos bajando los

costes y mejorando las condiciones de conservación. Entonces concebimos un proyecto fundamentado en dos premisas: por un lado, basado en esa idea de conectar lo que representan los objetos de esos museos con actividades productivas vinculadas al diseño que suponen el 3% del PIB —en Barcelona hay cinco centros de diseño de automoción, hay escuelas de diseño importantes de arquitectura, esto moviliza a más de 30.000 personas y es un activo estratégico de esa economía del conocimiento— y con el proyecto 22@, y, por otro lado, en la ordenación de esas colecciones municipales.

 

Por tanto, ver un museo solo como algo encerrado en sí mismo y no ver las posibilidades de contexto a veces hace perder oportunidades. Resumiendo, ninguna de las escuelas públicas o privadas de diseño de Barcelona tiene capacidad para tener una infraestructura como esta, una infraestructura de 25.000 m2 que ofrecerá y dará servicios de todo tipo como por ejemplo para crear el mejor master internacional sobre  diseño  y objeto.  Así  pues  el  proyecto se fundamenta en  la  creación  de una estructura de gestión pública, pero conectada con una fundación privada que va a permitir invitar a todos los stakeholders escuelas de diseño, empresas productoras, todo el mundo del diseño, relacionado por artificialidad, arquitectura, diseño de objeto, diseño textil, comunicación y publicidad en un espacio que pretende ser no solo un museo en un sentido tradicional, sino también un museo en el sentido clásico: una factoría del conocimiento, un lugar de debate, un lugar conectado con los problemas de muchos sectores y muchos gremios profesionales. El centro debe ser, para todos los stakeholders,  una  antena  potentísima  donde  proyectar  sus  mensajes.  Se  trata  de conectar lo local con lo global.

 

En el Distrito 22@, se recuperan 114 unidades de arqueología industrial, convirtiéndose así en la operación de recuperación de patrimonio industrial más importante de Europa. En esta operación, el 30% de suelo privado pasa a ser público. Gracias al propio proyecto se obliga a los privados a recuperarlo, buscando usos que sean viables, se hace inversión en transporte público, se produce una mejora del espacio urbano con infraestructuras básicas para el sector media, y dentro de todo esto Barcelona Media juega un papel complementario.

 

FrentemarítimodeBarcelona. Zona de la Villa Olímpica.

 

Zonadeocio, restauración, hoteles y oficinas de la Villa Olímpica.

 

Lacombinación de edificios modernos de oficinas con fábricas del siglo XIX hoy reconvertidas en equipamientos para el ciudadano es un paisaje habitual en el denominado Distrito 22@.

 

El nuevo campus de la comunicación de la Universidad Pompeu Fabra forma parte del Parque Barcelona Media.

 

3. BARCELONA MEDIA - CENTRO DE INNOVACIÓN

 

Acerca de Barcelona Media-Centre dInnovac (BM-CI)

 

Barcelona Media - Centre d’Innovació es un centro tecnológico del sector de la comunicación y como tal está dedicado a ayudar a las empresas del sector a ser más competitivas mediante la innovación en sus productos y servicios. Figura inscrito en el registro de Entidades que realizan I+D del Ministerio de Industria, Turismo y Comercio y en el Registro de Centros Tecnológicos del MEC. Forma parte de la red Xarxa de Centres Tecnològics del CIDEM de la Generalitat de Catalunya.

 

Jurídicamente, Barcelona Media es una fundación privada sin ánimo de lucro: Fundació Barcelona Media Universitat Pompeu Fabra. Su patronato está compuesto por una mayoría de representantes de empresas y representantes de cuatro universidades y de las administraciones local y autonómica.

 

El patronato de Barcelona Media lo conforman en un 53,3 %, representantes de empresas del sector (contenidos y tecnología):

 

 

Alcatel-Lucent, Asociaciones de Productores Audio-

visuales de Catalunya, Apuntolapospo, Fairplay Produccions, Fundació Barcelona Digital, Grupo Godó, Havas Media, Lavinia, MediaPRO, Plataforma TIC, RBA, T-Systems, Telefónica, TVC Multimèdia, Yahoo! Iberia

 

 

 

Y en un 46,7%, representantes de instituciones relacionadas con la formación, la investigación y la innovación:

 

 Departamento deCulturay Medios de Comunicación, Generalitat de Catalunya;  Departamento de Gober- nación y Administraciones Públicas, Generalitat de Catalunya; Departamento de Innovación, Universidades y Empresa, Generalitat de Catalunya; Ajuntament de Barcelona, Universitat Pompeu Fabra, Universitat Oberta de Catalunya, Universitat de Girona, Ingeniería y Arquitectura La Salle – Universitat Ramon Llull.

 

Barcelona Media trabaja con el objetivo de contribuir a mejorar la competitividad de las empresas en el sector media o de la comunicación, tanto desde el punto de vista de la tecnología como de los contenidos. Promueve la generación y desarrollo de tecnología; la investigación y la creatividad inherente a los procesos innovadores; la transferencia de la investigación generada a las empresas; la divulgación, exhibición y difusión de los resultados a la sociedad en general, y la formación de manera integrada en todos losámbitos de la comunicación. Asimismo, trabaja para la concienciación social a la innovación en el ámbito de la comunicación.

 

En la actualidad, Barcelona Media:

 

El proyecto científico se centra en siete líneas de actividad llevadas a cabo por los grupos de investigación aplicada y desarrollo experimental del centro. Estos grupos actúan en áreas específicas en las que, en su mayoría, ya son equipos de referencia a nivel Europeo y global:

 

Gráficos e interacción: Desarrollo de tecnologías para la creación de contenidos interactivos inteligentes. Especialización en generación de imagen de síntesis en tiempo real. Contenidos personalizados, personajes virtuales expresivos y sistemas de interacción innovadores.

 

Imagen: Desarrollo de tecnologías de tratamiento de imágenes que permiten el reconocimiento, la localización, la manipulación de objetos, así como su reconstrucción tridimensional y la generación de nuevas vistas.

 

Voz y lenguaje: Desarrollo de tecnologías de la lengua que hacen posible el uso del lenguaje humano, tanto oral como escrito, en sistemas informáticos.

 

Audio y sica: I+D en tecnologías para la creación, manipulación y exhibición de audio 3D, que permiten reproducir campos acústicos tridimensionales inmersivos, y que, en producciones audiovisuales, el audio se adapte automáticamente al contenido visual.

 

Gestión de información: Tecnologías para almacenar organizadamente grandes cantidades de contenidos en repositorios y seleccionar y acceder a ellos de manera satisfactoria para los usuarios.

 

Cognición e interactividad: Procesos cognitivos y emocionales relacionados con la recepción, interpretación e interacción de los medios audiovisuales.

 

Información, Tecnología y Sociedad: Análisis del uso de los media y las tecnologías asociadas a partir de datos empíricos tomados de la red y de los consumidores.

Por otra parte, Barcelona Media cuenta con dos laboratorios de transferencia:

 

1. Laboratorio de Visualización Vi rtual: Desarrolla simulaciones gráficas tridimensionales, gestionadas en tiempo real. Centra sus servicios en tres líneas de actividad: urbanismo, marketing interactivo y formación virtual.

 

2. Laboratorio de Cultura y Turismo: Diseña y desarrolla proyectos culturales que incorporen las innovaciones tecnológicas fruto de la investigación del centro, y que incorporen valor a partir de la innovación social, las tecnologías de la comunicación y la innovación pluridisciplinar (conceptualización y formalización, gestión y financiación).

 

Facturación:

 

 Barcelona Media cuenta con recursos económicos propios, subvenciones oficiales y contratos de I+D+i con empresas, entre otros, para financiar el cumplimiento de sus fines. En el año 2008 Barcelona Media obtuvo una facturación aproximada de 9,6 millones de euros, el 43% de los cuales provienen de proyectos de investigación y el 57% de proyectos I+D+i contratados por las empresas. Este dato, junto con un crecimiento global del 30% respecto al año anterior, avala la posición de Barcelona Media como un referente a nivel europeo en la investigación aplicada para el sector Media.

 

Organización: equipo humano y medios técnicos

 

 Barcelona Media está construyendo una plantilla de investigadores de primer nivel para proveer a la industria de innovación tecnológica en el sector en el que está especializado. En la actualidad, Barcelona Media tiene una plantilla de 221 personas, el 33% de los cuales son procedentes de otros  países  (Francia,  Italia,  Venezuela,  México,  Chile, Argentina, Turquía, China, Colombia, Croacia, Líbano, Alemania, Inglaterra, Austria, Bélgica,  Bulgaria, EEUU, Grecia, Hungría, Islandia, Portugal y Suiza). El equipo humano de Barcelona Media está conformado por 162 contratados, 18 becarios de investigación y 41 colaboradores (profesores universitarios en su mayoría).

 

Sus investigadores llevan a cabo investigación aplicada con el grado de excelencia requerido para que la industria pueda sacar nuevos productos pioneros a nivel internacional, y el centro ha sabido encontrar un equilibrio efectivo entre la excelencia y la relevancia. Además, Barcelona Media dispone de una unidad específica para el apoyo técnico y la gestión de proyectos I+D.

 

Por otra parte, en Septiembre de 2008 Barcelona Media se trasladó a una nueva sede, ubicada en el Edificio IMAGINA22@ (Av. Diagonal,177. 08018 Barcelona) en el Parc Barcelona Media del Distrito 22@ de Barcelona. La ubicación actual permite a Barcelona Media estar rodeada de diferentes actores estratégicos del sector Media, tanto del punto de vista industrial como académico: Campus de la Comunicación-Poblenou de la Universitat Pompeu Fabra (24.000 m), INDRA, T-Systems, MediaPRO, RNE, entre otros.

 

En esta nueva localización Barcelona Media cuenta con tres plantas del edificio (2.700 m2) específicamente acondicionadas y equipadas para el desarrollo de las actividades de los grupos de investigación y laboratorios de transferencia, a la espera de que se construya el edificio definitivo.

 

Acerca del Laboratorio de Cultura y Turismo de Barcelona Media:

 

El Laboratorio de Cultura y Turismo promueve y realiza proyectos en el ámbito de la cultura, el ocio, el turismo y la economía creativa.  La filosofía de los trabajos se dirige a mejorar la calidad de vida de los ciudadanos y el desarrollo socioeconómico del territorio.

El Laboratorio de Cultura y Turismo de Barcelona Media es una unidad dedicada a la innovación en el campo de los proyectos culturales, el ocio, el turismo y la economía creativa, así como a la transferencia de tecnología de los diferentes laboratorios y unidades de investigación de Barcelona Media – Centro de Innovación. Sus funciones básicas son:

 

 

- la innovación social

- la concepción de espacios y servicios culturales optimizados gracias a las nuevas tecnologías de la comunicación

- el diseño y la planificación integral y pluridisciplinar de los proyectos

 

 

El Laboratorio de Cultura y Turismo pone un énfasis especial en el enfoque de los proyectos desde la perspectiva del desarrollo territorial y la regeneración urbana, con el objeto de crear valor a partir de la innovación, tanto en los aspectos conceptuales y de formalización de los proyectos, como en su gestión y en las estrategias de financiación.

 

Proyectos

 

El Laboratorio de Cultura y Turismo desarrolla sus proyectos tanto en el ámbito local como en el nacional e internacional.

 

Entre los proyectos de carácter local cabe destacar la realización y ejecución del proyecto museológico y museográfico de creación del Centro de Visitantes de la reserva minera de Aizpea en Zerain (Gipuzkoa, Euskadi) con el objetivo de recuperar y poner en valor un patrimonio industrial de referencia para todo el territorio; o la instalación interactiva multiusuario diseñada para el Centro de Interpretación de las Pinturas Rupestres de Ulldecona (Catalunya), que permite la interpretación de contenidos mediante un juego de exploración de las estrategias de caza prehistóricas, presentes en las pinturas de los abrigos del entorno.

Como proyecto de referencia, el Laboratorio de Cultura y Turismo realiza el p royecto museológico y el anteproyecto museográfico para la futura sede de Linguamón – Casa de las Lenguas, una infraestructura cultural de 7.000 m2 que tratará sobre la riqueza y la diversidad lingüística del planeta. El centro ocupará el antiguo recinto rehabilitado de Can Ricart, un símbolo de la industrialización en el barrio del Poblenou de Barcelona.

 

Otro proyecto singular del Laboratorio es la redacción del Plan Integral de Actuaciones del Park Güell de Barcelona. Esta extraordinaria obra de Antoni Gaudí, declarada Patrimonio Mundial por la UNESCO en 1984, recibe más de cuatro millones de visitantes al año. El plan define un programa de actuaciones priorizado y factible, el modelo jurídico y de gestión, y la estructura de financiación, con el fin de garantizar la conservación, la comprensión y la mejora del patrimonio arquitectónico y natural del parque, tanto para sus visitantes como para los residentes del entorno. Asimismo, ofrece estrategias de gestión para conservar los excepcionales valores de carácter universal de uno de los iconos internacionales del modernismo en Barcelona.

 

El Laboratorio de Cultura y Turismo está desarrollando en la actualidad diferentes proyectos internacionales en países como Brasil, Perú o Vietnam, y está también planificando actuaciones en otros países.

 

Equipo humano

 

El Laboratorio de Cultura y Turismo está integrado por un equipo pluridisciplinar de amplia experiencia en el sector cultural, el turismo y la economía creativa en los campos de la gestión, el desarrollo conceptual, la planificación estratégica, la museología, la gestión cultural y la planificación turística, y cuenta con una amplia red de colaboradores locales e internacionales expertos en diversos ámbitos (desarrollo, gestión turística, arquitectura de infraestructuras culturales y de ocio, derecho, economía y gestión empresarial).

 

Líneas de especialización

 

Cultura

 

Turismo

 

 

4. REFLEXIONES FINALES

 

 

La ciencia y la cultura están en el centro de los elementos para la construcción de una nueva ciudadanía planetaria:

 

 

Muchas gracias.

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